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Se va afirmando la invernada y mejoraron los vientres

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Se va afirmando la invernada y mejoraron los vientres

Nicolás Razzetti

Los precios de los terneros machos superaron a los del gordo de la mano del mayor poder de compra de los recriadores e invernadores pastoriles. Además, se distanciaron de las terneras, que quedan a expensas de lo que pueda pagar el feedlotero. Hay más interés por los vientres.

Se va terminando la zafra y se comienza a afirmar el precio del ternero, pero no por igual en las diferentes categorías. Lo que se ve en los últimos remates de la región pampeana, y también en función de lo que comentan diferentes consignatarios, hay mucho interés por el ternero macho debido a que en los últimos años fue surgiendo la figura del recriador. Y también se consolidó la del engordador a pasto con terminación a granos.

Un importante consignatario de la Cuenca del Salado nos decía que en el caso de los terneros machos hay mucha competencia y que los criadores están optando por vender en los remates feria o televisados antes que en forma particular, porque cada vez son más las manos que se levantan cuando aparecen estos lotes, y mucho más cuando hay algo de plazo para pagar.

Históricamente el precio por kilo de la invernada fue mayor al del gordo, pero en 2019 la relación se invirtió y en eso tuvo mucho que ver el mal resultado económico que tuvo el engorde a corral el año pasado. Lo que se está viendo ahora es que el ternero macho de invernada se negocia con un precio promedio de $70, aunque cuando aparece el plazo y la calidad se supera en $3/4 ese tope y de ese modo queda bien atrás el precio del gordo, que va de los $65 a los $70.

Los que compiten por ese tipo de lotes son los recriadores y los engordadores de base pastoril, que contaron con un verano y un otoño muy beneficiosos desde lo climático, por la combinación de temperaturas altas para la época y lluvias abundantes que favorecieron la producción de forraje, por lo que los campos están bien provistos de pasto. La contracara es que en muchas zonas ya hay anegamientos, cortes de caminos y alertas por el exceso de precipitaciones. Ese tipo de productores son los que tienen más poder de compra porque sus costos son menores, su renta mayor y porque terminan vendiendo más kilos por unidad producida.

Esa recría se está haciendo en diferentes zonas productivas. La ganadería ganó terreno en los últimos años en regiones que había cedido a la agricultura, como el oeste bonaerense y La Pampa, sur de Córdoba o centro-norte de Santa Fe. También hay recría de parte de productores que salieron de la ganadería y que ahora regresan pero no compran vientres, hacen un negocio más corto, que les permite recuperar el capital en poco tiempo y con baja inversión ya que recurren al pasto natural con algo de verdeo para mejorar la nutrición de los animales.

En tanto, los que encierran con destino al consumo interno deben competir por las terneras ya que no pueden pagar tanto. En ese caso hay que tener en cuenta el alto costo del maíz, que ronda los $7.000 la tonelada y con posibilidades de afirmarse teniendo en cuenta los problemas que está causando el clima en la siembra en Estados Unidos y las lluvias en la cosecha local. El costo por kilo producido no baja de los $70, pero el valor del gordo no llega a ese tope y además hay que descontarle el costo comercial de 6/7% a ese importe.

Por eso la variable de ajuste es la compra de hacienda y eso explica la brecha entre la ternera y el macho. Los que siguen en carrera son los feedlots que encierran hacienda con más profesionalismo y los que tienen integrado el negocio de la producción y venta de carne y que además pueden recriar a pasto y meter algunos kilos baratos.

Además de mejorar el precio del ternero también se observa más firmeza en los vientres debido a que cuando el criador recibe más dinero por la invernada, lo invierte en madres o futuras madres. Las vaquillonas preñadas que hace pocos meses no superaban los $20/22.000 ahora se negocian con valores de $27/30.000 y con picos que superan ese registro. Pero además influyen otros factores en este negocio. Uno de ellos es la alta y continua demanda China, por lo que el precio de la vaca para faena sigue siendo bueno y favorece la reposición de lo que se descarta por los tactos. También hay otra cuestión que está tallando y es el ánimo de los productores, que ven con mejores ojos la evolución del negocio tras la definición de la fórmula presidencial del todavía frente Cambiemos que, de ganar, garantizaría la inserción de la carne argentina en el mundo, la libertad comercial y la chance de que algún día se le vuelvan a quitar las retenciones al sector. En cambio se teme el regreso de funcionarios que no hicieron más que dañar a la cadena de carne.

