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Los Munyau se reunieron con el Superior Tribunal de Justicia

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Los Munyau se reunieron con el Superior Tribunal de Justicia

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Son los padres de un joven que murió embestido por otro. Para el tribunal que juzgó el caso, fue un hecho accidental.

Unidos. Ana Castillo y Fernando Munyau, los padres de Cristian, el joven que murió en julio de 2017, tras ser atropellado por otro joven, con un auto, en Merlo, fueron convocados por el Superior Tribunal de Justicia y se reunieron ayer. Los recibieron la presidente de la corte provincial, Martha Corvalán, junto a los ministros, Carlos Cobo y Lilia Novillo. Del encuentro también participaron Tamara, Rodrigo y José, hermanos de la víctima. 

La reunión fue solicitada por los Munyau luego de que el miércoles quedaron disconformes con el fallo que la Cámara Penal de Concarán dictaminó sobre Emiliano Schiaverano, el acusado, por “homicidio culposo”. El fiscal de Cámara, Mario Zudaire, había pedido que  condenaran al imputado por “homicidio simple”, es decir intencional, con una pena de 15 años. Pero Sandra Piguillem, Juan Manuel Saa Zarandón y Sergio De Battista, miembros del tribunal, lo condenaron por “homicidio culposo”, a cinco años y seis meses de cárcel. Fue un fallo dividido, ya que De Battista votó por el homicidio doloso, es decir, con intención.

“Nos sentimos burlados por los jueces porque el fiscal pidió 15 años de condena y bajaron mucho la carátula. Lo acusan a Emiliano Schiaverano de ‘homicidio culposo’. Sentimos que consideraron que Cristian se mató solo, que él chocó el auto en vez de que el auto lo haya chocado a él”, dijo la madre a la salida de la reunión, mientras su esposo e hijos la acompañaban y uno de ellos sostenía una foto de la víctima.

Castillo dijo seguirán pidiendo justicia. “No queremos hacer daño, no somos gente dañina. A nosotros nos mataron un hijo, un miembro de nuestra familia. Estamos pidiendo recurrir el fallo. Hoy nos vamos con una esperanza. Nos prometieron revisar el caso. Nadie dice que nos van a dar la sentencia que nosotros queremos. No vamos a buscar otro abogado, vamos a volver a confiar en la Justicia en la que confiamos hace dos años”, aseguró la mujer.

La decisión del tribunal de cambiar la calificación del hecho de “homicidio simple” a “homicidio culposo” molestó a la familia y a los amigos de Munyau dado que hizo que la pena fuera mucho menor a la que esperaban.

 

Hubo incidentes

Una vez que el Tribunal dictó la sentencia para Schiaverano, los familiares del joven muerto comenzaron a mostrar su descontento. Los primeros en hacerse escuchar fueron Tamara y José, los hermanos. Ambos entre llantos y a gritos les preguntaron a los jueces si para ellos la vida de Cristian valía cinco años, en referencia a la pena que recibió el acusado.

Su madre, Ana Castillo, les suplicó que se callaran. Desalojaron la sala y se reunieron en las afueras del Palacio de Tribunales con sus demás familiares y amigos.

Fue ahí donde se fundieron en abrazos, gritos y llantos. Rápidamente la Policía cerró los accesos al edificio y un grupo especial formó una muralla tras el portón de ingreso de vehículos. Ahí estaba apostado el furgón que debía trasladar a Schiaverano nuevamente al Servicio Penitenciario Provincial.

Los Munyau atravesaron un auto frente al portón para impedir que cualquiera de los que habían quedado adentro se fuera sin darles una explicación. Adentro estaban Schiaverano y su familia, los abogados defensores y querellantes, el fiscal, los miembros del Tribunal y la Policía. Nadie podía salir.

Pasaron varias horas y la gente resistía afuera a la espera de una explicación que nunca llegó. Lo que llegó fue un grupo de choque de la Policía que desalojó a varias mujeres que estaban paradas frente al portón acompañando a Castillo, que para entonces se había encadenado a las rejas.

Los efectivos cortaron la cadena, y reprimieron a las mujeres con gas pimienta y golpes. Algunas cayeron y otras quedaron ahogadas por el efecto del gas lacrimógeno. Liberaron la salida de vehículos y el furgón con Schiaverano salió rápidamente.

“Nosotros nos defendimos de la Policía como pudimos cuando nos pegaron. Quiero que nos expliquen por qué lo hicieron. Aún no hemos hablado con nadie de la Justicia, tenemos que seguir las vías legales; hacer la denuncia en contra de la violencia institucional que ejercieron  en contra nuestra. Vamos a hacer una presentación para que nos atienda el ministro de Seguridad y nos dé una explicación sobre el accionar de la Policía”, aseguró Ana Castillo.

