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La incertidumbre domina a la economía y la ganadería

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La incertidumbre domina a la economía y la ganadería

Nicolás Razzetti

La oferta de vacunos se frenó por la falta de señales concretas respecto de la evolución de la economía, que sigue sin despegar. Esta incertidumbre disparó los precios del ganado, cuyo nuevo piso supera a la inflación del último año e incluso a la esperada para todo 2018.

Incertidumbre es la palabra más escuchada en estas semanas. No queda muy en claro para dónde va la economía y la ganadería no queda al margen de esa situación. Por eso la retracción en la oferta se hizo sentir en el Mercado de Hacienda de Liniers y se confirma en las ventas directas, según lo que indican los consignatarios que consultamos. “Hasta que no haya un horizonte de mayor previsibilidad, los productores van a seguir con el pie levantado del acelerador, por lo que se mantendrá frenada la oferta”, explicó el consignatario Ignacio Gómez Alzaga. La falta de oferta es tan notable que en estos últimos días algunos frigoríficos incluso amenazaron con frenar la faena. 
Esa misma falta de oferta disparó los precios. Como viene sucediendo en los últimos años, los aumentos aparecen cada vez que se recorta la disponibilidad de ganado por los paros, lluvias, inundaciones u otros factores. La mejora en el precio de la hacienda se da cuando la oferta se achica, al punto tal de sacudir a una demanda que reacciona aún cuando la capacidad de consumo está restringida por la crisis económica. 
Si comparamos los precios de la hacienda de consumo del arranque del mes, la mejora interanual es la siguiente: en novillos 47%, los novillitos aumentaron 45%, las vaquillonas 41%, los terneros 41,6% y las vacas 56%. Son subas que superan a la inflación del último año, que promedia el 32%; y que incluso superan a la inflación esperada para todo 2018 (42%). Claro que durante meses la relación fue la inversa y las cotizaciones ganaderas corrieron por detrás del costo de vida. 
La incertidumbre económica impacta de lleno en la ganadería, así como en tantas otras actividades. En el caso del engorde, que tiene al alimento dolarizado, el efecto es muy importante. Los cambios en el valor del dólar modifican el costo del alimento y en consecuencia del valor del kilo producido. Para los feedlots el cambio de esa variable en los últimos meses no fue menor, se pasó de un promedio de $40 a los actuales $52/53. En poco tiempo el incremento del costo del kilo ganado en el corral aumentó más de 25%. Eso significa que el destacado salto en el precio de la hacienda con suerte alcanza a empatar al de producción.
El río está revuelto, suben los insumos pero no se sabe si cuando se venda lo que se decide encerrar se van a cubrir esos costos o si la ecuación va a significar una descapitalización del productor. Por lo tanto, comprar invernada a valores altos o que superen al costo del kilo ganado o al del mercado del gordo es un error que se puede llegar a pagar caro.
En ese contexto la estrategia debe ser de tipo defensiva para evitar la pérdida del capital de trabajo, lo que significa que el ingreso por la venta debe alcanzar para comprar los kilos de maíz necesarios para volver a producir la cantidad de kilos de carne que se vendieron, no sólo para comprar la misma cantidad de invernada. El alimento es un insumo que, por los cambios que experimenta en una economía en la cual el dólar varía tanto, ganó protagonismo y se volvió una preocupación constante entre los engordadores.
Entonces la estrategia de intentar seguir en el negocio posicionado en hacienda es riesgoso si no se da esa suba, porque en definitiva lo que uno debe lograr con la venta es el ingreso suficiente para comprar los mismos kilos; y sobre todo en el contexto actual asegurarse la provisión del alimento suficiente para producir la misma cantidad de kilos de ganado que manda a faena. Y en el escenario cambiario actual, de tanta inestabilidad y con el alimento tan ligado a la evolución del dólar, eso es complicado de lograr. 
Los que en estas semanas vendieron a 50 pesos quizás hayan obtenido un buen resultado medido en pesos y en términos nominales en función del valor de compra y del precio que pagaron por el alimento, pero en términos reales es muy probable que hayan perdido plata. Pensemos que el maíz hace poco valía 5 mil pesos y en poco tiempo se encareció más de 25%, entonces con el precio de venta se compra menos cereal y menos invernada y en definitiva se va entonces a producir menos cantidad de kilos de gordo, lo que significa una clara descapitalización.
En este escenario económico es preferible comprar maíz, asegurarse la provisión del alimento para asegurar el costo del kilo ganado y cuando el costo de la invernada esté por debajo del valor de venta se puede salir a comprar esa invernada. 
La compensación a esos mayores costos debería ser la suba del gordo. La hacienda medida en dólares bajó por el enorme salto de la moneda norteamericana, que aumentó 120% en 12 meses. La mejora de la competitividad cambiaria, que benefició enormemente a los exportadores, se trasladó en forma muy parcial al precio del novillo (los de la vaca aumentaron mucho más), pero además se espera que como los encierres en los corrales caseros o de estancia fueron muy bajos, los valores del gordo se recuperen en los últimos meses de 2018 y permitan que la ecuación cierre.

