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"Jugar en la Selección fue una de las mejores cosas que me pasó"

El puntano, con diez años de experiencia europea y con paso por Newell's y River, hoy es director técnico.

Por Daniel Valdés
| 20 de septiembre de 2020
El "Nani" jugó 16 partidos con la Selección Argentina. Foto: NA.

Facundo Quiroga es uno de los futbolistas puntanos que más transcendió a nivel internacional. Jugó diez años en Europa (Sporting de Lisboa, Napoli y Wolfsburgo), vistió la camiseta de la Selección Argentina y, cuando regresó del Viejo Continente, se dio el gusto de jugar en River. En Sporting de Lisboa compartió plantel con Cristiano Ronaldo, que estaba haciendo sus primeras armas en el fútbol. El “Nani”, quien a los 15 años se fue de Juventud a Newell's, edificó una carrera exitosa. El presente, con 42 años, lo tiene como entrenador. Tuvo su experiencia en la Reserva de Newell’s. La idea es seguir por este camino. Está en la búsqueda de nuevos horizontes, y dirigir lo seduce mucho.

 

 

—¿Cómo ves el fútbol argentino?

 

—Lo divido en dos partes: en lo económico y en lo futbolístico. En lo económico está muy complicado y la pandemia perjudicó más el presente de los clubes. Siempre hubo problemas en las estructuras y si bien hay que reconocer que algunas instituciones hacen las cosas bien, este flagelo atrasó todo. Va a ser difícil recuperarse, pero siempre digo que de algo malo se inician cosas buenas. Y en cuanto a lo futbolístico, también es difícil. Es un fútbol vertical, directo. Es complicado adaptarse al fútbol argentino. Además, importan más los resultados que cómo se juega. Ojalá vaya mejorando y se pueda apostar a proyectos a largo plazo.

 

 

—¿Qué balance hacés de tu era como jugador?

 

 —No me puedo quejar. Tuve altibajos como todo jugador y lesiones graves, pero siempre me pude recuperar y saltar esos obstáculos. Tuve la suerte de jugar en clubes donde me trataron de maravillas y conocer distintas ligas. Soy un privilegiado. Donde jugué dejé amigos. No hay satisfacción más grande que volver a esos clubes y que te reconozcan.

 

 

—¿Considerás que te fuiste muy joven a Europa?

 

—Considero que me fui a la edad justa. Tenía 19 años. Hoy los tiempos cambiaron y los jugadores emigran a muy temprana edad, pero en mi caso creo que la posibilidad de irme me llegó en una edad en la que ya estaba preparado para afrontar ese compromiso. Fue una de las decisiones más importantes que tomé en mi vida y en mi carrera, y aproveché todo lo que se me puso por delante.

 

 

 —¿Cómo analizás tu paso por la Selección Argentina?

 

 —Fue un sueño cumplido. Siempre tenés la ilusión de llegar al máximo, pero nunca te imaginás que lo vas a concretar. Una experiencia fantástica. Tuve la suerte de vestir esa camiseta. Jugar en la Selección fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida. No estuve mucho tiempo. Estuve con Bielsa, un DT que me sacó un gran potencial, y aproveché cada momento de ese proceso.

 

 

—¿El DT que más te marcó?

 

—Tuve muchos y muy buenos. De todos siempre guardé algo, pero el que más me marcó fue Marcelo Bielsa. Tiene una capacidad de hacerte entender que vos podés hacer más cosas. Te saca el 200% y te mantiene motivado. No habla mucho, pero te dice la palabra justa en el momento justo. En lo personal, me hizo mejorar en cuanto a mi juego, me enseñó a jugar en otras posiciones, a ser más ordenado tácticamente y a aprovechar mi potencial.

 

 

 —¿Dónde se vio tu mejor versión?

 

—Fue cuando estaba en Sporting de Lisboa, me fui a préstamo a Napoli y después regresé a Portugal. Ahí sentí que me salían todas. Si bien es cierto que Italia no estuvo acompañado por algún logro deportivo, en lo personal y futbolístico fue positivo; también los comienzos en Alemania fueron buenos, entre 2000 y 2004.

 

 

—Si pudieras cambiar algo de tu pasado como futbolista, ¿qué sería?

 

—La verdad, no cambiaría nada. Estuve en lugares privilegiados, en clubes muy grandes. Si tuviera que vivir de nuevo esa parte de mi vida, la haría exactamente igual. Tal vez si pudiera cambiar algo, pero no se puede, sería conocer dónde hubiera llegado si no hubiese tenido las lesiones que tuve.

 

 

Facundo (izquierda) junto a un plantel de lujo. Con Marcelo Bielsa como DT, Argentina llegó a la final de la Copa América de Perú 2004 y estuvo a punto de consagrarse en la final ante Brasil.

 

 

—¿Te quedó algún sueño por cumplir?

 

—La verdad es que no. Los sueños que tenía cuando empecé a jugar eran llegar a Primera y a la Selección, y por suerte los pude cumplir.

 

 

—¿Pekerman o Bielsa?

 

—Me quedo con los dos. Pekerman fue un DT que me marcó en las Juveniles, me formó, me enseñó conceptos que me ayudaron a poder llegar al máximo nivel y desarrollarme como jugador profesional. Y Bielsa porque fue un referente en mi vida futbolística. Me enseñó un montón de cosas, hoy en día tengo muchas cosas de él. Es un adelantado. Un hombre muy inteligente.

 

 

—¿Por qué dejamos de ser potencia en Juveniles?

 

—No sé si se podría decir que no somos potencia, siempre somos protagonistas en los campeonatos. Lo que pasa es que siempre nos acostumbramos a jugar finales y estar en esas instancias de cada torneo. La última gran generación fue la de Pekerman, porque había un proyecto sólido detrás. Después los procesos fueron cambiando. Buscaron heredar ese tiempo tan glorioso que hizo José (Pekerman), pero nunca hubo un proyecto sólido. Hay que darles tiempo a los proyectos. La gente que está ahora está haciendo cosas buenas y va por buen camino.

 

 

 

 

—¿Te hubiese gustado estar más tiempo en River?

 

—Sí, obviamente. Me hubiese gustado quedarme más tiempo y demostrar que estaba a la altura de las circunstancias. Me quedé con la espina de demostrar aún más de lo que yo podía dar. A veces el fútbol no te da esos tiempos. Me quedé con las ganas de poder disfrutar momentos más exitosos, como los que está viviendo River ahora. Fue un orgullo vestir esa camiseta que genera tantas cosas. Jugar en un club grande es excepcional.

 

 

—¿Te gustaría trabajar en algún equipo de San Luis?

 

—Cuando jugaba siempre tuve la ilusión de retirarme en San Luis, de tirar mis últimos cartuchos, pero no se dio. Y como entrenador no descarto nada, la vida te va llevando por distintos lugares y a lo mejor me lleva para San Luis en algún momento. Nunca me olvido de mi provincia, me gustaría hacer algo por ahí; veremos qué nos depara el futuro.

 

 

—¿Qué significó y qué significa Juventud en tu vida?

 

—Fue mi segunda casa desde chico. Mi familia tiene historia ahí. Mi papá, mi hermano y mi padrino jugaron en Juventud. Además, hicieron que yo pudiera ir a un club grande y cumplir mi sueño. Les estoy agradecido porque fueron parte de mi iniciación futbolística. Hubo gente que me enseñó mucho. Siempre lo recuerdo bien a Juventud y lo tengo presente.

 

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