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Gauchos contra veganos, la nueva grieta nacional

Con una posición irreductible, quienes no consumen carne y combaten el maltrato animal irrumpieron en la pista durante una exhibición. Fueron echados sin miramientos.

El enfrentamiento que protagonizaron militantes veganos y gauchos en la Exposición Rural de Palermo transformó al domingo 28 de julio en memorable por la intensidad del debate que el hecho suscitó en los medios y en la sociedad argentina.

Todo esto más allá de que fue un verdadero papelón, una nueva "grieta" se abre en una sociedad argentina que ya no soporta más hechos de violencia que son perfectamente evitables, siempre y cuando los argentinos aprendan a respetarse entre ellos.

Los paisanos, que nadie puede discutir que fueron los "dueños de casa" a la hora de buscar responsables en todo este entuerto, protagonizaban una jornada que les es propia, con la elección de los ganadores de emprendados y riendas para la que se preparan todo el año a fin de competir con las mejores prendas de valor en sus caballos, como por ejemplo los recados.

De repente irrumpieron en la pista central de la muestra los "visitantes", unos 40 veganos, con carteles con leyendas en contra del maltrato animal, algo que no se produce en Palermo donde los animales son mimados y no van a faena porque en su mayoría son reproductores muy cotizados, padres de plantel que transmiten genética de primera calidad, reconocida en el mundo.

Los gauchos, ante la sorpresiva protesta vegana, corrieron con fuerza a los intrusos, muchos a caballo, en una reacción que se viralizó. Esa respuesta, durante el resto de los días que duró la muestra, motivo que los veganos protestaran en la puerta del predio, por plaza Italia.

El veganismo suele ser definida como una práctica que consiste en la abstención del uso de productos de origen animal en todos los ámbitos de la vida, como entretenimiento, transporte, vestimenta o alimentación.

Algunas de las organizaciones veganas que funcionan en el país son de origen local, como Voicot o Acción Animal, y otras son internacionales, caso de Direct Action Everywhere, Animal Save o Anonymous for the Voiceless.

Las formas de protesta de las organizaciones son diversas: con proyecciones de imágenes, vigilias en mataderos y pintadas, entre otras. Todas coinciden en estar en contra del maltrato animal.

 

La voz del campo

Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), que nuclea a los principales frigoríficos del país, habló con NA y dijo que "la acción de los veganos fue un acto muy violento en un lugar donde no los habían invitado".

"Irrumpieron frente a unos mil espectadores y un centenar de productores que estaban mostrando sus caballos y trabajaron todo el año para mejorar la calidad génica: la violencia genera violencia", sostuvo.

Señaló que el público que estaba en la pista decidió no respetar la protesta. "Los veganos son gente que está convencida de algunas cosas, como que se puede vivir sin productos animales. Una cosa es ser vegetariano, que puede comer huevo y quesos; y otra vegano, que no tiene capacidad de sintetizar 13 aminoácidos esenciales para el organismo humano", definió Schiariti.

Luego planteó qué pasaría si todo el mundo decidiera no comer productos de origen animal y qué se haría en ese hipotético caso con las 53 millones de cabezas vacunas que pastan en los campos de la Argentina.

"Los animales vacunos se comerían las plantas de los veganos y hay que sumar el cerdo, el pollo y todo el resto de los animales que también entran en el consumo humano desde hace cientos de años", reveló.

En tanto, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Miguel Etchevehere, repudió en diálogo con NA "la violencia de cualquier lugar, de cualquier tipo, porque no conduce a nada".

"Creemos que todo el mundo tiene derecho obviamente a manifestarse y en libertad, pero bueno, cada uno que tiene una idea debe tratar de convencer con un argumento, no imposiciones. Si hay alguien que cree que no hay que comer carne, irá a los lugares donde se realiza esta práctica, tratará de convencer de porqué no hay que hacerlo. Pero no a la fuerza, ni violentando el derecho de los demás", sentenció.

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, precisó que los veganos "tienen derecho a manifestarse, pero no a atropellar".

La entidad, que es la responsable del desarrollo de la muestra en Palermo, salió al cruce con un comunicado en donde rechazó el accionar vegano.

