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Procesaron y enviaron a la cárcel a acusado por tres abusos


Al juez le había dicho que tenía miedo de ir preso, un temor que finalmente se cumplió el viernes, rozando la medianoche. A minutos de que venciera el plazo para pronunciarse, Sebastián Cadelago Filippi procesó a Sergio Ubaldo Domínguez por abusar de tres chicos y ordenó que lo trasladaran al penal provincial. Para la familia de las víctimas la noticia fue un alivio, sobre todo porque el acusado estuvo prófugo un año, pero aclararon que no tienen nada que festejar; la mayoría está con tratamiento psicológico y algunos de ellos medicados por el drama que padecieron.

Mientras estuvo prófugo Domínguez se refugió en Córdoba, Rosario, Buenos Aires y Mendoza.


A Domínguez lo procesaron por los delitos de “abuso sexual agravado por el vínculo” en perjuicio de una nena de tres años, “abuso sexual con acceso carnal agravado por la relación de convivencia preexistente” en perjuicio de su hijastro y “abuso sexual con acceso carnal” en perjuicio del hermano de su pareja, todo en concurso real.
El caso se destapó en abril del año pasado, cuando la pequeña le comentó a la pareja de Domínguez que Sergio solía tocarle la zona genital. Y ése fue solo el inicio, porque el medio hermano de la nena confesaría luego que su padrastro lo ultrajaba desde que tenía ocho años. “Mi nieto se animó a hablar porque la madre tuvo una conversación de cómo (el acusado) la manoseaba a la hermanita. Estaban amenazados, por eso ellos no hablaban”, explicó María, madre de una víctima y abuela de las otras dos.
En esa conversación que tuvo con El Diario hace diez días, la mujer confiaba en que Cadelago Filippi iba a encarcelar a su ex yerno, pero haberlo confirmado no sanó la herida abierta en su familia. “Estoy mal. No estoy en condiciones de contestar porque estoy bajo tratamiento, pero lo veo justo. Tenía que ser así. Estoy contenta con la Justicia. Solo eso”, comentó ayer brevemente.


En cuatro provincias
Cuando supo que su pareja lo había denunciado Domínguez huyó de San Luis. Uno de los efectivos de Inteligencia Criminal que le siguió los pasos en los doce meses que estuvo prófugo reveló que el hombre se valió de contactos en el negocio de la venta de autos usados para refugiarse en Rosario, Buenos Aires, Río Cuarto y Mendoza, donde finalmente lo atraparon.
Sus conocidos en el comercio de las autopartes le dieron asilo “en zonas de difícil acceso por ser lugares peligrosos, manejados por un alto nivel de delincuencia, narcotráfico y demás”, había explicado el juez, por eso la demora en capturarlo. Finalmente cayó en la localidad mendocina de Maipú, el sábado 22 de abril a la tarde, mientras bebía y jugaba a las cartas con otras quince personas.
El martes 25 a la mañana, Domínguez se sentó tres horas ante el juez para defenderse de las acusaciones. Negó los abusos y aseguró tener pruebas de su inocencia; testimonios y mensajes de texto que su abogado, Rodolfo Mercau, presentó en la prórroga de la detención.
“En los ocho días pedí pericia psicológicas para los chicos y las denunciantes y acompañé un texto con los mensajes que están en los celulares que entregamos en el juzgado, pero no sacaron nada. Y es el mismo juzgado del caso Lorenzetti, que extrajo mensajes de diez meses de los teléfonos pero que acá no pudieron hacer nada”, se quejó ayer el letrado. “Tengo mucha desilusión con el juez porque verdaderamente no tiene ningún fundamento. No tuvo en cuenta cuestiones de horarios y tiempos que no coinciden. Hay cosas que no cierran y otras que me sorprenden mucho”, sentenció.
Pero para Santiago Olivera Aguirre, abogado de la familia de las víctimas, la situación fue totalmente opuesta. “De las pruebas testimoniales presentadas por la defensa de él, incluso del mismo relato del procesado, surgieron  contradicciones que echaron por tierra lo que dijo. O lo contradicen o no pueden aseverar lo que había dicho, entonces se les cayó todo, no pudieron mantener en pie la historia que dio en la indagatoria”. “Se nota que el juez hizo un estudio profundo de las pruebas, que son contundentes. Las Cámara Gesell fueron más que determinantes y las pericias médicas arrojaron un resultado crucial, sobre todo en los varones, que vivieron un verdadero calvario”, opinó en diálogo con este medio.
Apelar el dictamen de Cadelago Filippi no está en los planes inmediatos de Mercau. “Lo voy a evaluar y seguramente lo converse con él (Domínguez) y sus hijos. La verdad es que si presento un recurso de apelación y lo confirman, va a estar cinco meses en la Cámara. En una de esas pido un control de la prueba, incorporo un perito de parte, repito algunas pericias”, explicó el letrado.


