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Campaña gruesa: viene con siembras tardías

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Campaña gruesa: viene con siembras tardías

Marcelo Dettoni

En el centro y el este provincial faltaron lluvias en octubre, lo que retrasó la implantación. En cambio en el Valle del Conlara hay buena cantidad de agua en el perfil y más soja (50%) que maíz (45%). La crisis se siente en el menor uso de tecnología, por los costos.

Como cada año para esta época, que representa el momento ideal para comenzar a vislumbrar cómo se va a desarrollar la campaña gruesa en San Luis, la revista El Campo consultó a diversos ingenieros agrónomos que trabajan por toda la geografía provincial para conocer las primeras perspectivas de un verano que amenaza transcurrir con incógnitas climáticas y productivas.

Si bien San Luis no resultó tan afectado como la Zona Núcleo durante la campaña pasada, cuando la sequía más grande los últimos 50 años hizo estragos en la producción, también sintió los efectos del clima, que tras la falta de lluvias se despachó con una humedad superior a lo normal justo cuando había que cosechar. Por eso los rindes tampoco fueron los ideales y los productores se vieron obligados a replantear sus costos a la hora de empezar de nuevo.

Además, la seca no pegó tan duro en la zona serrana central, pero sí en el este, en los campos agrícolas de las inmediaciones de Justo Daract y Villa Mercedes, e incluso en algunos sectores cercanos a Granville, Fraga y Liborio Luna. Este fenómeno se repitió en octubre último y este medio lo reflejó en su edición de la semana pasada tras un recorrido por el Departamento Pedernera, cuando contó que la mayoría debió diferir la siembra de soja y más aún la de maíz, optando por uno de segunda a la espera de la humedad adecuada en los suelos.

Por eso este año, en comparación con el pasado, se parte de un umbral muy bajo y no queda otra que crecer, tanto en superficie como en producción total, a pesar de que el contexto económico es cada vez más complicado, con costos crecientes, una nueva imposición de retenciones a las exportaciones de parte del gobierno nacional y cierto desánimo generalizado de los productores, que necesitan de una buena campaña para volver a creer que están en la actividad indicada, más allá de que seguramente es la que eligieron por tradición familiar o por el gusto por el campo.

Uno de los ingenieros agrónomos consultados fue Ramiro Goncálvez, quien tiene clientes en varias regiones de San Luis. “La estimación de siembra de soja para la campaña 18-19 indica una disminución del área respecto a la campaña anterior. Esta disminución de superficie se ve reflejada  en un aumento de hectáreas a sembrarse de maíz”, evaluó el profesional, con varios años de experiencia en la provincia. “Estimamos que hasta el momento se llevan sembradas unas 60.000 hectáreas de maíz, vendría a ser un 20% del total de la superficie destinada al cereal”, agregó.

Las siembras tardías son recomendables en suelos arenosos, que no retienen el agua. Caso contrario, los cultivos no tendrán reservas suficientes en pleno verano.

Una de sus zonas de influencia es el sector que abarca El Amparo, Cuatro Esquinas, La Petra y La Cumbre, con campos de excelentes rendimientos en medio de una geografía serrana espectacular. “En general, es un sector que presenta un perfil de agua cargado hasta el metro y medio en los lotes que han sido barbechados, lo que indica que esta condición favorecerá el correcto  desarrollo de  los primeros estadios de los cultivos”, explicó Goncálvez, quien confeccionó el informe para la revista El Campo en conjunto con Ana Laura Llanes, una joven ingeniera agrónoma que colabora con él en esta campaña.

Fue una primavera atípica en San Luis, porque demoró la llegada de las precipitaciones, que suelen comenzar a llenar los perfiles en octubre y sin embargo se demoraron hasta noviembre. “Debido a que no hubo suficientes lluvias en los primeros días de octubre en la zona, no alcanzó la humedad superficial para sembrar el maíz de primera. Si bien los perfiles en profundidad estaban recargados, no fue suficiente para arrancar con el cereal”, reconoció el ingeniero agrónomo.

Finalmente la siembra del maíz comenzó a fines de octubre y ahora avanza a buen ritmo. “En algunas zonas ya se encuentra en el estado fenológico de V1, con la emergencia de la primera hoja. El problema a tratar es que en lotes puntuales se observaron ataques del 2% de orugas cortadoras. Son lotes que fueron tratados con una dosis de 25 cm3/ha del insecticida Fighter. Hay que tener en cuenta en esta zona el complejo de gusanos del suelo, ya que en los últimos años se han encontrado pérdidas significativas en el stand de plantas”, advirtió.