 

Visita sanitaria de Corea

El mercado mundial se recalentó tras la aparición del virus de la peste porcina africana que invadió China, que obligó a la matanza de centenares de miles de animales y que está impulsando las importaciones de carne del gigante asiático. China ya no lleva solo carne de vaca, sino también de novillos, entre los que se destacan cortes del cuarto trasero como bola de lomo, de la rueda e incluso de alta calidad como el lomo, bife o cuadril. Siempre congelados por ahora. Se debe a que Australia y Nueva Zelanda no pueden abastecer a los chinos, quienes entonces salen a buscar esa carne en otras latitudes. Se trata de todos modos de hacienda pesada, que no compite con el mercado interno.

La mayor demanda de China genera diferente tipo de alertas y despierta el interés de otros países por asegurarse el producto. Corea del Sur es uno de los que teme que la avanzada del gigante asiático, que este año necesitará importar entre 10 y 15 millones de toneladas, ponga en riesgo su abastecimiento. Corea compra anualmente 600 mil toneladas res con hueso de carne vacuna, lo que la ubica cuarta en el ranking de importadores. Y por otra parte compra otras 700 mil toneladas de carne de cerdos. Se trata de un jugador importante a nivel global, con necesidades crecientes al igual que China, que tiene cerca de 300 millones de habitantes de clase media alta y que en pocos años más llegaría a los 450 millones.

Por esos temores de desabastecimiento, Corea del Sur hará el mes que viene una visita a la Argentina para auditar el sistema de control del Senasa, según indicaron fuentes de la industria frigorífica. Será en la ronda de negociaciones entre ese país y el Mercosur.

La expectativa está puesta en la apertura de ese mercado a la carne argentina, que sería la concreción de un viejo anhelo para el sector que tiene a China como su primer destino, pero que también está enviando carne de la Patagonia a Japón.

 

Aumento del destete, stock vacuno y productividad

Un reciente informe del Rosgan analiza la relación entre esos dos indicadores ganaderos. El análisis cobra relevancia teniendo en cuenta la alta faena de hembras y especialmente de vacas del último año.

En las últimas dos zafras mejoró el nivel de destete de 30% a 62,7% y eso fue consecuencia de que el criador se desprendió más de vientres no productivos. Pero el destete está en relación con la tasa de extracción, es decir con la cantidad de animales que salen del sistema: “Es muy importante tener en cuenta el nivel de equilibrio, es decir la tasa de extracción que permita mantener el stock en el tiempo”, dice el informe del Rosgan, que aclara que “ese nivel de equilibrio ha estado relativamente estabilizado en las últimas décadas en torno al 24% o 25%. Actualmente, de acuerdo a los datos oficiales de faena y stock para el período 2018-19, la tasa de extracción se ubica en 24,6%, levemente superior al ciclo previo”.

El documento destaca que “cuanto más alta resulte la faena de hembras en el tiempo, mayor será la mejora que deberá registrarse en términos de destete para mantener tal equilibrio”.

Según Rosgan, "hay otro indicador de relevancia que es la productividad del plantel. En este caso, entendido como los kilos producidos por animal en stock”. Luego agrega: “Brasil posee el stock (238 millones) más alto entre los principales países productores, seguido por Estados Unidos (95 millones) y Argentina (54 millones). En materia de tasa de extracción, Nueva Zelanda lidera el grupo con 41%, seguido por Estados Unidos con 36%, Canadá y Australia con 30% y Argentina con 25%, cerrando con Brasil y Uruguay, ambos por debajo del 20%. En relación a las tasas de destete, tanto Estados Unidos como Nueva Zelanda y Canadá presentan excelentes números –superiores al 80%- seguidos por Australia (70%), Uruguay (64%) y Argentina (61%), cerrando con Brasil por debajo del 50%. En este último caso, se puede comprobar que ante un bajo nivel de destete, la tasa de extracción de equilibrio necesariamente debe permanecer baja a fin evitar pérdidas de stock. Finalmente, en cuanto a tasas de productividad, tanto Estados Unidos como Canadá lideran nuevamente este ranking, ambos caracterizados por ciclos de engorde cortos y muy intensivos. En el otro extremo se encuentran Brasil y Uruguay, que por tipo de animal –especialmente Brasil- y duración de los ciclos (producción de novillos de 24 a 36 meses) mantienen una alta proporción de hacienda no productiva en stock, generando consecuentemente una baja productividad por animal.

