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“Mis artes ameritan mostrarse en el mundo”

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“Mis artes ameritan mostrarse en el mundo”

Natalia Olguín

Abrió una sucursal de alta costura en Madrid y se prepara para presentar su nueva colección a la que llamará “60 diamantes”. A punto de cumplir 60 años el diseñador habla de moda, de abuso infantil, de televisión y de la situación económica del país.

Su nombre es un sello reconocidísimo. Las generaciones jóvenes y las que tienen varias décadas a cuestas saben quién es Roberto Piazza. Guste o no la industria de la alta costura. Sus creaciones son tan llamativas como su look: no tiene un solo dedo libre de anillos y, a pesar de que está vestido de negro, no pasa desapercibido con su andar elegante, su gargantilla de cruz plateada y su figura alta y delgada. Lleva más de cuarenta años en el mundo de la moda, al que ingresó de adolescente y donde cada vez que mostró su talento dejó huellas imborrables.

El jueves cumple 60 y el festejo que tiene en mente será a pura pompa, como todo lo que hace. “Siempre presenté mis colecciones un lunes de mayo por cábala. La idea es que sea este mes si llegan las modistas, o si conseguimos el lugar porque son desfiles grandes, de tres mil a cuatro mil personas. La colección del 2018 tuvo 147 vestidos y para este pensé unos sesenta. Tras el viaje a Europa (a fines del año pasado) terminé de cerrar 110, sin calcular algunas creaciones que tengo guardadas y que quiero que desfilen porque se mostraron poco”, adelantó. Al cierre de esta edición la realización del festejo no estaba confirmada.

Walter Vázquez, su pareja desde 2010, lo ayuda con la planificación del show y, debido a que es coreógrafo, fue quien sugirió el cuadro de apertura que tendrá en el escenario a 60 bailarinas cubiertas con givre para representar los diamantes. “Mis desfiles, incluso en Santa Fe (en sus inicios) fueron distintos, y desde el principio me decían ‘no pongas esto’, ‘no hagas aquello’ pero soy taurino, no podés decirme que no. Eso marcó la diferencia. Me han criticado, defenestrado, me han matado y ahora la mayoría de las mujeres me quieren. Hay cierta prensa que no me acepta pero a mis 60 diamantes no voy a hacerle caso a un montón de pelotudos; todos somos aves de paso. Lo que voy a hacer será como me guste”, dijo con firmeza.

Y es que en la pasarela ha transgredido por su talento pero también porque eligió a mujeres con sobrepeso -como la recordada actriz Ana María Giunta- y de 80 años que lucieron sus vestidos. Renombradas modelos como Mora Furtado, Valeria Mazza, Carolina Pelleritti, Daniela Cardone y damas del espectáculo como Patricia Sosa, Julia Zenko, Amelita Baltar y hasta Estela Raval fueron sus musas.

La colección 2019 surgió entre los viajes que Piazza hizo en la segunda mitad del año pasado a Los Ángeles y Madrid, y también en Buenos Aires. La inspiración llegó como “un ángel sobre la cabeza”, reveló. “Es como un collar de perlas, es correlativo, a veces es temático, histórico y a veces histérico. Empezó a surgir la idea con un vestido que llamé ‘diamante azul’, y de ahí nació que cada uno de los demás tenía que ser así. Por eso cada cosa tiene un detalle”, explicó. Todo lo recaudado en el desfile será a beneficio de su fundación contra el abuso infantil, que preside desde la sanción de la Ley Piazza, en el 2011, que logró extender los plazos de prescripción de delitos sexuales a partir de la mayoría de edad del denunciante (tres años después fue modificada y se amplió desde el momento de la denuncia). La edición anterior de su desfile se llamó “Rosas sin espinas” y estuvo dedicado a él mismo. “Y a vivir la vida sin sufrimientos, sin espinas que te lastimen”, remarcó. A ninguna de las modelos les faltaron las flores: las llevaron en estampas, como apliques o accesorios. “Creo que fue el más lindo o por lo menos el que más disfruté. La gente que me rodeó era gente linda, no había ninguna lacra”, se sinceró.

