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Villa Mercedes: le dieron un año y 8 meses de prisión en suspenso por estafas

Fingió ser vendedor de autos y engañó a dos clientes, que le pagaron por dos coches que nunca les entregó. 

Por redacción
| 11 de agosto de 2020
Ayer, al mediodía los jueces Hernán Herrera, Virna Eguinoa y Sebastián Cadelago Filippi dieron a conocer su veredicto a Miguel Soria. Foto: Poder Judicial

Ayer, después de tres años y medio de espera, Miguel Ángel Soria supo finalmente si, a los ojos de la Justicia, es inocente o culpable en la causa que afronta por estafar a dos personas en la compra de autos. La Cámara Penal 1 de Villa Mercedes lo condenó por ambos delitos a un año y ocho meses de prisión en suspenso. Eso que, si bien podría no ser tomado como una mala noticia por otros, puesto que implica cumplir una sentencia en libertad, a Soria no le cambia del todo la vida, ya que seguirá en la Penitenciaría de San Luis, donde cumple prisión preventiva por, al menos, otras nueve causas de estafa. 

Por eso, en su veredicto, los jueces Virna Milena Eguinoa, Sebastián Cadelago Filippi y Hernán Herrera aclararon que, en el caso de que recupere la libertad por esas otras causas antes de cumplir con la pena que ellos le impusieron, deberá ajustar su conducta al Artículo 27 bis, que es el que fija las pautas a seguir cuando la ejecución de una condena es suspendida condicionalmente. Es decir, Soria deberá "fijar residencia al momento de notificarse y comunicar cualquier cambio de esta, debiendo comparecer ante el Juzgado de Ejecución de Sentencia una vez al mes, en días y horarios de oficina". 

La pena dispuesta por el tribunal resultó ser la mitad de la que había solicitado el fiscal de Cámara, Néstor Lucero, el viernes durante los alegatos. 

El funcionario sostuvo que el acusado jamás pudo comprobar que trabajaba en una concesionaria de autos, tampoco que fuera comisionista de una ni mucho menos su dueño, como les hizo pensar a Oscar Zanón y Gabriel González. 

Según las pruebas y testimonios ventilados durante el juicio, el hombre obtuvo por parte de Zanón 34.900 pesos y de González 23.400 pesos, como cuotas de un plan de ahorro para adquirir un auto cero kilómetro.

González comenzó a entregarle dinero en diciembre de 2015, con la ilusión de obtener un Chevrolet Onix. El otro damnificado empezó a pagarle en agosto de 2016, por un Ford Focus. 

"Todo estuvo destinado a sustraer dinero", sintetizó Néstor, porque la concesionaria donde decía trabajar ni siquiera tenía habilitación municipal ni figuraba en el Registro Público de Comercio.

El abogado de Soria, Pascual Celdrán, en cambio, había pedido la absolución de su cliente. Dijo que el hombre conocía sobre ventas de vehículos y que jamás tuvo la intención de defraudar a nadie. Lo que sucedió, según él, es que los damnificados no le permitieron a su defendido cumplir con el trato acordado ni tampoco reparar el daño.

 

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