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Plantan más de 400 árboles por día en la Cuenca del Morro

Colocan álamos negros y cortaderas en el extremo norte de Villa Mercedes, para reducir los excesos hídricos.

Cada semana miles de árboles se suman a una cruzada ambiental que intenta reducir los excesos hídricos que todavía afectan a la Cuenca del Morro. La Secretaría de Medio Ambiente del gobierno provincial coloca entre 400 y 500 ejemplares diarios en los alrededores de Villa Mercedes y pretende continuar con estas acciones en las partes más altas de la zona afectada, que llega hasta el norte de La Punilla.

"Nuestro objetivo es colocar la mayor cantidad posible de árboles porque son una gran ayuda para enfrentar el cambio climático. En los últimos años ha habido mucha deforestación en los campos y estamos tratando de balancear todos los problemas que eso trae aparejado”, contó Gastón Balcala, jefe del Programa Forestal.

Es que una de las acciones que el Ejecutivo puntano implementó cuando fue promulgada la emergencia ambiental en la región, fue llenar de verde las rutas y los caminos provinciales, con el fin de bombear los excedentes que había en las napas y que llegaron a producir anegaciones y la aparición de nuevos cursos de agua.

A más de tres años de la aprobación de aquella ley, las tareas siguen a paso firme de la mano del equipo del Centro de Logística Forestal que funciona en Villa Mercedes, a pocos metros del Parque Costanera Río V°. Desde allí sale una buena parte de los ejemplares que luego se colocan en el terreno, aunque un porcentaje aún mayor proviene de la "fábrica de oxígeno", como la nombró Balcala, que funciona en la ex Colonia Hogar de la ciudad capital.

Vanesa Barbero, quien está a cargo del vivero mercedino, explicó que antes de empezar a plantar, realizaron algunas pruebas en el  predio del club Mercedes Rugby, para saber qué especies se adaptaban mejor a la salinidad que hay en el extremo norte de la localidad. Por eso, optaron por los álamos negros y las cortaderas para llevar a esa zona, que corresponde a la parte más baja de la cuenca.

“Estamos trabajando en ambos lados de la circunvalación que está entre la ruta provincial N° 2 y la autopista N° 55. Nuestra idea es concluir todo este circuito hasta la ruta 2b y poder dar toda la vuelta alrededor de la ciudad”, reveló la ingeniera agrónoma.

Las tareas se realizan a diario, desde las 7 de la mañana hasta el mediodía. Por lo general, utilizan una jornada para realizar todos los hoyos necesarios, y al día siguiente se encargan de colocar los árboles. Pero luego el trabajo sigue, porque para asegurarse de que los ejemplares logren enraizar bien y empezar a absorber el agua de las napas por su propia cuenta, deben regarlos al menos dos veces por semana. “Es una parte muy importante del proceso, sobre todo en esta época en la que los calores son intensos y la demanda es mayor”, sostuvo.

De esa forma, intentan que el porcentaje de supervivencia de árboles plantados sea el mayor posible. "Todas las plantaciones las hacemos a conciencia y el objetivo es forestar en las zonas donde sepamos que va a haber una mayor resistencia y adaptación de los ejemplares", aseguró el jefe del programa.

Barbero admitió que el trabajo es exigente, más aún en días de mucho calor, pero que igual intentarán cubrir toda la superficie de la circunvalación en lo que resta del año. Luego, evaluarán la posibilidad de continuar con la forestación por todas las rutas que pasan por los parajes y las localidades afectadas por el ascenso de las napas freáticas.

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Plantan más de 400 árboles por día en la Cuenca del Morro

Colocan álamos negros y cortaderas en el extremo norte de Villa Mercedes, para reducir los excesos hídricos.

Manos a la tierra. El equipo del vivero villamercedino trabaja actualmente en los márgenes de la circunvalación. Foto: Secretaría de Medio Ambiente.

Cada semana miles de árboles se suman a una cruzada ambiental que intenta reducir los excesos hídricos que todavía afectan a la Cuenca del Morro. La Secretaría de Medio Ambiente del gobierno provincial coloca entre 400 y 500 ejemplares diarios en los alrededores de Villa Mercedes y pretende continuar con estas acciones en las partes más altas de la zona afectada, que llega hasta el norte de La Punilla.

"Nuestro objetivo es colocar la mayor cantidad posible de árboles porque son una gran ayuda para enfrentar el cambio climático. En los últimos años ha habido mucha deforestación en los campos y estamos tratando de balancear todos los problemas que eso trae aparejado”, contó Gastón Balcala, jefe del Programa Forestal.

Es que una de las acciones que el Ejecutivo puntano implementó cuando fue promulgada la emergencia ambiental en la región, fue llenar de verde las rutas y los caminos provinciales, con el fin de bombear los excedentes que había en las napas y que llegaron a producir anegaciones y la aparición de nuevos cursos de agua.

A más de tres años de la aprobación de aquella ley, las tareas siguen a paso firme de la mano del equipo del Centro de Logística Forestal que funciona en Villa Mercedes, a pocos metros del Parque Costanera Río V°. Desde allí sale una buena parte de los ejemplares que luego se colocan en el terreno, aunque un porcentaje aún mayor proviene de la "fábrica de oxígeno", como la nombró Balcala, que funciona en la ex Colonia Hogar de la ciudad capital.

Vanesa Barbero, quien está a cargo del vivero mercedino, explicó que antes de empezar a plantar, realizaron algunas pruebas en el  predio del club Mercedes Rugby, para saber qué especies se adaptaban mejor a la salinidad que hay en el extremo norte de la localidad. Por eso, optaron por los álamos negros y las cortaderas para llevar a esa zona, que corresponde a la parte más baja de la cuenca.

“Estamos trabajando en ambos lados de la circunvalación que está entre la ruta provincial N° 2 y la autopista N° 55. Nuestra idea es concluir todo este circuito hasta la ruta 2b y poder dar toda la vuelta alrededor de la ciudad”, reveló la ingeniera agrónoma.

Las tareas se realizan a diario, desde las 7 de la mañana hasta el mediodía. Por lo general, utilizan una jornada para realizar todos los hoyos necesarios, y al día siguiente se encargan de colocar los árboles. Pero luego el trabajo sigue, porque para asegurarse de que los ejemplares logren enraizar bien y empezar a absorber el agua de las napas por su propia cuenta, deben regarlos al menos dos veces por semana. “Es una parte muy importante del proceso, sobre todo en esta época en la que los calores son intensos y la demanda es mayor”, sostuvo.

De esa forma, intentan que el porcentaje de supervivencia de árboles plantados sea el mayor posible. "Todas las plantaciones las hacemos a conciencia y el objetivo es forestar en las zonas donde sepamos que va a haber una mayor resistencia y adaptación de los ejemplares", aseguró el jefe del programa.

Barbero admitió que el trabajo es exigente, más aún en días de mucho calor, pero que igual intentarán cubrir toda la superficie de la circunvalación en lo que resta del año. Luego, evaluarán la posibilidad de continuar con la forestación por todas las rutas que pasan por los parajes y las localidades afectadas por el ascenso de las napas freáticas.

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