¿Se termina la Cuota 481?
La Unión Europea dio lugar al reclamo de los Estados Unidos respecto de una mayor participación en la Cuota 481 para carne de feedlot. El gobierno de Donald Trump había solicitado que se le asignase un cupo mayor al que utiliza hasta el momento y que no llega  a las 10.000 toneladas. Según trascendidos, el volumen que se le destinaría sumaría entre 30.000 y 35.000 toneladas sobre el total de 45.000. 
Las autoridades europeas se tomarán unos meses para analizar la situación y dar una respuesta, pero todo hace prever que responderán positivamente a esa solicitud y esa expectativa, que es negativa para los engordadores argentinos. 
Lo que comunicaron las autoridades de la UE es que se decidió “apurar la negociación con los Estados Unidos para atender a su reclamo de un volumen fijo de la Cuota 481”. Lo que se pretende es bajar la tensión entre EE.UU. y el bloque económico del Viejo Continente. Al respecto, el comisario para la Agricultura de la UE, Phil Hogan, dijo en un comunicado que el bloque mantendrá el mismo volumen vigente para la Cuota 481, que suma 45 mil toneladas, y agregó en un parte de prensa oficial que “al solicitar este mandato la Comisión está cumpliendo un compromiso adoptado a principios de este año para intentar abordar algunas preocupaciones planteadas por los Estados Unidos sobre el funcionamiento de la Cuota, en una solución mutuamente satisfactoria que está plenamente en línea con las normas de la OMC (Organización Mundial de Comercio)”. Y luego reconoció: “También estamos contribuyendo a aliviar las tensiones en el Atlántico”.
Esas declaraciones generaron decepción en los feedloteros argentinos, que hace tiempo vienen trabajando para adecuarse a las exigencias del cupo en cuestión y en el que veían una muy buena oportunidad comercial, ya que el ingreso de esa carne a Europa no paga aranceles, como sí sucede incluso con la Cuota Hilton. 
Entre los feedloteros dicen que habrá que buscar a dónde redireccionar esa carne en caso de que la medida se haga efectiva y de la cual debería haber novedades hacia marzo o abril del año que viene, antes de que arranque el próximo ciclo. Dicen los engordadores que lamentablemente no se tiene acceso a mercados de valor como el de Japón o el de Corea, y que todavía no está operativo el de cortes de alto valor en China.
Un directivo de la Cámara de Feedlot dijo sobre este tema: “La participación de la Argentina y de los demás países dependerá del resultado de esa negociación. Si los Estados Unidos piden quedarse con entre 30 y 35 mil toneladas, la Cuota perderá el incentivo ya que el resto de los países se quedarían con un tonelaje menor, lo que obligará a rever a qué destino se reorienta la producción de novillos”.
De todos modos, el reclamo norteamericano es justo. Hay que recordar que la Cuota 481 nació en 2009 tras una disputa comercial entre Estados Unidos y la UE por la carne con hormonas. Como ganó Washington, el cupo fue pensado como compensación, pero como no se cumplía con el tonelaje acordado se abrió el juego a otros países. 
Hace poco tiempo Canadá quedó afuera tras acordar con la UE un tratado de bilateral de comercio, por eso actualmente participan del abastecimiento de la 481 Uruguay, la Argentina, Australia y  Nueva Zelanda. 

