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Setenta años formando trabajadores del campo

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Setenta años formando trabajadores del campo

Magdalena Strongoli

Hoy tiene más de doscientos alumnos de varios puntos de San Luis que estudian cómo producir alimentos y que harán historia junto a los que han pasado antes por la Agro.

Como los nostálgicos que repiten costumbres en busca de detener el tiempo pero a la vez siempre están apostando por el crecimiento, así fue la celebración de los 70 años de la Escuela Agrotécnica "Juan Pascual Pringles", ubicada en el paraje San Miguel, en pleno corredor productivo Quines-Candelaria, donde respira la agroindustria puntana.

Hubo una celebración de la que participaron maestros, ex alumnos y funcionarios provinciales para acompañar una celebración con quienes son parte de tan rica historia, esperaban ansiosos.  A lo largo de los años hubo cambios de todo tipo, sobre todo en cuestiones de producción. Hay un tambo que en su momento alimentó a la comunidad  y cuenta con una sala de extracción de miel que funciona para colaborar con los productores apícolas.

En el kilómetro 11 de la ruta provincial Nº 79 está el ingreso a la escuela, que recibe alumnos en edad de cursar el secundario. El camino está bordeado por cortinas de altos eucaliptus de hojas grises que dan cuenta de la cantidad de años que hace que permanecen ahí. El día del cumpleaños del establecimiento soplaba una suave brisa que golpeaba una hoja con la otra y que mostraba su lado más frío, ya que el poco sol que se asomaba alrededor de las 10 de la mañana era cubierto por las tupidas copas de los árboles. Son cerca de trescientos metros hasta que el camino obliga a girar a la izquierda en dirección al edificio donde se dictan a diario las clases orientadas a formar a los futuros trabajadores del campo.

Los alumnos estaban preparados con su mejor ropa de gala. Corbata azul, pantalones al tono y camisa blanca que acompañaba su tradicional guardapolvos celeste. Peinados para la ocasión, esperaban parado uno al lado del otro a que llegaran los invitados. Había dispuestas sillas que miraban hacia el norte, dirección en la que se había dispuesto un pequeño escenario. Pasadas las 11 comenzó el viaje al pasado, que duró cerca de dos horas y tuvo menciones especiales y anécdotas por doquier.

Adrián Romero es coordinador técnico de la escuela, ex alumno y además su papá fue uno de los primeros empleados de maestranza que trabajó en el establecimiento. "Hay una fábrica de dulces que casi tiene los años de la escuela. Fue inaugurada en la década del '50. Ahora hemos pedido la refacción del lugar y suponemos el año que viene vamos a poder usarla", explicó el hombre, que ha sido hasta funcionario público en su trayectoria educativa y que alcanzó el título de agrónomo general  en la escuela de San Miguel.  Otro de los proyectos que tienen es el de recuperar la fábrica de aceite de oliva. "En el predio hay un monte de siete hectáreas de olivos. En otras épocas cubríamos las necesidades de toda la región con la elaboración de aceite. Nuestra intención es ponerla a funcionar nuevamente", contó Romero.

"Desde la ruta vieja que unía Quines con Candelaria, hasta la ruta nueva, está la parte que contiene la mayoría de los cultivos. El resto de las 200 hectáreas es casi todo campo, donde están los animales, entre los que hay conejos, aves y abejas que sirven para formar a los chicos. También hay huertas. Desde hace 10 años hay una sala de extracción de miel que se hizo con aportes del Gobierno de San Luis, con la que le brindamos servicios a los productores de la zona a los que les cobramos un porcentaje que luego se usa para la compra de equipos, indumentaria y herramientas para la escuela", describe Romero.

"Las colmenas que tenemos son para las actividades prácticas de los alumnos", dijo el maestro, y anticipó que próximamente "vamos a hacer un proyecto para mejorar la productividad de la apicultura. Las exigencias del Senasa hacen que tengamos que tener los colmenares en la zona del campo para evitar que se llene de abejas la escuela", dijo el hombre ligado a la producción.  

En la actualidad hay más de doscientos alumnos que se forman en la "Agro". Veintidós de ellos duermen en el internado de la escuela y quienes, según pudo conocer la revista El Campo, fueron beneficiados con colchones nuevos que ayudan al descanso de los jóvenes que vienen desde Villa Praga, San Martín, Las Chacras, San Francisco del Monte de Oro, Leandro N. Alem y San Luis. "En la escuela producimos verduras de la huerta y dulces caseros que por supuesto consumen nuestro niños. Pero además la estadía de cada uno de ellos está financiada por el Gobierno de la Provincia", explicó el coordinador técnico sobre un aspecto básico de la actualidad, que ayuda al arraigo.

"Se implementó el tambo bovino y caprino, con una sala de ordeñe con capacidad para 60 cabras y 70 vacas. Fue inaugurado a finales de los '90. Luego seguimos con las refacciones a través del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción, que nos mandó cerdos de la raza Che Tapuy", contó.

