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Una puerta de entrada a buenos negocios

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Una puerta de entrada a buenos negocios

Marcelo Dettoni

Su clima seco permite tener una mejor sanidad para los rodeos, y además hay un Estado presente, con planes de fomento y apoyo a los pequeños productores. La revista Motivar hizo un informe detallado sobre las actividades pecuarias, con un repaso por la cría bovina, los tambos, el sector caprino y porcino y la apicultura.

La publicación Motivar (www.motivar.com.ar), especializada en temas veterinarios, realizó un informe especial por entregas sobre la producción nacional de proteína animal. Cuando le tocó el turno a San Luis, destacó que es una provincia “donde el clima aporta sanidad”. Con la firma de Facundo Sonatti, destacó que “las producciones de carne bovina, porcina, avícola, lechería, apicultura y cría caprina forman el abanico de actividades primarias local, aportando 290,2 millones de dólares por año al Producto Bruto Geográfico”.

Una recorrida por San Luis, al que no se privan de destacar, como tantos otros, que es prácticamente “otro país”, les sirvió para darse cuenta que “en la práctica, es un gran receptor de productores e inversionistas que, tentados por las políticas de promoción o las ventajas que aporta el clima, encontraron en su territorio un espacio de desarrollo”.

De la mano de diversos referentes veterinarios, tanto del ámbito público como el privado, durante un extenso artículo abordaron las realidades y principales desafíos que enfrentan las actividades primarias de la provincia.

Las cuentas oficiales dicen que San Luis concentra el uno por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino, algo más de US$5.500 millones cada 12 meses, según las últimas cifras difundidas por el Indec. Estos números representan un sexto de la economía de la Región de Cuyo para una provincia que cuenta con una población estable de cerca de 500.000 habitantes sobre una superficie de 76.748 km2. Es decir, poco más de 7,6 millones de hectáreas.

Con un fuerte desarrollo rural, el sector agropecuario es el principal aporte al PBI provincial y este, a su vez, representa 4% de lo que mueve la actividad a nivel nacional, según diversas fuentes oficiales. “El porcentaje tiene cierto grado de credibilidad si, a su vez, se coteja con algunas otras cifras, como por ejemplo, que el 3,5% del stock bovino nacional se encuentra en los límites de San Luis”, asegura el informe, a lo que se podría agregar que la cantidad de cabezas la ubican en el sexto puesto dentro de las potencias ganaderas argentinas.

Siempre teniendo en cuenta la producción primaria animal, la suma de las principales actividades, como quedó dicho líneas arriba, genera un aporte de US$290,2 millones cada 12 meses. Es decir, un 5,2% del Producto Bruto Geográfico (PBG) local. “En orden de importancia, las producciones de carne bovina, porcina, el negocio avícola (genética), lechería, cría caprina y apicultura conforman el abanico de actividades que se desarrollan en el territorio”, enumera.

Claro, es la presencia de la ganadería bovina destinada a la producción de carne la principal en muchos aspectos, ya que genera ocho de cada diez dólares que produce el sector pecuario en su conjunto. Pero en el segundo lugar, la actividad porcina viene pidiendo pista desde la instalación de un par de empresas fuertes como Porcipunta y Yanketruz, que elevaron el número de cabezas a al menos 24.000 madres en producción, con un despacho anual de unas 19.500 toneladas.

También resulta significativo que “el 3,8% de los capones que se crían en el país provienen de la provincia. En este segmento, que factura más de US$2 millones por mes, hay algunos jugadores grandes, entre los que se encuentra el gigante Paladini, y centenares de pequeños y medianos actores repartidos por toda la provincia”, resalta Motivar.

En cuanto a la avicultura, San Luis no se destaca en producción de carne ni de huevos. “Sin embargo, su fuerte es la genética y son dos de las compañías líderes del mercado (New Gen Breeders y Globoaves) las responsables de aportar los padres de un 50% de los pollos que se consumen en el país”. Se podría agregar que suman genética, tecnología y mucha mano de obra para localidades pequeñas como La Punilla y los pueblos costeros del Valle del Conlara.

