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Juan Muñoz apasionado por la música y la solidaridad

De chico mostró su amor por los sonidos, en especial por los tangos y la música cuyana. Actuó en importantes escenarios argentinos y fue ciudadano ilustre. Siempre colaboró con el hogar San Vicente de Paul.

Por Jhonny Díaz
| 23 de noviembre de 2019
Juan Muñoz. Su dedicación lo llevó a grabar en sellos discográficos de Mendoza y Buenos Aires. Foto: Marianela Sánchez.

Cuanto comprendí que había un Dios, entendí que no podía hacer otra cosa más que vivir para él", escribió alguna vez Mercedes Juan Muñoz, un policía federal sanluiseño, cantante de folclore cuyano y de tangos de la orquesta típica "Los Ases", integrada por Juan Marchessi, Mario Baudry, "Pocho" Costamagna y Adolfo Gil.

 

Fue fundador —entre otros grupos— de "Las Voces del Conlara", donde tocaba con Santos Lucero, el hermano mayor de Juanón, otro ídolo sanluiseño. Fue ese un verdadero suceso musical, y llegó a grabar un long play.

 

También fundó "Chagual Dúo", con Orlando Fernández y Raúl Mendoza; "Voces y Cuerdas Puntanas", integrado por Domingo Flores, Esteban Miranda y Alberto Altamirano; y el "Dúo Muñoz-Arrieta", con Jorge Guzmán (primera  guitarra y arreglos), José Antonio Miranda (segunda guitarra) y Luciano Marcos "Chango" Arce.

 

En el final de su carrera formó el "Dúo Fraterno" junto a su hijo José Ernesto, ganador del rubro Cuyano en uno de los festivales de la Calle Angosta en Villa Mercedes, San Luis. Juan, durante 40 años, hizo oír su voz y su canto en cientos de escenarios argentinos.

 

Muñoz nació el 27 de diciembre de 1936 y falleció el 15 de agosto de 2002. Fue un hombre polifacético, buen padre de familia y uno de los principales colaboradores del hogar de tránsito "Felipe Neme Saber", dependiente de la sociedad San Vicente de Paul, ubicado en 25 de Mayo casi Colón, de la ciudad de San Luis. Ahí concurría a ayudar a los que más necesitaban, oficiando de peluquero, podólogo, sirviendo los almuerzos, cenas o rezando oraciones católicas que todos vivían con gran respeto y devoción.

 

Hoy, José Ernesto, su único hijo, asegura que su padre fue un hombre muy "familiero" (eran catorce hermanos: Juana Judith, Clementina Bienvenida, Godofredo "Pebete", Clara Argentina, Ernesto, Antonio, María Elisa, Marta, Noemí, María Inés del Carmen, Silvia Graciela del Rosario, Fructuoso del Valle, Nidia Ana María y Mercedes Juan). Dedicó muchas horas a la solidaridad y a trabajar para el prójimo sin pedir nada a cambio.

 

"Al morir mis abuelos, (Clara Argentina Garro y Ernesto Muñoz, un exordenanza de la escuela "Paula Domínguez de Bazán", a quien le decían cariñosamente 'Livianito' por su condición de boxeador amateur que peleaba en los pesos inferiores), tomó las riendas de la casa paterna", explicó el hijo de Juan. "Para el colmo, en un accidente falleció su hermano Ernesto, un militar al que le decíamos 'Gringo'. Fueron golpes muy duros para la familia y, pese a todo, la mayoría pudo terminar sus estudios secundarios y algunos los terciarios o universitarios", recordó José Ernesto.

 

Mercedes Juan Muñoz, en su condición de policía federal, cumplía funciones de custodio de valores y caudales que transportaba en un vagón especial el tren que unía San Juan-Buenos Aires y viceversa. "Ahí tenía tiempo de repasar letras, memorizar y ensayar, esa era su pasión", agregó.

 

 

 

Según su familia, de chico dedicó mucho tiempo a cantar, mostrando mucho apego y responsabilidad por lo que hacía. Pese a que en la familia nunca hubo un integrante que se dedicara a la música o al canto, "Juan hizo mucho esfuerzo para poder llegar, lo suyo era innato".

 

Su esmero lo llevó prontamente a debutar en distintos escenarios de San Luis y no desentonó cuando llegó a cantar en LV13 Radio San Luis, donde su voz se hizo muy conocida a través de programas especiales siendo artista exclusivo de Junín Sport. Todo un logro para la época.

 

Era un salto de calidad musical y personal, un paso importante a su fama, que ya había pasado las fronteras cuyanas.

 

Asimismo, fue integrante del grupo "Tangata", junto a Hugo "el Negro" Sosa. También ganó el festival de Tangos de la Academia Nacional de Morón en Buenos Aires y llegó a ser finalista en dos festivales: en el Nacional de Tango Hugo del Carril y en el Festival Internacional de Viña del Mar en Chile, con el tema "Juan Gilberto Funes".

 

En 1967, el exitoso cantante contrajo matrimonio con María del Rosario Romano, de cuya unión nació José Ernesto, quien se casó con Sandra Domínguez (tuvieron dos hijos: María Julieta, que está a punto de ser mamá; y Santiago José, pronto a recibirse de abogado).

