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Tres jinetes puntanos van por la gloria en Jesús María

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Tres jinetes puntanos van por la gloria en Jesús María

Juan Luna

Pablo Guevara, Mario Rodríguez e Iván Pereyra ponen la fuerza de su juventud para dejar bien parada a la provincia en la máxima competencia gauchesca del continente.

Los tres tienen algo en común: son jóvenes pero llevan toda una vida aferrados a las riendas de un caballo. Pablo Guevara, Mario Rodríguez e Iván Pereyra son los representantes de San Luis en el aclamado Festival Internacional de Doma y Folclore de Jesús María. Desde el jueves, los muchachos desparramarán todo su talento y sudor sobre la pista más famosa y más competitiva del continente, con el objetivo de hacer un buen papel, dejar bien parada a la provincia y, si es posible, alzarse con la gloria.

La acción en el campo de doma “José Hernández” comenzó el pasado 4 de enero y finalizará el domingo 14, aunque el festival se extenderá un día más para un cierre con una grilla de artistas, hay que decirlo, bastante alejada de las raíces folclóricas del encuentro. Pero durante once noches consecutivas, bajo la luz de la luna cordobesa, las miradas, los flashes y las cámaras apuntan a esa usina histórica que cultiva y conserva lo mejor de la cultura gauchesca desde hace más de cincuenta años.

Allí están los mejores jinetes de cada una de las provincias argentinas y de algunos países vecinos invitados. Por cada distrito, tres representantes (uno por categoría) y un suplente se disputan el trono de las competencias de Bastos con Encimera, Gurupa Sureña (también llamada Grupa Surera) y Crina Limpia.

En ese grupo selecto se encuentran los tres muchachos puntanos. Los acompaña el también joven Nahuel Díaz, quien asistió como suplente para reemplazar a cualquiera de ellos ante una eventual emergencia. Y si bien ninguno supera los 22 años, algo es seguro: ponen toda la fuerza de la juventud y la pasión por el campo para dejar bien alto el nombre de una provincia que fue y sigue siendo cuna de grandes jinetes.

 

El sueño de los pibes

Cuando hablaron con la revista El Campo, cada uno a su turno, los tres montadores coincidieron en una definición. Calificaron a Jesús María como “el sueño de todo jinete", un anhelo que lógicamente ellos también buscaban desde que empezaron a mirar la vida desde el lomo de un caballo.

Pablo Guevara es de Villa Mercedes, tiene 22 años y la responsabilidad de representar a San Luis en Bastos con Encimera, acaso la categoría más popular. Su apellido está, es una palabra frecuente en el ambiente de las jineteadas, porque tiene tíos tropilleros y jinetes que ya han pisado el suelo de la pista cordobesa. El muchacho reparte sus días entre un trabajo de reparto de porcinos y la doma de caballos en el campo. "Empecé de chico, montando petisos. Después le fui agarrando el gusto y ya hace cuatro o cinco años que montó caballos grandes", relató y dijo de inmediato: "Luchaba para que se me diera el sueño de estar en Jesús María. Y gracias a Dios se me dio ahora que soy joven y lo puedo aprovechar al máximo". No es la primera vez que Pablo está en ese coliseo de la tradición gauchesca. Al contrario, es un visitante habitué, pero siempre estuvo desde el otro lado de las tribunas. "Siempre miraba y me preguntaba '¿cuándo me tocará estar a mí?'. Ahora estoy a un paso de cumplir el sueño y estoy con un poco de ansiedad, de ganas de que llegue el día", expresó antes de viajar hacia Córdoba.

Mario Rodríguez, de 20 años, también es mercedino y también tiene las jineteadas en su ADN y algo que lo acerca aún más a Jesús María. Su abuelo, Omar "La Coneja" Rodríguez se consagró campeón del festival en dos oportunidades. "Él es el que más me transmitió la pasión, siempre me está dando consejos de que tengo que estar tranquilo, manejar la ansiedad, y me ha enseñado todo lo que sé", expresó.

Además, el jovencito que hace de las suyas en Gurupa Surera, cuenta con la experiencia de ya haber competido en el encuentro, aunque en carácter de suplente. Fue en el 2014, cuando viajó como el cuarto de la lista y tuvo la oportunidad de montar dos noches, una en la categoría Crina y otra en la Grupa, su preferida. En la primera se cayó antes de que sonara la campana y en la segunda logró un tercer puesto.

"Desde que nací me llevan al festival, conozco muy bien el lugar, pero es la primera vez que voy como titular y no es lo mismo", dijo, entre nervioso y entusiasmado. Además, Mario tendrá un apoyo fundamental: "Va a ir toda mi familia a hacerme el aguante", contó.