La ganadería de leche es otra actividad con fuerte potencial de desarrollo, pero con un presente más bien modesto, destaca el informe: “Apenas aporta unos 100.000 litros diarios de leche fluida, que se procesa en su enorme mayoría en una planta de la provincia de Córdoba (N de R: La Paulina). En dólares, son poco más de ocho millones lo que aporta la actividad a la provincia cada año”.

Sin embargo, el Grupo Navilli, de la familia homónima, dueño de uno de los tambos más importantes en la zona de Candelaria, al que mudó desde Córdoba motivado por el buen clima de San Luis, tiene planeado llevar su producción hasta los 200.000 litros en el mediano plazo, a partir de un tambo robotizado que ya destacó la revista El Campo el año pasado. Otro establecimiento importante tiene también capitales cordobeses, es el tambo del grupo Pasman, ubicado en Luján.

Siempre con un perfil artesanal y alimentado por la pasión de miles de pequeños productores, las actividades apícola y caprina completan el portafolio de negocios que se desarrollan en San Luis de la mano de los animales de producción.

La producción de miel se concentra en la cuenca baja de Villa Mercedes, los alrededores de la capital y el norte provincial, mientras que las cabras son un sello de la provincia, una actividad ideal para la economía familiar de subsistencia que perseveró a través de los años con fuerte apoyo del Gobierno en materia de sanidad, capacitación y comercialización.

Clima seco, enfermedades en baja

“Las características diferenciales de la Provincia de San Luis con respecto a la inmensa Pampa Húmeda se encuentran en su clima que, a partir de su perfil seco y gran amplitud térmica, evita el desarrollo de parásitos y diversas enfermedades de orden bacteriano”, resalta el informe, que a continuación comienza con las entrevistas a diversos veterinarios puntanos.

Uno de ellos fue Juan Manuel Celi Preti, jefe del Subprograma Producción Pecuaria de San Luis, quien destaca que la provincia es principalmente productora de terneros, aunque hay varios establecimientos de invernada y feedlots importantes, como el de Ser Beef. “Más allá de que la situación sanitaria, en líneas generales, es buena; las problemáticas se presentan tanto en la nutrición, como en el manejo”, afirmó el funcionario, quien agregó que, “sin embargo, la cría se realiza de manera tradicional, sobre pastizal natural y con poca infraestructura. El régimen de lluvia hace diferencias muy marcadas entre el noroeste (más seco) y el sureste (más lluvioso)”.

Emilio Huguenine se desempeña en el ámbito privado a partir de su firma SAV (Servicio y Asesoramiento Veterinario), por lo que conoce de primera mano la realidad de los productores. Él señala otro inconveniente a la hora de trazar el futuro de la producción ganadera local: “Uno de los principales desafíos es que el productor pueda faenar en la misma provincia, es decir, falta avanzar en la cadena productiva”, reflexionó.

Volviendo a la sanidad, para Celi Preti, las enfermedades venéreas están poco diagnosticadas por falta de conciencia de los productores. “Debido a los planes de saneamiento que lleva adelante la provincia, se sabe que estamos dentro de los rangos normales de entre 1,5 y 3% de presencia de tricomoniasis y campylobacter en toros, dependiendo de la región donde se busque. La presencia de estas patologías es aparentemente mayor en zona sur que en el norte de la provincia. En cuanto en brucelosis, se calcula en el 1,05%, y se cree que es debido a la muy buena cobertura de vacunas lograda, ya que en la provincia las terneras vacunadas son caravaneadas para su identificación con un dispositivo especial”, explicó.

A pesar que los niveles de preñez son muy variables, dependiendo de la zona y el manejo particular de cada rodeo, va desde un 50% hasta el 90%. Mientras que el nivel de destete calculado, según datos de vacunación, es del 60,6%, lo que representa un índice a mejorar.

