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Una herencia en moda

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Una herencia en moda

La joven productora de moda, hija del histórico asesor de imagen de Mirtha Legrand, dirige la escuela de modelos Vidal Rivas, donde año a año pasan cientos de alumnas con el sueño de triunfar. Asegura que la clave es inculcarle confianza en sí mismas a las adolescentes.

L a productora de moda Manuela Vidal Rivas es directora de la escuela de modelos que lleva su nombre y en San Luis tiene unas cien alumnas. La joven de 31 años, además, trabaja en una empresa familiar y junto a su padre, el histórico asesor de imagen de Mirtha Legrand Héctor Vidal Rivas, organizan los más prestigiosos desfiles del país, como el Mar del Plata Moda Show o el Argentina Fashion Week.

Dueña de una personalidad avasallante, aseguró que la principal enseñanza en sus escuelas es quererse a una misma y manejarse con seguridad en la vida porque “eso sirve para todos los ámbitos, sean o no modelos”. Además, contó cómo es trabajar con adolescentes hoy, los prejuicios sociales que deben enfrentar, los estereotipos impuestos y destierra la idea de que la moda es frívola.

 

—¿Cuáles son los principales conocimientos que les transmitís a las alumnas de la escuela?

—Las chicas trabajan conmigo sobre entrenamiento de casting, asesoramiento de imagen, cómo vestirse, tenemos charlas sobre qué es el mundo de la moda, qué esperamos de la moda, de las modelos, qué sería un casting. Con las chicas que tienen más entrenamiento vemos cómo se vestirían para tres ocasiones, les damos tips, aconsejamos, y al final de la clase hacemos un casting para que practiquen.

 

—¿Cuántas alumnas tenés en San Luis?

—Hace cinco años tenemos las escuelas. Hay en San Luis, Chaco, Santa Fe, Neuquén y varias en Buenos Aires. Son en total diez escuelas y más de 350 alumnas. En San Luis hay 100 alumnas, es la escuela que más alumnas tiene.

 

—¿A qué lo atribuís?

—Se lo atribuyo a Florencia (Piñeyro, la directora de la escuela en San Luis) ella está todo el día pensando en darles oportunidades a las chicas de crecer y estudiar. Además creo que a las chicas les gusta sentir que tienen algo cerca parecido a lo que hay en Capital. Es cierto que acá no hay muchas escuelas de modelos entonces por ahí en otras ciudades el público se diversifica más. Pero lo que tenemos de distinto es que les damos oportunidades que otras escuelas no les dan. Acá las chicas pueden ir al Fashion Week, pueden entrar al back, estar con las modelos.

Trabajo con muchas agencias, les hacen castings todo el tiempo. En Capital Federal hacen un año, un perfeccionamiento y ahí termina.

Allá las chicas empiezan a hacer otro tipo de cursos y tienen más salida laboral también. Yo les digo a las alumnas que si quieren realmente trabajar de esto tienen que vivir en Capital. Es así. Allá hacemos más de 80 desfiles por año. Las que viven ahí también viajan un montón. La vida de la modelo es así, en temporada baja viajan a otros países también.

 

—¿Cómo ves el potencial de las chicas de San Luis?

—Tenemos dos chicas que yo les digo siempre que tienen un potencial increíble, que cuando terminen la escuela les aconsejé irse a vivir a Buenos Aires. Año a año siempre van apareciendo chicas con mucho potencial a nivel internacional. Y a nivel general están súper preparadas, mucho más desinhibidas que en otras provincias. Florencia les hace hacer desfiles, practican en cámaras, tienen mucho entrenamiento.

 

—Cuando hacen las convocatorias destacan que puede venir cualquier persona sin importar peso y altura.

—Claro, es que muchas chicas que hacen el curso no lo hacen para ser modelo sino por una cuestión de autoestima, saber vestirse, caminar, pararse. Sirve mucho para la vida personal y laboral, o muchas veces surge otra vocación como el diseño de indumentaria.

 

 

Hoy todo cambió. En un Fashion Week sí es cierto que hay muchas más cuestiones artísticas en relación a la elección de la modelo, sobre todo de la altura, pero hoy con las redes sociales, las influencers, hay modelos que le abrieron la puerta a las no medidas. Como por ejemplo Pampita, que es muy bajita. Si una chica se sabe preparar, tiene condiciones, trabaja y se esfuerza puede llegar. Hoy lo que trabajamos mucho es el contenido que generan en redes sociales, porque es la forma que tienen de mostrarse. Por ahí pueden posar bien, caminar bien y no tener mucha altura. Hay que saber qué explotar. La actitud es todo, hay chicas que miden 1,80 y no tienen la actitud. Depende mucho del momento de cada una, de la edad que tengan. Muchas veces hay que trabajar la confianza con una misma y la seguridad. Y eso te sirve también para la vida, para un examen, una entrevista de trabajo. Que no te tiemble la voz, que tengas herramientas para confiar en vos.

