11°SAN LUIS - Miércoles 28 de Septiembre de 2022

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La herencia cultural que ataca la libertad e igualdad de género

Por redacción
| 24 de julio de 2016
¿Celeste y rosa?

Llega el Día del Niño, Navidad, o algún cumpleaños y es sencillo pensar qué regalarle a los niños. Si es varón, una pelota, un videojuego o algún autito; en cambio, para las nenas, muñecas, bebotes o juegos de cocina. Pero, ¿por qué? ¿Cómo sabemos que a un chico no le va a gustar cocinar o cuidar un bebé, si él también podrá ser padre? ¿Y por qué una chica no podría divertirse con una pelota o el FIFA 2016? La respuesta está en nuestra cultura, en los roles que ejerce cada género de "acuerdo" a nuestra perspectiva social, ya que según los especialistas, en realidad no tiene nada que ver con algo biológico, natural.

 


Pero los juguetes son sólo un ejemplo. La forma en que enseñamos a solucionar los problemas,  cambia para el hombre y la mujer. 

 


“Hay que empezar a abrir los ojos, porque al varón le permitimos la violencia como resolución de conflictos, es la forma en que muchas veces uno le dice ‘si te pegaron, pegales, no seas maricón, no llorés’. A través de esa concepción, el niño va tomando valores y disvalores. Como profesionales del área de salud nos damos cuenta que no solamente heredamos genes, sino que heredamos una cultura, que tiene que ver con qué informamos e impregnamos a nuestros niños. Por supuesto que lo hacemos con ingenuidad, no lo proyectamos en una forma de vida adulta”, explicó Gonzalo Mayor, médico psiquiatra del área de Medicina Forense del Poder Judicial. Y agregó: “Al varón se le acepta la violencia como resolución de problemas. A la mujer, en cambio, se le entregan bebotes, y de forma subliminal le das a entender que tienen que ser madres y limpiar. Para los varones está el deporte, el riesgo, la implicancia física, y para las niñas son las tareas, los cuidados, etcétera. Entonces, el hombre puede jugar y divertirse”.

 


Con una mirada más crítica todavía, la agrupación puntana "Ningunas Santas" (Ver Página 4) llamó a desarrollar más políticas y firmes que logren frenar los femicidios de una vez por todas. Mientras que la psicóloga de la Secretaría #Ni Una Menos, Paula Acosta contó cómo a partir de las luchas que hace décadas llevan adelante las feministas, más allá de las conquistas sociales y políticas (como el derecho al voto), lograron una mayor conciencia de libertad e igualdad, además de dejar temblando la idea del "sexo débil" (Ver recuadros).

 


"La lucha por la libre elección del género es cada vez más grande, lo que permitió que cada uno pueda tener más posibilidades para desarrollarse, más allá de su condición. Por eso asistimos a situaciones donde muchas personas que nacieron con el sexo biológico masculino, y la mayoría cuenta que lo manifiesta desde chico, ya sienten libremente que son mujeres, por una cuestión emocional y de deseo. Recordemos que hasta no hace mucho, todo esto era fuertemente reprimido desde lo emocional y psicológico, como desde lo cultural", señaló Acosta (Ver Página 5).

 



La violencia como un juego

 


Mayor integra un grupo de profesionales que darán un taller para pensar en otra mirada sobre la violencia de género (Ver "Un seminario...").

 


“Por lo general, estos cursos y actividades de prevención son para tratar de proteger a la víctima, asistirla y contenerla. Está bien, porque es uno de los pilares y problemas con el cual nos estamos enfrentando.  Pero tenemos también un victimario, que proviene de una cultura, que aprende y va contrayendo modelos de familia. Intentamos empezar a encontrar y entender la problemática desde todas las aristas”, detalló.

 


Estas creencias no sólo se reproducen en el hogar, sino también en la escuela, el club, en todos los ámbitos. Lo que termina por naturalizar frases, además de limitar la expresividad del niño a lo largo de su crecimiento. 