“En cuanto a la soja, la de primera se encuentra en el momento de siembra y en algunos lotes sembrados ya está en VE, en el estado de emergencia de la plántula”, completó Goncálvez.

Eleodoro Lobos, Granville, Juan Llerena y Fraga

En la zona centro-este de San Luis, los lotes que han sido barbechados presentan un perfil de agua cargado entre el metro y el metro y medio, lo que favorecerá el desarrollo de los primeros estadios de los cultivos. “En maíz, todavía encontramos en esta zona varios lotes sin sembrar, ya que no se recomiendan las siembras tempranas. En cuanto a la soja, la de primera se encuentra en pleno avance de siembra”, consignó el informe. La inconveniencia de hacer siembras tempranas se debe a que son suelos arenosos, que no retienen el agua demasiado tiempo. “Si siembro en octubre, en enero, cuando más requerimiento hídrico tiene la planta por el calor, me quedo sin agua”, amplió el ingeniero agrónomo, quien recomienda un maíz de ciclo corto: “La ventana agrícola en San Luis es muy pequeña, estamos apretados por las heladas tardías y luego las tempranas, antes del otoño inclusive. Entonces un ciclo corto le permite al productor defenderse mejor”.

Goncálvez también dejó algunas sugerencias técnicas para combatir el complejo de gusanos del suelo. “Durante la etapa de siembra se recomienda monitorear esta plaga, que contiene gusanos blancos (Diloboderus abderus), el que se conoce como áspero (Agrotis malefida), la oruga grasienta (Agrotis ípsilon), el gusano alambre y la oruga cogollera (Spodoptera frugiperda). La mayoría de las plagas del suelo encuentran refugio y alimento en los primeros cinco centímetros, que es el mismo espacio que ocupan las semillas en germinación”, describió.

Para el ingeniero agrónomo, “es indispensable el monitoreo sistemático de estas plagas debajo del rastrojo y en los primeros 5 centímetros del suelo, como así también  observar  las malezas que perduraron luego de los controles químicos”.

 

Siembras con bajas temperaturas

En San Luis, a pesar de que actualmente el calor aprieta fuerte, siempre hay que tener en cuenta que las bajas temperaturas pueden aparecer de improviso. Por eso hay aspectos de manejo fundamentales para las siembras en esas condiciones.

Según el ingeniero agrónomo Héctor Müller, para evitar los daños por imbibición en frío, más allá de evitar sembrar los cultivos en suelos con temperaturas bajas en exceso, es imprescindible que la semilla sembrada no haya sufrido daños en la integridad del tegumento. Esto es particularmente importante en el cultivo de soja.

Por otra parte, las plántulas que crecen en condiciones de estrés térmico (bajas temperaturas) suelen ser más susceptibles a los daños por fitotoxicidad debido a la aplicación de fertilizantes o herbicidas post-emergentes. De igual manera, tienen una menor tolerancia a ataques de patógenos. Por ese motivo, más allá de la importancia de sembrar semillas que presenten un alto poder germinativo y vigor, y que hayan sido previamente curadas con productos de alta eficacia, es importante tener en cuenta la temperatura del suelo al momento de la siembra si se quieren evitar muchos de los problemas mencionados.

“El concepto central es que si el maíz se siembra con temperaturas por debajo de los 8 grados, la germinación no va a avanzar; mientras que entre 8 y 12 grados sí va a avanzar, pero en forma muy lenta. Finalmente, si se siembra con temperaturas por encima de los 12 grados, no se presentará ningún problema. Estos mismos números pueden ser tenidos en cuenta a la hora de hablar del girasol”, explicó Müller.

Para la soja, que se siembra más tarde, las temperaturas que se requieren tienen que estar por encima de los 15 ó 16 grados. Estos valores también deben ser considerados en el caso del sorgo.

Con este panorama, las conclusiones que saca la dupla Goncálvez-Llanes son las siguientes:

* Verificar la temperatura del suelo adecuada para una correcta germinación de acuerdo a cada cultivo.

* Monitorear sistemáticamente el complejo de gusanos del suelo.

