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La Rural de Palermo, en la voz de los sanluiseños

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La Rural de Palermo, en la voz de los sanluiseños

Juan Luna

Muchos productores puntanos visitaron la muestra agropecuaria y pudieron disfrutar de la mejor genética y tecnología del país. Algunos incluso trajeron medallas para la provincia.

El cielo estaba gris y llovía. En las tribunas, el público se cubría con sus paraguas y la pista estaba cubierta de barro. A Martín Baca y su hijo Juan Manuel Galo igual no los detuvo nada. Montaron sus caballos y levantaron bien alto un estandarte con el Escudo de San Luis. Así, la insignia con los venados y las sierras puntanas estuvo a la vista de todos, en el centro de la 132ª edición de la Exposición de Agricultura, Ganadería e Industria Internacional de Palermo. Junto a los dos jinetes, una gran cantidad de productores, cabañeros, dirigentes y curiosos de nuestra provincia dejaron su sello, como visitantes o expositores, en la muestra agropecuaria más grande del país.

El mal clima fue casi constante en los once días durante los que se extendió la muestra, que arrancó el miércoles 18 y finalizó el domingo pasado. Obligó a los que asistieron a valerse de cuanta campera, poncho o botas tuvieran a mano, pero no fue un impedimento para lograr una gran concurrencia, que creció un 4% con respecto a la de 2017. Cuando se cerraron las tranqueras, 1.090.952 personas habían pasado por el gigante predio de la Sociedad Rural Argentina.

“Es como entrar en la catedral del campo”, definió Baca, criador de caballos e historiador, quien religiosamente lleva el escudo sanluiseño a Buenos Aires desde hace unos siete años. El sábado 28, cerca del mediodía, después de los discursos de inauguración, el hombre y su tercer hijo hicieron su cabalgata en un desfile del que participan la mayoría de las provincias argentinas. “Es una exposición que la ven en todo el país, y también en Uruguay, Chile, Paraguay y Brasil. Y el que no viene, seguramente la está mirando por internet”, resaltó.


La muestra abrió sus puertas el miércoles 18 y finalizó el domingo pasado. Según los cálculos, 1.090.952 personas pisaron el predio de la Rural.


Por eso, lejos de ocultar su orgullo, el jinete destacó el potencial de la muestra. “Valoro mucho ir a Palermo porque vienen cabañeros y criadores de toda la Argentina, y le da a uno la posibilidad de ver muy buenas razas y muy buena sangre. A mí, por ejemplo, me gusta mucho el caballo criollo y disfruto de ver excelentes ejemplares equinos, pero también ovinos y bovinos”, expresó.

Viajar a la exposición siempre significa un esfuerzo grande para los puntanos, por la distancia y el costo. Unos 796 kilómetros son los que separan al barrio porteño de Palermo de la ciudad de San Luis, como punto de referencia. Sin embargo, para Baca es una experiencia que vale la pena. “Uno siempre aprende, observa, se relaciona con otros criadores. Está el país exponiendo, por encima de toda perspectiva política. Hay gente que va por amor al campo y los animales, y lleva lo mejor que tiene en su casa”, enfatizó, una vez más.

Para Ariel Ayello, productor de Villa Mercedes y dirigente rural, incluso “sería recomendable que todos los que tienen que ver con la producción puedan hacer un esfuerzo e ir, aunque sea una vez", planteó. Y argumentó: "No sólo porque a uno le carga las pilas sino porque se ven los últimos avances en tecnología y genética. A veces, en el fervor de la tarea diaria, hay muchas cosas que a uno se le escapan, pero ahí volvés a tomar impulso”. 

El hombre es revisor de cuentas de la Sociedad Rural Río V° y vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez). Desde esa óptica, también destacó la posibilidad de conversar con sus pares y palpar el ánimo político que prevalece en el sector. Este año, contó, “se notó que hay un ánimo positivo, pero ésa es una constante en el campo, que siempre ve el vaso medio lleno.

Hemos tenido muchas desilusiones, varios gobiernos que nos han esquilmado, pero el productor siempre mira para adelante. Lo que se pudo percibir es que si la Nación cumple con su palabra de seguir sacándole el pie de encima al sector, las mejoras se van a notar aún más”, sostuvo. 

Sin embargo, reconoció que “se vive una situación complicada en la economía. Los costos están altísimos y falta mucho por andar, hay que trabajar mucho en conjunto para reducir la presión tributaria”.

