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Gabriela Garton: "Hay un cambio en la sociedad"

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Gabriela Garton: "Hay un cambio en la sociedad"

Alejandro Samos

Es arquera de la Selección Argentina y socióloga. Vive en San Luis hace un año y se entrena para el Repechaje mundialista. Cree que de a poco la mujer está más aceptada en el fútbol, pero que faltan al menos 10 o 20 años de crecimiento y modificar la mentalidad para que las jugadoras tengan el lugar que merecen. Sueña con estar en Francia 2019.

Gabriela Garton es la dueña del arco de la Selección Argentina de Futbol Femenino, pero también de una historia itinerante que incluyen dos países tan distintos como Estados Unidos y Argentina y varias ciudades en el medio. Se formó como socióloga mientras jugaba al fútbol en la universidad en el país del norte y la vida la trajo a Buenos Aires donde siguió capacitándose y haciendo el deporte que eligió desde los 10 años. Se enamoró, se casó y desembarcó fortuitamente en San Luis, donde se entrena para no perder ritmo.  Hizo una brillante Copa América con el seleccionado en abril, en Chile, donde terminaron terceras y se ganaron un lugar para jugar el Repechaje contra el equipo que termine cuarta en la Concacaf,  para ir al mundial de Francia en 2019. Siente que algo empezó a cambiar para las mujeres en el deporte, pero cree que hay que trabajar en las bases para conseguir un papel más preponderante para las deportistas y está dispuesta a dar una mano en eso .

 

—¿Cómo llegaste a San Luis y hace cuanto tiempo estas?

—Llegué a San Luis por el trabajo de mi marido, él es militar y lo trasladaron acá al Grupo de Artillería Nº 7. Llegamos en enero del 2017.

 

—¿ Te gusta San Luis, estas cómoda acá?

—La ciudad es muy tranquila, eso me gusta, es un buen cambio salir de Buenos Aires para venir acá y lo que más nos gusta es tener las sierras cerca y lugares como El Trapiche, los diques. Si viviera en Capital para poder estar en un lugar así tengo que viajar muchas horas y acá lo tenemos en 15 minutos.

 

—¿ Cómo fue tu vínculo con el fútbol durante este tiempo en San Luis?

—Durante todo el 2017 me entrené en GEPU, con Carlos Izaguirre, con los chicos de la sub 17 y sub 20, me sirvió bastante, pero por suerte me salió esta oportunidad de venir a entrenar a Estudiantes, con Pablo (Lazarte) que tiene un recorrido importante en el fútbol y estoy muy agradecida que me den este lugar para trabajar.

 

—¿Por qué elegiste el fútbol como deporte y por qué el arco en particular?

—Creo que el arco me eligió a mí, tenía 10 años y era una de las mas grandotas, siempre fui alta y no le tenía miedo a la pelota. También jugaba al Beisbol y tenía buena coordinación, me pusieron en el arco, por suerte, en la cancha no me iba tan bien, después mejoré con los pies. Es un puesto en el que tenés que ser un poco diferente, a mi me gustaba eso de revolcarme, tirarme. Trabajas mucho con la mente, a veces salís de la cancha mas cansada mentalmente que físicamente.

 

—¿Cómo fue tu carrera, dónde atajaste, cómo te iniciaste en el deporte?

—Yo nací en Rochester Minesota, Estados Unidos y empecé en un club de barrio. Allá es muy normal, sos nena y querés jugar al fútbol y vas te anotas en un club y listo. Después jugué en clubes de mi ciudad, en la universidad, luego de recibirme me vine a Argentina y por una amiga me sumé a River Plate, donde estuve 3 años. Me cambié a UAI Urquiza, que fue la etapa que mas disfruté, atajé dos Copas Libertadores, en una terminamos terceras. Es un equipo chiquito, pero que le da mucha importancia al fútbol femenino, es el que más le brinda a las jugadoras.

 

—Vienen de hacer una muy buena Copa América donde terminaron terceras ¿Qué nos falta para ser una potencia?