 

—También les enseñan que la moda está profesionalizada, porque se subestima mucho, ¿no?

—Sí, un montón se subestima. Muchas chicas que quieren o anhelan ser modelos piensan que es una pavada, un trabajo fácil, ser lindo y listo. Además eso es subjetivo, lo que a uno le parece lindo a otro no. No tiene que ver con eso. No es una cuestión de belleza, es profesionalismo.

Deben ser profesionales, esforzarse y sacrificarse. El que estudia medicina está 10 horas leyendo quizás, pero ellas también tienen que estar 10 horas cuidándose el pelo, entrenando, alimentándose bien, pensar cómo se visten. Todo eso también es un sacrificio. Hay gente que lo ve como superficial, pero no deja de ser un trabajo. Y el afuera subestima porque se piensan que la modelo no sabe hacer nada, y es mentira, hay modelos que son profesionales de otra cosa. En otros países esta profesión es mucho más valorada.

 

—¿Por qué creés que una mujer se siente segura con estas cosas, relacionadas con la imagen?

—Es una cuestión del ser humano. La imagen es todo, según dicen. Siempre la primera impresión entra por los ojos. Quizás uno no tiene la posibilidad de hablar o de que te conozcan pero estamos dando un mensaje. Es así, está estudiado, uno lo hace inconscientemente: uno no trata igual a una persona que está con el pelo cuidado, bien maquillada, prolija, con ropa planchada, con una cierta preocupación por su imagen que a una persona que está toda desarreglada, te genera otro vínculo, una empatía distinta. Y en todos lados pasa. Por eso en la mayoría de los locales la gente está uniformada, para generar una igualdad.

 

—¿Cómo hacen para enseñarles a las chicas a tener los pies sobre la tierra, para no caer en la frivolidad?

—Hablamos un montón, generamos un ambiente de confianza, donde puedan hacer las preguntas que quieran. Acá las cuidamos un montón, pero hay que hablarles del mundo real, porque si no, salen y se pegan la cabeza contra la pared. Yo considero que la moda no es frívola. La gente no toma conciencia de lo que genera la industria de la moda, un montón de trabajo. Un desfile no es sólo mostrar lo que se usa, es mostrar trabajo. Estamos dando el mismo mensaje que un montón de otros lugares, para hacer ciertas cosas tenés que ir vestido de determinada manera, porque es tu imagen. Creo que con lo que está pasando hoy con la revolución femenina, el empoderamiento, la mujer ganó otro lugar, creo que uno tiene que aprender a tener esa imagen de mujer realmente empoderada pero no por eso voy a dejar de cuidarme; la mujer es mujer y eso es lo que nos distingue, por más que hoy el hombre se arregla un montón. Queremos que se sientan seguras. Yo siempre animo a las mujeres a que hagan un curso de asesoramiento de imagen, estilo. Te da muchas herramientas.

 

 

—¿Qué inseguridades tienen hoy las adolescentes?

—Las adolescentes absorben todo, son inseguras, están creciendo. Hay muy pocas chicas de 15 o 16 años que tienen una personalidad segura de sí misma. Antes el juego era ser flaca, la locura era esa. Ahora el tema es tener curvas, pero también están obsesionadas, siempre alguien se queda afuera del modelo. Hay que quererse como uno es.

 

—Tu papá es el asesor de imagen de Mirtha Legrand, ¿qué aprendiste de él?

—Mi papá trabaja con Mirtha hace45 años, ella me vio nacer. La admiro profundamente, es una mujer espléndida. Es brillante. De mi papá aprendí todo, él es mi maestro, me sigue enseñando un montón de cosas, trabajo con él. Y por sobre todo el profesionalismo, la lealtad y tratar de trabajar en un buen ámbito de trabajo, romper con la frivolidad, el maltrato y los estereotipos.

 

—Hablabas de lo importante de la imagen en el desarrollo profesional, ¿creés que en Mirtha tuvo mucho peso eso?

—Sí, yo creo que la gente la asocia por todo eso. Yo la admiro desde ese lugar de mujer. A Mirtha jamás la vas a ver desarreglada. Ella se prepara para el programa con una bata de seda, siempre perfumada, cremas. El pelo impecable, limpio. Ella es una diva las 24 horas del día. Ella siempre está en tacos, sus pantuflas tienen taco. Nunca en su vida usó chatitas. Ella no es Mirtha para la pantalla, ella es Mirtha todo el día.