Aunque el presidente Mauricio Macri recorrió la muestra, fue la vicepresidente Gabriela Michetti quien encabezó el acto de inauguración y se convirtió en la primera mujer en hacerlo en toda la historia de la exposición.

El hecho no pasó desapercibido y generó diferentes reacciones. Ayello dijo que le pareció "muy pintoresco" y que la mandataria tuvo "palabras muy acertadas". Pero Baca contó que "muchos expositores sintieron como un desaire que no fuera Macri. Hay sectores que están un poco dolidos, pero a pesar de que no están del todo contentos, llevaron lo mejor que tenían y no mezquinaron nada".

Un laberinto de atractivos
Los que asisten con frecuencia a la feria, coinciden en algo: un solo día es insuficiente para recorrer la gran cantidad de stands y atractivos. Como en un laberinto, es fácil perderse en los patios de comida, los puestos de embutidos, de pilchería gaucha, de las distintas cabañas y las maquinarias, entre otros.

Sergio Herrera es periodista, organizador de un festival de jineteadas en Villa Mercedes y, fundamentalmente, un amante de las tradiciones guachescas. Aunque este año no pudo ir a la feria, es un visitante regular y cada vez que viaja busca transmitir algo de ese cambalache de productos, animales y gastronomía a los oyentes de la radio para la que trabaja.

"A nivel profesional, es muy enriquecedor porque uno puede hablar con quienes están detrás de las mejores producciones, con los dirigentes de las distintas provincias y conocer cada realidad. Y uno puede transmitirle a los que no pueden viajar, un poco de todas las novedades que hay en el mercado", dijo.

Como buen reflejo de la riqueza del sector agropecuario, la exposición es muy variada. "Hay unos cinco hangares donde están expuestas las ovejas, los porcinos, las vacas lecheras, las cabañas bovinas y las asociaciones de cada raza, que tienen como mínimo tres o cuatro animales cada una, donde el productor puede averiguar y contactarse”, comenzó a describir.

Además, hay un sector donde las provincias exponen sus productos e indumentarias tradicionales, su gastronomía y su música. “Los santiagueños saben estar desde las once de la mañana a puro folclore. Y los correntinos están con el chamamé. Pasan desde artistas muy reconocidos hasta nuevos valores”, contó.

Para los que gustan de los artículos de talabartería, “están los mejores artesanos del país y hacen concursos de  enchapados, de soga, de cuero. Hay un cuarto donde exponen todos los ganadores”, detalló. Y siguió entusiasmado: "Las mejores marcas que visten al hombre de campo, están presentes con sus ponchos, alpargatas y boinas. Pero también hay gente  que está con sus telares ahí, te confeccionan las prendas a medida y te explican de dónde sale el hilo y todo el proceso que llevan a cabo hasta el producto terminado". 

Y si de tradiciones camperas se trata, no faltan los buenos platos de comida artesanales. “Te ofrecen para degustar salamines, quesos, fiambres, conservas. Hay bares, patios de comidas, corderos, chivos, asado, de todo. Y así en todos los rubros, en cervezas y vinos también”, enumeró Ayello. 

El productor resaltó también la posibilidad de ver las mejores maquinarias y dispositivos para la agricultura de precisión, que incluye herramientas para mejorar el manejo de los suelos. En ese pabellón presentaron camionetas, cosechadoras y hasta drones de última tecnología. “Hay un pozo que usan como pista de demostración, donde exhiben todo lo que pueden hacer los vehículos. Este año, por ejemplo, hubo un tractor que tiene una cabina giratoria. Vos vas para adelante y después, en vez de dar la vuelta, girás la cabina y seguís.

Son cosas que ponen las pilas y a uno lo motivan para ir para adelante”, destacó Ayello, y aunque admitió que muchas veces no están al alcance del bolsillo de todos los productores, "es buenos estar actualizado y al tanto de lo que hay en el mercado. 

Al final de los once días, la organización informó que fueron más de 400 los puestos comerciales que se instalaron en el predio y generaron un total de $1.300.000.000 en ventas, dentro de los que el rubro maquinaria agrícola fue el que más operaciones generó por un total de $1.000 millones. Además, fueron más de 4.500 los animales que se expusieron en los hangares, entre aves, pelíferos ovinos, caprinos, porcinos, equinos, bovinos y camélidos.