—Sorprendimos a muchos, inclusive a nosotras mismas con los resultados. Veníamos con muy poca preparación con todo el lío que hubo en la Asociación del Fútbol Argentino(AFA), con la falta de un presidente y el seleccionado femenino no estaba dentro de las prioridades de la asociación en ese momento y estuvimos dos años sin un director técnico y sin entrenar. Retomamos en noviembre de 2017, pero después hubo un problema: AFA no estaba pagando los viáticos y las chicas que trabajaban no podían dejar de hacerlo y perder el sueldo, es decir, que hubo otro paro y retomamos recién en febrero faltando dos meses para la copa. Como plantel completo estuvimos una semana juntas, porque hay 8 chicas que juegan en el exterior y no pudieron venir antes y nos fuimos conociendo en la cancha. Teniendo en cuenta todo eso, hicimos un gran torneo contra equipos como Colombia y Chile que se prepararon durante 2 o 3 años, que están apostando mucho a este deporte, Brasil que es potencia y se concentraron desde diciembre, cuatro meses antes del torneo. Los demás equipos nos subestimaron, las venezolanas y chilenas decían que nos teníamos que comprar el pasaje de vuelta anticipado, finalmente conseguimos un lugar para pelear en el Repechaje para ir al próximo mundial. Creo que fue más que nada por el esfuerzo individual que pusieron las jugadoras y la garra que metieron en la cancha.

El rival de la Argentina todavía no se definió porque Concacaf termina su clasificatorio en octubre y van a jugar con el equipo que quede cuarto, cualquiera que toque será difícil porque es una confederación fuerte en el fútbol femenino

 

—Hicieron un lío grande con la protesta en la formación con la mano en la oreja, como diciendo 'queremos ser escuchadas' ¿Cómo viviste ese momento?

—Fue una combinación de la presentación de la camiseta que la hicieron con una modelo en lugar de nosotras, también porque nos mandaban ropa inadecuada, demasiado grande, ropa vieja, teníamos cosas que eran de 2006 y 2008. Vos no vas a ver a la selección masculina con ropa vieja jamás, cosas que se van sumando. En lugar de pensar en los partidos, estábamos pensando en los problemas de con la asociación. Fue un llamado de atención, expresando que no queríamos aguantar más este trato de AFA.

 

—¿Sentís que mejoró en algo el trato desde aquel momento hasta ahora?

—Yo vi un cambio, se modificó la dirigencia del comité de fútbol femenino, ingresó Ricardo Pinela, vicepresidente de la UAI Urquiza. Él está pensando a futuro para este deporte, quiere mejorar la liga en Buenos Aires, pero también en hacerlo mas federal, que no sea solamente que el campeón vaya a jugar la Copa Libertadores, sino que juegue con el campeón del interior, hacer una especie de torneo nacional y en lo posible desarrollar las inferiores que no hay en Argentina. Me parece que esa es una deficiencia grandísima, cuando jugás con equipos como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, donde están desarrollando a las chicas desde una edad temprana y acá las que llegaron a la selección están porque cuando eran chiquitas tuvieron la oportunidad de jugar en escuelita de varones, pero después cuando llegaron a cierta edad que no dejaban más jugar a las chicas, tuvieron que juntarse ellas mismas y formar un equipo de mujeres. No es lo mismo formarte con un proyecto e ir progresando año a año, es muy diferente, hay chicas que a los 15 años tuvieron que jugar con mujeres de 40.

 

—¿Nos va a costar mucho a los argentinos aceptar que los deportes no son ni de hombres ni de mujeres?