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Procesaron y enviaron a la cárcel a acusado por tres abusos

Domínguez, de 51 años, ayer camino a que el juez le notificara el procesamiento. Foto: Policía de San Luis

Al juez le había dicho que tenía miedo de ir preso, un temor que finalmente se cumplió el viernes, rozando la medianoche. A minutos de que venciera el plazo para pronunciarse, Sebastián Cadelago Filippi procesó a Sergio Ubaldo Domínguez por abusar de tres chicos y ordenó que lo trasladaran al penal provincial. Para la familia de las víctimas la noticia fue un alivio, sobre todo porque el acusado estuvo prófugo un año, pero aclararon que no tienen nada que festejar; la mayoría está con tratamiento psicológico y algunos de ellos medicados por el drama que padecieron.

Mientras estuvo prófugo Domínguez se refugió en Córdoba, Rosario, Buenos Aires y Mendoza.


A Domínguez lo procesaron por los delitos de “abuso sexual agravado por el vínculo” en perjuicio de una nena de tres años, “abuso sexual con acceso carnal agravado por la relación de convivencia preexistente” en perjuicio de su hijastro y “abuso sexual con acceso carnal” en perjuicio del hermano de su pareja, todo en concurso real.
El caso se destapó en abril del año pasado, cuando la pequeña le comentó a la pareja de Domínguez que Sergio solía tocarle la zona genital. Y ése fue solo el inicio, porque el medio hermano de la nena confesaría luego que su padrastro lo ultrajaba desde que tenía ocho años. “Mi nieto se animó a hablar porque la madre tuvo una conversación de cómo (el acusado) la manoseaba a la hermanita. Estaban amenazados, por eso ellos no hablaban”, explicó María, madre de una víctima y abuela de las otras dos.
En esa conversación que tuvo con El Diario hace diez días, la mujer confiaba en que Cadelago Filippi iba a encarcelar a su ex yerno, pero haberlo confirmado no sanó la herida abierta en su familia. “Estoy mal. No estoy en condiciones de contestar porque estoy bajo tratamiento, pero lo veo justo. Tenía que ser así. Estoy contenta con la Justicia. Solo eso”, comentó ayer brevemente.


En cuatro provincias
Cuando supo que su pareja lo había denunciado Domínguez huyó de San Luis. Uno de los efectivos de Inteligencia Criminal que le siguió los pasos en los doce meses que estuvo prófugo reveló que el hombre se valió de contactos en el negocio de la venta de autos usados para refugiarse en Rosario, Buenos Aires, Río Cuarto y Mendoza, donde finalmente lo atraparon.
Sus conocidos en el comercio de las autopartes le dieron asilo “en zonas de difícil acceso por ser lugares peligrosos, manejados por un alto nivel de delincuencia, narcotráfico y demás”, había explicado el juez, por eso la demora en capturarlo. Finalmente cayó en la localidad mendocina de Maipú, el sábado 22 de abril a la tarde, mientras bebía y jugaba a las cartas con otras quince personas.
El martes 25 a la mañana, Domínguez se sentó tres horas ante el juez para defenderse de las acusaciones. Negó los abusos y aseguró tener pruebas de su inocencia; testimonios y mensajes de texto que su abogado, Rodolfo Mercau, presentó en la prórroga de la detención.
“En los ocho días pedí pericia psicológicas para los chicos y las denunciantes y acompañé un texto con los mensajes que están en los celulares que entregamos en el juzgado, pero no sacaron nada. Y es el mismo juzgado del caso Lorenzetti, que extrajo mensajes de diez meses de los teléfonos pero que acá no pudieron hacer nada”, se quejó ayer el letrado. “Tengo mucha desilusión con el juez porque verdaderamente no tiene ningún fundamento. No tuvo en cuenta cuestiones de horarios y tiempos que no coinciden. Hay cosas que no cierran y otras que me sorprenden mucho”, sentenció.
Pero para Santiago Olivera Aguirre, abogado de la familia de las víctimas, la situación fue totalmente opuesta. “De las pruebas testimoniales presentadas por la defensa de él, incluso del mismo relato del procesado, surgieron  contradicciones que echaron por tierra lo que dijo. O lo contradicen o no pueden aseverar lo que había dicho, entonces se les cayó todo, no pudieron mantener en pie la historia que dio en la indagatoria”. “Se nota que el juez hizo un estudio profundo de las pruebas, que son contundentes. Las Cámara Gesell fueron más que determinantes y las pericias médicas arrojaron un resultado crucial, sobre todo en los varones, que vivieron un verdadero calvario”, opinó en diálogo con este medio.
Apelar el dictamen de Cadelago Filippi no está en los planes inmediatos de Mercau. “Lo voy a evaluar y seguramente lo converse con él (Domínguez) y sus hijos. La verdad es que si presento un recurso de apelación y lo confirman, va a estar cinco meses en la Cámara. En una de esas pido un control de la prueba, incorporo un perito de parte, repito algunas pericias”, explicó el letrado.


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