 

"Yo nací en 1968 y de chico mi padre me inculcó la pasión por la música. Soy docente y músico, y trabajo en el Ministerio de Educación de San Luis", contó el hombre. Ernesto y su padre integraron el "Dúo Fraterno", de gran suceso en la ciudad de San Luis; allí Juan tocó por última vez, en la grabación del CD "Un canto para Dios y el prójimo".

 

Recuerda que su padre se destacó por su calidez para cantar, le ponía mucho empeño y dedicación a lo que él llamaba su otra profesión. Si bien es cierto que escribió algunas letras, nunca las registró. Todo lo que hacía con la música lo destinaba al hogar de tránsito "Felipe Neme Saber".

 

"Fue un hombre muy dedicado a su familia paterna, había que ayudar mucho. Al ser tan numerosa se hacía más difícil, teniendo en cuenta que a esa casa de la avenida Julio A. Roca ingresaban dos sueldos nada más: el de mi abuelo y el de mi padre. Mis tíos estudiaban y eran el orgullo de la familia, solo quedó mi padre sin lograr un título pese a que era buen alumno del Colegio Nacional", recordó.

 

En 1963, Juan Muñoz tuvo algunas actuaciones en Buenos Aires, donde aprovechó sus contactos para grabar en el estudio Juan Manuel Miró, con el acompañamiento de "Pocho" Corsaro (bandoneón), Mario Galván (guitarra), Carlos Berón (bajo) y Alberto Digorado (piano). Allí hicieron "Tiempos viejos", "Tinta roja", "Ventanita arrabalera", "Pedacito de cielo", "Mi vieja viola", "Melodía de arrabal", "Como dos extraños", "Nada", "Milonga triste" y "Caserón de tejas". Fue el 17 de julio de 1989.

 

Ernesto contó que su padre no era compositor, era cantante y si bien es cierto que compuso algunos temas, nunca trascendieron porque él no llegó a inscribirlos en Sadaic. Hacía alardes de una memoria prodigiosa. "Recuerdo que fuimos a grabar a una empresa de Mendoza, Estudios Zanessi, y todo lo recaudado pasó para el hogar de tránsito con el que se sentía muy identificado", confió su hijo.

 

En 1974, junto a Mínguez-Barboza y Cisterna-Peralta, actuó en el programa musical que Luis Landriscina tenía en Canal 13. Posteriormente, grabaron en el sello Diapasón en Buenos Aires.

 

A su regreso continuaron con las actuaciones en distintos escenarios sanluiseños. El 24 de junio de 1991 fueron invitados a LRJ 241 Radio Dimensión, al programa conducido por Patricia Funes y Nino Romero. Allí cantó "Melodía del arrabal", "Anclao en París", "Ya no cantás Chingolo", "Por lo que te va a durar", "Corrientes y Esmeralda", "Bandoneón arrabalero", "Milonga triste" y "El día que me quieras".

 

También estuvo en LRA 29 Radio Nacional, con el eterno acompañamiento de la orquesta típica "Los Ases", donde presentó un variado repertorio. Con el "Dúo Muñoz-Arrieta" grabó "El Canto a San Luis".

 

 

Familia. "Mi padre fue un cantante solidario, le gustaba ayudar sin pedir nada a cambio", dice José Ernesto. Foto: Marianela Sánchez.

 

 

"Su predisposición para trabajar lo llevó a tener un reconocimiento en el hogar que tanto quería y al que hacía importantes donativos, no solo de dinero —que lograba con su música— sino también con obras de caridad con los internos o con quienes más necesitaban. Los ayudaba a comer, les cortaba el pelo, las uñas, les lavaba los pies, la cabeza, los bañaba", relató su hijo. Además, contó que muchas veces Juan Muñoz concurría al hospital de San Luis para ayudar a los enfermos. "Muchos vieron su trabajo pero nadie hizo nada para que Juan, el cantor, pudiera continuar su trabajo caritativo", lamentó José Ernesto.

 

Mientras eso ocurría, con muchos de sus aportes en el hogar de tránsito se construía la capilla Nuestra Señora de la Caridad. Era su orgullo.

 

Su hijo dice que le gustaba escuchar y cantar "Campanitas de Santo Domingo", ya que decía que Dios le había dado un mensaje: "Ayudar a que otros sean felices". También le gustaba mucho interpretar el tango "Cambalache", "un tema que aun hoy está lleno de verdades", sostuvo.

 

Juan Muñoz pisó cientos de escenarios del país. Su voz era muy reconocida y tuvo la felicidad de grabar junto a Mínguez-Barboza, Alfonso y Zabala, Flores-Navarrete, Sisterna-Peralta y Denevi-Asis, entre otros destacados grupos cuyanos de la época.

 

En 2002, el Concejo Deliberante de San Luis lo declaró "Ciudadano Ilustre" en premio a su trayectoria. Pero ya estaba enfermo. Era diabético y estaba preocupado. Había comenzado a experimentar algún tipo de dolencia en su espalda. El 15 de agosto de ese año sufrió un accidente en la vía pública, cerca de radio Dimensión.

 

"Ese accidente lo marcó para siempre. Con la ayuda de Juan Galeano, periodista de esa radio, se puso de pie y llegó hasta un sanatorio de las inmediaciones, fue el final", recordó su hijo.

 

"Mi padre me dejó de todo, me enseñó el respeto por los demás. Me educó para que fuera alguien en la vida, me dejó el amor por la familia, la música y el prójimo. Esas son las cosas que llevo como estandarte en mi vida así mi padre puede descansar en paz", evocó el hijo del cantor.

 

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