Además de la colección, Roberto adelantó que piensa abrir algunas sucursales de sus negocios en Europa. Aunque Estados Unidos lo seduce, reconoció que es más complicado instalarse por las trabas que exigen a los extranjeros. Por eso, España fue el país elegido. “Si bien es difícil porque hay que dedicarle tiempo, tengo muchas ganas. Creo que mis artes ameritan mostrarse en el mundo y no quedarse solamente en Argentina. Los artistas no tenemos que tener fronteras ni aduanas y la posibilidad de ingresar a lugares que no sean solamente nuestro país u otro país. Deberíamos tener ese poder, de hecho he mostrado cosas mías afuera y les ha gustado mucho. Acá viene todo el mundo ¿por qué nosotros no podemos hacerlo afuera?”, opinó.

La apertura de su maison español se concretó a principios de abril. En el barrio Justicia, en Madrid, sobre la calle de Campoamor 10, podrán encontrarse los diseños de alta moda para fiestas, galas, madrinas, novias, comuniones, cóctel, y prendas prêt-à-porter (aquellas prendas más urbanas). También exhiben sombreros y joyas, creadas con Vázquez.

Uno de los factores por los que eligió el Viejo Continente es por la incalculable variedad de los materiales de costura. “Entraba a las sederías y estaba enloquecido, era como estar en una confitería de bombones, me volvía loco con lo que veía. Si sos creador de moda te volvés loco. Hubiera pasado meses ahí adentro. Me traje diez valijas, encontré cosas maravillosas y más baratas, y nada de Chinatown, todo italiano, francés, de Marruecos. Compré unos botones de coco chiquitos pintados a mano que hacían juego perfecto con la tela que había comprado”, describió.

También remarcó que allá los precios son significativamente más accesibles que en nuestro país. De hecho, en los últimos años su trabajo no pudo mantenerse ajeno a las turbulencias de la economía nacional. Independientemente del gobierno de turno, afirmó que tuvo altibajos con todos. “Todos los que he votado me han cagado”, confesó entre risas.

La industria textil actualmente vive una etapa complicada. “Ser diseñador es fácil porque podés estudiar, pero en este momento está parado todo, desde la venta de un jean a un vestido de novia o de 15. Eso es por el problema financiero y económico del país. Acá hay muy buenos diseñadores, modistas y creatividad, envidiada por muchos, pero estamos en el embudo del mundo y ningún gobierno que estuvo, está o estará lo cambiará. No le veo ninguna gracia, los que aún estamos es porque nos gusta mucho lo que hacemos. Los que se han retirado lo hicieron por culpa del estrés que causaron los últimos dos gobiernos, el actual y el que se fue. Un colega sufrió un ACV, otra cerró la maison para achicarse. Y es muy difícil achicarte porque bajar calidad no podés, porque a la gente no le importa que te vaya mal”, dijo preocupado.

Aún así, sigue apostando por el glamour. Las líneas simples y minimalistas no son su estilo y es algo de lo que suele renegar. “El ‘menos es más’ me da a pobre (pero no en referencia a recursos económicos). Si hay un vestido negro o rojo le digo a la modista que lo borde, o que tenga plisados, plumas, o una falda plato que nunca termine de abrirse. Por lo menos, que le pongan el doble de cristales. Creo que hay mujeres que son austeras y net, pero el minimalismo, out. Esa es una frase cuasi resentida, de la que quiso y no pudo”, aseguró entre risas.

 

Entre las artes y los medios

No sólo el “art couture” seduce a Piazza. Hace décadas fue tentado por la televisión, la radio y hasta incursionó en el teatro donde presentó “Piazza Tango”, “Canciones de amor”, “Tango y glamour”, “Sexo”, un musical erótico, “Canciones y poemas”, entre otros. Incluso grabó el CD “Apasionado” junto a Patricia Sosa.

Actualmente es columnista de la revista Luz, donde ocupa dos páginas de cada edición mensual. “Cuento lo que se viene, me gusta mucho hacerlo”, expresó quien a fines del año pasado recibió el ofrecimiento de sumarse al staff de la emisora El Mundo, pero aún lo está evaluando.