Porque además de todos los puestos, hubo una gran actividad en la pista central, donde día a día pasaron las juras de animales, se premiaron a los mejores de cada raza y se remató el ganado, una actividad que generó otros $387.000.000.

Medallas para San Luis

Sobre el campo principal, hubo algunos representantes de San Luis que también se lucieron y volvieron a la provincia con logros. 

El domador mercedino Ariel Bonilla es un expositor habitual de Palermo y ha obtenido grandes resultados. Este año llevó cinco yeguas, de diferentes dueños, que él amansó para usarlas en el polo. De ese quinteto, un ejemplar  de dos años y medio, bautizada con el nombre de “Marcia”, se consagró en la categoría "Dos años mayor" y pasó a la final, donde obtuvo el título de Reservado Gran Campeón de todas las hembras. Es decir que se subió al segundo puesto del podio en una contienda con otras sesenta yeguas de todo el país.

El animal es propiedad de un criador de Río Cuarto. "Tiene muy buena genética, muchas condiciones y se portó muy bien. Eso creo que fue lo que convenció al jurado", resaltó el hombre. La jura se repartió entre el martes 24 y el miércoles 25, cuando todavía la pista no estaba muy embarrada, pero igual no pudieron escapar de una fina llovizna durante la final.

Cuando terminó su participación, Bonilla permaneció durante todos los días que quedaban de la muestra para exhibir las yeguas y luego entregarlas a sus respectivos dueños. Al regresar a Villa Mercedes, en el bolso trajo otro logro para agregar a su larga lista.

“Siempre es un orgullo, porque me acompaña todo un equipo de trabajo. Con mucho esfuerzo arrancamos con la doma  ocho meses antes de que llegue la exposición. Y sobre todo este año era muy competitivo porque estaban las mejores crías y los mejores domadores del país”, contó Bonilla, quien ha amaestrado caballos hasta para el considerado mejor polista del mundo, Adolfo Cambiasso.

Pero no fue el único que volvió a la provincia victorioso. El criadero de llamas y alpacas "Lama Malal", que se asienta en el paraje Los Membrillos, a unos 16 kilómetros de la localidad de La Toma, también se colgó varias cucardas, algo que no es novedad.

Llevaron cuatro ejemplares para la competencia y todos fueron premiados. Ganaron en tres categorías de alpacas: Campeón Macho y Campeona Hembra en la raza Suri, y Campeón Macho en Huacaya. La única llama que pusieron en la jura, tuvo que competir contra doce ejemplares que llevó la provincia de Catamarca, y aún así se quedó con el segundo puesto.

Los camélidos fueron los primeros animales en salir a la pista. El proceso duró unas cuatro horas, y entre los nervios y las expectativas de los cabañeros, los jurados evaluaron el porte, los aplomos y todos las características exteriores. También cuenta la fibra que cada ejemplar luce.
Pero más allá de los buenos resultados, Carlos Poplavsky, el propietario del establecimiento, destacó la devolución que hizo, a viva voz, un jurado peruano. "Dijo ante el público que ni siquiera en Perú había alpacas con la calidad de fibras como las que tenemos nosotros. Para mí que me dedico a esto, es importantísimo que un hombre  que viene del país que es la cuna de estos animales, te diga eso”, expresó.

Hace 16 años que el bonaerense radicado en San Luis lleva sus ejemplares a la muestra y siempre obtiene buenos resultados. Desde hace una década se viene quedando de manera consecutiva con la valoración al mejor vellón, un reconocimiento que le ha valido ser considerada la principal cabaña del país.

"La vidriera de Palermo potencia eso", valoró el productor. "Es muchísima exposición porque nuestros animales salieron por todos los canales, las radios, mucha gente los vio. Eso moviliza al mercado. Ir a la muestra es muy caro, pero si tuviera que pagar esa publicidad no podría, reconoció.

Poplavsky comenzó a vivir la muestra cuatro días antes que el público. "La feria empezó el miércoles 18, pero yo llegué a Buenos Aires con los animales el sábado 14 a la madrugada. Tuve que estar dos días armando el stand comercial, y dos días más antes de entrar los animales en el predio. En total, son 16 días en los que arrancamos a las 5 de la mañana y terminamos a las 11 de la noche. Es agotador", sostuvo.

Pero en vista de los resultados obtenidos, sin dudas fue un esfuerzo que valió la pena.
 