* Proveer a los cultivos de los macro nutrientes más limitantes para la producción agrícola como nitrógeno y fósforo.

 

Valle del Conlara

En la zona que abarca Naschel, Tilisarao, Concarán y alrededores, una extensión verde que acompaña el andar de la autopista Nº 55 que va de Santa Rosa hasta el sur provincial, tiene asentado su campo y muchos de sus clientes Marcelo Bongiovanni. Este ingeniero agrónomo y docente de la carrera en la FICA, que depende de la Universidad de San Luis, es un profundo conocedor de la zona y también aportó sus conocimientos a la revista El Campo para tener un panorama más amplio de lo que sucede con los cultivos de verano.

“La presente campaña, en la zona, viene con un desarrollo normal en cuanto a las fechas de implantación, pero se registra una leve disminución del área sembrada en cultivos de grano y menor tecnología aplicada respecto del año anterior. Esta situación está determinada, fundamentalmente, por la importante pérdida de cosecha que sufrieron los productores, que debieron pasar por períodos de sequía, bastante granizo y sobre todo el castigo de las heladas tempranas. Si a eso le sumamos el alto costo de la inversión de siembra, la menor rentabilidad y la situación económica-financiera de muchos productores locales por el retiro de arrendatarios de otras provincias que sembraban en la zona, el combo fue fatal”, resumió Bongiovanni.

En cuanto a las precipitaciones, la zona no sufrió la sequía en octubre, como ocurrió con otras regiones de San Luis que debieron postergar la siembra de soja y maíz a la espera de mejores condiciones, mientras apostaban a cultivos tardíos casi de manera obligada. “Durante octubre y lo que va de noviembre hubo importantes acumulados que permitieron recargar el perfil del suelo y arrancar la siembra con buenas condiciones, ya que se registraron entre 180 y 250 milímetros de agua útil en los primeros dos metros. Los registros acumulados en estos dos meses oscilan entre 40 y 60 milímetros en octubre y entre 160 y 200 milímetros en noviembre, dependiendo de la localidad. En tanto que en la campaña 2018-19, la sumatoria de precipitaciones está entre 290 y 380 milímetros, dependiendo de las localidades del Valle del Conlara que se trate”, aseguró el ingeniero agrónomo.

Y, como fue de público conocimiento, en las últimas semanas hubo registros de fuertes caídas de granizo, por ejemplo en Tilisarao, que produjeron daño en cultivos emergidos, silo bolsas que estaban a la espera de la comercialización, herramientas e instalaciones rurales.

En el Valle del Conlara, la estimación de superficie de cosecha gruesa por cultivo, hasta la fecha, es la siguiente: la soja tendrá un leve predominio con un 50% del total de la siembra, pero el maíz quedaría ahí nomás, con un 45%. Más marginales, el sorgo granífero ocupará un 3% y el resto de los cultivos el 2% restante.

“El maíz es el cultivo donde la baja en el uso de tecnología ha sido más importante, principalmente por los altos costos de implantación. Esto se vio reflejado en la utilización de híbridos de menor potencial, un aumento de la superficie de hijo de híbrido, menor o nula fertilización y una vuelta al laboreo convencional en muchos lotes”, contó Bongiovanni, quien informó que “los primeros lotes se han sembrado a fines de octubre y principios de noviembre, yo diría que fue un 30% del total. Y el resto se va a completar entre fines de noviembre y principios de diciembre”.

En cuanto a la soja, aumentó la superficie de siembra en la zona respecto de la campaña anterior. “Se dio básicamente debido a los menores costos de implantación y al menor tiempo de retorno que tiene la inversión.  Los lotes sembrados, en su mayoría, están entre emergencia y tres hojas verdaderas. La siembra comenzó la última semana de octubre y continúa hasta la fecha, con un avance del 70-75% del total a sembrar”, agregó el ingeniero, quien se mostró aliviado porque “hasta el momento no se registra la presencia de plagas y enfermedades en los lotes implantados”.

El trigo no es un cultivo que "mueva la aguja" en la región, ya que generalmente no supera el 2% del área implantada y la mayoría de los lotes están conducidos bajo riego. “Se encuentran en la etapa de llenado de granos y la cosecha se estima para mediados de diciembre. El estado sanitario es de bueno a muy bueno. Se estiman rendimientos promedios de 15-18 quintales por hectárea en secano y de 35 a 40 cuando se siembra bajo riego”, finalizó.