“La gente también te pregunta por qué no hacés tele o radio, pero hay muy pocos programas de moda; Donna Moda es uno, el que conduce mi amiga Fabiana Araujo. Después me llaman para hablar de puterío, y si no voy para hablar de filantropía, de la fundación. La gente te exige que estés, y que estés bien”, contó.

En la pantalla, más de una vez se vio inmerso en polémicas y eso lo atribuye a que no puede quedarse callado cuando le piden una opinión. “Si hacemos una nota de moda está todo bien, te doy clases magistrales, con historia porque sé más que cualquiera. Bueno, menos que Gino Bogani o igual. Él es el número 1 y yo el 2, pasa que él no se mete en puteríos y yo sí, a mí no me importa, defiendo lo mío, no me peleo, me defiendo. Pero muy poca gente me invita a hablar de eso y ahí entran las polémicas, en lo que estoy de acuerdo y en lo que no”, manifestó contundente.

Parte de los enojos y molestias surgen porque los periodistas quieren mostrar el costado personal de Piazza, a pesar de que él mismo afirmó que de su vida íntima privada “nadie sabe nada”. “Lo que saben es porque lo cuento y no es nada. Lo que ponen es porque inventan, lo deducen, pero saben que no soy fácil de arriar; si ponés una mentira voy a la cabeza, lo que me molesta es lo que se saca de contexto”.

En las últimas apariciones televisivas, el diseñador disparó varios dardos contra los famosos que muestran constantemente a sus hijos en las redes sociales, algunos que incluso tienen sus propios perfiles en Instagram y hasta son las estrellas de reality shows. “Tiene que ver con lo que yo tengo que defender como presidente de una fundación en contra del abuso infantil. No me gusta que los chicos sean trofeos adoptados como los ves ahora. Los que los adoptan los ponen como trofeos. No. Hasta ser mayores de edad tienen que estar en el anonimato, no mostrarlos de una manera como lucrando. Ni tampoco me gusta Florencia Peña que pose tirada hablando del poliamor, ¿qué es esa pavada?”.

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“Mis artes ameritan mostrarse en el mundo”

Abrió una sucursal de alta costura en Madrid y se prepara para presentar su nueva colección a la que llamará “60 diamantes”. A punto de cumplir 60 años el diseñador habla de moda, de abuso infantil, de televisión y de la situación económica del país.

Con Walter Vázquez, su pareja y colaborador. Fotos: Héctor Portela.

Su nombre es un sello reconocidísimo. Las generaciones jóvenes y las que tienen varias décadas a cuestas saben quién es Roberto Piazza. Guste o no la industria de la alta costura. Sus creaciones son tan llamativas como su look: no tiene un solo dedo libre de anillos y, a pesar de que está vestido de negro, no pasa desapercibido con su andar elegante, su gargantilla de cruz plateada y su figura alta y delgada. Lleva más de cuarenta años en el mundo de la moda, al que ingresó de adolescente y donde cada vez que mostró su talento dejó huellas imborrables.

El jueves cumple 60 y el festejo que tiene en mente será a pura pompa, como todo lo que hace. “Siempre presenté mis colecciones un lunes de mayo por cábala. La idea es que sea este mes si llegan las modistas, o si conseguimos el lugar porque son desfiles grandes, de tres mil a cuatro mil personas. La colección del 2018 tuvo 147 vestidos y para este pensé unos sesenta. Tras el viaje a Europa (a fines del año pasado) terminé de cerrar 110, sin calcular algunas creaciones que tengo guardadas y que quiero que desfilen porque se mostraron poco”, adelantó. Al cierre de esta edición la realización del festejo no estaba confirmada.

Walter Vázquez, su pareja desde 2010, lo ayuda con la planificación del show y, debido a que es coreógrafo, fue quien sugirió el cuadro de apertura que tendrá en el escenario a 60 bailarinas cubiertas con givre para representar los diamantes. “Mis desfiles, incluso en Santa Fe (en sus inicios) fueron distintos, y desde el principio me decían ‘no pongas esto’, ‘no hagas aquello’ pero soy taurino, no podés decirme que no. Eso marcó la diferencia. Me han criticado, defenestrado, me han matado y ahora la mayoría de las mujeres me quieren. Hay cierta prensa que no me acepta pero a mis 60 diamantes no voy a hacerle caso a un montón de pelotudos; todos somos aves de paso. Lo que voy a hacer será como me guste”, dijo con firmeza.

