Escuchá acá la 90.9

Escuchá acá la 90.9
X

La vaquita de San Antonio, el mejor aliado de la huerta

Son una de las mejores herramientas de control biológico de plagas, con gran acción predadora sobre insectos de cuerpo blando. Consumen trips, pulgones y arañuelas.

Los Coccinellidae, más conocidas con el nombre de mariquita o vaquita de San Antonio, son una familia de insectos coleópteros de gran acción predadora, significativa sobre insectos de cuerpo blando, y con destacados beneficios como herramienta de control biológico de plagas en una huerta.

Por eso el INTA impulsa la cría casera de las vaquitas de San Antonio a fin de incorporarlas a producciones hortícolas de la región, como parte de un grupo de prácticas agroecológicas a implementar. “Son una alternativa para el control biológico de algunas de las principales plagas que afectan a las producciones hortícolas agroecológicas de la zona” dijo Carla Chiandussi, técnica especialista en cría de enemigos naturales del INTA La Consulta, Mendoza.

“Llegan a consumir hasta 800 insectos plagas a lo largo de su ciclo”, detalló la técnica, quien destacó que entre las plagas que consume están los trips, pulgones y las arañuelas. Y aclaró: “Si bien en la bibliografía se citan otros insectos plaga, en nuestra experiencia y para la zona, se ha observado una acción predadora sobre estos”.

Para iniciar con la cría, la especialista recomendó “realizar un recorrido del entorno para registrar las especies presentes, la proporción en la que se encuentran, analizar la relación entre el predador plaga y el hospedero, e identificar los momentos del día oportunos para la recolección”.

Con respecto a este punto, la especialista mendocina aseguró que las condiciones ambientales, tales como temperatura y humedad, afectan la presencia de controladores biológicos, como así también de las plagas.

Recolección a campo

Una vez analizados todos estos puntos, se podrán recolectar del campo ejemplares adultos, estadios larvales o huevos de aquellas especies que se han adaptado a las condiciones del agroecosistema del que formamos parte. 

Esta cría casera además busca que los productores aprendan a reconocer todos los estadios de la vaquita de San Antonio, desde la larva hasta el adulto, ya que “el estadio larval es el que más come pulgones y muchas veces son confundidos como plagas y exterminados”, aseguró Chiandussi.

Para tener éxito en la cría artificial, la especialista destacó la necesidad de contar con una rutina en cuanto a la alimentación, limpieza y manipulación. Cada estadio del ciclo de vida debe ubicarse por separado y cuando se atienden los adultos, se cosecha la oviposición y se la deposita en otro contenedor.

Depende del número de huevos, se elegirá el tamaño del contenedor, ya que en el mismo continuará el ciclo hasta la transformación en adulto. En el caso de los estadios larvales, es importante no mezclar larvas muy pequeñas con grandes, ya que son caníbales.

Por su parte, la alimentación, tanto en condiciones artificiales o naturales, es un aspecto fundamental y es necesaria la presencia de insectos presa. En este sentido, recomendó el uso de pulgones de la familia Aphidae, en especial aquellos pulgones asociados a especies vegetales de la familia Asteráceas (o Compuestas).

Con respecto a la limpieza, es importante realizarla día por medio. Se deben limpiar, retirar los huevos, proporcionar el alimento (parte de plantas con pulgones) y aplicar agua con rociador.

Las vaquitas de San Antonio son una familia muy diversa y conocida de coleópteros que, por sus características morfológicas, resultan vistosas, simpáticas y amigables, sumado al símbolo de “buena suerte” que se les adjudica.

 

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

La vaquita de San Antonio, el mejor aliado de la huerta

Son una de las mejores herramientas de control biológico de plagas, con gran acción predadora sobre insectos de cuerpo blando. Consumen trips, pulgones y arañuelas.

Los Coccinellidae, más conocidas con el nombre de mariquita o vaquita de San Antonio, son una familia de insectos coleópteros de gran acción predadora, significativa sobre insectos de cuerpo blando, y con destacados beneficios como herramienta de control biológico de plagas en una huerta.

Por eso el INTA impulsa la cría casera de las vaquitas de San Antonio a fin de incorporarlas a producciones hortícolas de la región, como parte de un grupo de prácticas agroecológicas a implementar. “Son una alternativa para el control biológico de algunas de las principales plagas que afectan a las producciones hortícolas agroecológicas de la zona” dijo Carla Chiandussi, técnica especialista en cría de enemigos naturales del INTA La Consulta, Mendoza.

“Llegan a consumir hasta 800 insectos plagas a lo largo de su ciclo”, detalló la técnica, quien destacó que entre las plagas que consume están los trips, pulgones y las arañuelas. Y aclaró: “Si bien en la bibliografía se citan otros insectos plaga, en nuestra experiencia y para la zona, se ha observado una acción predadora sobre estos”.

Para iniciar con la cría, la especialista recomendó “realizar un recorrido del entorno para registrar las especies presentes, la proporción en la que se encuentran, analizar la relación entre el predador plaga y el hospedero, e identificar los momentos del día oportunos para la recolección”.

Con respecto a este punto, la especialista mendocina aseguró que las condiciones ambientales, tales como temperatura y humedad, afectan la presencia de controladores biológicos, como así también de las plagas.

Recolección a campo

Una vez analizados todos estos puntos, se podrán recolectar del campo ejemplares adultos, estadios larvales o huevos de aquellas especies que se han adaptado a las condiciones del agroecosistema del que formamos parte. 

Esta cría casera además busca que los productores aprendan a reconocer todos los estadios de la vaquita de San Antonio, desde la larva hasta el adulto, ya que “el estadio larval es el que más come pulgones y muchas veces son confundidos como plagas y exterminados”, aseguró Chiandussi.

Para tener éxito en la cría artificial, la especialista destacó la necesidad de contar con una rutina en cuanto a la alimentación, limpieza y manipulación. Cada estadio del ciclo de vida debe ubicarse por separado y cuando se atienden los adultos, se cosecha la oviposición y se la deposita en otro contenedor.

Depende del número de huevos, se elegirá el tamaño del contenedor, ya que en el mismo continuará el ciclo hasta la transformación en adulto. En el caso de los estadios larvales, es importante no mezclar larvas muy pequeñas con grandes, ya que son caníbales.

Por su parte, la alimentación, tanto en condiciones artificiales o naturales, es un aspecto fundamental y es necesaria la presencia de insectos presa. En este sentido, recomendó el uso de pulgones de la familia Aphidae, en especial aquellos pulgones asociados a especies vegetales de la familia Asteráceas (o Compuestas).

Con respecto a la limpieza, es importante realizarla día por medio. Se deben limpiar, retirar los huevos, proporcionar el alimento (parte de plantas con pulgones) y aplicar agua con rociador.

Las vaquitas de San Antonio son una familia muy diversa y conocida de coleópteros que, por sus características morfológicas, resultan vistosas, simpáticas y amigables, sumado al símbolo de “buena suerte” que se les adjudica.

 

Logín