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El acusado de matar a un chico siempre lo mandaba a robar

Maximiliano Campo agredía a Rodrigo Ponce si el adolescente se negaba a ser su cómplice, dijo un testigo.

Hay algo que les costó creer a quienes escucharon el testimonio de Nahuel Benítez, cuando declaró este martes ante la Cámara del Crimen 1 de San Luis: que el testigo no haya visto cuando su amigo, Maximiliano Ezequiel Campo, le pegó un tiro en la cabeza a otro, Rodrigo Alexander Ponce Barrionuevo, de 16 años, pese a que estaba junto a ellos. Quedó latente la impresión que el joven no quiso comprometerse y contar todo lo que sabía sobre el crimen. Aunque sí dio un dato importante, ya que admitió que el acusado mandaba al adolescente a robar y lo golpeaba si se negaba a hacerlo. Y el asesinato habría estado relacionado con eso.

Nahuel Benítez está preso. Está acusado por otro caso y este martes dijo que no recuerda cuándo fue encarcelado. Eso tampoco se lo creyeron. Como comparte lugar de residencia con “Pachi”, pidió que al acusado de homicidio lo hicieran salir de la sala de audiencias para que no escuchara su declaración.

Dijo que aquella mañana del 3 de diciembre de 2017, él había pasado la noche en la planta baja de un monoblock, tomando con “Pachi” Campo, a quien conocía de mucho antes, y Rodrigo, a quien había conocido ese día.

Ya de mañana, Benítez los invitó a subir a su departamento del tercer piso, a escuchar música. Según él, Rodrigo iba adelante por la escalera, Campo más atrás y él, un paso más atrás. Y de pronto oyó el estruendo de un disparo y vio al chico caer. “Escuché el impacto y vi que ‘Pachi’ salió corriendo”, dijo. Él se quedó a auxiliar al adolescente y empezó a pedir a los gritos que llamaran una ambulancia.

Aseguró no recordar ninguna discusión entre el acusado y la víctima. Pero sí admitió que “Maximiliano lo mandaba a robar a Rodrigo porque era más chico y cuando Rodrigo no quería, Maximiliano le pegaba”.

Más adelante le preguntaron si recordaba haber visto ese día que el adolescente que fue asesinado tenía una herida cortante. Dijo que sí: “Rodrigo tenía un puntazo en una pierna y me dijo que Maximiliano Campo le había pegado con un cuchillo porque él no quería robar”.

“Yo le até la pierna con un pedazo de remera” para que no perdiera sangre, agregó. Y detalló que esa agresión había sido horas antes de que Rodrigo fuera baleado.

Otro interno de la Penitenciaría provincial declaró ayer en el juicio. Rodrigo Gabriel Oliva, preso desde el 4 de noviembre del año pasado, fue testigo forzoso de la detención de “Pachi” Campo en diciembre de 2017. Él dormía junto a su pareja, en la casa de su suegra, cuando la Policía irrumpió y apresó al presunto homicida, que había llegado allí corriendo, junto a un nieto de la dueña de la vivienda, escapando de la fuerza de seguridad.

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El acusado de matar a un chico siempre lo mandaba a robar

Maximiliano Campo agredía a Rodrigo Ponce si el adolescente se negaba a ser su cómplice, dijo un testigo.

"Pachi". Campo, en el extremo izquierdo. Huyó tras balear a Rodrigo. Foto: Martín Gómez.

Hay algo que les costó creer a quienes escucharon el testimonio de Nahuel Benítez, cuando declaró este martes ante la Cámara del Crimen 1 de San Luis: que el testigo no haya visto cuando su amigo, Maximiliano Ezequiel Campo, le pegó un tiro en la cabeza a otro, Rodrigo Alexander Ponce Barrionuevo, de 16 años, pese a que estaba junto a ellos. Quedó latente la impresión que el joven no quiso comprometerse y contar todo lo que sabía sobre el crimen. Aunque sí dio un dato importante, ya que admitió que el acusado mandaba al adolescente a robar y lo golpeaba si se negaba a hacerlo. Y el asesinato habría estado relacionado con eso.

Nahuel Benítez está preso. Está acusado por otro caso y este martes dijo que no recuerda cuándo fue encarcelado. Eso tampoco se lo creyeron. Como comparte lugar de residencia con “Pachi”, pidió que al acusado de homicidio lo hicieran salir de la sala de audiencias para que no escuchara su declaración.

Dijo que aquella mañana del 3 de diciembre de 2017, él había pasado la noche en la planta baja de un monoblock, tomando con “Pachi” Campo, a quien conocía de mucho antes, y Rodrigo, a quien había conocido ese día.

Ya de mañana, Benítez los invitó a subir a su departamento del tercer piso, a escuchar música. Según él, Rodrigo iba adelante por la escalera, Campo más atrás y él, un paso más atrás. Y de pronto oyó el estruendo de un disparo y vio al chico caer. “Escuché el impacto y vi que ‘Pachi’ salió corriendo”, dijo. Él se quedó a auxiliar al adolescente y empezó a pedir a los gritos que llamaran una ambulancia.

Aseguró no recordar ninguna discusión entre el acusado y la víctima. Pero sí admitió que “Maximiliano lo mandaba a robar a Rodrigo porque era más chico y cuando Rodrigo no quería, Maximiliano le pegaba”.

Más adelante le preguntaron si recordaba haber visto ese día que el adolescente que fue asesinado tenía una herida cortante. Dijo que sí: “Rodrigo tenía un puntazo en una pierna y me dijo que Maximiliano Campo le había pegado con un cuchillo porque él no quería robar”.

“Yo le até la pierna con un pedazo de remera” para que no perdiera sangre, agregó. Y detalló que esa agresión había sido horas antes de que Rodrigo fuera baleado.

Otro interno de la Penitenciaría provincial declaró ayer en el juicio. Rodrigo Gabriel Oliva, preso desde el 4 de noviembre del año pasado, fue testigo forzoso de la detención de “Pachi” Campo en diciembre de 2017. Él dormía junto a su pareja, en la casa de su suegra, cuando la Policía irrumpió y apresó al presunto homicida, que había llegado allí corriendo, junto a un nieto de la dueña de la vivienda, escapando de la fuerza de seguridad.

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