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Caso Domínguez: el sospechoso se declaró inocente y apuntó contra dos policías

Ricardo González, acusado por asesinar a un auxiliar en 2015, declaró en el juicio en su contra: denunció apremios ilegales contra él y su hermano y dijo ser víctima de una causa armada.

 

Desde que comenzó a ser investigado, y hasta caer detenido y ser conducido a debate oral, Ricardo González siempre sostuvo su inocencia. Y continúa haciéndolo, como este miércoles, cuando declaró poco más de una hora ante los jueces de la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes, sentado en el banquillo de los acusados, donde aseguró no ser un asesino y denunció situaciones de apremios ilegales y causas armadas por parte de dos policía de la comisaría de La Ribera.

El juicio contra González, acusado de asesinar a tiros al auxiliar de Policía Rodolfo Domínguez la madrugada del 27 de junio de 2015, se reanudó este miércoles después de varios aplazos, que parecen continuarán, ya que una testigo citada para hoy no pudo acudir por un viaje familiar y el cierre de la etapa probatoria podría dilatarse.

Ante la consulta de los jueces de si el imputado quería declarar, González no dudó en aceptar y comenzó haciendo un recuento de las situaciones laborales por las que atravesó en 2007, el mismo año en el que dijo tener “varias idas y vueltas” con su ex mujer, Fabiana Palacios, que mantuvo una relación extra matrimonial con la víctima, supuesto móvil del crimen.

 

 

“Teníamos problemas de pareja, pero normales”, dijo en un momento de su alocución, y luego se explayó sobre la situación de su hermano, Alexis González, que fue condenado en una causa por resistencia a la autoridad enmarcada en una situación de violencia de género.

Para hilar su relato, el presunto homicida dijo que, al inicio de la causa que lo llevó a la cárcel, su hermano fue torturado en la comisaría de La Ribera y que la Policía montó pruebas falsas para que lo condenaran. También que, como él había identificado a esos presuntos efectivos y estaba a punto de denunciarlos, la Policía lo “agarró de punto” y empezaron a endilgarle el crimen del auxiliar.

También refirió que en marzo de 2016, en un allanamiento que Homicidios hizo en un local que tenía en Presidente Perón al 1300, tres hombres encapuchados lo maltrataron y trasladaron a la comisaría sin siquiera explicarle por qué lo investigaban.

Como se negó a firmar un papel que no le permitieron leer y además, nadie quiso tomarle una denuncia por los maltratos que acusaba, González explicó que acudió a El Diario de la República para hacer pública su situación, y esta mañana les llevó una copia de esa nota a los jueces como prueba de sus dichos.

Ante la consulta de un magistrado si él tiene alguna hipótesis de quién y por qué mataron a Domínguez, el acusado respondió “ni idea, porque yo ni siquiera lo conocía. Por eso no tiene sentido que me culpen a mí”. Y hasta ironizó: “En ese entonces yo trabajaba doce horas y quieren hacer creer que yo tenía tiempo para seducir a una persona, para convertirme en una especie de Rambo y en un hacker del FBI. A esos policías (que le habrían tendido una trampa) parece que les salió bien, porque yo hoy estoy acá”, concluyó.

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Caso Domínguez: el sospechoso se declaró inocente y apuntó contra dos policías

Ricardo González, acusado por asesinar a un auxiliar en 2015, declaró en el juicio en su contra: denunció apremios ilegales contra él y su hermano y dijo ser víctima de una causa armada.

Foto: Héctor Portela.

 

Desde que comenzó a ser investigado, y hasta caer detenido y ser conducido a debate oral, Ricardo González siempre sostuvo su inocencia. Y continúa haciéndolo, como este miércoles, cuando declaró poco más de una hora ante los jueces de la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes, sentado en el banquillo de los acusados, donde aseguró no ser un asesino y denunció situaciones de apremios ilegales y causas armadas por parte de dos policía de la comisaría de La Ribera.

El juicio contra González, acusado de asesinar a tiros al auxiliar de Policía Rodolfo Domínguez la madrugada del 27 de junio de 2015, se reanudó este miércoles después de varios aplazos, que parecen continuarán, ya que una testigo citada para hoy no pudo acudir por un viaje familiar y el cierre de la etapa probatoria podría dilatarse.

Ante la consulta de los jueces de si el imputado quería declarar, González no dudó en aceptar y comenzó haciendo un recuento de las situaciones laborales por las que atravesó en 2007, el mismo año en el que dijo tener “varias idas y vueltas” con su ex mujer, Fabiana Palacios, que mantuvo una relación extra matrimonial con la víctima, supuesto móvil del crimen.

 

 

“Teníamos problemas de pareja, pero normales”, dijo en un momento de su alocución, y luego se explayó sobre la situación de su hermano, Alexis González, que fue condenado en una causa por resistencia a la autoridad enmarcada en una situación de violencia de género.

Para hilar su relato, el presunto homicida dijo que, al inicio de la causa que lo llevó a la cárcel, su hermano fue torturado en la comisaría de La Ribera y que la Policía montó pruebas falsas para que lo condenaran. También que, como él había identificado a esos presuntos efectivos y estaba a punto de denunciarlos, la Policía lo “agarró de punto” y empezaron a endilgarle el crimen del auxiliar.

También refirió que en marzo de 2016, en un allanamiento que Homicidios hizo en un local que tenía en Presidente Perón al 1300, tres hombres encapuchados lo maltrataron y trasladaron a la comisaría sin siquiera explicarle por qué lo investigaban.

Como se negó a firmar un papel que no le permitieron leer y además, nadie quiso tomarle una denuncia por los maltratos que acusaba, González explicó que acudió a El Diario de la República para hacer pública su situación, y esta mañana les llevó una copia de esa nota a los jueces como prueba de sus dichos.

Ante la consulta de un magistrado si él tiene alguna hipótesis de quién y por qué mataron a Domínguez, el acusado respondió “ni idea, porque yo ni siquiera lo conocía. Por eso no tiene sentido que me culpen a mí”. Y hasta ironizó: “En ese entonces yo trabajaba doce horas y quieren hacer creer que yo tenía tiempo para seducir a una persona, para convertirme en una especie de Rambo y en un hacker del FBI. A esos policías (que le habrían tendido una trampa) parece que les salió bien, porque yo hoy estoy acá”, concluyó.

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