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La Rural de Palermo, en la voz de los sanluiseños

Muchos productores puntanos visitaron la muestra agropecuaria y pudieron disfrutar de la mejor genética y tecnología del país. Algunos incluso trajeron medallas para la provincia.

Tradición bajo la lluvia. Los once días de la Expo estuvieron marcados por un clima frío.

El cielo estaba gris y llovía. En las tribunas, el público se cubría con sus paraguas y la pista estaba cubierta de barro. A Martín Baca y su hijo Juan Manuel Galo igual no los detuvo nada. Montaron sus caballos y levantaron bien alto un estandarte con el Escudo de San Luis. Así, la insignia con los venados y las sierras puntanas estuvo a la vista de todos, en el centro de la 132ª edición de la Exposición de Agricultura, Ganadería e Industria Internacional de Palermo. Junto a los dos jinetes, una gran cantidad de productores, cabañeros, dirigentes y curiosos de nuestra provincia dejaron su sello, como visitantes o expositores, en la muestra agropecuaria más grande del país.

El mal clima fue casi constante en los once días durante los que se extendió la muestra, que arrancó el miércoles 18 y finalizó el domingo pasado. Obligó a los que asistieron a valerse de cuanta campera, poncho o botas tuvieran a mano, pero no fue un impedimento para lograr una gran concurrencia, que creció un 4% con respecto a la de 2017. Cuando se cerraron las tranqueras, 1.090.952 personas habían pasado por el gigante predio de la Sociedad Rural Argentina.

“Es como entrar en la catedral del campo”, definió Baca, criador de caballos e historiador, quien religiosamente lleva el escudo sanluiseño a Buenos Aires desde hace unos siete años. El sábado 28, cerca del mediodía, después de los discursos de inauguración, el hombre y su tercer hijo hicieron su cabalgata en un desfile del que participan la mayoría de las provincias argentinas. “Es una exposición que la ven en todo el país, y también en Uruguay, Chile, Paraguay y Brasil. Y el que no viene, seguramente la está mirando por internet”, resaltó.


La muestra abrió sus puertas el miércoles 18 y finalizó el domingo pasado. Según los cálculos, 1.090.952 personas pisaron el predio de la Rural.


Por eso, lejos de ocultar su orgullo, el jinete destacó el potencial de la muestra. “Valoro mucho ir a Palermo porque vienen cabañeros y criadores de toda la Argentina, y le da a uno la posibilidad de ver muy buenas razas y muy buena sangre. A mí, por ejemplo, me gusta mucho el caballo criollo y disfruto de ver excelentes ejemplares equinos, pero también ovinos y bovinos”, expresó.

Viajar a la exposición siempre significa un esfuerzo grande para los puntanos, por la distancia y el costo. Unos 796 kilómetros son los que separan al barrio porteño de Palermo de la ciudad de San Luis, como punto de referencia. Sin embargo, para Baca es una experiencia que vale la pena. “Uno siempre aprende, observa, se relaciona con otros criadores. Está el país exponiendo, por encima de toda perspectiva política. Hay gente que va por amor al campo y los animales, y lleva lo mejor que tiene en su casa”, enfatizó, una vez más.

Para Ariel Ayello, productor de Villa Mercedes y dirigente rural, incluso “sería recomendable que todos los que tienen que ver con la producción puedan hacer un esfuerzo e ir, aunque sea una vez", planteó. Y argumentó: "No sólo porque a uno le carga las pilas sino porque se ven los últimos avances en tecnología y genética. A veces, en el fervor de la tarea diaria, hay muchas cosas que a uno se le escapan, pero ahí volvés a tomar impulso”. 

El hombre es revisor de cuentas de la Sociedad Rural Río V° y vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez). Desde esa óptica, también destacó la posibilidad de conversar con sus pares y palpar el ánimo político que prevalece en el sector. Este año, contó, “se notó que hay un ánimo positivo, pero ésa es una constante en el campo, que siempre ve el vaso medio lleno.

Hemos tenido muchas desilusiones, varios gobiernos que nos han esquilmado, pero el productor siempre mira para adelante. Lo que se pudo percibir es que si la Nación cumple con su palabra de seguir sacándole el pie de encima al sector, las mejoras se van a notar aún más”, sostuvo. 

Sin embargo, reconoció que “se vive una situación complicada en la economía. Los costos están altísimos y falta mucho por andar, hay que trabajar mucho en conjunto para reducir la presión tributaria”.

