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Recién en dos años estarán listas las obras en la Catedral

La iglesia principal cumple la cuarta Navidad vallada. Calculan que hasta 2019 no podrán despejar la fachada. Anticipan que en febrero retomarían los trabajos.

Por redacción
| 25 de diciembre de 2017
Sobre el vallado que recubre las columnas instalarán el espacio para los escultores. Foto: Alejandro Lorda.

Aunque esta será la cuarta Navidad que pase la Iglesia Catedral vallada, a partir de febrero se podrían retomar las obras de refacción que comenzaron en octubre de 2014. El padre David Picca, coordinador de la Comisión Asesora que desde noviembre de ese año tiene a su cargo esa tarea, mantuvo una extensa entrevista con El Diario de la República y anunció que “existe una inquietud de retomar la obra en el estado en el que estemos a partir de febrero. Esta es una decisión tomada más allá de los diálogos con empresas y el Estado que hemos comenzado. Le daremos una continuidad para evaluar las urgencias que nos preocupan. Porque el tiempo siempre te juega una mala pasada cuando se trata de una herida abierta y los fenómenos atmosféricos y las palomas nos siguen ocasionando daños”.

 

El párroco de la Iglesia del Carmen dijo también que “todos los integrantes de la comisión estamos preocupados, ansiosos y nos gustaría terminarla mañana. No nos gusta verla así. Creo que a nadie le gusta ver a la abuela en terapia intensiva, todos queremos tenerla en casa. Y nos gustaría poder dar un paso para que en dos años podamos lograr todo lo que es el revestimiento exterior. La piel de la Catedral”. Y agregó que “todavía hay muros del templo que no tienen terminados los revoques y también han sufrido las inclemencias del paso de estos cien años”.

 

Picca además se entusiasmó con la tarea que tienen por delante y destacó que “es un gran desafío porque es la primera vez que se le hace una restauración a la Catedral que implica una inversión muy grande. Hasta el momento hemos trabajado con recursos propios. Es cierto que en el 2014 se recibió una ayuda que fue destinada a los primeros trabajos del vallado. Pero en los pasos sucesivos se va a tener que ampliar porque se trabajará en las torres y los laterales, con lo cual  tendremos que asegurar el traslado diario de la gente que viene a la iglesia”.

 

Adelantó que esa futura estructura donde trabajarán los restauradores del frontispicio, que es la parte más alta del atrio donde están las imágenes humanas, de animales y las religiosas, “será como una gran platea para evitar que cualquier desprendimiento de material pueda ocasionar algún accidente”. Y anticipó que para esa época se habilitarán los otros ingresos que tiene el templo además del principal para que la actividad de la iglesia se desarrolle igual que ahora. Y también señaló que “este plan de restauración implicará trabajar adentro del templo, porque entre otras novedades tenemos previsto incorporar un nuevo sistema de iluminación con lámparas de tecnología Led (de bajo consumo y mayor eficiencia) para apreciar mejor toda su belleza”.

 

El delegado episcopal de Patrimonio Histórico y Arte admitió que la obra “hoy está detenida, pero no abandonada. Y fue porque tenemos que atenernos a los pasos que nos indicaron los profesionales. Eso no quiere decir que los trabajos que faltan no sean urgentes, aunque no revisten la gravedad de los primeros que ya concretamos”. Picca señaló que “todo este tiempo que estuvo detenida, que fue casi un año y soy consciente que esto llama la atención a la gente, no hemos dejado de estar continuamente en observación de los trabajos ya realizados. Porque teníamos que confirmar cómo fue el remedio que le aplicamos y lo cierto es que ha respondido bien la estructura. Fue positivo”. Y dijo que una sugerencia del equipo de ingenieros durante ese año fue “realizar un informe mensual sobre todas las grietas y su comportamiento porque se supone que un edificio de esta envergadura sigue teniendo sus movimientos estructurales”.

 

La Comisión Asesora está evaluando cuáles son los pasos siguientes a tomar que según el sacerdote, “son complejos y se dividen en tres aspectos: sabemos lo que tenemos que hacer porque contamos con toda la ingeniería, la arquitectura y el manual para concretarlo. Pero la ejecución es de manos especializadas que tendríamos que contratar en Córdoba o Buenos Aires. Y en algunos casos particulares en Mendoza. San Luis no tiene especialistas para obras de este volumen. Para proceder al trabajo de restauración del frontispicio es necesario un equipo de gente y eso sólo lo tienen grandes empresas. Pero además esto nos implica a nosotros un presupuesto que hoy no lo tenemos. Y por eso debemos ser muy prudentes”. Aunque aclaró que “no estamos encerrados ni somos caprichosos, las puertas están abiertas para todos los que crean que nos pueden ayudar con sus opiniones”.

 

Durante la charla, explicó que “las medidas de seguridad para trabajar a mayor altura requieren del cumplimento de normas de seguridad e higiene que exige la ley y eso tiene un costo que nosotros, por el momento, no lo podemos afrontar. Eso también nos lleva a estar en este estado de gestión de los diálogos con empresas para ver cómo podemos lograr ayuda, pero con compromiso". También dijo que “le hemos informado de nuestra situación al Estado porque es nuestro deber que tenga el conocimiento de lo que se ha hecho, lo que se está haciendo y de lo que todavía falta hacer”.

 

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