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Campaña gruesa: viene con siembras tardías

En el centro y el este provincial faltaron lluvias en octubre, lo que retrasó la implantación. En cambio en el Valle del Conlara hay buena cantidad de agua en el perfil y más soja (50%) que maíz (45%). La crisis se siente en el menor uso de tecnología, por los costos.

Como cada año para esta época, que representa el momento ideal para comenzar a vislumbrar cómo se va a desarrollar la campaña gruesa en San Luis, la revista El Campo consultó a diversos ingenieros agrónomos que trabajan por toda la geografía provincial para conocer las primeras perspectivas de un verano que amenaza transcurrir con incógnitas climáticas y productivas.

Si bien San Luis no resultó tan afectado como la Zona Núcleo durante la campaña pasada, cuando la sequía más grande los últimos 50 años hizo estragos en la producción, también sintió los efectos del clima, que tras la falta de lluvias se despachó con una humedad superior a lo normal justo cuando había que cosechar. Por eso los rindes tampoco fueron los ideales y los productores se vieron obligados a replantear sus costos a la hora de empezar de nuevo.

Además, la seca no pegó tan duro en la zona serrana central, pero sí en el este, en los campos agrícolas de las inmediaciones de Justo Daract y Villa Mercedes, e incluso en algunos sectores cercanos a Granville, Fraga y Liborio Luna. Este fenómeno se repitió en octubre último y este medio lo reflejó en su edición de la semana pasada tras un recorrido por el Departamento Pedernera, cuando contó que la mayoría debió diferir la siembra de soja y más aún la de maíz, optando por uno de segunda a la espera de la humedad adecuada en los suelos.

Por eso este año, en comparación con el pasado, se parte de un umbral muy bajo y no queda otra que crecer, tanto en superficie como en producción total, a pesar de que el contexto económico es cada vez más complicado, con costos crecientes, una nueva imposición de retenciones a las exportaciones de parte del gobierno nacional y cierto desánimo generalizado de los productores, que necesitan de una buena campaña para volver a creer que están en la actividad indicada, más allá de que seguramente es la que eligieron por tradición familiar o por el gusto por el campo.

Uno de los ingenieros agrónomos consultados fue Ramiro Goncálvez, quien tiene clientes en varias regiones de San Luis. “La estimación de siembra de soja para la campaña 18-19 indica una disminución del área respecto a la campaña anterior. Esta disminución de superficie se ve reflejada  en un aumento de hectáreas a sembrarse de maíz”, evaluó el profesional, con varios años de experiencia en la provincia. “Estimamos que hasta el momento se llevan sembradas unas 60.000 hectáreas de maíz, vendría a ser un 20% del total de la superficie destinada al cereal”, agregó.

Las siembras tardías son recomendables en suelos arenosos, que no retienen el agua. Caso contrario, los cultivos no tendrán reservas suficientes en pleno verano.

Una de sus zonas de influencia es el sector que abarca El Amparo, Cuatro Esquinas, La Petra y La Cumbre, con campos de excelentes rendimientos en medio de una geografía serrana espectacular. “En general, es un sector que presenta un perfil de agua cargado hasta el metro y medio en los lotes que han sido barbechados, lo que indica que esta condición favorecerá el correcto  desarrollo de  los primeros estadios de los cultivos”, explicó Goncálvez, quien confeccionó el informe para la revista El Campo en conjunto con Ana Laura Llanes, una joven ingeniera agrónoma que colabora con él en esta campaña.

Fue una primavera atípica en San Luis, porque demoró la llegada de las precipitaciones, que suelen comenzar a llenar los perfiles en octubre y sin embargo se demoraron hasta noviembre. “Debido a que no hubo suficientes lluvias en los primeros días de octubre en la zona, no alcanzó la humedad superficial para sembrar el maíz de primera. Si bien los perfiles en profundidad estaban recargados, no fue suficiente para arrancar con el cereal”, reconoció el ingeniero agrónomo.

Finalmente la siembra del maíz comenzó a fines de octubre y ahora avanza a buen ritmo. “En algunas zonas ya se encuentra en el estado fenológico de V1, con la emergencia de la primera hoja. El problema a tratar es que en lotes puntuales se observaron ataques del 2% de orugas cortadoras. Son lotes que fueron tratados con una dosis de 25 cm3/ha del insecticida Fighter. Hay que tener en cuenta en esta zona el complejo de gusanos del suelo, ya que en los últimos años se han encontrado pérdidas significativas en el stand de plantas”, advirtió.