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Una herencia en moda

La joven productora de moda, hija del histórico asesor de imagen de Mirtha Legrand, dirige la escuela de modelos Vidal Rivas, donde año a año pasan cientos de alumnas con el sueño de triunfar. Asegura que la clave es inculcarle confianza en sí mismas a las adolescentes.

Fotos: Leandro Cruciani

L a productora de moda Manuela Vidal Rivas es directora de la escuela de modelos que lleva su nombre y en San Luis tiene unas cien alumnas. La joven de 31 años, además, trabaja en una empresa familiar y junto a su padre, el histórico asesor de imagen de Mirtha Legrand Héctor Vidal Rivas, organizan los más prestigiosos desfiles del país, como el Mar del Plata Moda Show o el Argentina Fashion Week.

Dueña de una personalidad avasallante, aseguró que la principal enseñanza en sus escuelas es quererse a una misma y manejarse con seguridad en la vida porque “eso sirve para todos los ámbitos, sean o no modelos”. Además, contó cómo es trabajar con adolescentes hoy, los prejuicios sociales que deben enfrentar, los estereotipos impuestos y destierra la idea de que la moda es frívola.

 

—¿Cuáles son los principales conocimientos que les transmitís a las alumnas de la escuela?

—Las chicas trabajan conmigo sobre entrenamiento de casting, asesoramiento de imagen, cómo vestirse, tenemos charlas sobre qué es el mundo de la moda, qué esperamos de la moda, de las modelos, qué sería un casting. Con las chicas que tienen más entrenamiento vemos cómo se vestirían para tres ocasiones, les damos tips, aconsejamos, y al final de la clase hacemos un casting para que practiquen.

 

—¿Cuántas alumnas tenés en San Luis?

—Hace cinco años tenemos las escuelas. Hay en San Luis, Chaco, Santa Fe, Neuquén y varias en Buenos Aires. Son en total diez escuelas y más de 350 alumnas. En San Luis hay 100 alumnas, es la escuela que más alumnas tiene.

 

—¿A qué lo atribuís?

—Se lo atribuyo a Florencia (Piñeyro, la directora de la escuela en San Luis) ella está todo el día pensando en darles oportunidades a las chicas de crecer y estudiar. Además creo que a las chicas les gusta sentir que tienen algo cerca parecido a lo que hay en Capital. Es cierto que acá no hay muchas escuelas de modelos entonces por ahí en otras ciudades el público se diversifica más. Pero lo que tenemos de distinto es que les damos oportunidades que otras escuelas no les dan. Acá las chicas pueden ir al Fashion Week, pueden entrar al back, estar con las modelos.

Trabajo con muchas agencias, les hacen castings todo el tiempo. En Capital Federal hacen un año, un perfeccionamiento y ahí termina.

Allá las chicas empiezan a hacer otro tipo de cursos y tienen más salida laboral también. Yo les digo a las alumnas que si quieren realmente trabajar de esto tienen que vivir en Capital. Es así. Allá hacemos más de 80 desfiles por año. Las que viven ahí también viajan un montón. La vida de la modelo es así, en temporada baja viajan a otros países también.

 

—¿Cómo ves el potencial de las chicas de San Luis?

—Tenemos dos chicas que yo les digo siempre que tienen un potencial increíble, que cuando terminen la escuela les aconsejé irse a vivir a Buenos Aires. Año a año siempre van apareciendo chicas con mucho potencial a nivel internacional. Y a nivel general están súper preparadas, mucho más desinhibidas que en otras provincias. Florencia les hace hacer desfiles, practican en cámaras, tienen mucho entrenamiento.

 

—Cuando hacen las convocatorias destacan que puede venir cualquier persona sin importar peso y altura.

—Claro, es que muchas chicas que hacen el curso no lo hacen para ser modelo sino por una cuestión de autoestima, saber vestirse, caminar, pararse. Sirve mucho para la vida personal y laboral, o muchas veces surge otra vocación como el diseño de indumentaria.

 

 

Hoy todo cambió. En un Fashion Week sí es cierto que hay muchas más cuestiones artísticas en relación a la elección de la modelo, sobre todo de la altura, pero hoy con las redes sociales, las influencers, hay modelos que le abrieron la puerta a las no medidas. Como por ejemplo Pampita, que es muy bajita. Si una chica se sabe preparar, tiene condiciones, trabaja y se esfuerza puede llegar. Hoy lo que trabajamos mucho es el contenido que generan en redes sociales, porque es la forma que tienen de mostrarse. Por ahí pueden posar bien, caminar bien y no tener mucha altura. Hay que saber qué explotar. La actitud es todo, hay chicas que miden 1,80 y no tienen la actitud. Depende mucho del momento de cada una, de la edad que tengan. Muchas veces hay que trabajar la confianza con una misma y la seguridad. Y eso te sirve también para la vida, para un examen, una entrevista de trabajo. Que no te tiemble la voz, que tengas herramientas para confiar en vos.