Ahora bien, analizando lo sucedido en los últimos 50 años vemos que en el caso de la Argentina, el stock, lejos de haber crecido, se ha contraído en aproximadamente tres millones de cabezas desde la década del '80 a la fecha. Es una diferencia con Brasil, que en el mismo período duplicó su stock, pasando de 115 millones de cabezas a los 238 millones actuales. Claramente un stock relativamente estabilizado durante cinco décadas no es más que el resultado de un nivel de procreo o destete estancado y tasas de extracción de equilibrio que debieron necesariamente estabilizarse para sostener dicho stock.

En el caso de Brasil, la duplicación de su stock en los últimos 50 años fue posible al mantener su tasa de extracción estabilizada, pero aumentando conjuntamente el porcentaje de hembras en stock (del 41% al 52%) y el porcentaje de destete (del 38% al 44%), más allá de controlar otros indicadores como la mortandad. Distinta es la evolución en términos de productividad del stock argentino ya que, de algún modo, su mejoría se fue consolidando a partir de la intensificación de los engordes a corral que, consecuentemente, aumentó del giro logrado sobre el stock.

En definitiva, existen distintas vías para mejorar la producción nacional como formas de medir su eficiencia. Lo importante e insoslayable es contar con un plan estratégico a nivel país diseñado conforme a objetivos de largo plazo que confieran al productor la previsibilidad necesaria para implementar todos aquellos ajustes requeridos a nivel productivo, conscientes de que sus resultados demandarán varios ciclos en verse plasmados”.

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Se va afirmando la invernada y mejoraron los vientres

Los precios de los terneros machos superaron a los del gordo de la mano del mayor poder de compra de los recriadores e invernadores pastoriles. Además, se distanciaron de las terneras, que quedan a expensas de lo que pueda pagar el feedlotero. Hay más interés por los vientres.

Se va terminando la zafra y se comienza a afirmar el precio del ternero, pero no por igual en las diferentes categorías. Lo que se ve en los últimos remates de la región pampeana, y también en función de lo que comentan diferentes consignatarios, hay mucho interés por el ternero macho debido a que en los últimos años fue surgiendo la figura del recriador. Y también se consolidó la del engordador a pasto con terminación a granos.

Un importante consignatario de la Cuenca del Salado nos decía que en el caso de los terneros machos hay mucha competencia y que los criadores están optando por vender en los remates feria o televisados antes que en forma particular, porque cada vez son más las manos que se levantan cuando aparecen estos lotes, y mucho más cuando hay algo de plazo para pagar.

Históricamente el precio por kilo de la invernada fue mayor al del gordo, pero en 2019 la relación se invirtió y en eso tuvo mucho que ver el mal resultado económico que tuvo el engorde a corral el año pasado. Lo que se está viendo ahora es que el ternero macho de invernada se negocia con un precio promedio de $70, aunque cuando aparece el plazo y la calidad se supera en $3/4 ese tope y de ese modo queda bien atrás el precio del gordo, que va de los $65 a los $70.

Los que compiten por ese tipo de lotes son los recriadores y los engordadores de base pastoril, que contaron con un verano y un otoño muy beneficiosos desde lo climático, por la combinación de temperaturas altas para la época y lluvias abundantes que favorecieron la producción de forraje, por lo que los campos están bien provistos de pasto. La contracara es que en muchas zonas ya hay anegamientos, cortes de caminos y alertas por el exceso de precipitaciones. Ese tipo de productores son los que tienen más poder de compra porque sus costos son menores, su renta mayor y porque terminan vendiendo más kilos por unidad producida.