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La incertidumbre domina a la economía y la ganadería

La oferta de vacunos se frenó por la falta de señales concretas respecto de la evolución de la economía, que sigue sin despegar. Esta incertidumbre disparó los precios del ganado, cuyo nuevo piso supera a la inflación del último año e incluso a la esperada para todo 2018.

Incertidumbre es la palabra más escuchada en estas semanas. No queda muy en claro para dónde va la economía y la ganadería no queda al margen de esa situación. Por eso la retracción en la oferta se hizo sentir en el Mercado de Hacienda de Liniers y se confirma en las ventas directas, según lo que indican los consignatarios que consultamos. “Hasta que no haya un horizonte de mayor previsibilidad, los productores van a seguir con el pie levantado del acelerador, por lo que se mantendrá frenada la oferta”, explicó el consignatario Ignacio Gómez Alzaga. La falta de oferta es tan notable que en estos últimos días algunos frigoríficos incluso amenazaron con frenar la faena. 
Esa misma falta de oferta disparó los precios. Como viene sucediendo en los últimos años, los aumentos aparecen cada vez que se recorta la disponibilidad de ganado por los paros, lluvias, inundaciones u otros factores. La mejora en el precio de la hacienda se da cuando la oferta se achica, al punto tal de sacudir a una demanda que reacciona aún cuando la capacidad de consumo está restringida por la crisis económica. 
Si comparamos los precios de la hacienda de consumo del arranque del mes, la mejora interanual es la siguiente: en novillos 47%, los novillitos aumentaron 45%, las vaquillonas 41%, los terneros 41,6% y las vacas 56%. Son subas que superan a la inflación del último año, que promedia el 32%; y que incluso superan a la inflación esperada para todo 2018 (42%). Claro que durante meses la relación fue la inversa y las cotizaciones ganaderas corrieron por detrás del costo de vida. 
La incertidumbre económica impacta de lleno en la ganadería, así como en tantas otras actividades. En el caso del engorde, que tiene al alimento dolarizado, el efecto es muy importante. Los cambios en el valor del dólar modifican el costo del alimento y en consecuencia del valor del kilo producido. Para los feedlots el cambio de esa variable en los últimos meses no fue menor, se pasó de un promedio de $40 a los actuales $52/53. En poco tiempo el incremento del costo del kilo ganado en el corral aumentó más de 25%. Eso significa que el destacado salto en el precio de la hacienda con suerte alcanza a empatar al de producción.
El río está revuelto, suben los insumos pero no se sabe si cuando se venda lo que se decide encerrar se van a cubrir esos costos o si la ecuación va a significar una descapitalización del productor. Por lo tanto, comprar invernada a valores altos o que superen al costo del kilo ganado o al del mercado del gordo es un error que se puede llegar a pagar caro.
En ese contexto la estrategia debe ser de tipo defensiva para evitar la pérdida del capital de trabajo, lo que significa que el ingreso por la venta debe alcanzar para comprar los kilos de maíz necesarios para volver a producir la cantidad de kilos de carne que se vendieron, no sólo para comprar la misma cantidad de invernada. El alimento es un insumo que, por los cambios que experimenta en una economía en la cual el dólar varía tanto, ganó protagonismo y se volvió una preocupación constante entre los engordadores.
Entonces la estrategia de intentar seguir en el negocio posicionado en hacienda es riesgoso si no se da esa suba, porque en definitiva lo que uno debe lograr con la venta es el ingreso suficiente para comprar los mismos kilos; y sobre todo en el contexto actual asegurarse la provisión del alimento suficiente para producir la misma cantidad de kilos de ganado que manda a faena. Y en el escenario cambiario actual, de tanta inestabilidad y con el alimento tan ligado a la evolución del dólar, eso es complicado de lograr. 
Los que en estas semanas vendieron a 50 pesos quizás hayan obtenido un buen resultado medido en pesos y en términos nominales en función del valor de compra y del precio que pagaron por el alimento, pero en términos reales es muy probable que hayan perdido plata. Pensemos que el maíz hace poco valía 5 mil pesos y en poco tiempo se encareció más de 25%, entonces con el precio de venta se compra menos cereal y menos invernada y en definitiva se va entonces a producir menos cantidad de kilos de gordo, lo que significa una clara descapitalización.
En este escenario económico es preferible comprar maíz, asegurarse la provisión del alimento para asegurar el costo del kilo ganado y cuando el costo de la invernada esté por debajo del valor de venta se puede salir a comprar esa invernada. 
La compensación a esos mayores costos debería ser la suba del gordo. La hacienda medida en dólares bajó por el enorme salto de la moneda norteamericana, que aumentó 120% en 12 meses. La mejora de la competitividad cambiaria, que benefició enormemente a los exportadores, se trasladó en forma muy parcial al precio del novillo (los de la vaca aumentaron mucho más), pero además se espera que como los encierres en los corrales caseros o de estancia fueron muy bajos, los valores del gordo se recuperen en los últimos meses de 2018 y permitan que la ecuación cierre.