Cultura y tradición

“Los caprinos ocupan un rol histórico en el entramado agropecuario de San Luis. Si bien los registros oficiales están subvalorados, su difusión a lo largo y ancho de toda la provincia convierte a la producción caprina en una de las más arraigadas”, asegura Motivar en su edición de mayo de 2018. Uno de los especialistas en caprinos es Juan Pablo Rey, jefe del Área Sanidad Animal del Ministerio de Producción, quien reconoce que los datos oficiales están sesgados por cierta informalidad, pero esos mismos registros reflejan un stock de 120.000 cabezas.

“El miedo a tener que tributar hace que muchos productores se mantengan en la informalidad, impidiendo una correcta contabilización del stock”, aseguró Rey, quien detalla que “el noroeste de San Luis -aquellos departamentos que limitan con La Rioja, San Juan y Mendoza- concentran el 60% de los caprinos y se estima que el grueso de los productores tienen rodeos de subsistencia destinados a la producción de carne”.

Para el profesional, el principal problema del sector es la comercialización, no por la falta de consumo, sino porque al no estar formalizados no pueden acceder a la industria frigorífica de la provincia. “Sin embargo, hay un plan caprino provincial que hace eje en la pata sanitaria, y además, brinda asesoramiento y capacitación”, asegura el informe, que desglosa información sobre el fuerte despliegue que hace el Ministerio de Producción en ese aspecto.

En cuanto a la apicultura, la revista refleja que “alimentada por una ola inmigratoria de provincias vecinas, es una actividad que atañe a no menos de 300 productores dentro de los límites del territorio provincial”. Para certificarlo, entrevistó a Gustavo Mondino, productor y socio-fundador de la primera cooperativa apícola instituida en la provincia, quien destacó que las realidades productivas están bien sectorizadas según las zonas, entre norte, centro y sur.

“En el Departamento Pueyrredón, que contiene a la capital, y el norte, hay productores chicos de no más de 100 colmenas, que surgieron del Plan Apícola que impulsó el gobierno provincial en los años '90, para ellos representa una segunda actividad. En la zona centro-este -Villa Mercedes- el perfil es distinto, porque tienen una mayor capacidad empresarial con entre 300 y 400 colmenas. Mientras tanto, en el sur, hay menos productores, pero mucho más grandes, que han migrado de Córdoba o Buenos Aires y tienen más de 1.000 colmenas, cada uno”, repasó Mondino, para luego advertir que “hay 60.000 colmenas en toda la provincia, a razón de 200 promedio por productor. Sin embargo, se calcula que hay una cantidad similar de colmenas trashumantes que entran y salen cada año, porque aprovechan la floración temprana de los montes de San Luis”.

La apicultura afronta problemas de difícil solución, como el corrimiento de la frontera agrícola y el cambio del perfil productivo, donde el avance de la soja y el maíz redujo a superficies insignificantes la producción de girasol, lo que generó la pérdida no solo de la producción de miel, sino también la polinización en semilla hibrida de girasol. “Otro contratiempo es la pérdida de las praderas de alfalfares con aprovechamiento apícola. En los últimos tres años, los precios representaron un 60% del costo de producción y eso es algo que desanima a los productores. Los que seguimos lo hacemos por pasión o necesidad, pero terminamos teniendo otra actividad y la apicultura termina transformándose en una actividad secundaria con la pérdida de profesionalismo que eso implica”, reconoció Mondino en el informe.

La producción de miel se concentra en la cuenca baja de Villa Mercedes, los alrededores de la capital y el norte provincial, mientras que las cabras son un sello de la provincia, una actividad ideal para la economía familiar de subsistencia que perseveró a través de los años con fuerte apoyo del Gobierno en materia de sanidad, capacitación y comercialización.

