Más allá de la huerta, todo el proceso tiene un fin educativo

María José Rodríguez

Cuando el aislamiento social puso fin a las actividades, tenían programadas 24 visitas de escuelas de toda la provincia. De todas maneras, tienen todo listo para cuando reabran.

Uno de los ejes de la agroecología, tal como se trabaja en los Viveros Productivos y Educativos, es la transmisión de conocimientos. “Apuntábamos a las escuelas públicas digitales, para capacitar a los chicos sobre el armado de módulos de huerta. Teníamos agendadas 24 instituciones de toda la provincia, pero no pudimos concretar el proyecto debido a las restricciones por el coronavirus. Hablamos con los docentes sobre la importancia de que los niños vean el proceso, así tienen ganas de comer lo que producen”, dijo Pensotti, quien no se resigna: “Está todo listo para arrancar cuando los chicos vuelvan a clase”.

Los kits que entregan tienen semillas de hortalizas, flores y aromáticas. “Para el 10 de mayo teníamos programado  inaugurar las huertas armadas y dar plantines. Igual vamos a distribuir todo, porque acá no se pierde nada, pero nos quedamos con ganas de compartir esta experiencia con los chicos que son la clave en el cuidado del medio ambiente, son los que la tienen más clara”.

“En años anteriores tuvimos hermosas experiencias en las escuelas. Quienes trabajan en la huerta también se ocupan de enseñarles y replicar los conocimientos en sus hogares. Nos acercamos para que los niños sean los que propaguen este mensaje. Desde 2016 recibimos muchos alumnos”, contó.

“Es apasionante este trabajo, todo es muy natural y saludable. Estoy convencido de que después de que pase la pandemia habrá un cambio y volveremos a la pequeña producción local. El gobierno provincial apoya este proyecto. Los pequeños productores agroecológicos, si bien usan los frutos de la tierra para autoconsumo, también pueden crear un pequeño mercado interno y hasta intercambiar lo que producen. Así se arma un sistema comunitario que redunda en beneficio de todos”, concluyó.

“Es importante volcarse hacia la producción de frutas y verduras en casa porque genera un ambiente sano, hay que dedicarle tiempo, no es una condición indispensable terrenos extensos y a medida que pasa el tiempo necesitás menos recursos, porque se van generando los propios medios. Por ejemplo, una vez que uno tiene experiencia, elabora el compost, deja de comprar semillas y el suelo se hace cada vez más rico”, expresó Pensotti.

La agroecología tiene como mantra el respeto por el medio ambiente, la diversidad y las personas. Este paradigma abre paso a un modelo alimentario saludable para la Tierra.

“Para conseguir un sistema alimentario sustentable, producir alimentos sanos, libres de tóxicos que pondrían en riesgo nuestra salud, es importante un fuerte apoyo de la ciudadanía, pero principalmente de los gobiernos, que son los que lo propagan. Tal como hace San Luis a través de planes como ‘Una familia, una huerta’, que consiste en la entrega de un kit frutihortícola que incluye: un frutal, plantines hortícolas y una planta aromática; junto a asesoramiento técnico especializado para optimizar los recursos de producción”, especificó Pensotti, que tiene todo listo para volver a abrir la ex Colonia Hogar a la sociedad apenas la pandemia dé un paso al costado.

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Más allá de la huerta, todo el proceso tiene un fin educativo

Cuando el aislamiento social puso fin a las actividades, tenían programadas 24 visitas de escuelas de toda la provincia. De todas maneras, tienen todo listo para cuando reabran.

Visitas guiadas. La pandemia las interrumpió, pero en el vivero esperan por los chicos. Foto: Revista El Campo.

Uno de los ejes de la agroecología, tal como se trabaja en los Viveros Productivos y Educativos, es la transmisión de conocimientos. “Apuntábamos a las escuelas públicas digitales, para capacitar a los chicos sobre el armado de módulos de huerta. Teníamos agendadas 24 instituciones de toda la provincia, pero no pudimos concretar el proyecto debido a las restricciones por el coronavirus. Hablamos con los docentes sobre la importancia de que los niños vean el proceso, así tienen ganas de comer lo que producen”, dijo Pensotti, quien no se resigna: “Está todo listo para arrancar cuando los chicos vuelvan a clase”.

Los kits que entregan tienen semillas de hortalizas, flores y aromáticas. “Para el 10 de mayo teníamos programado  inaugurar las huertas armadas y dar plantines. Igual vamos a distribuir todo, porque acá no se pierde nada, pero nos quedamos con ganas de compartir esta experiencia con los chicos que son la clave en el cuidado del medio ambiente, son los que la tienen más clara”.

“En años anteriores tuvimos hermosas experiencias en las escuelas. Quienes trabajan en la huerta también se ocupan de enseñarles y replicar los conocimientos en sus hogares. Nos acercamos para que los niños sean los que propaguen este mensaje. Desde 2016 recibimos muchos alumnos”, contó.

“Es apasionante este trabajo, todo es muy natural y saludable. Estoy convencido de que después de que pase la pandemia habrá un cambio y volveremos a la pequeña producción local. El gobierno provincial apoya este proyecto. Los pequeños productores agroecológicos, si bien usan los frutos de la tierra para autoconsumo, también pueden crear un pequeño mercado interno y hasta intercambiar lo que producen. Así se arma un sistema comunitario que redunda en beneficio de todos”, concluyó.

“Es importante volcarse hacia la producción de frutas y verduras en casa porque genera un ambiente sano, hay que dedicarle tiempo, no es una condición indispensable terrenos extensos y a medida que pasa el tiempo necesitás menos recursos, porque se van generando los propios medios. Por ejemplo, una vez que uno tiene experiencia, elabora el compost, deja de comprar semillas y el suelo se hace cada vez más rico”, expresó Pensotti.

La agroecología tiene como mantra el respeto por el medio ambiente, la diversidad y las personas. Este paradigma abre paso a un modelo alimentario saludable para la Tierra.

“Para conseguir un sistema alimentario sustentable, producir alimentos sanos, libres de tóxicos que pondrían en riesgo nuestra salud, es importante un fuerte apoyo de la ciudadanía, pero principalmente de los gobiernos, que son los que lo propagan. Tal como hace San Luis a través de planes como ‘Una familia, una huerta’, que consiste en la entrega de un kit frutihortícola que incluye: un frutal, plantines hortícolas y una planta aromática; junto a asesoramiento técnico especializado para optimizar los recursos de producción”, especificó Pensotti, que tiene todo listo para volver a abrir la ex Colonia Hogar a la sociedad apenas la pandemia dé un paso al costado.

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