China necesita cerdos y el país está en condiciones de criarlos

Con una inversión total de 27 mil millones de dólares, quieren abastecerse de carne producida en distintas partes del mundo. La idea es hacer proyectos asociativos.

Antes de la aparición del coronavirus, China ya tenía problemas de abastecimiento para darle de comer a su población. Fue hace un año, cuando la peste porcina africana terminó con buena parte de su rodeo de cerdos, el principal alimento de esa sociedad. No solo perdió a los animales, sino a muchos pequeños productores que vivían de esa actividad y se quedaron fuera del negocio.

Entonces aumentó el ritmo de compra de la carne vacuna, pero nada es suficiente ante semejante cantidad de gente. El mundo se dio cuenta de este déficit y comenzó a pensar formas de abastecer la demanda china con carne de cerdos, conocedor de que esas divisas son fundamentales para cualquier economía.

Según una nota que firma Nicolás Razzetti en el sitio web Bichos de Campo, a fines del año pasado se estimaba que en 2020 a China le iban a faltar unas 18 millones de toneladas de carne (seis veces la producción de carne vacuna argentina) y las autoridades de aquel país saben que a futuro, por más que se recupere al menos parte de la oferta interna, podrían tener un déficit estructural. Por eso, buscan garantizarse el abastecimiento de parte de esas necesidades, aún en países lejanos como la Argentina, que ya le vende el 75% de sus exportaciones de carne vacuna y está ávida por ingresar al negocio porcino pisando fuerte.

En este contexto, hace pocos días directivos de la firma Biogénesis Bagó, que se dedica a la producción de vacunas contra la aftosa y tiene una planta en China, y varios referentes de la producción porcina local nucleados en la AAPP (Asociación Argentina de Productores Porcinos) presentaron a varios funcionarios nacionales un proyecto de inversión, con dinero chino, para construir en el país un primer módulo de 15 mil madres, con planta frigorífica propia, desposte y cámara de frío. Un comunicado de la AAPP especula con la construcción de unos 20 módulos en la primera etapa y poder llegar a 200 en “los próximos años”, sin más especificaciones.

 

El costo de producción en China es entre 2 y 3 veces más caro que en Argentina, donde hay disponibilidad de granos, agua y tierra.

 

El proyecto incluye cuatro módulos que podrían desarrollarse en el país con inversiones chinas, al menos en una primera etapa. Cada uno implicaría un desembolso de 130 a 140 millones de dólares, según explicó a Bichos de Campo Juan Uccelli, consultor y coordinador del Grupo Exportador Porcino Argentino, que fue uno de los que participó de esa reunión.

Uccelli habló sobre las posibilidades de que la Argentina reciba al menos parte de las inversiones en danza y cuáles son las intenciones de los chinos. Destacó que esta movida, de concretarse, implicaría que “por primera vez en su historia van a invertir (fuera de su país) para producir cerdos para alimentar a los chinos y la Argentina es uno de los que va a poder jugar de forma interesante, estamos hablando de proyectos importantes”, destacó.

Los números que manejan en el lejano oriente son enormes, tanto como su población de 1.300 millón de habitantes. Planean una inversión total de 27.000 millones de dólares para poder tener en total 3 millones de madres bajo producción. Para tener una idea de lo que significa, si todo ese dinero lo pusieran en la Argentina “pasaríamos a ser el tercer exportador mundial”, graficó Uccelli, quien destacó que nuestro país es uno de los que tiene tierra fértil para llevar a cabo este tipo de desarrollo.

La idea de los inversores chinos, a los cuales todavía nadie identifica con claridad, no sería hacerse cargo de la producción, sino generar proyectos asociativos con empresarios locales del rubro porcino o agropecuario. La única condición sería que la carne porcina que se genere termine en su totalidad en China.

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China necesita cerdos y el país está en condiciones de criarlos

Con una inversión total de 27 mil millones de dólares, quieren abastecerse de carne producida en distintas partes del mundo. La idea es hacer proyectos asociativos.

Antes de la aparición del coronavirus, China ya tenía problemas de abastecimiento para darle de comer a su población. Fue hace un año, cuando la peste porcina africana terminó con buena parte de su rodeo de cerdos, el principal alimento de esa sociedad. No solo perdió a los animales, sino a muchos pequeños productores que vivían de esa actividad y se quedaron fuera del negocio.

Entonces aumentó el ritmo de compra de la carne vacuna, pero nada es suficiente ante semejante cantidad de gente. El mundo se dio cuenta de este déficit y comenzó a pensar formas de abastecer la demanda china con carne de cerdos, conocedor de que esas divisas son fundamentales para cualquier economía.

Según una nota que firma Nicolás Razzetti en el sitio web Bichos de Campo, a fines del año pasado se estimaba que en 2020 a China le iban a faltar unas 18 millones de toneladas de carne (seis veces la producción de carne vacuna argentina) y las autoridades de aquel país saben que a futuro, por más que se recupere al menos parte de la oferta interna, podrían tener un déficit estructural. Por eso, buscan garantizarse el abastecimiento de parte de esas necesidades, aún en países lejanos como la Argentina, que ya le vende el 75% de sus exportaciones de carne vacuna y está ávida por ingresar al negocio porcino pisando fuerte.

En este contexto, hace pocos días directivos de la firma Biogénesis Bagó, que se dedica a la producción de vacunas contra la aftosa y tiene una planta en China, y varios referentes de la producción porcina local nucleados en la AAPP (Asociación Argentina de Productores Porcinos) presentaron a varios funcionarios nacionales un proyecto de inversión, con dinero chino, para construir en el país un primer módulo de 15 mil madres, con planta frigorífica propia, desposte y cámara de frío. Un comunicado de la AAPP especula con la construcción de unos 20 módulos en la primera etapa y poder llegar a 200 en “los próximos años”, sin más especificaciones.

 

El costo de producción en China es entre 2 y 3 veces más caro que en Argentina, donde hay disponibilidad de granos, agua y tierra.

 

El proyecto incluye cuatro módulos que podrían desarrollarse en el país con inversiones chinas, al menos en una primera etapa. Cada uno implicaría un desembolso de 130 a 140 millones de dólares, según explicó a Bichos de Campo Juan Uccelli, consultor y coordinador del Grupo Exportador Porcino Argentino, que fue uno de los que participó de esa reunión.

Uccelli habló sobre las posibilidades de que la Argentina reciba al menos parte de las inversiones en danza y cuáles son las intenciones de los chinos. Destacó que esta movida, de concretarse, implicaría que “por primera vez en su historia van a invertir (fuera de su país) para producir cerdos para alimentar a los chinos y la Argentina es uno de los que va a poder jugar de forma interesante, estamos hablando de proyectos importantes”, destacó.

Los números que manejan en el lejano oriente son enormes, tanto como su población de 1.300 millón de habitantes. Planean una inversión total de 27.000 millones de dólares para poder tener en total 3 millones de madres bajo producción. Para tener una idea de lo que significa, si todo ese dinero lo pusieran en la Argentina “pasaríamos a ser el tercer exportador mundial”, graficó Uccelli, quien destacó que nuestro país es uno de los que tiene tierra fértil para llevar a cabo este tipo de desarrollo.

La idea de los inversores chinos, a los cuales todavía nadie identifica con claridad, no sería hacerse cargo de la producción, sino generar proyectos asociativos con empresarios locales del rubro porcino o agropecuario. La única condición sería que la carne porcina que se genere termine en su totalidad en China.

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