Y es que en la pasarela ha transgredido por su talento pero también porque eligió a mujeres con sobrepeso -como la recordada actriz Ana María Giunta- y de 80 años que lucieron sus vestidos. Renombradas modelos como Mora Furtado, Valeria Mazza, Carolina Pelleritti, Daniela Cardone y damas del espectáculo como Patricia Sosa, Julia Zenko, Amelita Baltar y hasta Estela Raval fueron sus musas.

La colección 2019 surgió entre los viajes que Piazza hizo en la segunda mitad del año pasado a Los Ángeles y Madrid, y también en Buenos Aires. La inspiración llegó como “un ángel sobre la cabeza”, reveló. “Es como un collar de perlas, es correlativo, a veces es temático, histórico y a veces histérico. Empezó a surgir la idea con un vestido que llamé ‘diamante azul’, y de ahí nació que cada uno de los demás tenía que ser así. Por eso cada cosa tiene un detalle”, explicó. Todo lo recaudado en el desfile será a beneficio de su fundación contra el abuso infantil, que preside desde la sanción de la Ley Piazza, en el 2011, que logró extender los plazos de prescripción de delitos sexuales a partir de la mayoría de edad del denunciante (tres años después fue modificada y se amplió desde el momento de la denuncia). La edición anterior de su desfile se llamó “Rosas sin espinas” y estuvo dedicado a él mismo. “Y a vivir la vida sin sufrimientos, sin espinas que te lastimen”, remarcó. A ninguna de las modelos les faltaron las flores: las llevaron en estampas, como apliques o accesorios. “Creo que fue el más lindo o por lo menos el que más disfruté. La gente que me rodeó era gente linda, no había ninguna lacra”, se sinceró.

Además de la colección, Roberto adelantó que piensa abrir algunas sucursales de sus negocios en Europa. Aunque Estados Unidos lo seduce, reconoció que es más complicado instalarse por las trabas que exigen a los extranjeros. Por eso, España fue el país elegido. “Si bien es difícil porque hay que dedicarle tiempo, tengo muchas ganas. Creo que mis artes ameritan mostrarse en el mundo y no quedarse solamente en Argentina. Los artistas no tenemos que tener fronteras ni aduanas y la posibilidad de ingresar a lugares que no sean solamente nuestro país u otro país. Deberíamos tener ese poder, de hecho he mostrado cosas mías afuera y les ha gustado mucho. Acá viene todo el mundo ¿por qué nosotros no podemos hacerlo afuera?”, opinó.

La apertura de su maison español se concretó a principios de abril. En el barrio Justicia, en Madrid, sobre la calle de Campoamor 10, podrán encontrarse los diseños de alta moda para fiestas, galas, madrinas, novias, comuniones, cóctel, y prendas prêt-à-porter (aquellas prendas más urbanas). También exhiben sombreros y joyas, creadas con Vázquez.

Uno de los factores por los que eligió el Viejo Continente es por la incalculable variedad de los materiales de costura. “Entraba a las sederías y estaba enloquecido, era como estar en una confitería de bombones, me volvía loco con lo que veía. Si sos creador de moda te volvés loco. Hubiera pasado meses ahí adentro. Me traje diez valijas, encontré cosas maravillosas y más baratas, y nada de Chinatown, todo italiano, francés, de Marruecos. Compré unos botones de coco chiquitos pintados a mano que hacían juego perfecto con la tela que había comprado”, describió.

También remarcó que allá los precios son significativamente más accesibles que en nuestro país. De hecho, en los últimos años su trabajo no pudo mantenerse ajeno a las turbulencias de la economía nacional. Independientemente del gobierno de turno, afirmó que tuvo altibajos con todos. “Todos los que he votado me han cagado”, confesó entre risas.