"Un grupo de activistas irrumpió en la pista, alterando el desarrollo del concurso que se venía realizando. Algunos participantes, que se prepararon durante un año para competir, reaccionaron para desalojarlos. La Sociedad Rural Argentina rechaza cualquier accionar violento", manifestó la SRA.

Mientras que el director de la Sociedad Rural del distrito 5, Mariano López Alduncin, quien reside en Macachín, La Pampa, analizó que si la irrupción vegana "hubiera sido en un día común" de la Exposición, "no pasaba nada".

"El paisanaje les dio unos chirlos y los echaron, son cosas que hay que evitar", añadió, al tiempo que se pronunció sobre los intrusos: "Son grupos radicalizados que tienen otra visión de la producción y otra forma de vivir, muy distinta a la del hombre de campo, que anda siempre con los animales".

Definió que en "estas exposiciones el estrés animal es nulo. Si uno saca sangre encuentra que los animales no tienen alto el nivel de cortisona, que es lo primero que aumenta ante situaciones estresantes".

La periodista especializada Susana Merlo detalló a NA que los gauchos son los mismos hombres que estuvieron a la vera de las rutas durante el intenso conflicto del campo con el kirchnerismo en el año 2008: "No se los puede sancionar por la reacción que tuvieron", advirtió.

 

El papel de Greenpeace

La organización Greenpeace logró infiltrarse en el acto inaugural oficial de la exposición y colocó dos carteles en el palco principal, mientras un grupo de activistas veganos volvió a protestar, aunque en esta oportunidad lo hizo en la puerta del predio.

"Ganaderos: basta de desmontes", decía uno de los carteles con relación a las denuncias de la entidad que alerta sobre una descontrolada expansión de la ganadería, que para los ambientalistas implica la extinción del yaguareté.

Otro cartel indicaba que "destruir bosques es un crimen", al referirse a la destrucción de los bosques del Gran Chaco argentino, entre otros.

Ambos carteles desplegados, uno junto a otro, desde el techo del palco fueron sacados por agentes de seguridad cuando el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, comenzaba a pronunciar su discurso. A su lado, observaba el presidente Macri.

 

Protesta. Jóvenes veganos, luego de ser echados de la pista, protestaron afuera. Foto: NA.

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Gauchos contra veganos, la nueva grieta nacional

Con una posición irreductible, quienes no consumen carne y combaten el maltrato animal irrumpieron en la pista durante una exhibición. Fueron echados sin miramientos.

El enfrentamiento que protagonizaron militantes veganos y gauchos en la Exposición Rural de Palermo transformó al domingo 28 de julio en memorable por la intensidad del debate que el hecho suscitó en los medios y en la sociedad argentina.

Todo esto más allá de que fue un verdadero papelón, una nueva "grieta" se abre en una sociedad argentina que ya no soporta más hechos de violencia que son perfectamente evitables, siempre y cuando los argentinos aprendan a respetarse entre ellos.

Los paisanos, que nadie puede discutir que fueron los "dueños de casa" a la hora de buscar responsables en todo este entuerto, protagonizaban una jornada que les es propia, con la elección de los ganadores de emprendados y riendas para la que se preparan todo el año a fin de competir con las mejores prendas de valor en sus caballos, como por ejemplo los recados.

De repente irrumpieron en la pista central de la muestra los "visitantes", unos 40 veganos, con carteles con leyendas en contra del maltrato animal, algo que no se produce en Palermo donde los animales son mimados y no van a faena porque en su mayoría son reproductores muy cotizados, padres de plantel que transmiten genética de primera calidad, reconocida en el mundo.

Los gauchos, ante la sorpresiva protesta vegana, corrieron con fuerza a los intrusos, muchos a caballo, en una reacción que se viralizó. Esa respuesta, durante el resto de los días que duró la muestra, motivo que los veganos protestaran en la puerta del predio, por plaza Italia.

El veganismo suele ser definida como una práctica que consiste en la abstención del uso de productos de origen animal en todos los ámbitos de la vida, como entretenimiento, transporte, vestimenta o alimentación.

Algunas de las organizaciones veganas que funcionan en el país son de origen local, como Voicot o Acción Animal, y otras son internacionales, caso de Direct Action Everywhere, Animal Save o Anonymous for the Voiceless.

Las formas de protesta de las organizaciones son diversas: con proyecciones de imágenes, vigilias en mataderos y pintadas, entre otras. Todas coinciden en estar en contra del maltrato animal.