Negocios concentrados

 Según Motivar, “las producciones porcina, lechera y avícola tienen un hilo conductor y es su importante nivel de concentración. Bajo el ala de grandes grupos económicos, locales e internacionales, se desarrollaron potentes centros de producción que conviven con un grupo mayor de pequeños productores muchas veces de subsistencia”.

Es otra vez Celi Preti el que explica que la industria avícola no es sinónimo de tradición, pero la presencia de dos megaemprendimientos de genética, como son Globoaves y New Gen Breeders aportan lo suyo al PBG provincial.  Y a modo de ejemplo amplía: “La apicultura está por encima de la ganadería de leche, simplemente porque me consta que en la provincia hay muchos más apicultores que tamberos, aunque muchos de los productores de miel son foráneos y vienen en temporada. La miel de San Luis es poca, pero de mucha calidad”.

Sobre la cuestión de los tambos, el veterinario Agustín Murillo agregó que “la provincia nunca fue lechera, por eso el gran desafío es romper la barrera cultural para lograr el desarrollo de la producción láctea”. Mientras que sobre los cerdos, Rey agregó que “el negocio está bien polarizado entre un par de gigantes que concentran en pocas granjas el grueso de la producción. Y en el otro extremo, hay productores chanceros, que no tienen un perfil comercial, sino de autoconsumo o ventas marginales de capones, en este caso, serán unos 200 productores”.

La provincia también tiene un plan sanitario porcino, en el que desde hace cinco años se trabaja con estudios de prevalencia en torno a las dos principales ciudades de la provincia (San Luis y Villa Mercedes), con el diagnóstico de brucelosis y aujesky. “A su vez, trabajamos con el Laboratorio del Campo, que también pertenece al Gobierno, para análisis de triquinosis con costos bajos para que el productor pueda acceder. Esta última problemática, en algunas zonas de la provincia es endémica”, reconoció Rey, quien deja un número esclarecedor: “Mientras que en la actividad caprina no son más de cinco los veterinarios abocados a su atención, en porcinos se puede estimar en 10 el número de profesionales destinados a la actividad de la provincia”.

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Una puerta de entrada a buenos negocios

Su clima seco permite tener una mejor sanidad para los rodeos, y además hay un Estado presente, con planes de fomento y apoyo a los pequeños productores. La revista Motivar hizo un informe detallado sobre las actividades pecuarias, con un repaso por la cría bovina, los tambos, el sector caprino y porcino y la apicultura.

La publicación Motivar (www.motivar.com.ar), especializada en temas veterinarios, realizó un informe especial por entregas sobre la producción nacional de proteína animal. Cuando le tocó el turno a San Luis, destacó que es una provincia “donde el clima aporta sanidad”. Con la firma de Facundo Sonatti, destacó que “las producciones de carne bovina, porcina, avícola, lechería, apicultura y cría caprina forman el abanico de actividades primarias local, aportando 290,2 millones de dólares por año al Producto Bruto Geográfico”.

Una recorrida por San Luis, al que no se privan de destacar, como tantos otros, que es prácticamente “otro país”, les sirvió para darse cuenta que “en la práctica, es un gran receptor de productores e inversionistas que, tentados por las políticas de promoción o las ventajas que aporta el clima, encontraron en su territorio un espacio de desarrollo”.

De la mano de diversos referentes veterinarios, tanto del ámbito público como el privado, durante un extenso artículo abordaron las realidades y principales desafíos que enfrentan las actividades primarias de la provincia.

Las cuentas oficiales dicen que San Luis concentra el uno por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino, algo más de US$5.500 millones cada 12 meses, según las últimas cifras difundidas por el Indec. Estos números representan un sexto de la economía de la Región de Cuyo para una provincia que cuenta con una población estable de cerca de 500.000 habitantes sobre una superficie de 76.748 km2. Es decir, poco más de 7,6 millones de hectáreas.

