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La cátedra de Fagiano es Académica

Analía Carrara

La futbolista de GEPU jugará en Racing. En principio estará en la Reserva y seguirá con Argentina en la Sub 20.

Su vida dio un giro de 180 grados en un día. Paloma Fagiano, la futbolista de GEPU que acaba de cumplir 18 años, firmó su fichaje con Racing Club de Avellaneda. Fue durante la misma jornada en la que Carlos Borrello la hizo debutar en la Selección Argentina mayor, en el amistoso frente a Colombia. “El 9 de noviembre va a ser difícil de olvidar. Pasó todo muy rápido”, aseguró.

 

—¿Cómo llegaste a Racing?

—Hubo un nexo, Matías Fernández, el actual coordinador de GEPU. Mi entrenador (Lautaro Chavero) me lo presentó a fines de agosto, cuando fui a hacer la primera prueba en la Selección. Ellos (Racing) buscaron videos en Youtube, le pidieron referencias a Carlos Borrello y finalmente se comunicaron conmigo.

 

—¿Te vas ahora a vivir a Buenos Aires?

—No, en principio voy a viajar para entrenar con la Selección Sub 20 porque intentaré ganarme un lugar para el Sudamericano y voy a jugar unos partidos en Reserva. Como está cerrado el libro de pases para la Primera Femenina, la idea es que me sume a esa categoría. Si juego algunos encuentros, y el cuerpo técnico lo decide, puede subirme después a Primera.

 

—¿Qué te dijo el DT de Argentina antes de tu debut contra Colombia?

—Estaba muy nerviosa. Calentaba al borde de la cancha, me llamó y no lo podía creer. Me empezó a doler la panza. Carlos (Borrello) me dijo que encarara, me divirtiera y que dentro de lo posible jugara como lo había hecho en el entrenamiento previo.

 

—Se escuchaba que una compañera te alentaba y hablaba dentro de la cancha…

—Sí, era Aldana Cometti. Ella es de las que más nos acompaña a las más chicas. Es muy humilde, buena persona. Siempre tiene ganas de mejorar ella y potenciar a todo el grupo.

 

—¿Cuándo volvés a Ezeiza?

—El entrenador me dio descanso hasta el 19 de noviembre. Ahí vuelvo a practicar con la Sub 20. Eso me va a servir para ponerme al día con la facultad porque en Buenos Aires seguiré con mis estudios de Psicología.

 

—¿Qué te queda de GEPU?

—Estoy muy agradecida con el club. Me formaron. Nunca me pusieron trabas para salir y eso significa que realmente les importa apoyar a una jugadora que busca crecer. 

 

—¿Qué es el fútbol para vos?

—El fútbol es lo que siempre hice y lo que me gusta hacer. Me dio muchas cosas más allá del juego, como el compañerismo. Pensar que puedo dedicarme a esto es algo que nunca imaginé.

 

—Si tuvieras que soñar, ¿dónde te ves en cinco años?

—Me gustaría estar consolidada en la Selección mayor. Y ojalá que en España. Si sueño más alto, en Francia o Inglaterra. Pero hay que entrenar muchísimo para eso.

Aún no partió y el fútbol femenino puntano ya la extraña. Paloma Fagiano, la nena que jugaba de arquera en el jardín y hoy encara de enganche o volante por la izquierda, la fanática de Lionel Messi, la hermana de Benjamín (29) y Franca (28). El ave sanluiseña que mira la pelota y nunca se rinde.

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La cátedra de Fagiano es Académica

La futbolista de GEPU jugará en Racing. En principio estará en la Reserva y seguirá con Argentina en la Sub 20.

Loba en casa. Fagiano mudará su magia a Racing. Posó en uno de los arcos de GEPU, donde goleó las redes. Fotos: Martín Gómez.

Su vida dio un giro de 180 grados en un día. Paloma Fagiano, la futbolista de GEPU que acaba de cumplir 18 años, firmó su fichaje con Racing Club de Avellaneda. Fue durante la misma jornada en la que Carlos Borrello la hizo debutar en la Selección Argentina mayor, en el amistoso frente a Colombia. “El 9 de noviembre va a ser difícil de olvidar. Pasó todo muy rápido”, aseguró.

 

—¿Cómo llegaste a Racing?

—Hubo un nexo, Matías Fernández, el actual coordinador de GEPU. Mi entrenador (Lautaro Chavero) me lo presentó a fines de agosto, cuando fui a hacer la primera prueba en la Selección. Ellos (Racing) buscaron videos en Youtube, le pidieron referencias a Carlos Borrello y finalmente se comunicaron conmigo.

 

—¿Te vas ahora a vivir a Buenos Aires?

—No, en principio voy a viajar para entrenar con la Selección Sub 20 porque intentaré ganarme un lugar para el Sudamericano y voy a jugar unos partidos en Reserva. Como está cerrado el libro de pases para la Primera Femenina, la idea es que me sume a esa categoría. Si juego algunos encuentros, y el cuerpo técnico lo decide, puede subirme después a Primera.

 

—¿Qué te dijo el DT de Argentina antes de tu debut contra Colombia?

—Estaba muy nerviosa. Calentaba al borde de la cancha, me llamó y no lo podía creer. Me empezó a doler la panza. Carlos (Borrello) me dijo que encarara, me divirtiera y que dentro de lo posible jugara como lo había hecho en el entrenamiento previo.

 

—Se escuchaba que una compañera te alentaba y hablaba dentro de la cancha…

—Sí, era Aldana Cometti. Ella es de las que más nos acompaña a las más chicas. Es muy humilde, buena persona. Siempre tiene ganas de mejorar ella y potenciar a todo el grupo.

 

—¿Cuándo volvés a Ezeiza?

—El entrenador me dio descanso hasta el 19 de noviembre. Ahí vuelvo a practicar con la Sub 20. Eso me va a servir para ponerme al día con la facultad porque en Buenos Aires seguiré con mis estudios de Psicología.

 

—¿Qué te queda de GEPU?

—Estoy muy agradecida con el club. Me formaron. Nunca me pusieron trabas para salir y eso significa que realmente les importa apoyar a una jugadora que busca crecer. 

 

—¿Qué es el fútbol para vos?

—El fútbol es lo que siempre hice y lo que me gusta hacer. Me dio muchas cosas más allá del juego, como el compañerismo. Pensar que puedo dedicarme a esto es algo que nunca imaginé.

 

—Si tuvieras que soñar, ¿dónde te ves en cinco años?

—Me gustaría estar consolidada en la Selección mayor. Y ojalá que en España. Si sueño más alto, en Francia o Inglaterra. Pero hay que entrenar muchísimo para eso.

Aún no partió y el fútbol femenino puntano ya la extraña. Paloma Fagiano, la nena que jugaba de arquera en el jardín y hoy encara de enganche o volante por la izquierda, la fanática de Lionel Messi, la hermana de Benjamín (29) y Franca (28). El ave sanluiseña que mira la pelota y nunca se rinde.

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