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Entregaron dos cerdos de buena genética en Nogolí

Los recibió Guillermo Pérez, un pequeño productor que también recibió asistencia sanitaria en su campo.

Por redacción
| 02 de julio de 2020
Contemplación. Pérez y el ministro Lavandeira intercambian comentarios sobre los cerdos de raza Yorkshire. Foto: Prensa Ministerio de Producción.

Sin productores capacitados, con buena genética y estatus sanitario adecuado es imposible mantener buenos índices de preñez y destete en la actividad pecuaria, cualquiera sea la especie. El Gobierno de San Luis lo tiene claro desde hace años. Por eso, de manera permanente abastece a los pequeños criadores con animales de calidad que ayuden a reforzar las pariciones, y que en el proceso no pongan en riesgo la salud pública, ya que en la mayoría de los casos la comercialización que hacen estas familias incluye la venta de carne o la producción de quesos, dulces y leche, materias primas que deben tener todas las normas sanitarias.

 

Esta introducción calza a la perfección con la realidad de Guillermo Pérez, un pequeño productor que tiene su campo en Nogolí, sobre la ruta que se dirige a Río Grande. Allí, en una porción de tierra heredada de su papá que se llama "El Cebollar", vive desde hace 20 años con su esposa Claudia, quien lo ayuda en las tareas diarias con los animales y en la elaboración de unos quesos con leche de cabra que ya trascendieron el Departamento Belgrano, y su hija Ángela.

 

Guillermo sabe lo que es el esfuerzo y, por eso, valora la ayuda estatal. “Es fundamental, ya que si tuviera que hacerlo con plata propia sería prácticamente imposible por estos días en los que la crisis económica aprieta a todos”, expresó con emoción mientras un equipo del Ministerio de Producción, conducido por su titular Juan Lavandeira, bajaba del remolque de la camioneta dos ejemplares porcinos de raza yorkshire que pasaban a sus manos sin costo alguno.

 

 

Estatus sanitario

 

 “Además de los cerdos, les hicimos un sangrado a 12 porcinos que ya estaban en el establecimiento con el fin de mandar las muestras a analizar al Laboratorio del Campo para descartar que tengan brucelosis o aujeszky y poder mantener el estatus sanitario de la provincia”, explicó Juan Manuel Celi Preti, jefe del Subprograma Producción y Genética Animal, quien agregó: “Así terminamos con la sanidad de este establecimiento, ya que antes de la pandemia habíamos hecho lo mismo con los caprinos, que son la base de la economía familiar”. 

 

Luego de ver bajar a los animales y entrarlos al corral, Guillermo dijo: “Me vienen al pelo. El padrillo lo necesitaba porque el que tengo está bajando el nivel de productividad por la edad. Y una madre siempre es bienvenida, porque significa tener más lechoncitos para vender”.

 

De joven, el productor partió a la capital puntana en busca de un título y un trabajo para mantenerse. Él sabía que los tiempos habían cambiado respecto a lo que había vivido junto a su papá y que había que capacitarse para trascender. “Si bien me crié en el campo, elegí una carrera relacionada con lo que más me gustaba, quería ser técnico mecánico especializado en máquinas industriales”, recuerda.

 

Las cosas no salieron como esperaba por una cuestión económica: “Mi viejo no me podía bancar una carrera”. Entonces no le quedó más remedio que volver al terruño, dar una mano con las tareas del campo y conseguirse un trabajito extra para aportar a la economía familiar. “Volví para trabajar en la voladura del camino que une Nogolí con Río Grande, estuve meses metiendo explosivos en las laderas de las sierras, fue una tarea enorme del Gobierno de San Luis”, contó el dueño de un hogar en el que no falta la energía, que es provista por una pantalla solar que le hizo llegar el área de Arraigo Rural.

 

La familia tiene diversificada la cría: cabras, chanchos y chivos andan por esas serranías con mucha piedra, imposibles para la agricultura. Por eso, se dedica a fabricar quesos y dulces que vende en  diferentes localidades, como Villa de la Quebrada y Nogolí. Además, tiene sus propios clientes que se acercan al campo a comprarle y son una fija en las Ferias de Pequeños y Medianos Productores, donde, además de sus reconocidos quesitos y los corderos que venden por kilo ya faenados, Ángela ofrece los cueros de cabras y chivos perfectamente trabajados y listos para convertirse en tapices y alfombras.

 

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