 

—También les enseñan que la moda está profesionalizada, porque se subestima mucho, ¿no?

—Sí, un montón se subestima. Muchas chicas que quieren o anhelan ser modelos piensan que es una pavada, un trabajo fácil, ser lindo y listo. Además eso es subjetivo, lo que a uno le parece lindo a otro no. No tiene que ver con eso. No es una cuestión de belleza, es profesionalismo.

Deben ser profesionales, esforzarse y sacrificarse. El que estudia medicina está 10 horas leyendo quizás, pero ellas también tienen que estar 10 horas cuidándose el pelo, entrenando, alimentándose bien, pensar cómo se visten. Todo eso también es un sacrificio. Hay gente que lo ve como superficial, pero no deja de ser un trabajo. Y el afuera subestima porque se piensan que la modelo no sabe hacer nada, y es mentira, hay modelos que son profesionales de otra cosa. En otros países esta profesión es mucho más valorada.

 

—¿Por qué creés que una mujer se siente segura con estas cosas, relacionadas con la imagen?

—Es una cuestión del ser humano. La imagen es todo, según dicen. Siempre la primera impresión entra por los ojos. Quizás uno no tiene la posibilidad de hablar o de que te conozcan pero estamos dando un mensaje. Es así, está estudiado, uno lo hace inconscientemente: uno no trata igual a una persona que está con el pelo cuidado, bien maquillada, prolija, con ropa planchada, con una cierta preocupación por su imagen que a una persona que está toda desarreglada, te genera otro vínculo, una empatía distinta. Y en todos lados pasa. Por eso en la mayoría de los locales la gente está uniformada, para generar una igualdad.

 

—¿Cómo hacen para enseñarles a las chicas a tener los pies sobre la tierra, para no caer en la frivolidad?

—Hablamos un montón, generamos un ambiente de confianza, donde puedan hacer las preguntas que quieran. Acá las cuidamos un montón, pero hay que hablarles del mundo real, porque si no, salen y se pegan la cabeza contra la pared. Yo considero que la moda no es frívola. La gente no toma conciencia de lo que genera la industria de la moda, un montón de trabajo. Un desfile no es sólo mostrar lo que se usa, es mostrar trabajo. Estamos dando el mismo mensaje que un montón de otros lugares, para hacer ciertas cosas tenés que ir vestido de determinada manera, porque es tu imagen. Creo que con lo que está pasando hoy con la revolución femenina, el empoderamiento, la mujer ganó otro lugar, creo que uno tiene que aprender a tener esa imagen de mujer realmente empoderada pero no por eso voy a dejar de cuidarme; la mujer es mujer y eso es lo que nos distingue, por más que hoy el hombre se arregla un montón. Queremos que se sientan seguras. Yo siempre animo a las mujeres a que hagan un curso de asesoramiento de imagen, estilo. Te da muchas herramientas.

 

 

—¿Qué inseguridades tienen hoy las adolescentes?

—Las adolescentes absorben todo, son inseguras, están creciendo. Hay muy pocas chicas de 15 o 16 años que tienen una personalidad segura de sí misma. Antes el juego era ser flaca, la locura era esa. Ahora el tema es tener curvas, pero también están obsesionadas, siempre alguien se queda afuera del modelo. Hay que quererse como uno es.

 

—Tu papá es el asesor de imagen de Mirtha Legrand, ¿qué aprendiste de él?

—Mi papá trabaja con Mirtha hace45 años, ella me vio nacer. La admiro profundamente, es una mujer espléndida. Es brillante. De mi papá aprendí todo, él es mi maestro, me sigue enseñando un montón de cosas, trabajo con él. Y por sobre todo el profesionalismo, la lealtad y tratar de trabajar en un buen ámbito de trabajo, romper con la frivolidad, el maltrato y los estereotipos.

 

—Hablabas de lo importante de la imagen en el desarrollo profesional, ¿creés que en Mirtha tuvo mucho peso eso?

—Sí, yo creo que la gente la asocia por todo eso. Yo la admiro desde ese lugar de mujer. A Mirtha jamás la vas a ver desarreglada. Ella se prepara para el programa con una bata de seda, siempre perfumada, cremas. El pelo impecable, limpio. Ella es una diva las 24 horas del día. Ella siempre está en tacos, sus pantuflas tienen taco. Nunca en su vida usó chatitas. Ella no es Mirtha para la pantalla, ella es Mirtha todo el día.

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