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Cuando la ansiedad también puede venir en envase chico

Por redacción
| 18 de diciembre de 2016
Un problema mayor. Los chicos de 6 a 13 años también consultan, no siempre con los padres, a los profesionales de la salud mental. Foto: Nicolás Varvara.

El exceso de actividades o un clima de tensión y crisis en la familia pueden provocar que los chicos también sufran de Trastornos de Ansiedad. El Diario habló con dos psicólogas y ambas coincidieron en que son cada vez más lo niños y niñas que, por iniciativa propia o por pedido de los padres, acuden a los consultorios para tratar este tipo de problemas.

 


 “Trabajo mucho con nenes y nenas de 6 a 13 años, en plena edad escolar. Por lo general siempre se terminan involucrando los padres en la terapia, porque muchas veces son el origen de lo que les pasa. Lo que los afecta más son los divorcios, las peleas, el estrés que justamente viven los adultos y se lo trasladan a ellos”, señaló Alejandra Crespi.

 


La licenciada aclaró que es necesario, primero, considerar que durante la infancia es normal que los chicos sean ansiosos ante diversos episodios que los saquen de la normalidad. “Si ves que tus papás se están separando, o que alguna de las dos figuras desaparece, entre otros ejemplos, es esperable que tengan ansiedad, el problema es cuando es excesiva”.

 


Romina Lescano trabaja con niños de 4 a 12 años en el hospital de referencia Eva Perón y asegura que si bien, debido a la zona vulnerable donde viven los problemas son de otra índole, contó que recibe muchas consultas por el TAG en los más pequeños.

 


“Por lo general los factores que inciden en ellos son externos y vienen del contexto familiar, como los problemas entre los padres, la salud. Y eso deviene en bajo rendimiento escolar y aislamiento. Como la zona en la que trabajo es más vulnerable que otras, aparecen en las charlas cosas como que el padre se fue de  la casa o nunca lo conocieron, las reorganizaciones familiares”, enumeró la psicóloga.

 


Al igual que Crespi, Lescano recomendó “ser cautos” a la hora de tratar de comprender lo que ocurre cuando un nene o una nena demuestran síntomas de estrés o preocupación. “Están en desarrollo, entonces lo que pasó en algún momento determinado, como parte de su crecimiento, puede ser algo normal. Ante la duda, hay que consultar con el pediatra de cabecera, saber cómo es su contexto, cómo vive y conocer a la familia. Tampoco es que todos los niños sufren trastornos de ansiedad”, aseguró.

 


Los berrinches constantes, los llantos, el aislamiento, el bajo rendimiento escolar año tras año, son algunos de los aspectos que ambas profesionales consideran que deben poner en alerta a los padres y madres. La médica que trabaja con los nenes del Eva Perón resaltó que la terapia, “es una herramienta clave para darse cuenta si lo que presenta el chico es un ataque de ansiedad o no”.

 


Las especialistas sostienen que el  papel de los tutores  es fundamental para evitar o dar mayor curso a un caso de TAG en la familia. “Los niños hacen sintomatología de lo que les pasa a los padres, todo les influye directamente”, comentó Crespi.

 


La imposición de tener una agenda ajustada desde una edad temprana también puede convertirse en un gran dolor de cabeza para los pequeños.  “El niño se adapta porque no le queda otra, no tiene ninguna alternativa porque el adulto es quien decide. Si bien el niño se acostumbra, desarrolla este nivel de no parar. Igualmente vivimos en una sociedad en la que detenerse es terrible, el pararte a ver qué te pasa, no avanzar, es como una representación y una carga social enorme. Es peor para los chicos porque ellos ya nacen en ese contexto”, comentó la psicóloga del hospital del Eva Perón.

 


Como ocurre con los adultos, los profesionales sostienen que la mejor manera para combatir el TAG es con actividad física (en la medida necesaria), el juego y que no falten los espacios para la recreación.

 


“Los chicos quieren jugar, y tenemos que jugar con ellos. Pero no mientras hago la comida o tengo mi atención puesta en otra cosa, el tema es dedicarles tiempo”, reflexionó Crespi.

 


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