Y si de primeras veces se trata, Iván Pereyra los supera a todos. Para el jinete de Unión, de 20 años, no sólo es su debut en la máxima competencia, sino porque nunca antes había pisado ni el estadio ni la localidad.

De hecho, el muchacho es bastante nuevo en las destrezas ecuestres. "A mi papá y a mis parientes, a todos nos gusta el campo y los caballos. Pero arranqué recién hace unos ocho meses cuando me hicieron probar suerte sobre unos potros", reveló.

Al poco tiempo, en su pueblo natal Iván se inscribió para competir una monta, un poco por insistencia de los suyos y otro poco por tomarlo como un desafío. Mal no le fue. En su debut se quedó con el segundo premio. Luego tuvo otra experiencia similar y logró el tercer puesto. Con solo esas dos montas en su haber, ingresó al campeonato para clasificar a Jesús María y, tras las cinco fechas, se ganó el lugar en Crina Limpia.

"Estoy tranquilo, pero a la vez fue una sorpresa. Para mí todo es demasiado nuevo, por eso no caigo del todo", expresó el joven que trabaja cuando lo contratan en campos y se desempeñó durante un buen tiempo en la apicultura. "Voy a hacer lo que pueda. Apenas tengo siete montas. Y con eso, ir a Jesús María ya es un montón", aseguró.

 

La fuerza de la juventud

Durante el 2017, una nueva comisión organizadora modificó el sistema de clasificación para elegir a los representantes de San Luis sobre el campo de doma. El sistema que implementaron buscaba que los jinetes tuvieran una suerte de preparación y una evolución en su desempeño a lo largo de cinco fechas. Por eso, Gutavo Crespi, el delegado provincial, confía en que los muchachos finalizarán el torneo con una muy buena performance.

“Son chicos jóvenes pero que todos tienen muchas ganas de jinetear. Pablo Guevara está pasando por un gran momento, Mario Rodríguez también está muy seguro arriba de los caballos. Y en la categoría Crina que es la más difícil, Iván montó muy bien en todas las zonales y lo veo bien", analizó.

Otro de los factores que invita a ilusionarse es la gran calidad de jinetes que históricamente ha dado San Luis. Entre ellos se encuentran el tricampeón José "Pinoto" García, quien se coronó en 1995, 2003 y 2008 en Gurupa Surera, y Omar Rodríguez, triunfador en 1985 y 1994 en Bastos con Encimera.

El año pasado, pese a no haberse podido subir al podio, Rodrigo Díaz dejó bien parada a la provincia al quedarse con un cuarto puesto. Ahora, un año después, su hijo Nahuel es el suplente que asistió para acompañar al trío. "Él sabe que en cualquier momento le puede tocar. Ojalá que no sea así, pero si alguno de los muchachos tiene alguna lesión o lastimadura, está preparado para cubrir cualquiera de los puestos”, elogió Crespi.

Desde el 3 de enero, los cuatro chicos y el delegado están concentrados en una casa en la localidad cordobesa. La comisión es la encargada de pagarles el alojamiento, la comida y un seguro contra todo tipo de accidentes que exige la organización del festival.

Crespi señaló que la concentración es una de las claves. "Tenés que estar bien descansado porque es un deporte de mucho riesgo. Son jóvenes y por ahí tienen ganas de salir, pero yo siempre les digo que ya van a tener tiempo para eso. Tienen que disfrutar porque es una oportunidad única", aconsejó.

Más allá de que dan lo mejor de sí y ansían una medalla, los tres montadores aseguraron que se conforman con tener un buen desempeño, no tener ninguna lesión grave y quedar entre los primeros diez puestos. Hasta el 14, la fuerza de los amantes de la tradición de una provincia entera, los acompañará cada vez que se acerquen al palenque.

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Camino al “José Hernández

Para ganarse el derecho a pisar el campo de doma de Jesús María, Guevara, Rodríguez y Pereyra tuvieron que atravesar un camino largo. Es que para la edición 2018, la nueva comisión organizadora decidió cambiar el sistema de elección de los representantes de San Luis, para que la elección no dependiera de una sola noche exitosa, sino de un desempeño más estable a lo largo del año.

Por eso, dejaron atrás la eliminatoria de una sola jornada y establecieron una serie de fechas en las que cada competidor podía ganar un puntaje que se acumulaba en una tabla general. Así, al final de 2017, los que habían sumado más puntos en cada categoría fueron los que se ganaron el boleto hasta tierras cordobesas. 