—Creo que ya hay un cambio en las generaciones más jóvenes, ya no es tan raro ver a una nena con una pelota. Va a costar, porque es una historia de mas de 100 años de ver hombres jugando al fútbol, lo que no significa que no hubiera mujeres jugando, lo hacen desde los 50, pero siempre de manera más informal, nunca tuvieron el apoyo institucional que ahora se va dando muy de a poco. En el campeonato de AFA tenés tres o cuatro clubes que le brindan algo a las jugadoras, el resto de los equipos tiene que arreglarse a puro pulmón: pagan los viajes, juntan plata para pagar los árbitros, es todo muy amateur y son cosas que van a costar cambiar. Por ahora los clubes nos siguen viendo como un gasto, eso es lo que tiene que modificarse. Es un proceso muy largo, cuando charlamos con otras jugadoras de la selección decimos que no sabemos por dónde empezar de tantas cosas que hay por hacer. Creo que es hora de que las jugadoras nos involucremos en los diferentes ámbitos donde hay que mejorar las cosas. Creo que vamos a tener otro panorama en 10 o 20 años.

 

—¿ Te acercaste a ver algún partido de fútbol femenino en San Luis? ¿Tenés ganas de poner tu granito de arena?

—Acá en el club mencionaron la oportunidad de que ayude a las chicas, cosa que me encantaría. El año pasado estuve con un club llamado Ave Fénix, lo que ocurre es que lo toman más como un hobby, no le pueden dedicar tanto tiempo, es difícil que vayan a entrenar y generalmente iban las más chiquitas. La verdad que me entusiasma mucho ver a las nenas involucrándose en este deporte que es tan lindo.

 

—¿Te gustaría trabajar en el semillero, con la parte formativa?

—Sí. Creo que eso es a lo que intenta apuntar también la nueva dirigencia del fútbol femenino en AFA. Fue muy importante el logro de esta selección, porque si nos quedábamos afuera hubieran sido otros cuatro años paradas, en realidad, esta camada ya se está agotando, creo que las camadas que vienen tienen que ser el enfoque. Hay que apostar al futuro de este deporte, aprovechar la infraestructura de los clubes. Yo sé que es difícil integrar nenas con nenes en los clubes grandes, porque le sacás el lugar a un varón que se puede convertir en crack y ser vendido. Está el tema mercado que todavía no existe en el femenino. En Argentina no sirve, en otros países sí, pero acá todavía no ven el negocio. Creo que cuando lo descubran va a cambiar mucho.

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Gabriela Garton: "Hay un cambio en la sociedad"

Es arquera de la Selección Argentina y socióloga. Vive en San Luis hace un año y se entrena para el Repechaje mundialista. Cree que de a poco la mujer está más aceptada en el fútbol, pero que faltan al menos 10 o 20 años de crecimiento y modificar la mentalidad para que las jugadoras tengan el lugar que merecen. Sueña con estar en Francia 2019.

La dueña de la pelota y los tres palos. Feliz y sonriente en la cancha de Estudiantes, donde Gabriela entrena. Sueña con el Mundial. Fotos: Nicolás Varvara.

Gabriela Garton es la dueña del arco de la Selección Argentina de Futbol Femenino, pero también de una historia itinerante que incluyen dos países tan distintos como Estados Unidos y Argentina y varias ciudades en el medio. Se formó como socióloga mientras jugaba al fútbol en la universidad en el país del norte y la vida la trajo a Buenos Aires donde siguió capacitándose y haciendo el deporte que eligió desde los 10 años. Se enamoró, se casó y desembarcó fortuitamente en San Luis, donde se entrena para no perder ritmo.  Hizo una brillante Copa América con el seleccionado en abril, en Chile, donde terminaron terceras y se ganaron un lugar para jugar el Repechaje contra el equipo que termine cuarta en la Concacaf,  para ir al mundial de Francia en 2019. Siente que algo empezó a cambiar para las mujeres en el deporte, pero cree que hay que trabajar en las bases para conseguir un papel más preponderante para las deportistas y está dispuesta a dar una mano en eso .

 

—¿Cómo llegaste a San Luis y hace cuanto tiempo estas?

—Llegué a San Luis por el trabajo de mi marido, él es militar y lo trasladaron acá al Grupo de Artillería Nº 7. Llegamos en enero del 2017.

 

—¿ Te gusta San Luis, estas cómoda acá?

—La ciudad es muy tranquila, eso me gusta, es un buen cambio salir de Buenos Aires para venir acá y lo que más nos gusta es tener las sierras cerca y lugares como El Trapiche, los diques. Si viviera en Capital para poder estar en un lugar así tengo que viajar muchas horas y acá lo tenemos en 15 minutos.