 


“No ser agresivo es un disvalor, porque es una conducta prohibida y también sancionada. Tiene que ver con la sexualidad y el género, si no pegás sos maricón, es decir no sos hombre. Los valores son las conductas que se promueven, que las ponemos como modelo y aspiramos a que se orienten allí;  y los disvalores son las que no se deben hacer”, indicó Mirian Bottino, psicóloga forense.

 


Esa semilla de la violencia que se siembra en los niños, y que se puede controlar cuando son pequeños, los acompaña hasta que son adultos. “Vas constituyendo tu identidad en un género que tiene avalado la violencia: 'Si soy macho, pego. Y si no pego, soy maricón'. Cuando llegan a la edad adulta es una violencia que ha ido tomando fuerza desde muy chico. Ahí vemos estos actos que tenemos ahora. No pretendo justificar al violento, pero pedimos que tomemos conciencia de estas cosas, a la vez ingenuas, de las que impregnamos a los chicos desde la niñez. Esta cultura se tiene que empezar a hacer responsable del victimario”, explicó Mayor, quien anticipó que será un cambio difícil que llevará mucho tiempo de aprendizaje.

 


“Hay una cantidad de años de un modo de ser aprendido, por eso los tratamientos con los agresores suelen ser psicoeducativos, quiere decir que entendemos que su personalidad ya está construida, pero se puede tratar de reeducar aquello que está aprendido tempranamente. Canalizar la expresión del malestar, la frustración, la rabia, la competitividad o la necesidad de dominio. Reeducarla de otra manera. Porque ambas partes, agresor y víctima, tienen que aprender qué hacer con eso que sienten”, detalló Bottino, quien explicó que esta necesidad se da porque ese hombre, quizás, tenga hijos y le pueda transmitir esos valores violentos, o pueda volver a formar familia y reincida agresivamente sobre su mujer o hijos.

 


“Cuando se empezó a luchar por la igualdad y los derechos humanos parecía imposible, pero se pudo. Así fueron los cambios sociales. Hubo muchos en este último siglo, esperemos que se sigan dando”, dijo con optimismo.

 



Diferencias en el trabajo

 


Si bien hay mayor conciencia e igualdad, el ámbito laboral sigue dominado por el sexo masculino, que tiene una tasa de empleo del 50%, frente al 34,5% del femenino.

 


Según estadísticas de la AFIP, el año pasado hubo una diferencia del 25% entre el sueldo de los hombres y el de las mujeres. Además, un 69% de las que están separadas o divorciadas tienen empleo, mientras que en las casadas, el porcentaje baja al 44%. Incluso, sólo 2 de cada 10 puestos directivos son ocupados por mujeres.

 


Ante este panorama, Bottino explicó que normalmente la mujer es quien está en el hogar y tiene a su cargo las responsabilidades de la casa, los chicos y la comida.

 


“Y en esa educación y división de roles coinciden todos. Porque un varón asume que la señora se tiene que ocupar de la casa, pero ella también lo asume”.

 



Un viaje en avión al pasado

 


Año 2016, siglo XXI. La semana pasada se convirtió en noticia la actitud de al menos siete personas que habían abordado un avión de la empresa American Airlines, que viajaba de Miami a Buenos Aires. Lejos de los atentados o algún desperfecto técnico, los pasajeros decidieron bajarse y no volar porque se enteraron que los pilotos eran mujeres.

 


Días después otro hecho del mundo aéreo llegó a las tapas de los diarios y portales de internet, cuando se conoció que dos pilotos -hombre- que estaban por realizar el servicio transatlántico entre Escocia y Canadá para 250 personas a bordo, fueron detenidos acusados de querer hacerlo borrachos.

 



Un paso al futuro

 


Hace algunos días, el nombre de Francia López recorrió gran parte del país. Es que la mamá trans finalmente completó el trámite y logró la adopción plena de Juan Manuel (5). Tras un año y medio de visitas de la asistente social (ya tenía la guarda preadoptiva), la directora de la escuela del barrio CGT, consiguió que el Juzgado de Familia y Menores Nº 1, de San Luis, cumpla con su gran deseo. Un paso hacia el futuro.

 

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