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"Yo soy mi propio género"

El director, actor y multifacético charló con Cooltura sobre su extensa trayectoria, los proyectos a futuro y su marcado estilo disruptivo.

Por Florencia Espinosa
| 13 de julio de 2020

José María Muscari tiene una trayectoria de más de veinte años y sesenta obras dirigidas. A lo largo de su carrera supo forjar un estilo característico que hoy lo define, pero que, a la vez, es difícil de describir. Disruptivo, transgresor, único; el director, quien también se luce en la televisión y en la radio, charló con Cooltura sobre las repercusiones de su original espectáculo "Sex", que tuvo que migrar a la pantalla. También sobre su carrera y las razones por las cuales su trabajo es “inclasificable”.

 

 

—¿Cuál fue la respuesta del público ante "Sex" en formato virtual?

 

—El público está enardecido con la propuesta y en un momento de tanta desazón estar encaminando un proyecto en donde el público la pasa tan bien y los artistas también es una bendición. Lo que sucede es muy atípico, es una experiencia sin antecedentes mundiales, es sexting artístico. Eso también fue lo que motivó a que el espectáculo se volviera tan exitoso en cada una de sus ediciones, que agotara sus entradas. Se vendieron en más de 24 países, lo cual es una locura. Nunca imaginé de verdad que un proyecto surgido de Buenos Aires, con un elenco local, pudiera convocar público de Japón, China, Nicaragua, Brasil, Francia, Dubai. Hay gente que compra entradas desde otros lugares del mundo no porque conozcan a alguien del elenco, sino porque la propuesta les llama mucho la atención. Ahí empecé a investigar un poco y me di cuenta que lo que estábamos haciendo no tiene antecedentes mundiales, lo cual lo vuelve muy singular, muy atípico, absolutamente creativo. Nos tiene a todos encendidos las 24 horas porque cuando no estamos haciendo la experiencia estamos armando la próxima.

 

En "Sex", Muscari comparte créditos con el coreófrago Matías Napp. 

 

 

—¿Cómo es la metodología de trabajo?

 

—Tiene diferentes fases. Primero, la de crear el material previo al estreno. Todo el elenco está generando a partir de directivas mías. Cuando comienza la experiencia se manda durante el día a los teléfonos, a las redes, de las personas que lo contrataron. Después viene la experiencia, que es como la función, solo que para nosotros dura 24 horas. Sobre todo para el equipo creativo y de producción, porque los actores tienen varias intervenciones en el día, pero nosotros, la producción, estamos todo el día trabajando en la experiencia para que el público reciba material las 24 horas. Es todo un desafío.

 

 

—¿Las adaptaciones las implementaron en cuarentena o ya tenía alguna de estas cosas?

 

—El espectáculo ya llevaba un año y no tenía nada de estas características. Lo que hice durante los 40 primeros días de la cuarentena fue pensar un dispositivo, un formato, un lenguaje que permitiera llegar a los espectadores con la misma vanguardia y la misma dinámica novedosa del vivo. Eso es lo que finalmente terminé haciendo: armar este dispositivo, me gusta definirlo como sexting artístico, como objeto virtual erótico, una experiencia sexual que dura tres días. Todo lo que pasa dentro de la experiencia no se parece en nada a lo que era la obra presencial. Se parece porque el tema es el mismo, el grupo de actores es el mismo, y porque el lenguaje que hablamos es el mismo. Los actores son los mismos y en cada experiencia sumamos invitados. Pero hay una distancia grande entre lo que podemos hacer en un teatro y entre lo que creamos especialmente para WhatsApp, para Zoom, para Instagram.

 

 

—¿Significó para vos un aprendizaje, un desafío, una motivación por hacer algo diferente?

 

—Sí. Me siento muy contento, muy agradecido a esta oportunidad. Esta situación atípica que nos toca vivir me da la posibilidad de crear trabajo para tanta gente. Somos una cooperativa de artistas, de 25 figuras, más todo el elenco de bailarines, cantantes, performers, modelos, strippers. Todo un equipo de personas que trabaja en producción, logística, comunicación. Somos más de 40 en el proyecto. Lo vivo como una gran oportunidad en un momento en donde lo único que sucede en el mundo del espectáculo es incertidumbre, desazón. Cada vez parece más lejana la posibilidad de que los espectáculos vuelvan, de que el virus pase, de que nos podamos reactivar como industria, no hay ficción en la TV. Dentro de ese caos que estamos viviendo estar generando un espectáculo con tantas figuras y repercusión es una gran alegría.

 

 

—¿Te encontraste con mucho prejuicio del público ante "Sex"?