¿Se termina la Cuota 481?
La Unión Europea dio lugar al reclamo de los Estados Unidos respecto de una mayor participación en la Cuota 481 para carne de feedlot. El gobierno de Donald Trump había solicitado que se le asignase un cupo mayor al que utiliza hasta el momento y que no llega  a las 10.000 toneladas. Según trascendidos, el volumen que se le destinaría sumaría entre 30.000 y 35.000 toneladas sobre el total de 45.000. 
Las autoridades europeas se tomarán unos meses para analizar la situación y dar una respuesta, pero todo hace prever que responderán positivamente a esa solicitud y esa expectativa, que es negativa para los engordadores argentinos. 
Lo que comunicaron las autoridades de la UE es que se decidió “apurar la negociación con los Estados Unidos para atender a su reclamo de un volumen fijo de la Cuota 481”. Lo que se pretende es bajar la tensión entre EE.UU. y el bloque económico del Viejo Continente. Al respecto, el comisario para la Agricultura de la UE, Phil Hogan, dijo en un comunicado que el bloque mantendrá el mismo volumen vigente para la Cuota 481, que suma 45 mil toneladas, y agregó en un parte de prensa oficial que “al solicitar este mandato la Comisión está cumpliendo un compromiso adoptado a principios de este año para intentar abordar algunas preocupaciones planteadas por los Estados Unidos sobre el funcionamiento de la Cuota, en una solución mutuamente satisfactoria que está plenamente en línea con las normas de la OMC (Organización Mundial de Comercio)”. Y luego reconoció: “También estamos contribuyendo a aliviar las tensiones en el Atlántico”.
Esas declaraciones generaron decepción en los feedloteros argentinos, que hace tiempo vienen trabajando para adecuarse a las exigencias del cupo en cuestión y en el que veían una muy buena oportunidad comercial, ya que el ingreso de esa carne a Europa no paga aranceles, como sí sucede incluso con la Cuota Hilton. 
Entre los feedloteros dicen que habrá que buscar a dónde redireccionar esa carne en caso de que la medida se haga efectiva y de la cual debería haber novedades hacia marzo o abril del año que viene, antes de que arranque el próximo ciclo. Dicen los engordadores que lamentablemente no se tiene acceso a mercados de valor como el de Japón o el de Corea, y que todavía no está operativo el de cortes de alto valor en China.
Un directivo de la Cámara de Feedlot dijo sobre este tema: “La participación de la Argentina y de los demás países dependerá del resultado de esa negociación. Si los Estados Unidos piden quedarse con entre 30 y 35 mil toneladas, la Cuota perderá el incentivo ya que el resto de los países se quedarían con un tonelaje menor, lo que obligará a rever a qué destino se reorienta la producción de novillos”.
De todos modos, el reclamo norteamericano es justo. Hay que recordar que la Cuota 481 nació en 2009 tras una disputa comercial entre Estados Unidos y la UE por la carne con hormonas. Como ganó Washington, el cupo fue pensado como compensación, pero como no se cumplía con el tonelaje acordado se abrió el juego a otros países. 
Hace poco tiempo Canadá quedó afuera tras acordar con la UE un tratado de bilateral de comercio, por eso actualmente participan del abastecimiento de la 481 Uruguay, la Argentina, Australia y  Nueva Zelanda. 

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