26.9°SAN LUIS - Viernes 30 de Octubre de 2020

26.9°SAN LUIS - Viernes 30 de Octubre de 2020

EN VIVO

Alejandro tuvo COVID-19 y fue el primero en la provincia en realizarse la extracción

Tiene 34 años y trabaja en la terapia intensiva del Hospital San Luis. “Desde un primer momento quise hacerlo”, confesó.

Por Ayelen Anzulovich
| 27 de septiembre de 2020
Solidario. Alejandro incentiva a que más personas donen plasma. Foto: Martín Gómez.

Alejandro Ortega tiene 34 años, es kinesiólogo y trabaja en la Terapia Intensiva del Hospital San Luis. El joven fue el primero en donar plasma y hoy le cuenta a El Diario de la República cómo fue el proceso desde que se enteró que se contagió de COVID-19  hasta que logró recuperarse.

 

Después de un día de espera, el 28 de julio se enteró que era positivo, ya que un médico que trabaja en su misma área también se contagió. Según Alejandro, su primera reacción fue de sorpresa, porque otros compañeros dieron negativo. “Eso te habla de lo fácil que es enfermarse. Por ahí en un pequeño descuido nos acercamos sin el barbijo y terminamos infectados”, dijo.

 

En ese instante se le vino a la cabeza su familia, que si bien no convive con él, el fin de semana anterior los había visto, como también se reunió con sus amigos. “Los llamé para comentarles sobre la situación y advertirles que se autoaislen hasta que los hisoparan”, recordó el joven, quien precisó que los primeros síntomas le aparecieron al segundo día de estar internado en el hospital.

 

“Por suerte fueron leves, dolor de garganta y rinorrea, ya al quinto día perdí el olfato. No olía ni el desodorante, ni la comida, nada de nada, nunca me había pasado. El gusto lo tuve alterado”, manifestó el kinesiólogo.

 

Sobre cómo es estar del otro lado del mostrador, Alejandro detalló que fue extraño ser paciente, pero que los médicos lo atendieron muy bien y hasta sus mismos compañeros le enviaban cosas. “Compartí la habitación con el médico que contrajo coronavirus. A mí me gusta hacer deporte, primero lo hice solo y después terminamos haciéndolo juntos. Los dos nos sentíamos bien. Aparte necesitábamos pasar el tiempo, ya que no podíamos salir y mucho menos ver a nuestros seres queridos”, destacó.

 

Luego de 28 días pudo volver a su domicilio, pero tenía que seguir aislado. Por día lo visitaban los agentes sanitarios para controlar que todo marchara bien. “Ya estaba más tranquilo, no hay nada como volver a tu hogar”, comentó Alejandro, quien señaló que al trabajar en salud cuenta con todos los elementos necesarios para controlar la saturación, temperatura y tensión arterial. “Apenas sentía algo distinto me controlaba. Es un virus del que uno ha leído mucho y hay gran temor en la población. Al ser nuevo no sabemos cómo afectará a cada una de las personas”, señaló.

 

“Estuve 33 días encerrado. Cuando me dieron el alta, corrí a darle un gran abrazo a mis sobrinos, hermanos, papás y amigos. Fue raro el no poder salir ni siquiera a dar una vuelta a la manzana”, contó el joven, quien expresó que antes trabajaba en la parte de Traumatología, pero en marzo cuando surgió la pandemia se ofreció para ayudar en Terapia Intensiva. “Soy soltero y vivo solo, en cambio hay otros compañeros que tienen familia y es más complicado. Me contagié y acá estoy”, manifestó.

 

Al momento de donar plasma no lo dudó. “Desde un primer momento quise hacerlo, ya que te surge naturalmente el querer ayudar a alguien con algo tan sencillo. Es solo una pinchadura y no te descomponés. Por suerte lo hice dos veces, luego no pude porque comencé a trabajar nuevamente y está contraindicado, ya que estoy en una zona de riesgo", manifestó. 

 

"Estar en terapia es duro, por eso es importante que se animen a donar. Es un acto muy noble con el que podemos aliviarle la vida a alguien más", concluyó Alejandro.

 

Comentá vos tambien...