 

—Me encontré con mucha aprobación. El sexo es un tema que nos interesa en cualquier momento de nuestra vida. Creo que tener un elenco tan famoso o reconocido fue un llamador o ayudó a que un público que puede ser más reticente al concepto de un espectáculo que tengo como contenido principal el sexo se animara. Porque si en una obra está Diego Ramos, Gloria Carrá o Felipe Colombo, en principio es algo que tiene una solidez teatral muy determinada, porque son personas que toda la vida se han dedicado a actuar y a tener esta profesión. Eso fue importante para que el público tradujera que era un espectáculo que toma al sexo como tema, no es un cabaret. Cada experiencia es totalmente diferente; nada se repite, ni el formato ni el material.

 

 

—¿Te sentís cómodo en radio y televisión?

 

—Yo me siento esencialmente un bicho de teatro, pero que puede surfear con mucha naturalidad la TV y la radio, que son dos medios en los que trabajo actualmente. Estoy en Radio Con Vos, con Reynaldo Sietecase, y por la tarde en televisión en "El show del problema". Estoy contento de generar mi impronta, mi sello dentro del teatro, que es de alguna manera mi lugar; pero la TV y la radio son lenguajes con los que puedo llegar a un público diferente así que estoy muy cómodo. He tenido diferentes momentos: programa propio, también conduje un programa en la TV Pública, pasé dos veces por el "Bailando...". Y también participé de otros programas y aporté mi mirada como lo hice en "Bendita TV".

 

 

—Has hecho obras muy diferentes unas de otras. ¿Cómo definirías tu estilo o género en teatro?

 

—Es muy difícil definir mi género porque es imposible que un género pueda abarcar "La casa de Bernarda Alba" o "Madre coraje", con un espectáculo absolutamente performático como "Sex" o absolutamente under como fue "Bolibud". No tengo un género, yo soy mi propio género. Y esa definición tiene que ver con poder escucharme y hacer lo que verdaderamente tengo ganas. Trato de que cada espectáculo me lleve a un lugar diferente. Hace más de un año que estoy con "Sex", me llevó muchos años pensarlo y crearlo. Y, sin embargo, mi próximo proyecto es un texto escrito sobre la investigación de Facundo Manes y la neurociencia, nada que ver con "Sex", que es súper musical, de impronta altamente disruptiva; esto es más convencional, pero con un tema atípico para el teatro como la neurociencia y el cerebro, a la vez tomando como fuente de inspiración la obra de Manes que es un gran pensador. Me gusta que no sea clasificable mi trabajo, que si estoy haciendo un espectáculo tan exitoso y resonante como "Sex" pueda virar hacia algo totalmente diferente. La obra se va a llamar "Perdidamente" y la va a protagonizar Claudia Lapacó y va a ser un espectáculo de mucha consistencia textual, nada que ver a lo que estoy haciendo actualmente.

 

 

—¿Considerás que desde que empezaste en el under hasta ahora te tuviste que ir adaptando o amoldando a ciertas normas?

 

—Yo creo que no, lo que yo hice fue ser muy fiel a mí mismo. Eso fue el secreto de mi éxito. Lo que yo hago es muy atípico, muy diferente, muy disruptivo. Me permiten adaptar "La casa de Bernarda Alba" a Norma Pons, cuando hasta ese momento era considerada simplemente una actriz cómica. Me parece que esa pulsión por lo disruptivo, por lo poco convencional, por lo diferente, vanguardista, es algo que arrastro desde mis inicios en el under y es algo que sigo manteniendo ahora. Yo creo que el gran éxito de "Sex", cuando era presencial y también ahora, es que justamente yo me animo a llevar al panorama comercial a que personas como Gloria Carrá, Diego Ramos o Noelia Marzol hagan cosas que uno nunca hubiera imaginado que hacen. Si yo hubiera elegido actores menos conocidos la transgresión hubiera sido mucho menor. Lo raro es que lo haga Gloria, que compres la entrada y te llegue un video prohibido de ella, o ver a Felipe Colombo desnudo tocando música o a Milita Bora en la trasnoche haciendo una hotline. Personas reconocidas que uno nunca hubiera imaginado que pueden estar en esa línea, en ese borde que creo que es un borde que vengo manejando y trabajando desde hace mucho tiempo. Y me vuelve bastante inclasificable.

 

 

—Viniste a San Luis varias veces con tus obras, ¿qué recuerdos tenés de la provincia?

 

—Tiene un público súper entusiasta. Amo el clima y la visual que tiene, es el lugar en donde uno querría descansar. Las veces que fui la pase espectacular, el público es muy amoroso, muy respetuoso, muy teatrero. Y al haberse convertido en un foco de producción de ficción ha generado una conciencia en la gente alrededor del consumo del teatro, cine y televisión. Siempre que fui con mis espectáculos tuvimos que agregar funciones porque el público explotaba.

 

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