“En cuanto a la soja, la de primera se encuentra en el momento de siembra y en algunos lotes sembrados ya está en VE, en el estado de emergencia de la plántula”, completó Goncálvez.

Eleodoro Lobos, Granville, Juan Llerena y Fraga

En la zona centro-este de San Luis, los lotes que han sido barbechados presentan un perfil de agua cargado entre el metro y el metro y medio, lo que favorecerá el desarrollo de los primeros estadios de los cultivos. “En maíz, todavía encontramos en esta zona varios lotes sin sembrar, ya que no se recomiendan las siembras tempranas. En cuanto a la soja, la de primera se encuentra en pleno avance de siembra”, consignó el informe. La inconveniencia de hacer siembras tempranas se debe a que son suelos arenosos, que no retienen el agua demasiado tiempo. “Si siembro en octubre, en enero, cuando más requerimiento hídrico tiene la planta por el calor, me quedo sin agua”, amplió el ingeniero agrónomo, quien recomienda un maíz de ciclo corto: “La ventana agrícola en San Luis es muy pequeña, estamos apretados por las heladas tardías y luego las tempranas, antes del otoño inclusive. Entonces un ciclo corto le permite al productor defenderse mejor”.

Goncálvez también dejó algunas sugerencias técnicas para combatir el complejo de gusanos del suelo. “Durante la etapa de siembra se recomienda monitorear esta plaga, que contiene gusanos blancos (Diloboderus abderus), el que se conoce como áspero (Agrotis malefida), la oruga grasienta (Agrotis ípsilon), el gusano alambre y la oruga cogollera (Spodoptera frugiperda). La mayoría de las plagas del suelo encuentran refugio y alimento en los primeros cinco centímetros, que es el mismo espacio que ocupan las semillas en germinación”, describió.

Para el ingeniero agrónomo, “es indispensable el monitoreo sistemático de estas plagas debajo del rastrojo y en los primeros 5 centímetros del suelo, como así también  observar  las malezas que perduraron luego de los controles químicos”.

 

Siembras con bajas temperaturas

En San Luis, a pesar de que actualmente el calor aprieta fuerte, siempre hay que tener en cuenta que las bajas temperaturas pueden aparecer de improviso. Por eso hay aspectos de manejo fundamentales para las siembras en esas condiciones.

Según el ingeniero agrónomo Héctor Müller, para evitar los daños por imbibición en frío, más allá de evitar sembrar los cultivos en suelos con temperaturas bajas en exceso, es imprescindible que la semilla sembrada no haya sufrido daños en la integridad del tegumento. Esto es particularmente importante en el cultivo de soja.

Por otra parte, las plántulas que crecen en condiciones de estrés térmico (bajas temperaturas) suelen ser más susceptibles a los daños por fitotoxicidad debido a la aplicación de fertilizantes o herbicidas post-emergentes. De igual manera, tienen una menor tolerancia a ataques de patógenos. Por ese motivo, más allá de la importancia de sembrar semillas que presenten un alto poder germinativo y vigor, y que hayan sido previamente curadas con productos de alta eficacia, es importante tener en cuenta la temperatura del suelo al momento de la siembra si se quieren evitar muchos de los problemas mencionados.

“El concepto central es que si el maíz se siembra con temperaturas por debajo de los 8 grados, la germinación no va a avanzar; mientras que entre 8 y 12 grados sí va a avanzar, pero en forma muy lenta. Finalmente, si se siembra con temperaturas por encima de los 12 grados, no se presentará ningún problema. Estos mismos números pueden ser tenidos en cuenta a la hora de hablar del girasol”, explicó Müller.

Para la soja, que se siembra más tarde, las temperaturas que se requieren tienen que estar por encima de los 15 ó 16 grados. Estos valores también deben ser considerados en el caso del sorgo.

Con este panorama, las conclusiones que saca la dupla Goncálvez-Llanes son las siguientes:

* Verificar la temperatura del suelo adecuada para una correcta germinación de acuerdo a cada cultivo.

* Monitorear sistemáticamente el complejo de gusanos del suelo.

* Proveer a los cultivos de los macro nutrientes más limitantes para la producción agrícola como nitrógeno y fósforo.