La industria textil actualmente vive una etapa complicada. “Ser diseñador es fácil porque podés estudiar, pero en este momento está parado todo, desde la venta de un jean a un vestido de novia o de 15. Eso es por el problema financiero y económico del país. Acá hay muy buenos diseñadores, modistas y creatividad, envidiada por muchos, pero estamos en el embudo del mundo y ningún gobierno que estuvo, está o estará lo cambiará. No le veo ninguna gracia, los que aún estamos es porque nos gusta mucho lo que hacemos. Los que se han retirado lo hicieron por culpa del estrés que causaron los últimos dos gobiernos, el actual y el que se fue. Un colega sufrió un ACV, otra cerró la maison para achicarse. Y es muy difícil achicarte porque bajar calidad no podés, porque a la gente no le importa que te vaya mal”, dijo preocupado.

Aún así, sigue apostando por el glamour. Las líneas simples y minimalistas no son su estilo y es algo de lo que suele renegar. “El ‘menos es más’ me da a pobre (pero no en referencia a recursos económicos). Si hay un vestido negro o rojo le digo a la modista que lo borde, o que tenga plisados, plumas, o una falda plato que nunca termine de abrirse. Por lo menos, que le pongan el doble de cristales. Creo que hay mujeres que son austeras y net, pero el minimalismo, out. Esa es una frase cuasi resentida, de la que quiso y no pudo”, aseguró entre risas.

 

Entre las artes y los medios

No sólo el “art couture” seduce a Piazza. Hace décadas fue tentado por la televisión, la radio y hasta incursionó en el teatro donde presentó “Piazza Tango”, “Canciones de amor”, “Tango y glamour”, “Sexo”, un musical erótico, “Canciones y poemas”, entre otros. Incluso grabó el CD “Apasionado” junto a Patricia Sosa.

Actualmente es columnista de la revista Luz, donde ocupa dos páginas de cada edición mensual. “Cuento lo que se viene, me gusta mucho hacerlo”, expresó quien a fines del año pasado recibió el ofrecimiento de sumarse al staff de la emisora El Mundo, pero aún lo está evaluando.

“La gente también te pregunta por qué no hacés tele o radio, pero hay muy pocos programas de moda; Donna Moda es uno, el que conduce mi amiga Fabiana Araujo. Después me llaman para hablar de puterío, y si no voy para hablar de filantropía, de la fundación. La gente te exige que estés, y que estés bien”, contó.

En la pantalla, más de una vez se vio inmerso en polémicas y eso lo atribuye a que no puede quedarse callado cuando le piden una opinión. “Si hacemos una nota de moda está todo bien, te doy clases magistrales, con historia porque sé más que cualquiera. Bueno, menos que Gino Bogani o igual. Él es el número 1 y yo el 2, pasa que él no se mete en puteríos y yo sí, a mí no me importa, defiendo lo mío, no me peleo, me defiendo. Pero muy poca gente me invita a hablar de eso y ahí entran las polémicas, en lo que estoy de acuerdo y en lo que no”, manifestó contundente.

Parte de los enojos y molestias surgen porque los periodistas quieren mostrar el costado personal de Piazza, a pesar de que él mismo afirmó que de su vida íntima privada “nadie sabe nada”. “Lo que saben es porque lo cuento y no es nada. Lo que ponen es porque inventan, lo deducen, pero saben que no soy fácil de arriar; si ponés una mentira voy a la cabeza, lo que me molesta es lo que se saca de contexto”.

En las últimas apariciones televisivas, el diseñador disparó varios dardos contra los famosos que muestran constantemente a sus hijos en las redes sociales, algunos que incluso tienen sus propios perfiles en Instagram y hasta son las estrellas de reality shows. “Tiene que ver con lo que yo tengo que defender como presidente de una fundación en contra del abuso infantil. No me gusta que los chicos sean trofeos adoptados como los ves ahora. Los que los adoptan los ponen como trofeos. No. Hasta ser mayores de edad tienen que estar en el anonimato, no mostrarlos de una manera como lucrando. Ni tampoco me gusta Florencia Peña que pose tirada hablando del poliamor, ¿qué es esa pavada?”.

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