“Este año se trabajó mucho mejor en este aspecto. Hicimos zonales al norte, al centro y al sur de la provincia. Nos faltó la zona de San Luis capital porque no conseguimos un lugar donde hacerla. Pero estamos muy conformes”, reflexionó Gustavo Crespi, quien desde el año pasado se desempeña en el exigente rol de delegado provincial.

Así, Fortuna, Fraga y Villa Mercedes fueron las localidades que recibieron a unas 47 montas. Un jurado tuvo la tarea de asignar una puntuación, en una escala del 0 al 7, a cada participación.

Otro de los aspectos que modificaron tiene que ver con la caballada". ”Allá se sortea y lo que te toca. Por eso nosotros hicimos más o menos lo mismo para que los chicos se acostumbren a adaptarse a la monta y a la tropilla que les toque", explicó.

Tres jinetes puntanos van por la gloria en Jesús María

Pablo Guevara, Mario Rodríguez e Iván Pereyra ponen la fuerza de su juventud para dejar bien parada a la provincia en la máxima competencia gauchesca del continente.

Los tres tienen algo en común: son jóvenes pero llevan toda una vida aferrados a las riendas de un caballo. Pablo Guevara, Mario Rodríguez e Iván Pereyra son los representantes de San Luis en el aclamado Festival Internacional de Doma y Folclore de Jesús María. Desde el jueves, los muchachos desparramarán todo su talento y sudor sobre la pista más famosa y más competitiva del continente, con el objetivo de hacer un buen papel, dejar bien parada a la provincia y, si es posible, alzarse con la gloria.

La acción en el campo de doma “José Hernández” comenzó el pasado 4 de enero y finalizará el domingo 14, aunque el festival se extenderá un día más para un cierre con una grilla de artistas, hay que decirlo, bastante alejada de las raíces folclóricas del encuentro. Pero durante once noches consecutivas, bajo la luz de la luna cordobesa, las miradas, los flashes y las cámaras apuntan a esa usina histórica que cultiva y conserva lo mejor de la cultura gauchesca desde hace más de cincuenta años.

Allí están los mejores jinetes de cada una de las provincias argentinas y de algunos países vecinos invitados. Por cada distrito, tres representantes (uno por categoría) y un suplente se disputan el trono de las competencias de Bastos con Encimera, Gurupa Sureña (también llamada Grupa Surera) y Crina Limpia.

En ese grupo selecto se encuentran los tres muchachos puntanos. Los acompaña el también joven Nahuel Díaz, quien asistió como suplente para reemplazar a cualquiera de ellos ante una eventual emergencia. Y si bien ninguno supera los 22 años, algo es seguro: ponen toda la fuerza de la juventud y la pasión por el campo para dejar bien alto el nombre de una provincia que fue y sigue siendo cuna de grandes jinetes.

 

El sueño de los pibes

Cuando hablaron con la revista El Campo, cada uno a su turno, los tres montadores coincidieron en una definición. Calificaron a Jesús María como “el sueño de todo jinete", un anhelo que lógicamente ellos también buscaban desde que empezaron a mirar la vida desde el lomo de un caballo.

Pablo Guevara es de Villa Mercedes, tiene 22 años y la responsabilidad de representar a San Luis en Bastos con Encimera, acaso la categoría más popular. Su apellido está, es una palabra frecuente en el ambiente de las jineteadas, porque tiene tíos tropilleros y jinetes que ya han pisado el suelo de la pista cordobesa. El muchacho reparte sus días entre un trabajo de reparto de porcinos y la doma de caballos en el campo. "Empecé de chico, montando petisos. Después le fui agarrando el gusto y ya hace cuatro o cinco años que montó caballos grandes", relató y dijo de inmediato: "Luchaba para que se me diera el sueño de estar en Jesús María. Y gracias a Dios se me dio ahora que soy joven y lo puedo aprovechar al máximo". No es la primera vez que Pablo está en ese coliseo de la tradición gauchesca. Al contrario, es un visitante habitué, pero siempre estuvo desde el otro lado de las tribunas. "Siempre miraba y me preguntaba '¿cuándo me tocará estar a mí?'. Ahora estoy a un paso de cumplir el sueño y estoy con un poco de ansiedad, de ganas de que llegue el día", expresó antes de viajar hacia Córdoba.

Mario Rodríguez, de 20 años, también es mercedino y también tiene las jineteadas en su ADN y algo que lo acerca aún más a Jesús María. Su abuelo, Omar "La Coneja" Rodríguez se consagró campeón del festival en dos oportunidades. "Él es el que más me transmitió la pasión, siempre me está dando consejos de que tengo que estar tranquilo, manejar la ansiedad, y me ha enseñado todo lo que sé", expresó.