 

—¿ Cómo fue tu vínculo con el fútbol durante este tiempo en San Luis?

—Durante todo el 2017 me entrené en GEPU, con Carlos Izaguirre, con los chicos de la sub 17 y sub 20, me sirvió bastante, pero por suerte me salió esta oportunidad de venir a entrenar a Estudiantes, con Pablo (Lazarte) que tiene un recorrido importante en el fútbol y estoy muy agradecida que me den este lugar para trabajar.

 

—¿Por qué elegiste el fútbol como deporte y por qué el arco en particular?

—Creo que el arco me eligió a mí, tenía 10 años y era una de las mas grandotas, siempre fui alta y no le tenía miedo a la pelota. También jugaba al Beisbol y tenía buena coordinación, me pusieron en el arco, por suerte, en la cancha no me iba tan bien, después mejoré con los pies. Es un puesto en el que tenés que ser un poco diferente, a mi me gustaba eso de revolcarme, tirarme. Trabajas mucho con la mente, a veces salís de la cancha mas cansada mentalmente que físicamente.

 

—¿Cómo fue tu carrera, dónde atajaste, cómo te iniciaste en el deporte?

—Yo nací en Rochester Minesota, Estados Unidos y empecé en un club de barrio. Allá es muy normal, sos nena y querés jugar al fútbol y vas te anotas en un club y listo. Después jugué en clubes de mi ciudad, en la universidad, luego de recibirme me vine a Argentina y por una amiga me sumé a River Plate, donde estuve 3 años. Me cambié a UAI Urquiza, que fue la etapa que mas disfruté, atajé dos Copas Libertadores, en una terminamos terceras. Es un equipo chiquito, pero que le da mucha importancia al fútbol femenino, es el que más le brinda a las jugadoras.

 

—Vienen de hacer una muy buena Copa América donde terminaron terceras ¿Qué nos falta para ser una potencia?

—Sorprendimos a muchos, inclusive a nosotras mismas con los resultados. Veníamos con muy poca preparación con todo el lío que hubo en la Asociación del Fútbol Argentino(AFA), con la falta de un presidente y el seleccionado femenino no estaba dentro de las prioridades de la asociación en ese momento y estuvimos dos años sin un director técnico y sin entrenar. Retomamos en noviembre de 2017, pero después hubo un problema: AFA no estaba pagando los viáticos y las chicas que trabajaban no podían dejar de hacerlo y perder el sueldo, es decir, que hubo otro paro y retomamos recién en febrero faltando dos meses para la copa. Como plantel completo estuvimos una semana juntas, porque hay 8 chicas que juegan en el exterior y no pudieron venir antes y nos fuimos conociendo en la cancha. Teniendo en cuenta todo eso, hicimos un gran torneo contra equipos como Colombia y Chile que se prepararon durante 2 o 3 años, que están apostando mucho a este deporte, Brasil que es potencia y se concentraron desde diciembre, cuatro meses antes del torneo. Los demás equipos nos subestimaron, las venezolanas y chilenas decían que nos teníamos que comprar el pasaje de vuelta anticipado, finalmente conseguimos un lugar para pelear en el Repechaje para ir al próximo mundial. Creo que fue más que nada por el esfuerzo individual que pusieron las jugadoras y la garra que metieron en la cancha.

El rival de la Argentina todavía no se definió porque Concacaf termina su clasificatorio en octubre y van a jugar con el equipo que quede cuarto, cualquiera que toque será difícil porque es una confederación fuerte en el fútbol femenino

 

—Hicieron un lío grande con la protesta en la formación con la mano en la oreja, como diciendo 'queremos ser escuchadas' ¿Cómo viviste ese momento?