Con un fuerte desarrollo rural, el sector agropecuario es el principal aporte al PBI provincial y este, a su vez, representa 4% de lo que mueve la actividad a nivel nacional, según diversas fuentes oficiales. “El porcentaje tiene cierto grado de credibilidad si, a su vez, se coteja con algunas otras cifras, como por ejemplo, que el 3,5% del stock bovino nacional se encuentra en los límites de San Luis”, asegura el informe, a lo que se podría agregar que la cantidad de cabezas la ubican en el sexto puesto dentro de las potencias ganaderas argentinas.

Siempre teniendo en cuenta la producción primaria animal, la suma de las principales actividades, como quedó dicho líneas arriba, genera un aporte de US$290,2 millones cada 12 meses. Es decir, un 5,2% del Producto Bruto Geográfico (PBG) local. “En orden de importancia, las producciones de carne bovina, porcina, el negocio avícola (genética), lechería, cría caprina y apicultura conforman el abanico de actividades que se desarrollan en el territorio”, enumera.

Claro, es la presencia de la ganadería bovina destinada a la producción de carne la principal en muchos aspectos, ya que genera ocho de cada diez dólares que produce el sector pecuario en su conjunto. Pero en el segundo lugar, la actividad porcina viene pidiendo pista desde la instalación de un par de empresas fuertes como Porcipunta y Yanketruz, que elevaron el número de cabezas a al menos 24.000 madres en producción, con un despacho anual de unas 19.500 toneladas.

También resulta significativo que “el 3,8% de los capones que se crían en el país provienen de la provincia. En este segmento, que factura más de US$2 millones por mes, hay algunos jugadores grandes, entre los que se encuentra el gigante Paladini, y centenares de pequeños y medianos actores repartidos por toda la provincia”, resalta Motivar.

En cuanto a la avicultura, San Luis no se destaca en producción de carne ni de huevos. “Sin embargo, su fuerte es la genética y son dos de las compañías líderes del mercado (New Gen Breeders y Globoaves) las responsables de aportar los padres de un 50% de los pollos que se consumen en el país”. Se podría agregar que suman genética, tecnología y mucha mano de obra para localidades pequeñas como La Punilla y los pueblos costeros del Valle del Conlara.

La ganadería de leche es otra actividad con fuerte potencial de desarrollo, pero con un presente más bien modesto, destaca el informe: “Apenas aporta unos 100.000 litros diarios de leche fluida, que se procesa en su enorme mayoría en una planta de la provincia de Córdoba (N de R: La Paulina). En dólares, son poco más de ocho millones lo que aporta la actividad a la provincia cada año”.

Sin embargo, el Grupo Navilli, de la familia homónima, dueño de uno de los tambos más importantes en la zona de Candelaria, al que mudó desde Córdoba motivado por el buen clima de San Luis, tiene planeado llevar su producción hasta los 200.000 litros en el mediano plazo, a partir de un tambo robotizado que ya destacó la revista El Campo el año pasado. Otro establecimiento importante tiene también capitales cordobeses, es el tambo del grupo Pasman, ubicado en Luján.

Siempre con un perfil artesanal y alimentado por la pasión de miles de pequeños productores, las actividades apícola y caprina completan el portafolio de negocios que se desarrollan en San Luis de la mano de los animales de producción.

La producción de miel se concentra en la cuenca baja de Villa Mercedes, los alrededores de la capital y el norte provincial, mientras que las cabras son un sello de la provincia, una actividad ideal para la economía familiar de subsistencia que perseveró a través de los años con fuerte apoyo del Gobierno en materia de sanidad, capacitación y comercialización.

Clima seco, enfermedades en baja

“Las características diferenciales de la Provincia de San Luis con respecto a la inmensa Pampa Húmeda se encuentran en su clima que, a partir de su perfil seco y gran amplitud térmica, evita el desarrollo de parásitos y diversas enfermedades de orden bacteriano”, resalta el informe, que a continuación comienza con las entrevistas a diversos veterinarios puntanos.

