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Una “Gigante” con alma de líder y mente de crack

La “Pepo”, quien hace doce temporadas juega en Italia, es la capitana de la Selección Argentina de básquet.

Por Daniel Valdés
| 06 de junio de 2020
Foto: Internet.

Débora González es sinónimo de básquet. Es la técnica que tiene el equipo argentino dentro de la cancha. La que ordena. La que siempre busca la mejor opción para una buena asistencia. La “Pepo” es la capitana de “Las Gigantes” y hace doce años que juega en Italia. Tiene alma de líder y mente de crack. Sueña con llegar a un Juego Olímpico y que el básquet femenino tenga más apoyo y se trabaje desde las formativas con un proyecto serio. Actualmente milita en el Thunder Basket Matelica de Italia, donde también está Sofía Aispurúa.

 

Comenzó a jugar a los cuatro años en un club de barrio llamado La Luz Barceló Central. Los hermanos más grandes iban a jugar a esa entidad centenaria, y Débora siguió el mismo camino. Se eligieron con el básquet desde siempre y comenzó un amor que todavía perdura.

 

Con su 1,70 metro es la encargada de manejar los hilos de la Selección. Desde 2005 lleva la celeste y blanca. En la época de cadetes la “Pepo” ya sabía lo que era jugar para Argentina. Tiene varios torneos al hombro con la Selección, aunque ella destaca el bronce logrado en el Mundial U19 en Tailandia, la plata en la AmeriCup y el oro Sudamericano en Colombia. “Jugar en la Selección es algo increíble, hermoso, una experiencia que no se puede explicar. Se te pone la piel de gallina cada vez que se escucha el Himno”, cuenta desde Italia, donde hace doce años que reside y la considera su segunda casa.

 

No se conforma con lo logrado. A los 30 años todavía tiene sueños por cumplir. Quiere llegar a un Juego Olímpico. “Es el anhelo de toda deportista. Representar a tu país en un Juego Olímpico es lo más lindo que te puede pasar. Ojalá se dé y pueda lograrlo”, dijo.

 

 

 

Se fue muy joven a Europa. A los 18 años ya estaba jugando en Italia. “Mi experiencia europea al principio fue un poco difícil. Vine a muy temprana edad a un país con una cultura y un idioma diferente al nuestro. Tuve que adaptarme poco a poco y, por suerte, pude hacerlo muy bien. Me tocaron cosas lindas, cosas feas, pero Italia se volvió mi segunda casa y estoy muy feliz acá”, asegura.
En Italia encontró un entrenador que la marcó en su carrera: Nino Molino. “Me enseñó muchísimo. Aprendí y crecí con él, es un técnico que le llega a la jugadora y te va incorporando nuevos conceptos”, aseveró.

 

Tuvo muchos partidos buenos en su extensa carrera, pero hay dos que tiene grabados. Y los dos con Brasil. Uno en 2017 y el otro en Tailandia 2009. “Esos días me salieron todas. Jugué bien y sentí que le aporté mucho al equipo”, afirmó.

 

El básquet le regaló muchas amigas, pero a la hora de elegir se queda con Nacha Pérez y Macarena Rosset. No solo piensa en el básquet como jugadora, sino que sueña con más apoyo y sin diferencias. “Siempre hace falta más apoyo. No es lo mismo un deporte masculino que uno femenino. Ojo, no pasa solo en el básquet, sucede en todas las disciplinas”, asegura.

 

Mientras aguarda que pase este flagelo del coronavirus, la “Pepo” sigue con su rutina de entrenamiento para llegar de la mejor forma a la reanudación de la actividad. Tiene la mente en su club italiano, pero siempre está lista para venir a la Argentina y ponerse la camiseta de la Selección. Vive y respira básquet. Esa nena de cuatro años que iba a jugar al club de barrio junto a sus hermanos, hoy es una mujer que triunfa en Italia y que es la voz de mando en “Las Gigantes”. Sueña con más igualdad y con llegar a un Juego Olímpico, y no va a parar hasta lograrlo, porque tiene mentalidad positiva y ganadora, esa que la llevó a triunfar en el básquet.

 

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