Aunque el presidente Mauricio Macri recorrió la muestra, fue la vicepresidente Gabriela Michetti quien encabezó el acto de inauguración y se convirtió en la primera mujer en hacerlo en toda la historia de la exposición.

El hecho no pasó desapercibido y generó diferentes reacciones. Ayello dijo que le pareció "muy pintoresco" y que la mandataria tuvo "palabras muy acertadas". Pero Baca contó que "muchos expositores sintieron como un desaire que no fuera Macri. Hay sectores que están un poco dolidos, pero a pesar de que no están del todo contentos, llevaron lo mejor que tenían y no mezquinaron nada".

Un laberinto de atractivos
Los que asisten con frecuencia a la feria, coinciden en algo: un solo día es insuficiente para recorrer la gran cantidad de stands y atractivos. Como en un laberinto, es fácil perderse en los patios de comida, los puestos de embutidos, de pilchería gaucha, de las distintas cabañas y las maquinarias, entre otros.

Sergio Herrera es periodista, organizador de un festival de jineteadas en Villa Mercedes y, fundamentalmente, un amante de las tradiciones guachescas. Aunque este año no pudo ir a la feria, es un visitante regular y cada vez que viaja busca transmitir algo de ese cambalache de productos, animales y gastronomía a los oyentes de la radio para la que trabaja.

"A nivel profesional, es muy enriquecedor porque uno puede hablar con quienes están detrás de las mejores producciones, con los dirigentes de las distintas provincias y conocer cada realidad. Y uno puede transmitirle a los que no pueden viajar, un poco de todas las novedades que hay en el mercado", dijo.

Como buen reflejo de la riqueza del sector agropecuario, la exposición es muy variada. "Hay unos cinco hangares donde están expuestas las ovejas, los porcinos, las vacas lecheras, las cabañas bovinas y las asociaciones de cada raza, que tienen como mínimo tres o cuatro animales cada una, donde el productor puede averiguar y contactarse”, comenzó a describir.

Además, hay un sector donde las provincias exponen sus productos e indumentarias tradicionales, su gastronomía y su música. “Los santiagueños saben estar desde las once de la mañana a puro folclore. Y los correntinos están con el chamamé. Pasan desde artistas muy reconocidos hasta nuevos valores”, contó.

Para los que gustan de los artículos de talabartería, “están los mejores artesanos del país y hacen concursos de  enchapados, de soga, de cuero. Hay un cuarto donde exponen todos los ganadores”, detalló. Y siguió entusiasmado: "Las mejores marcas que visten al hombre de campo, están presentes con sus ponchos, alpargatas y boinas. Pero también hay gente  que está con sus telares ahí, te confeccionan las prendas a medida y te explican de dónde sale el hilo y todo el proceso que llevan a cabo hasta el producto terminado". 

Y si de tradiciones camperas se trata, no faltan los buenos platos de comida artesanales. “Te ofrecen para degustar salamines, quesos, fiambres, conservas. Hay bares, patios de comidas, corderos, chivos, asado, de todo. Y así en todos los rubros, en cervezas y vinos también”, enumeró Ayello. 

El productor resaltó también la posibilidad de ver las mejores maquinarias y dispositivos para la agricultura de precisión, que incluye herramientas para mejorar el manejo de los suelos. En ese pabellón presentaron camionetas, cosechadoras y hasta drones de última tecnología. “Hay un pozo que usan como pista de demostración, donde exhiben todo lo que pueden hacer los vehículos. Este año, por ejemplo, hubo un tractor que tiene una cabina giratoria. Vos vas para adelante y después, en vez de dar la vuelta, girás la cabina y seguís.

Son cosas que ponen las pilas y a uno lo motivan para ir para adelante”, destacó Ayello, y aunque admitió que muchas veces no están al alcance del bolsillo de todos los productores, "es buenos estar actualizado y al tanto de lo que hay en el mercado. 

Al final de los once días, la organización informó que fueron más de 400 los puestos comerciales que se instalaron en el predio y generaron un total de $1.300.000.000 en ventas, dentro de los que el rubro maquinaria agrícola fue el que más operaciones generó por un total de $1.000 millones. Además, fueron más de 4.500 los animales que se expusieron en los hangares, entre aves, pelíferos ovinos, caprinos, porcinos, equinos, bovinos y camélidos.

