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Cada maleza se combate con el tamaño adecuado

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Cada maleza se combate con el tamaño adecuado

Marcelo Dettoni

Con los "viejos" herbicidas se tenía más en cuenta este aspecto básico del control químico, pero luego llegaron productos más avanzados y se abusó de la sobredosis.

Las mayores poblaciones de malezas que están mostrando los lotes, así como la resistencia a los herbicidas que exhiben algunos biotipos, obligan a replantear algunas prácticas de manejo y control.

La Red de conocimiento en malezas resistentes (REM) de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) ofrece periódicamente algunas recomendaciones para tener en cuenta. Son consejos perfectamente aplicables a la realidad de San Luis, donde las malezas suelen ganar terreno rápidamente, como en todo el centro del país, si no hay un combate frontal y efectivo.

Según la REM, el control químico sigue siendo la principal herramienta contra las malezas. En este sentido, para lograr la mayor efectividad posible, así como para amortiguar los casos de apariciones de resistencias por empleo de subdosis, es importante que las aplicaciones se hagan sobre malezas de tamaño adecuado.

Este aspecto era muy valorado con el uso de los “viejos” herbicidas, cuya eficacia estaba muy relacionada al tamaño de la maleza, pero en los últimos tiempos fue un concepto un poco olvidado por el mayor uso de productos que lograban una buena performance, aún con tamaños fuera de los recomendados, muchas veces de la mano de sobredosis.

Al respecto, dentro de las principales limitantes que incidieron en el manejo de malezas en la campaña 16/17, los Grupos Regionales Aapresid mencionan en primer lugar a las aplicaciones tardías con malezas de mayor tamaño al recomendado, en todas las zonas encuestadas.

Luego le siguieron en importancia los alquileres tardíos y la falta de piso para hacer las aplicaciones, los cuales terminan dando como consecuencia también aplicaciones con tamaño mayor al adecuado. Todo esto indica que el tamaño de maleza con el que se hacen las aplicaciones es un tema que merece mayor atención.

En muchas malezas de difícil control, como rama negra, yuyo colorado o gramíneas resistentes, entre otras especies que se desarrollan sin problemas en los campos de San Luis, las demoras en los controles obligan a tratamientos más complejos (uso de productos distintos, mezcla de éstos o mayores dosis), con exigencias superiores en cuanto a la calidad de aplicación, o incluso la necesidad de recurrir a la técnica de doble golpe.

A pesar de todo esto muchas veces los resultados obtenidos no son los esperados. Las recomendaciones de las empresas de fitosanitarios al respecto son claras en cuanto a los tamaños de malezas y eso se indica en el marbete de cada producto.

Allí se especifican además otras condiciones que deben reunirse para lograr un buen resultado: condiciones ambientales favorables (humedad de suelo, temperatura del aire, humedad relativa del ambiente), no aplicar cuando las malezas se encuentren en situación de estrés hídrico, no aplicar cuando se espera una lluvia en un lapso de tiempo determinado (el cual depende entre otras cosas del producto en cuestión, su formulación), etc.

En todos los productos con efecto postemergente se hacen este tipo de aclaraciones, aunque muchas veces no se les da la importancia necesaria al momento de decidir un tratamiento, acusando en muchos casos las fallas a la mala prestación de un producto o incluso llegando a pensar que estamos ante un biotipo resistente, cuando en realidad no lo es.

En términos generales, en tratamientos de postemergencia de las malezas, cuanto más crecidas se encuentren, menores serán los controles esperables y mayores los riesgos de fallar en la aplicación. Por lo tanto, el momento adecuado de tratamiento debiera ser en estado de plántula o con un crecimiento ligeramente mayor. Las condiciones ambientales, así como la calidad de la aplicación, juegan a su vez un rol fundamental.

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Un herbicida para cada una

En su investigación, la REM publicó algunos ejemplos de utilización de distintos herbicidas:

Glifosato, las malezas anuales son más susceptibles cuando tienen menos de 15 cm de altura.

Diclosulam (ALS), cuando las aplicaciones son en postemergencia, hacerlo con malezas de 2 a 4 hojas en activo crecimiento.

Cloransulam (ALS), malezas en activo crecimiento. Los tratamientos postemergentes tempranos con malezas de hasta 4 hojas.

Dicamba (Hormonal). Los mejores resultados se obtendrán tratando malezas de 3 a 4 hojas y rosetas no mayores de 10 cm de diámetro, en activo crecimiento.

Carfentrazone (PPO), aplicar con malezas de un tamaño de hasta 4 hojas.

