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Grandeza soviética

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Maximiliano Molina
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El Centro Panruso de Exposiciones, llamado popularmente “VDNKh” (Exposición de los logros de la Economía de la URSS), es un predio inmenso con pabellones que mandó a construir el gobierno soviético en 1939.

Al comenzar a caminar por sus amplias explanadas, el arco de ingreso sorprende con una escultura llamada “El Obrero y Koljosiana”. Los jardines relucen de flores y el primer edificio es majestuoso, con el escudo de la Unión Soviética en lo alto y justo enfrente una estatua de Lenin, seudónimo de Vladímir Ilich Uliánov, líder de la Revolución Bolchevique. 

Locales y turistas caminan por el parque mientras en unos parlantes suena música internacional. Muchos comen o toman algo en los bares o bien se sientan en reposeras verdes, como en una playa, frente a una fuente que tiene 15 estatuas doradas que representan las repúblicas que formaban la Unión Soviética. 

El parque, de 2.375.000 metros cuadrados, está actualmente en obras; muchos accesos están cortados. Detrás de los alambrados se ven obreros y máquinas trabajando sin pausa. También hay remodelaciones en algunos pabellones; otros relucen y tienen exposiciones en su interior. 

Después de andar un rato entre jardines y construcciones majestuosas, a lo lejos puede observarse una réplica de un cohete espacial, un avión comercial y otro de guerra, y un helicóptero.

 

Vuelta en monorriel


El fútbol llamaba y era hora de partir del Centro Panruso para el estadio de Luzhnikí. Al salir del parque, las vías del tranvía con un césped bien cuidado entre los rieles llaman la atención; pero aún más lo hace el monorriel que pasa justo por encima. ¿Y cómo no subirse? 

Viajar a unos seis u ocho metros de altura es particular. La formación, que tiene pequeñas cabinas de ocho asientos y en donde no entran más de quince pasajeros, marcha más lento que un tren o metro, y recorre la zona norte de Moscú. En el recorrido vemos la torre Ostankino —540 metros de altura—, también construida en la era soviética, y un lago precioso al mirar hacia el otro lado. 

Las estaciones del monorriel por lo general conectan con las del metro, es muy práctico para seguir viaje a cualquier punto de la ciudad. Otra joyita más de Moscú. 

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Grandeza soviética

El Centro Panruso de Exposiciones, llamado popularmente “VDNKh” (Exposición de los logros de la Economía de la URSS), es un predio inmenso con pabellones que mandó a construir el gobierno soviético en 1939.

Fotos: Nicolás Varvara.

Al comenzar a caminar por sus amplias explanadas, el arco de ingreso sorprende con una escultura llamada “El Obrero y Koljosiana”. Los jardines relucen de flores y el primer edificio es majestuoso, con el escudo de la Unión Soviética en lo alto y justo enfrente una estatua de Lenin, seudónimo de Vladímir Ilich Uliánov, líder de la Revolución Bolchevique. 

Locales y turistas caminan por el parque mientras en unos parlantes suena música internacional. Muchos comen o toman algo en los bares o bien se sientan en reposeras verdes, como en una playa, frente a una fuente que tiene 15 estatuas doradas que representan las repúblicas que formaban la Unión Soviética. 

El parque, de 2.375.000 metros cuadrados, está actualmente en obras; muchos accesos están cortados. Detrás de los alambrados se ven obreros y máquinas trabajando sin pausa. También hay remodelaciones en algunos pabellones; otros relucen y tienen exposiciones en su interior. 

Después de andar un rato entre jardines y construcciones majestuosas, a lo lejos puede observarse una réplica de un cohete espacial, un avión comercial y otro de guerra, y un helicóptero.

 

Vuelta en monorriel


El fútbol llamaba y era hora de partir del Centro Panruso para el estadio de Luzhnikí. Al salir del parque, las vías del tranvía con un césped bien cuidado entre los rieles llaman la atención; pero aún más lo hace el monorriel que pasa justo por encima. ¿Y cómo no subirse? 

Viajar a unos seis u ocho metros de altura es particular. La formación, que tiene pequeñas cabinas de ocho asientos y en donde no entran más de quince pasajeros, marcha más lento que un tren o metro, y recorre la zona norte de Moscú. En el recorrido vemos la torre Ostankino —540 metros de altura—, también construida en la era soviética, y un lago precioso al mirar hacia el otro lado. 

Las estaciones del monorriel por lo general conectan con las del metro, es muy práctico para seguir viaje a cualquier punto de la ciudad. Otra joyita más de Moscú. 

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