Porque además de todos los puestos, hubo una gran actividad en la pista central, donde día a día pasaron las juras de animales, se premiaron a los mejores de cada raza y se remató el ganado, una actividad que generó otros $387.000.000.

Medallas para San Luis

Sobre el campo principal, hubo algunos representantes de San Luis que también se lucieron y volvieron a la provincia con logros. 

El domador mercedino Ariel Bonilla es un expositor habitual de Palermo y ha obtenido grandes resultados. Este año llevó cinco yeguas, de diferentes dueños, que él amansó para usarlas en el polo. De ese quinteto, un ejemplar  de dos años y medio, bautizada con el nombre de “Marcia”, se consagró en la categoría "Dos años mayor" y pasó a la final, donde obtuvo el título de Reservado Gran Campeón de todas las hembras. Es decir que se subió al segundo puesto del podio en una contienda con otras sesenta yeguas de todo el país.

El animal es propiedad de un criador de Río Cuarto. "Tiene muy buena genética, muchas condiciones y se portó muy bien. Eso creo que fue lo que convenció al jurado", resaltó el hombre. La jura se repartió entre el martes 24 y el miércoles 25, cuando todavía la pista no estaba muy embarrada, pero igual no pudieron escapar de una fina llovizna durante la final.

Cuando terminó su participación, Bonilla permaneció durante todos los días que quedaban de la muestra para exhibir las yeguas y luego entregarlas a sus respectivos dueños. Al regresar a Villa Mercedes, en el bolso trajo otro logro para agregar a su larga lista.

“Siempre es un orgullo, porque me acompaña todo un equipo de trabajo. Con mucho esfuerzo arrancamos con la doma  ocho meses antes de que llegue la exposición. Y sobre todo este año era muy competitivo porque estaban las mejores crías y los mejores domadores del país”, contó Bonilla, quien ha amaestrado caballos hasta para el considerado mejor polista del mundo, Adolfo Cambiasso.

Pero no fue el único que volvió a la provincia victorioso. El criadero de llamas y alpacas "Lama Malal", que se asienta en el paraje Los Membrillos, a unos 16 kilómetros de la localidad de La Toma, también se colgó varias cucardas, algo que no es novedad.

Llevaron cuatro ejemplares para la competencia y todos fueron premiados. Ganaron en tres categorías de alpacas: Campeón Macho y Campeona Hembra en la raza Suri, y Campeón Macho en Huacaya. La única llama que pusieron en la jura, tuvo que competir contra doce ejemplares que llevó la provincia de Catamarca, y aún así se quedó con el segundo puesto.

Los camélidos fueron los primeros animales en salir a la pista. El proceso duró unas cuatro horas, y entre los nervios y las expectativas de los cabañeros, los jurados evaluaron el porte, los aplomos y todos las características exteriores. También cuenta la fibra que cada ejemplar luce.
Pero más allá de los buenos resultados, Carlos Poplavsky, el propietario del establecimiento, destacó la devolución que hizo, a viva voz, un jurado peruano. "Dijo ante el público que ni siquiera en Perú había alpacas con la calidad de fibras como las que tenemos nosotros. Para mí que me dedico a esto, es importantísimo que un hombre  que viene del país que es la cuna de estos animales, te diga eso”, expresó.

Hace 16 años que el bonaerense radicado en San Luis lleva sus ejemplares a la muestra y siempre obtiene buenos resultados. Desde hace una década se viene quedando de manera consecutiva con la valoración al mejor vellón, un reconocimiento que le ha valido ser considerada la principal cabaña del país.

"La vidriera de Palermo potencia eso", valoró el productor. "Es muchísima exposición porque nuestros animales salieron por todos los canales, las radios, mucha gente los vio. Eso moviliza al mercado. Ir a la muestra es muy caro, pero si tuviera que pagar esa publicidad no podría, reconoció.

Poplavsky comenzó a vivir la muestra cuatro días antes que el público. "La feria empezó el miércoles 18, pero yo llegué a Buenos Aires con los animales el sábado 14 a la madrugada. Tuve que estar dos días armando el stand comercial, y dos días más antes de entrar los animales en el predio. En total, son 16 días en los que arrancamos a las 5 de la mañana y terminamos a las 11 de la noche. Es agotador", sostuvo.

Pero en vista de los resultados obtenidos, sin dudas fue un esfuerzo que valió la pena.
 

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