Lactofen (PPO), control de Amaranthus hybridus con plantas de hasta 6 hojas y 10 cm de altura y de Amaranthus palmeri de hasta 4 hojas y 5 cm de altura.

Cletodim (ACCasa), aplicar con malezas en activo crecimiento. Para el control de gramíneas anuales (Eleusine indica, Echinochloa sp., Digitaria sanguinalis, entre otras) se recomienda la aplicación del producto a partir de las 3 hojas verdaderas hasta macollaje.

Haloxifop (ACCasa), plantas de gramíneas anuales (Echinochloa sp. E. indica, y D. sanguinalis) con 2 a 4 hojas desarrolladas hasta un macollo.

Paraquat (Fotosistema I), se debe aplicar sobre malezas en activo crecimiento, de preferencia cuando son pequeñas (2 a 4 hojas) y tienen una altura inferior a 10 cm.

Cada maleza se combate con el tamaño adecuado

Con los "viejos" herbicidas se tenía más en cuenta este aspecto básico del control químico, pero luego llegaron productos más avanzados y se abusó de la sobredosis.

Conocimientos. La REM permanentemente está actualizando sus investigaciones.

Las mayores poblaciones de malezas que están mostrando los lotes, así como la resistencia a los herbicidas que exhiben algunos biotipos, obligan a replantear algunas prácticas de manejo y control.

La Red de conocimiento en malezas resistentes (REM) de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) ofrece periódicamente algunas recomendaciones para tener en cuenta. Son consejos perfectamente aplicables a la realidad de San Luis, donde las malezas suelen ganar terreno rápidamente, como en todo el centro del país, si no hay un combate frontal y efectivo.

Según la REM, el control químico sigue siendo la principal herramienta contra las malezas. En este sentido, para lograr la mayor efectividad posible, así como para amortiguar los casos de apariciones de resistencias por empleo de subdosis, es importante que las aplicaciones se hagan sobre malezas de tamaño adecuado.

Este aspecto era muy valorado con el uso de los “viejos” herbicidas, cuya eficacia estaba muy relacionada al tamaño de la maleza, pero en los últimos tiempos fue un concepto un poco olvidado por el mayor uso de productos que lograban una buena performance, aún con tamaños fuera de los recomendados, muchas veces de la mano de sobredosis.

Al respecto, dentro de las principales limitantes que incidieron en el manejo de malezas en la campaña 16/17, los Grupos Regionales Aapresid mencionan en primer lugar a las aplicaciones tardías con malezas de mayor tamaño al recomendado, en todas las zonas encuestadas.

Luego le siguieron en importancia los alquileres tardíos y la falta de piso para hacer las aplicaciones, los cuales terminan dando como consecuencia también aplicaciones con tamaño mayor al adecuado. Todo esto indica que el tamaño de maleza con el que se hacen las aplicaciones es un tema que merece mayor atención.

En muchas malezas de difícil control, como rama negra, yuyo colorado o gramíneas resistentes, entre otras especies que se desarrollan sin problemas en los campos de San Luis, las demoras en los controles obligan a tratamientos más complejos (uso de productos distintos, mezcla de éstos o mayores dosis), con exigencias superiores en cuanto a la calidad de aplicación, o incluso la necesidad de recurrir a la técnica de doble golpe.

A pesar de todo esto muchas veces los resultados obtenidos no son los esperados. Las recomendaciones de las empresas de fitosanitarios al respecto son claras en cuanto a los tamaños de malezas y eso se indica en el marbete de cada producto.

Allí se especifican además otras condiciones que deben reunirse para lograr un buen resultado: condiciones ambientales favorables (humedad de suelo, temperatura del aire, humedad relativa del ambiente), no aplicar cuando las malezas se encuentren en situación de estrés hídrico, no aplicar cuando se espera una lluvia en un lapso de tiempo determinado (el cual depende entre otras cosas del producto en cuestión, su formulación), etc.

En todos los productos con efecto postemergente se hacen este tipo de aclaraciones, aunque muchas veces no se les da la importancia necesaria al momento de decidir un tratamiento, acusando en muchos casos las fallas a la mala prestación de un producto o incluso llegando a pensar que estamos ante un biotipo resistente, cuando en realidad no lo es.

En términos generales, en tratamientos de postemergencia de las malezas, cuanto más crecidas se encuentren, menores serán los controles esperables y mayores los riesgos de fallar en la aplicación. Por lo tanto, el momento adecuado de tratamiento debiera ser en estado de plántula o con un crecimiento ligeramente mayor. Las condiciones ambientales, así como la calidad de la aplicación, juegan a su vez un rol fundamental.

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