 

Valle del Conlara

En la zona que abarca Naschel, Tilisarao, Concarán y alrededores, una extensión verde que acompaña el andar de la autopista Nº 55 que va de Santa Rosa hasta el sur provincial, tiene asentado su campo y muchos de sus clientes Marcelo Bongiovanni. Este ingeniero agrónomo y docente de la carrera en la FICA, que depende de la Universidad de San Luis, es un profundo conocedor de la zona y también aportó sus conocimientos a la revista El Campo para tener un panorama más amplio de lo que sucede con los cultivos de verano.

“La presente campaña, en la zona, viene con un desarrollo normal en cuanto a las fechas de implantación, pero se registra una leve disminución del área sembrada en cultivos de grano y menor tecnología aplicada respecto del año anterior. Esta situación está determinada, fundamentalmente, por la importante pérdida de cosecha que sufrieron los productores, que debieron pasar por períodos de sequía, bastante granizo y sobre todo el castigo de las heladas tempranas. Si a eso le sumamos el alto costo de la inversión de siembra, la menor rentabilidad y la situación económica-financiera de muchos productores locales por el retiro de arrendatarios de otras provincias que sembraban en la zona, el combo fue fatal”, resumió Bongiovanni.

En cuanto a las precipitaciones, la zona no sufrió la sequía en octubre, como ocurrió con otras regiones de San Luis que debieron postergar la siembra de soja y maíz a la espera de mejores condiciones, mientras apostaban a cultivos tardíos casi de manera obligada. “Durante octubre y lo que va de noviembre hubo importantes acumulados que permitieron recargar el perfil del suelo y arrancar la siembra con buenas condiciones, ya que se registraron entre 180 y 250 milímetros de agua útil en los primeros dos metros. Los registros acumulados en estos dos meses oscilan entre 40 y 60 milímetros en octubre y entre 160 y 200 milímetros en noviembre, dependiendo de la localidad. En tanto que en la campaña 2018-19, la sumatoria de precipitaciones está entre 290 y 380 milímetros, dependiendo de las localidades del Valle del Conlara que se trate”, aseguró el ingeniero agrónomo.

Y, como fue de público conocimiento, en las últimas semanas hubo registros de fuertes caídas de granizo, por ejemplo en Tilisarao, que produjeron daño en cultivos emergidos, silo bolsas que estaban a la espera de la comercialización, herramientas e instalaciones rurales.

En el Valle del Conlara, la estimación de superficie de cosecha gruesa por cultivo, hasta la fecha, es la siguiente: la soja tendrá un leve predominio con un 50% del total de la siembra, pero el maíz quedaría ahí nomás, con un 45%. Más marginales, el sorgo granífero ocupará un 3% y el resto de los cultivos el 2% restante.

“El maíz es el cultivo donde la baja en el uso de tecnología ha sido más importante, principalmente por los altos costos de implantación. Esto se vio reflejado en la utilización de híbridos de menor potencial, un aumento de la superficie de hijo de híbrido, menor o nula fertilización y una vuelta al laboreo convencional en muchos lotes”, contó Bongiovanni, quien informó que “los primeros lotes se han sembrado a fines de octubre y principios de noviembre, yo diría que fue un 30% del total. Y el resto se va a completar entre fines de noviembre y principios de diciembre”.

En cuanto a la soja, aumentó la superficie de siembra en la zona respecto de la campaña anterior. “Se dio básicamente debido a los menores costos de implantación y al menor tiempo de retorno que tiene la inversión.  Los lotes sembrados, en su mayoría, están entre emergencia y tres hojas verdaderas. La siembra comenzó la última semana de octubre y continúa hasta la fecha, con un avance del 70-75% del total a sembrar”, agregó el ingeniero, quien se mostró aliviado porque “hasta el momento no se registra la presencia de plagas y enfermedades en los lotes implantados”.

El trigo no es un cultivo que "mueva la aguja" en la región, ya que generalmente no supera el 2% del área implantada y la mayoría de los lotes están conducidos bajo riego. “Se encuentran en la etapa de llenado de granos y la cosecha se estima para mediados de diciembre. El estado sanitario es de bueno a muy bueno. Se estiman rendimientos promedios de 15-18 quintales por hectárea en secano y de 35 a 40 cuando se siembra bajo riego”, finalizó.

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