Romero también mencionó que los corrales en los que descansan los animales, fácilmente visibles al ingreso del establecimiento, fue construido hace por lo menos 50 años, pero recién se reactivó en 2010.

La sección, como la llaman en la escuela, de Agricultura es uno de los pilares de la educación técnica. "Principalmente producimos maíz y alfalfa para hacer rollos, ya que contamos con toda la maquinaria para hacerlo. En esos casos, muchas veces excedemos nuestra capacidad de producción por lo que otros productores vienen y cortan la pastura y reciben un porcentaje que se abona con rollos", explicó el docente.

Adrián creció en su hogar con una familia tradicional de la época. Recuerda que siempre se habló de la escuela, que estaba ubicada muy cerca de su casa. Por ese motivo, y como parte de una forma de ver la vida, es que a los 14 años sus padres decidieron mandarlo a terminar sus estudios secundarios a la agrotécnica de San Miguel. Su vida trascurrió en esas 300 hectáreas, por eso tiene un enorme sentido de pertenencia.

"Mi padre trabajó hasta que se jubiló en la década del '80. Estuvo desde los inicios de la escuela. Inclusive en el comedor de mi casa recibíamos a comer a la gente de la comunidad educativa", recordó Romero, y aseguró que todos los que conoció le dejaron una experiencia.    

La historia según sus protagonistas

Sergio Quiroga Céliz fue el encargado de hacer una investigación sobre la historia de la escuela, que luego expuso en el acto por los 70 años. Él en la actualidad es profesor de la Agro, pero además es parte de su historia. Hijo de Elda Fernández Gez, quien es a su vez la hija de Miguel Fernández y Angelina Gez, que son quienes donaron parte de las tierras para que se pudieran formar  los jóvenes de la zona.

En su alocución, que tenía casi nueve páginas de una profunda investigación, cuenta que los contextos políticos hicieron que los vaivenes fueran muchos, pero gracias al afecto de quienes trabajaron allí pudieron seguir adelante. "En el año 1935 el diputado nacional Reynaldo Pastor expresó en las páginas del diario La Razón que la zona del norte de San Luis necesitaba escuelas en las que se enseñaran métodos de cultivos y sobre la selección de frutales, entre otros temas", relató, y agregó que fue en 1937 que presentó un proyecto en el Congreso de la Nación para la creación de una escuela granja en Quines, que finalmente se inauguró el 31 de julio de 1948.  

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Setenta años formando trabajadores del campo

Hoy tiene más de doscientos alumnos de varios puntos de San Luis que estudian cómo producir alimentos y que harán historia junto a los que han pasado antes por la Agro.

Como los nostálgicos que repiten costumbres en busca de detener el tiempo pero a la vez siempre están apostando por el crecimiento, así fue la celebración de los 70 años de la Escuela Agrotécnica "Juan Pascual Pringles", ubicada en el paraje San Miguel, en pleno corredor productivo Quines-Candelaria, donde respira la agroindustria puntana.

Hubo una celebración de la que participaron maestros, ex alumnos y funcionarios provinciales para acompañar una celebración con quienes son parte de tan rica historia, esperaban ansiosos.  A lo largo de los años hubo cambios de todo tipo, sobre todo en cuestiones de producción. Hay un tambo que en su momento alimentó a la comunidad  y cuenta con una sala de extracción de miel que funciona para colaborar con los productores apícolas.

En el kilómetro 11 de la ruta provincial Nº 79 está el ingreso a la escuela, que recibe alumnos en edad de cursar el secundario. El camino está bordeado por cortinas de altos eucaliptus de hojas grises que dan cuenta de la cantidad de años que hace que permanecen ahí. El día del cumpleaños del establecimiento soplaba una suave brisa que golpeaba una hoja con la otra y que mostraba su lado más frío, ya que el poco sol que se asomaba alrededor de las 10 de la mañana era cubierto por las tupidas copas de los árboles. Son cerca de trescientos metros hasta que el camino obliga a girar a la izquierda en dirección al edificio donde se dictan a diario las clases orientadas a formar a los futuros trabajadores del campo.

Los alumnos estaban preparados con su mejor ropa de gala. Corbata azul, pantalones al tono y camisa blanca que acompañaba su tradicional guardapolvos celeste. Peinados para la ocasión, esperaban parado uno al lado del otro a que llegaran los invitados. Había dispuestas sillas que miraban hacia el norte, dirección en la que se había dispuesto un pequeño escenario. Pasadas las 11 comenzó el viaje al pasado, que duró cerca de dos horas y tuvo menciones especiales y anécdotas por doquier.