Esa recría se está haciendo en diferentes zonas productivas. La ganadería ganó terreno en los últimos años en regiones que había cedido a la agricultura, como el oeste bonaerense y La Pampa, sur de Córdoba o centro-norte de Santa Fe. También hay recría de parte de productores que salieron de la ganadería y que ahora regresan pero no compran vientres, hacen un negocio más corto, que les permite recuperar el capital en poco tiempo y con baja inversión ya que recurren al pasto natural con algo de verdeo para mejorar la nutrición de los animales.

En tanto, los que encierran con destino al consumo interno deben competir por las terneras ya que no pueden pagar tanto. En ese caso hay que tener en cuenta el alto costo del maíz, que ronda los $7.000 la tonelada y con posibilidades de afirmarse teniendo en cuenta los problemas que está causando el clima en la siembra en Estados Unidos y las lluvias en la cosecha local. El costo por kilo producido no baja de los $70, pero el valor del gordo no llega a ese tope y además hay que descontarle el costo comercial de 6/7% a ese importe.

Por eso la variable de ajuste es la compra de hacienda y eso explica la brecha entre la ternera y el macho. Los que siguen en carrera son los feedlots que encierran hacienda con más profesionalismo y los que tienen integrado el negocio de la producción y venta de carne y que además pueden recriar a pasto y meter algunos kilos baratos.

Además de mejorar el precio del ternero también se observa más firmeza en los vientres debido a que cuando el criador recibe más dinero por la invernada, lo invierte en madres o futuras madres. Las vaquillonas preñadas que hace pocos meses no superaban los $20/22.000 ahora se negocian con valores de $27/30.000 y con picos que superan ese registro. Pero además influyen otros factores en este negocio. Uno de ellos es la alta y continua demanda China, por lo que el precio de la vaca para faena sigue siendo bueno y favorece la reposición de lo que se descarta por los tactos. También hay otra cuestión que está tallando y es el ánimo de los productores, que ven con mejores ojos la evolución del negocio tras la definición de la fórmula presidencial del todavía frente Cambiemos que, de ganar, garantizaría la inserción de la carne argentina en el mundo, la libertad comercial y la chance de que algún día se le vuelvan a quitar las retenciones al sector. En cambio se teme el regreso de funcionarios que no hicieron más que dañar a la cadena de carne.

 

Visita sanitaria de Corea

El mercado mundial se recalentó tras la aparición del virus de la peste porcina africana que invadió China, que obligó a la matanza de centenares de miles de animales y que está impulsando las importaciones de carne del gigante asiático. China ya no lleva solo carne de vaca, sino también de novillos, entre los que se destacan cortes del cuarto trasero como bola de lomo, de la rueda e incluso de alta calidad como el lomo, bife o cuadril. Siempre congelados por ahora. Se debe a que Australia y Nueva Zelanda no pueden abastecer a los chinos, quienes entonces salen a buscar esa carne en otras latitudes. Se trata de todos modos de hacienda pesada, que no compite con el mercado interno.

La mayor demanda de China genera diferente tipo de alertas y despierta el interés de otros países por asegurarse el producto. Corea del Sur es uno de los que teme que la avanzada del gigante asiático, que este año necesitará importar entre 10 y 15 millones de toneladas, ponga en riesgo su abastecimiento. Corea compra anualmente 600 mil toneladas res con hueso de carne vacuna, lo que la ubica cuarta en el ranking de importadores. Y por otra parte compra otras 700 mil toneladas de carne de cerdos. Se trata de un jugador importante a nivel global, con necesidades crecientes al igual que China, que tiene cerca de 300 millones de habitantes de clase media alta y que en pocos años más llegaría a los 450 millones.

Por esos temores de desabastecimiento, Corea del Sur hará el mes que viene una visita a la Argentina para auditar el sistema de control del Senasa, según indicaron fuentes de la industria frigorífica. Será en la ronda de negociaciones entre ese país y el Mercosur.

La expectativa está puesta en la apertura de ese mercado a la carne argentina, que sería la concreción de un viejo anhelo para el sector que tiene a China como su primer destino, pero que también está enviando carne de la Patagonia a Japón.

