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Siguen buscando a Pablo Pacheco a dos años de su desaparición

Pedro, su papá, insiste en saber qué sucedió con su hijo, de quien no hay rastros desde el 30 de mayo de 2018.

Por redacción
| 31 de mayo de 2020
Quiere encontrarlo. Pedro Pacheco, padre del joven, continúa con la esperanza de hallar con vida a su hijo.

 

Pedro Pacheco necesita y clama saber qué fue lo que pasó con su hijo Pablo. Ayer se cumplieron dos años de aquella madrugada del 30 de mayo de 2018 en la que el joven, que en ese entonces tenía 25 años, desapareció de su casa ubicada en la manzana 92 del barrio 600 Viviendas de La Punta, donde vivía junto con su hermano y su cuñada.

 

Como pasaría con cualquiera, Pedro asegura que desde la desaparición de su hijo sus días transcurren con total incertidumbre por saber dónde está “Tony”, como lo apodaban, y que solo la esperanza de volver a verlo y su creencia en Dios lo mantienen en pie.

 

Según el hombre, Pablo atravesaba una angustia profunda, con un probable cuadro de depresión, luego de purgar una condena a tres años y medio de prisión por robo. Para él, esa noche Pablo se autoflageló y luego desapareció.

 

A esa hipótesis, de que su hijo se haya lesionado, la mantiene firme desde el primer momento porque en la vivienda el muchacho dejó ropa ensangrentada, como si se hubiera cambiado para irse; y además había rastros de salpicaduras de sangre en la entrada de su casa y alrededores. Recuerda que la noche anterior a la desaparición, su otro hijo lo llamó para decirle que Pablo estaba mal.

 

“Fui con mi esposa y le llevamos un té de tilo para tranquilizarlo porque estaba como con pánico o paranoico. Si bien la relación entre nosotros era buena, él era muy cerrado y nunca me decía nada”, contó. Al otro día su hijo volvió a llamarlo, pero esa vez fue para darle la novedad de que Pablo no estaba en la casa y que había manchas de sangre. Desde entonces, no supo nada más de él.

 

Lo único que sabe es que la mañana del 30 de mayo, cerca de las 9:30, un vecino que tiene un comercio a la vuelta de la casa donde vivía el joven dijo que lo vio pasar o deambular por ahí. “Él asegura que era mi hijo y eso es todo lo que sé porque en ese tiempo no había cámaras de seguridad en la zona”, lamentó.

 

El Ministerio de Justicia, Seguridad, Gobierno y Culto de San Luis ofrece una recompensa de hasta 200 mil pesos para quien aporte datos certeros sobre el paradero de Pablo Pacheco.

 

A pesar de los rastrillajes y diversas investigaciones que ha hecho la Policía hasta el día de hoy, de Pablo Pacheco no se sabe nada. Es como si se hubiera esfumado, pero su padre —así sea que él haya atentado contra su vida, haya decidido irse de la provincia y estar solo o alguien le haya hecho daño, quiere saberlo.

 

El Ministerio de Justicia, Seguridad, Gobierno y Culto de San Luis ofreció una recompensa de hasta 200 mil pesos para quien aporte datos certeros sobre el paradero de Pablo Pacheco, quien al momento de ausentarse de su casa vestía un pantalón de jeans azul, campera gris con vivos rojos y negros y zapatillas verdes y blancas. Sin embargo, ni con esa recompensa la Policía ha logrado obtener pistas.

 

La causa está a cargo de la jueza Penal 3, Virginia Palacios, quien señaló que “han tomado absolutamente todas las medidas para esclarecer el hecho. Se han solicitado todas las pericias necesarias, si bien hay algunas que deben reiterarse y otras que no están informadas de manera completa”.

 

La magistrada aseguró que para dar con el paradero del muchacho han solicitado colaboración a nivel nacional al Ministerio de Seguridad y al de Salud. Indicó que a este último organismo le pidió colaboración dado que según la familia el joven vivía una situación particular, por lo que pidió informes a neuropsiquiátricos y hospitales comunes de algunas provincias vecinas para saber si estaba internado en alguno de ellos, pero los resultados fueron negativos.

 

Además, la jueza contó que a principios de año libró un oficio dirigido a las empresas de telefonía celular Claro, Movistar y Personal para que “remitan las sábanas de llamadas entrantes y salientes con identificación de celdas en repetidoras respecto del número de abonado del celular del joven desde el 30 de mayo de 2018 hasta la actualidad”, dado que cuando desapareció habría llevado consigo su celular. Pedro Pacheco dijo que durante los dos días posteriores a su desaparición llamó a ese número y tenía tono, pero luego ya no.

 

Por último, Palacios refirió que el 26 de marzo también libró un oficio a la Red Policial, Gendarmería, Migraciones, Policía Federal Argentina, Búsqueda de Personas, Ministerio de Seguridad de la Nación, Ministerio de Justicia, Seguridad, Gobierno y Culto de la Provincia,  Defensoría General de la Nación, Policía Aeronáutica, Procuración General de la Nación, Terminal de Ómnibus, Ministerio de Acción Social de la Nación y al Ministerio de Acción Social de la Provincia para reiterar que se encuentra vigente la solicitud de paradero de Pacheco.

 

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