Adrián Romero es coordinador técnico de la escuela, ex alumno y además su papá fue uno de los primeros empleados de maestranza que trabajó en el establecimiento. "Hay una fábrica de dulces que casi tiene los años de la escuela. Fue inaugurada en la década del '50. Ahora hemos pedido la refacción del lugar y suponemos el año que viene vamos a poder usarla", explicó el hombre, que ha sido hasta funcionario público en su trayectoria educativa y que alcanzó el título de agrónomo general  en la escuela de San Miguel.  Otro de los proyectos que tienen es el de recuperar la fábrica de aceite de oliva. "En el predio hay un monte de siete hectáreas de olivos. En otras épocas cubríamos las necesidades de toda la región con la elaboración de aceite. Nuestra intención es ponerla a funcionar nuevamente", contó Romero.

"Desde la ruta vieja que unía Quines con Candelaria, hasta la ruta nueva, está la parte que contiene la mayoría de los cultivos. El resto de las 200 hectáreas es casi todo campo, donde están los animales, entre los que hay conejos, aves y abejas que sirven para formar a los chicos. También hay huertas. Desde hace 10 años hay una sala de extracción de miel que se hizo con aportes del Gobierno de San Luis, con la que le brindamos servicios a los productores de la zona a los que les cobramos un porcentaje que luego se usa para la compra de equipos, indumentaria y herramientas para la escuela", describe Romero.

"Las colmenas que tenemos son para las actividades prácticas de los alumnos", dijo el maestro, y anticipó que próximamente "vamos a hacer un proyecto para mejorar la productividad de la apicultura. Las exigencias del Senasa hacen que tengamos que tener los colmenares en la zona del campo para evitar que se llene de abejas la escuela", dijo el hombre ligado a la producción.  

En la actualidad hay más de doscientos alumnos que se forman en la "Agro". Veintidós de ellos duermen en el internado de la escuela y quienes, según pudo conocer la revista El Campo, fueron beneficiados con colchones nuevos que ayudan al descanso de los jóvenes que vienen desde Villa Praga, San Martín, Las Chacras, San Francisco del Monte de Oro, Leandro N. Alem y San Luis. "En la escuela producimos verduras de la huerta y dulces caseros que por supuesto consumen nuestro niños. Pero además la estadía de cada uno de ellos está financiada por el Gobierno de la Provincia", explicó el coordinador técnico sobre un aspecto básico de la actualidad, que ayuda al arraigo.

"Se implementó el tambo bovino y caprino, con una sala de ordeñe con capacidad para 60 cabras y 70 vacas. Fue inaugurado a finales de los '90. Luego seguimos con las refacciones a través del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción, que nos mandó cerdos de la raza Che Tapuy", contó.

Romero también mencionó que los corrales en los que descansan los animales, fácilmente visibles al ingreso del establecimiento, fue construido hace por lo menos 50 años, pero recién se reactivó en 2010.

La sección, como la llaman en la escuela, de Agricultura es uno de los pilares de la educación técnica. "Principalmente producimos maíz y alfalfa para hacer rollos, ya que contamos con toda la maquinaria para hacerlo. En esos casos, muchas veces excedemos nuestra capacidad de producción por lo que otros productores vienen y cortan la pastura y reciben un porcentaje que se abona con rollos", explicó el docente.

Adrián creció en su hogar con una familia tradicional de la época. Recuerda que siempre se habló de la escuela, que estaba ubicada muy cerca de su casa. Por ese motivo, y como parte de una forma de ver la vida, es que a los 14 años sus padres decidieron mandarlo a terminar sus estudios secundarios a la agrotécnica de San Miguel. Su vida trascurrió en esas 300 hectáreas, por eso tiene un enorme sentido de pertenencia.

"Mi padre trabajó hasta que se jubiló en la década del '80. Estuvo desde los inicios de la escuela. Inclusive en el comedor de mi casa recibíamos a comer a la gente de la comunidad educativa", recordó Romero, y aseguró que todos los que conoció le dejaron una experiencia.    

La historia según sus protagonistas

Sergio Quiroga Céliz fue el encargado de hacer una investigación sobre la historia de la escuela, que luego expuso en el acto por los 70 años. Él en la actualidad es profesor de la Agro, pero además es parte de su historia. Hijo de Elda Fernández Gez, quien es a su vez la hija de Miguel Fernández y Angelina Gez, que son quienes donaron parte de las tierras para que se pudieran formar  los jóvenes de la zona.

En su alocución, que tenía casi nueve páginas de una profunda investigación, cuenta que los contextos políticos hicieron que los vaivenes fueran muchos, pero gracias al afecto de quienes trabajaron allí pudieron seguir adelante. "En el año 1935 el diputado nacional Reynaldo Pastor expresó en las páginas del diario La Razón que la zona del norte de San Luis necesitaba escuelas en las que se enseñaran métodos de cultivos y sobre la selección de frutales, entre otros temas", relató, y agregó que fue en 1937 que presentó un proyecto en el Congreso de la Nación para la creación de una escuela granja en Quines, que finalmente se inauguró el 31 de julio de 1948.  

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