—Fue una combinación de la presentación de la camiseta que la hicieron con una modelo en lugar de nosotras, también porque nos mandaban ropa inadecuada, demasiado grande, ropa vieja, teníamos cosas que eran de 2006 y 2008. Vos no vas a ver a la selección masculina con ropa vieja jamás, cosas que se van sumando. En lugar de pensar en los partidos, estábamos pensando en los problemas de con la asociación. Fue un llamado de atención, expresando que no queríamos aguantar más este trato de AFA.

 

—¿Sentís que mejoró en algo el trato desde aquel momento hasta ahora?

—Yo vi un cambio, se modificó la dirigencia del comité de fútbol femenino, ingresó Ricardo Pinela, vicepresidente de la UAI Urquiza. Él está pensando a futuro para este deporte, quiere mejorar la liga en Buenos Aires, pero también en hacerlo mas federal, que no sea solamente que el campeón vaya a jugar la Copa Libertadores, sino que juegue con el campeón del interior, hacer una especie de torneo nacional y en lo posible desarrollar las inferiores que no hay en Argentina. Me parece que esa es una deficiencia grandísima, cuando jugás con equipos como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, donde están desarrollando a las chicas desde una edad temprana y acá las que llegaron a la selección están porque cuando eran chiquitas tuvieron la oportunidad de jugar en escuelita de varones, pero después cuando llegaron a cierta edad que no dejaban más jugar a las chicas, tuvieron que juntarse ellas mismas y formar un equipo de mujeres. No es lo mismo formarte con un proyecto e ir progresando año a año, es muy diferente, hay chicas que a los 15 años tuvieron que jugar con mujeres de 40.

 

—¿Nos va a costar mucho a los argentinos aceptar que los deportes no son ni de hombres ni de mujeres?

—Creo que ya hay un cambio en las generaciones más jóvenes, ya no es tan raro ver a una nena con una pelota. Va a costar, porque es una historia de mas de 100 años de ver hombres jugando al fútbol, lo que no significa que no hubiera mujeres jugando, lo hacen desde los 50, pero siempre de manera más informal, nunca tuvieron el apoyo institucional que ahora se va dando muy de a poco. En el campeonato de AFA tenés tres o cuatro clubes que le brindan algo a las jugadoras, el resto de los equipos tiene que arreglarse a puro pulmón: pagan los viajes, juntan plata para pagar los árbitros, es todo muy amateur y son cosas que van a costar cambiar. Por ahora los clubes nos siguen viendo como un gasto, eso es lo que tiene que modificarse. Es un proceso muy largo, cuando charlamos con otras jugadoras de la selección decimos que no sabemos por dónde empezar de tantas cosas que hay por hacer. Creo que es hora de que las jugadoras nos involucremos en los diferentes ámbitos donde hay que mejorar las cosas. Creo que vamos a tener otro panorama en 10 o 20 años.

 

—¿ Te acercaste a ver algún partido de fútbol femenino en San Luis? ¿Tenés ganas de poner tu granito de arena?

—Acá en el club mencionaron la oportunidad de que ayude a las chicas, cosa que me encantaría. El año pasado estuve con un club llamado Ave Fénix, lo que ocurre es que lo toman más como un hobby, no le pueden dedicar tanto tiempo, es difícil que vayan a entrenar y generalmente iban las más chiquitas. La verdad que me entusiasma mucho ver a las nenas involucrándose en este deporte que es tan lindo.

 

—¿Te gustaría trabajar en el semillero, con la parte formativa?

—Sí. Creo que eso es a lo que intenta apuntar también la nueva dirigencia del fútbol femenino en AFA. Fue muy importante el logro de esta selección, porque si nos quedábamos afuera hubieran sido otros cuatro años paradas, en realidad, esta camada ya se está agotando, creo que las camadas que vienen tienen que ser el enfoque. Hay que apostar al futuro de este deporte, aprovechar la infraestructura de los clubes. Yo sé que es difícil integrar nenas con nenes en los clubes grandes, porque le sacás el lugar a un varón que se puede convertir en crack y ser vendido. Está el tema mercado que todavía no existe en el femenino. En Argentina no sirve, en otros países sí, pero acá todavía no ven el negocio. Creo que cuando lo descubran va a cambiar mucho.

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