 

Aumento del destete, stock vacuno y productividad

Un reciente informe del Rosgan analiza la relación entre esos dos indicadores ganaderos. El análisis cobra relevancia teniendo en cuenta la alta faena de hembras y especialmente de vacas del último año.

En las últimas dos zafras mejoró el nivel de destete de 30% a 62,7% y eso fue consecuencia de que el criador se desprendió más de vientres no productivos. Pero el destete está en relación con la tasa de extracción, es decir con la cantidad de animales que salen del sistema: “Es muy importante tener en cuenta el nivel de equilibrio, es decir la tasa de extracción que permita mantener el stock en el tiempo”, dice el informe del Rosgan, que aclara que “ese nivel de equilibrio ha estado relativamente estabilizado en las últimas décadas en torno al 24% o 25%. Actualmente, de acuerdo a los datos oficiales de faena y stock para el período 2018-19, la tasa de extracción se ubica en 24,6%, levemente superior al ciclo previo”.

El documento destaca que “cuanto más alta resulte la faena de hembras en el tiempo, mayor será la mejora que deberá registrarse en términos de destete para mantener tal equilibrio”.

Según Rosgan, "hay otro indicador de relevancia que es la productividad del plantel. En este caso, entendido como los kilos producidos por animal en stock”. Luego agrega: “Brasil posee el stock (238 millones) más alto entre los principales países productores, seguido por Estados Unidos (95 millones) y Argentina (54 millones). En materia de tasa de extracción, Nueva Zelanda lidera el grupo con 41%, seguido por Estados Unidos con 36%, Canadá y Australia con 30% y Argentina con 25%, cerrando con Brasil y Uruguay, ambos por debajo del 20%. En relación a las tasas de destete, tanto Estados Unidos como Nueva Zelanda y Canadá presentan excelentes números –superiores al 80%- seguidos por Australia (70%), Uruguay (64%) y Argentina (61%), cerrando con Brasil por debajo del 50%. En este último caso, se puede comprobar que ante un bajo nivel de destete, la tasa de extracción de equilibrio necesariamente debe permanecer baja a fin evitar pérdidas de stock. Finalmente, en cuanto a tasas de productividad, tanto Estados Unidos como Canadá lideran nuevamente este ranking, ambos caracterizados por ciclos de engorde cortos y muy intensivos. En el otro extremo se encuentran Brasil y Uruguay, que por tipo de animal –especialmente Brasil- y duración de los ciclos (producción de novillos de 24 a 36 meses) mantienen una alta proporción de hacienda no productiva en stock, generando consecuentemente una baja productividad por animal.

Ahora bien, analizando lo sucedido en los últimos 50 años vemos que en el caso de la Argentina, el stock, lejos de haber crecido, se ha contraído en aproximadamente tres millones de cabezas desde la década del '80 a la fecha. Es una diferencia con Brasil, que en el mismo período duplicó su stock, pasando de 115 millones de cabezas a los 238 millones actuales. Claramente un stock relativamente estabilizado durante cinco décadas no es más que el resultado de un nivel de procreo o destete estancado y tasas de extracción de equilibrio que debieron necesariamente estabilizarse para sostener dicho stock.

En el caso de Brasil, la duplicación de su stock en los últimos 50 años fue posible al mantener su tasa de extracción estabilizada, pero aumentando conjuntamente el porcentaje de hembras en stock (del 41% al 52%) y el porcentaje de destete (del 38% al 44%), más allá de controlar otros indicadores como la mortandad. Distinta es la evolución en términos de productividad del stock argentino ya que, de algún modo, su mejoría se fue consolidando a partir de la intensificación de los engordes a corral que, consecuentemente, aumentó del giro logrado sobre el stock.

En definitiva, existen distintas vías para mejorar la producción nacional como formas de medir su eficiencia. Lo importante e insoslayable es contar con un plan estratégico a nivel país diseñado conforme a objetivos de largo plazo que confieran al productor la previsibilidad necesaria para implementar todos aquellos ajustes requeridos a nivel productivo, conscientes de que sus resultados demandarán varios ciclos en verse plasmados”.

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