 

La voz del campo

Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), que nuclea a los principales frigoríficos del país, habló con NA y dijo que "la acción de los veganos fue un acto muy violento en un lugar donde no los habían invitado".

"Irrumpieron frente a unos mil espectadores y un centenar de productores que estaban mostrando sus caballos y trabajaron todo el año para mejorar la calidad génica: la violencia genera violencia", sostuvo.

Señaló que el público que estaba en la pista decidió no respetar la protesta. "Los veganos son gente que está convencida de algunas cosas, como que se puede vivir sin productos animales. Una cosa es ser vegetariano, que puede comer huevo y quesos; y otra vegano, que no tiene capacidad de sintetizar 13 aminoácidos esenciales para el organismo humano", definió Schiariti.

Luego planteó qué pasaría si todo el mundo decidiera no comer productos de origen animal y qué se haría en ese hipotético caso con las 53 millones de cabezas vacunas que pastan en los campos de la Argentina.

"Los animales vacunos se comerían las plantas de los veganos y hay que sumar el cerdo, el pollo y todo el resto de los animales que también entran en el consumo humano desde hace cientos de años", reveló.

En tanto, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Miguel Etchevehere, repudió en diálogo con NA "la violencia de cualquier lugar, de cualquier tipo, porque no conduce a nada".

"Creemos que todo el mundo tiene derecho obviamente a manifestarse y en libertad, pero bueno, cada uno que tiene una idea debe tratar de convencer con un argumento, no imposiciones. Si hay alguien que cree que no hay que comer carne, irá a los lugares donde se realiza esta práctica, tratará de convencer de porqué no hay que hacerlo. Pero no a la fuerza, ni violentando el derecho de los demás", sentenció.

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, precisó que los veganos "tienen derecho a manifestarse, pero no a atropellar".

La entidad, que es la responsable del desarrollo de la muestra en Palermo, salió al cruce con un comunicado en donde rechazó el accionar vegano.

"Un grupo de activistas irrumpió en la pista, alterando el desarrollo del concurso que se venía realizando. Algunos participantes, que se prepararon durante un año para competir, reaccionaron para desalojarlos. La Sociedad Rural Argentina rechaza cualquier accionar violento", manifestó la SRA.

Mientras que el director de la Sociedad Rural del distrito 5, Mariano López Alduncin, quien reside en Macachín, La Pampa, analizó que si la irrupción vegana "hubiera sido en un día común" de la Exposición, "no pasaba nada".

"El paisanaje les dio unos chirlos y los echaron, son cosas que hay que evitar", añadió, al tiempo que se pronunció sobre los intrusos: "Son grupos radicalizados que tienen otra visión de la producción y otra forma de vivir, muy distinta a la del hombre de campo, que anda siempre con los animales".

Definió que en "estas exposiciones el estrés animal es nulo. Si uno saca sangre encuentra que los animales no tienen alto el nivel de cortisona, que es lo primero que aumenta ante situaciones estresantes".

La periodista especializada Susana Merlo detalló a NA que los gauchos son los mismos hombres que estuvieron a la vera de las rutas durante el intenso conflicto del campo con el kirchnerismo en el año 2008: "No se los puede sancionar por la reacción que tuvieron", advirtió.

 

El papel de Greenpeace

La organización Greenpeace logró infiltrarse en el acto inaugural oficial de la exposición y colocó dos carteles en el palco principal, mientras un grupo de activistas veganos volvió a protestar, aunque en esta oportunidad lo hizo en la puerta del predio.

"Ganaderos: basta de desmontes", decía uno de los carteles con relación a las denuncias de la entidad que alerta sobre una descontrolada expansión de la ganadería, que para los ambientalistas implica la extinción del yaguareté.

Otro cartel indicaba que "destruir bosques es un crimen", al referirse a la destrucción de los bosques del Gran Chaco argentino, entre otros.

Ambos carteles desplegados, uno junto a otro, desde el techo del palco fueron sacados por agentes de seguridad cuando el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, comenzaba a pronunciar su discurso. A su lado, observaba el presidente Macri.

 

Protesta. Jóvenes veganos, luego de ser echados de la pista, protestaron afuera. Foto: NA.

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