Además, el jovencito que hace de las suyas en Gurupa Surera, cuenta con la experiencia de ya haber competido en el encuentro, aunque en carácter de suplente. Fue en el 2014, cuando viajó como el cuarto de la lista y tuvo la oportunidad de montar dos noches, una en la categoría Crina y otra en la Grupa, su preferida. En la primera se cayó antes de que sonara la campana y en la segunda logró un tercer puesto.

"Desde que nací me llevan al festival, conozco muy bien el lugar, pero es la primera vez que voy como titular y no es lo mismo", dijo, entre nervioso y entusiasmado. Además, Mario tendrá un apoyo fundamental: "Va a ir toda mi familia a hacerme el aguante", contó.

Y si de primeras veces se trata, Iván Pereyra los supera a todos. Para el jinete de Unión, de 20 años, no sólo es su debut en la máxima competencia, sino porque nunca antes había pisado ni el estadio ni la localidad.

De hecho, el muchacho es bastante nuevo en las destrezas ecuestres. "A mi papá y a mis parientes, a todos nos gusta el campo y los caballos. Pero arranqué recién hace unos ocho meses cuando me hicieron probar suerte sobre unos potros", reveló.

Al poco tiempo, en su pueblo natal Iván se inscribió para competir una monta, un poco por insistencia de los suyos y otro poco por tomarlo como un desafío. Mal no le fue. En su debut se quedó con el segundo premio. Luego tuvo otra experiencia similar y logró el tercer puesto. Con solo esas dos montas en su haber, ingresó al campeonato para clasificar a Jesús María y, tras las cinco fechas, se ganó el lugar en Crina Limpia.

"Estoy tranquilo, pero a la vez fue una sorpresa. Para mí todo es demasiado nuevo, por eso no caigo del todo", expresó el joven que trabaja cuando lo contratan en campos y se desempeñó durante un buen tiempo en la apicultura. "Voy a hacer lo que pueda. Apenas tengo siete montas. Y con eso, ir a Jesús María ya es un montón", aseguró.

 

La fuerza de la juventud

Durante el 2017, una nueva comisión organizadora modificó el sistema de clasificación para elegir a los representantes de San Luis sobre el campo de doma. El sistema que implementaron buscaba que los jinetes tuvieran una suerte de preparación y una evolución en su desempeño a lo largo de cinco fechas. Por eso, Gutavo Crespi, el delegado provincial, confía en que los muchachos finalizarán el torneo con una muy buena performance.

“Son chicos jóvenes pero que todos tienen muchas ganas de jinetear. Pablo Guevara está pasando por un gran momento, Mario Rodríguez también está muy seguro arriba de los caballos. Y en la categoría Crina que es la más difícil, Iván montó muy bien en todas las zonales y lo veo bien", analizó.

Otro de los factores que invita a ilusionarse es la gran calidad de jinetes que históricamente ha dado San Luis. Entre ellos se encuentran el tricampeón José "Pinoto" García, quien se coronó en 1995, 2003 y 2008 en Gurupa Surera, y Omar Rodríguez, triunfador en 1985 y 1994 en Bastos con Encimera.

El año pasado, pese a no haberse podido subir al podio, Rodrigo Díaz dejó bien parada a la provincia al quedarse con un cuarto puesto. Ahora, un año después, su hijo Nahuel es el suplente que asistió para acompañar al trío. "Él sabe que en cualquier momento le puede tocar. Ojalá que no sea así, pero si alguno de los muchachos tiene alguna lesión o lastimadura, está preparado para cubrir cualquiera de los puestos”, elogió Crespi.

Desde el 3 de enero, los cuatro chicos y el delegado están concentrados en una casa en la localidad cordobesa. La comisión es la encargada de pagarles el alojamiento, la comida y un seguro contra todo tipo de accidentes que exige la organización del festival.

Crespi señaló que la concentración es una de las claves. "Tenés que estar bien descansado porque es un deporte de mucho riesgo. Son jóvenes y por ahí tienen ganas de salir, pero yo siempre les digo que ya van a tener tiempo para eso. Tienen que disfrutar porque es una oportunidad única", aconsejó.

Más allá de que dan lo mejor de sí y ansían una medalla, los tres montadores aseguraron que se conforman con tener un buen desempeño, no tener ninguna lesión grave y quedar entre los primeros diez puestos. Hasta el 14, la fuerza de los amantes de la tradición de una provincia entera, los acompañará cada vez que se acerquen al palenque.

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