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Los Munyau se reunieron con el Superior Tribunal de Justicia

Son los padres de un joven que murió embestido por otro. Para el tribunal que juzgó el caso, fue un hecho accidental.

Reunión. Tamara Munyau, sus padres Ana y Fernando, y sus hermanos José y Rodrigo, con los ministros. Foto: Martín Gómez.

Unidos. Ana Castillo y Fernando Munyau, los padres de Cristian, el joven que murió en julio de 2017, tras ser atropellado por otro joven, con un auto, en Merlo, fueron convocados por el Superior Tribunal de Justicia y se reunieron ayer. Los recibieron la presidente de la corte provincial, Martha Corvalán, junto a los ministros, Carlos Cobo y Lilia Novillo. Del encuentro también participaron Tamara, Rodrigo y José, hermanos de la víctima. 

La reunión fue solicitada por los Munyau luego de que el miércoles quedaron disconformes con el fallo que la Cámara Penal de Concarán dictaminó sobre Emiliano Schiaverano, el acusado, por “homicidio culposo”. El fiscal de Cámara, Mario Zudaire, había pedido que  condenaran al imputado por “homicidio simple”, es decir intencional, con una pena de 15 años. Pero Sandra Piguillem, Juan Manuel Saa Zarandón y Sergio De Battista, miembros del tribunal, lo condenaron por “homicidio culposo”, a cinco años y seis meses de cárcel. Fue un fallo dividido, ya que De Battista votó por el homicidio doloso, es decir, con intención.

“Nos sentimos burlados por los jueces porque el fiscal pidió 15 años de condena y bajaron mucho la carátula. Lo acusan a Emiliano Schiaverano de ‘homicidio culposo’. Sentimos que consideraron que Cristian se mató solo, que él chocó el auto en vez de que el auto lo haya chocado a él”, dijo la madre a la salida de la reunión, mientras su esposo e hijos la acompañaban y uno de ellos sostenía una foto de la víctima.

Castillo dijo seguirán pidiendo justicia. “No queremos hacer daño, no somos gente dañina. A nosotros nos mataron un hijo, un miembro de nuestra familia. Estamos pidiendo recurrir el fallo. Hoy nos vamos con una esperanza. Nos prometieron revisar el caso. Nadie dice que nos van a dar la sentencia que nosotros queremos. No vamos a buscar otro abogado, vamos a volver a confiar en la Justicia en la que confiamos hace dos años”, aseguró la mujer.

La decisión del tribunal de cambiar la calificación del hecho de “homicidio simple” a “homicidio culposo” molestó a la familia y a los amigos de Munyau dado que hizo que la pena fuera mucho menor a la que esperaban.

 

Hubo incidentes

Una vez que el Tribunal dictó la sentencia para Schiaverano, los familiares del joven muerto comenzaron a mostrar su descontento. Los primeros en hacerse escuchar fueron Tamara y José, los hermanos. Ambos entre llantos y a gritos les preguntaron a los jueces si para ellos la vida de Cristian valía cinco años, en referencia a la pena que recibió el acusado.

Su madre, Ana Castillo, les suplicó que se callaran. Desalojaron la sala y se reunieron en las afueras del Palacio de Tribunales con sus demás familiares y amigos.

Fue ahí donde se fundieron en abrazos, gritos y llantos. Rápidamente la Policía cerró los accesos al edificio y un grupo especial formó una muralla tras el portón de ingreso de vehículos. Ahí estaba apostado el furgón que debía trasladar a Schiaverano nuevamente al Servicio Penitenciario Provincial.

Los Munyau atravesaron un auto frente al portón para impedir que cualquiera de los que habían quedado adentro se fuera sin darles una explicación. Adentro estaban Schiaverano y su familia, los abogados defensores y querellantes, el fiscal, los miembros del Tribunal y la Policía. Nadie podía salir.

Pasaron varias horas y la gente resistía afuera a la espera de una explicación que nunca llegó. Lo que llegó fue un grupo de choque de la Policía que desalojó a varias mujeres que estaban paradas frente al portón acompañando a Castillo, que para entonces se había encadenado a las rejas.

Los efectivos cortaron la cadena, y reprimieron a las mujeres con gas pimienta y golpes. Algunas cayeron y otras quedaron ahogadas por el efecto del gas lacrimógeno. Liberaron la salida de vehículos y el furgón con Schiaverano salió rápidamente.

“Nosotros nos defendimos de la Policía como pudimos cuando nos pegaron. Quiero que nos expliquen por qué lo hicieron. Aún no hemos hablado con nadie de la Justicia, tenemos que seguir las vías legales; hacer la denuncia en contra de la violencia institucional que ejercieron  en contra nuestra. Vamos a hacer una presentación para que nos atienda el ministro de Seguridad y nos dé una explicación sobre el accionar de la Policía”, aseguró Ana Castillo.

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