Uno de ellos fue Juan Manuel Celi Preti, jefe del Subprograma Producción Pecuaria de San Luis, quien destaca que la provincia es principalmente productora de terneros, aunque hay varios establecimientos de invernada y feedlots importantes, como el de Ser Beef. “Más allá de que la situación sanitaria, en líneas generales, es buena; las problemáticas se presentan tanto en la nutrición, como en el manejo”, afirmó el funcionario, quien agregó que, “sin embargo, la cría se realiza de manera tradicional, sobre pastizal natural y con poca infraestructura. El régimen de lluvia hace diferencias muy marcadas entre el noroeste (más seco) y el sureste (más lluvioso)”.

Emilio Huguenine se desempeña en el ámbito privado a partir de su firma SAV (Servicio y Asesoramiento Veterinario), por lo que conoce de primera mano la realidad de los productores. Él señala otro inconveniente a la hora de trazar el futuro de la producción ganadera local: “Uno de los principales desafíos es que el productor pueda faenar en la misma provincia, es decir, falta avanzar en la cadena productiva”, reflexionó.

Volviendo a la sanidad, para Celi Preti, las enfermedades venéreas están poco diagnosticadas por falta de conciencia de los productores. “Debido a los planes de saneamiento que lleva adelante la provincia, se sabe que estamos dentro de los rangos normales de entre 1,5 y 3% de presencia de tricomoniasis y campylobacter en toros, dependiendo de la región donde se busque. La presencia de estas patologías es aparentemente mayor en zona sur que en el norte de la provincia. En cuanto en brucelosis, se calcula en el 1,05%, y se cree que es debido a la muy buena cobertura de vacunas lograda, ya que en la provincia las terneras vacunadas son caravaneadas para su identificación con un dispositivo especial”, explicó.

A pesar que los niveles de preñez son muy variables, dependiendo de la zona y el manejo particular de cada rodeo, va desde un 50% hasta el 90%. Mientras que el nivel de destete calculado, según datos de vacunación, es del 60,6%, lo que representa un índice a mejorar.

Cultura y tradición

“Los caprinos ocupan un rol histórico en el entramado agropecuario de San Luis. Si bien los registros oficiales están subvalorados, su difusión a lo largo y ancho de toda la provincia convierte a la producción caprina en una de las más arraigadas”, asegura Motivar en su edición de mayo de 2018. Uno de los especialistas en caprinos es Juan Pablo Rey, jefe del Área Sanidad Animal del Ministerio de Producción, quien reconoce que los datos oficiales están sesgados por cierta informalidad, pero esos mismos registros reflejan un stock de 120.000 cabezas.

“El miedo a tener que tributar hace que muchos productores se mantengan en la informalidad, impidiendo una correcta contabilización del stock”, aseguró Rey, quien detalla que “el noroeste de San Luis -aquellos departamentos que limitan con La Rioja, San Juan y Mendoza- concentran el 60% de los caprinos y se estima que el grueso de los productores tienen rodeos de subsistencia destinados a la producción de carne”.

Para el profesional, el principal problema del sector es la comercialización, no por la falta de consumo, sino porque al no estar formalizados no pueden acceder a la industria frigorífica de la provincia. “Sin embargo, hay un plan caprino provincial que hace eje en la pata sanitaria, y además, brinda asesoramiento y capacitación”, asegura el informe, que desglosa información sobre el fuerte despliegue que hace el Ministerio de Producción en ese aspecto.

En cuanto a la apicultura, la revista refleja que “alimentada por una ola inmigratoria de provincias vecinas, es una actividad que atañe a no menos de 300 productores dentro de los límites del territorio provincial”. Para certificarlo, entrevistó a Gustavo Mondino, productor y socio-fundador de la primera cooperativa apícola instituida en la provincia, quien destacó que las realidades productivas están bien sectorizadas según las zonas, entre norte, centro y sur.

“En el Departamento Pueyrredón, que contiene a la capital, y el norte, hay productores chicos de no más de 100 colmenas, que surgieron del Plan Apícola que impulsó el gobierno provincial en los años '90, para ellos representa una segunda actividad. En la zona centro-este -Villa Mercedes- el perfil es distinto, porque tienen una mayor capacidad empresarial con entre 300 y 400 colmenas. Mientras tanto, en el sur, hay menos productores, pero mucho más grandes, que han migrado de Córdoba o Buenos Aires y tienen más de 1.000 colmenas, cada uno”, repasó Mondino, para luego advertir que “hay 60.000 colmenas en toda la provincia, a razón de 200 promedio por productor. Sin embargo, se calcula que hay una cantidad similar de colmenas trashumantes que entran y salen cada año, porque aprovechan la floración temprana de los montes de San Luis”.

La apicultura afronta problemas de difícil solución, como el corrimiento de la frontera agrícola y el cambio del perfil productivo, donde el avance de la soja y el maíz redujo a superficies insignificantes la producción de girasol, lo que generó la pérdida no solo de la producción de miel, sino también la polinización en semilla hibrida de girasol. “Otro contratiempo es la pérdida de las praderas de alfalfares con aprovechamiento apícola. En los últimos tres años, los precios representaron un 60% del costo de producción y eso es algo que desanima a los productores. Los que seguimos lo hacemos por pasión o necesidad, pero terminamos teniendo otra actividad y la apicultura termina transformándose en una actividad secundaria con la pérdida de profesionalismo que eso implica”, reconoció Mondino en el informe.

La producción de miel se concentra en la cuenca baja de Villa Mercedes, los alrededores de la capital y el norte provincial, mientras que las cabras son un sello de la provincia, una actividad ideal para la economía familiar de subsistencia que perseveró a través de los años con fuerte apoyo del Gobierno en materia de sanidad, capacitación y comercialización.

Negocios concentrados

 Según Motivar, “las producciones porcina, lechera y avícola tienen un hilo conductor y es su importante nivel de concentración. Bajo el ala de grandes grupos económicos, locales e internacionales, se desarrollaron potentes centros de producción que conviven con un grupo mayor de pequeños productores muchas veces de subsistencia”.

Es otra vez Celi Preti el que explica que la industria avícola no es sinónimo de tradición, pero la presencia de dos megaemprendimientos de genética, como son Globoaves y New Gen Breeders aportan lo suyo al PBG provincial.  Y a modo de ejemplo amplía: “La apicultura está por encima de la ganadería de leche, simplemente porque me consta que en la provincia hay muchos más apicultores que tamberos, aunque muchos de los productores de miel son foráneos y vienen en temporada. La miel de San Luis es poca, pero de mucha calidad”.

Sobre la cuestión de los tambos, el veterinario Agustín Murillo agregó que “la provincia nunca fue lechera, por eso el gran desafío es romper la barrera cultural para lograr el desarrollo de la producción láctea”. Mientras que sobre los cerdos, Rey agregó que “el negocio está bien polarizado entre un par de gigantes que concentran en pocas granjas el grueso de la producción. Y en el otro extremo, hay productores chanceros, que no tienen un perfil comercial, sino de autoconsumo o ventas marginales de capones, en este caso, serán unos 200 productores”.

La provincia también tiene un plan sanitario porcino, en el que desde hace cinco años se trabaja con estudios de prevalencia en torno a las dos principales ciudades de la provincia (San Luis y Villa Mercedes), con el diagnóstico de brucelosis y aujesky. “A su vez, trabajamos con el Laboratorio del Campo, que también pertenece al Gobierno, para análisis de triquinosis con costos bajos para que el productor pueda acceder. Esta última problemática, en algunas zonas de la provincia es endémica”, reconoció Rey, quien deja un número esclarecedor: “Mientras que en la actividad caprina no son más de cinco los veterinarios abocados a su atención, en porcinos se puede estimar en 10 el número de profesionales destinados a la actividad de la provincia”.

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