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Elaboran el primer mapa nacional de suelos afectados por sales

La salinización y sodificación son procesos de degradación que amenazan los ecosistemas y la producción agrícola mundial. Se da en regiones áridas y semiáridas, como San Luis.

Por redacción
| 05 de diciembre de 2021

Los suelos afectados por sales (SAS), salinos y sódicos, se encuentran en todos los continentes y bajo casi todas las condiciones climáticas, pero su distribución es relativamente más extensa en las regiones áridas y semiáridas, en comparación con las regiones húmedas. Ambos son procesos importantes de degradación del suelo que amenazan el ecosistema y se reconocen como uno de los problemas más importantes a escala mundial para la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad en las regiones áridas y semiáridas, como San Luis.

 

Para estudiar este fenómeno en detalle la Alianza Mundial por el Suelo (GSP) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) inició un proyecto con el que busca estimar el área de suelos afectados por  las sales a escala global, en el que se utiliza un enfoque de abajo hacia arriba, donde cada país miembro contribuye con sus mapas, siguiendo las especificaciones técnicas sugeridas.

 

En Argentina, el INTA junto con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), elaboraron el Mapa Nacional de Suelos Salinos como contribución a un muestreo mucho más global que aporta datos interesantes. “El Mapeo Digital de Suelos (DSM) es una disciplina relativamente reciente de la Ciencia del Suelo que promueve FAO para la elaboración de mapas globales de variables de suelos”, indicó Darío Rodríguez, investigador del Instituto de Suelos del INTA.

 

El territorio es extenso y tiene una gran superficie de SAS, distribuida en ambientes muy diferentes. “El origen de estos suelos es en parte natural y también en parte inducido por diferentes actividades, como la producción agrícola y ganadera, el riego y el manejo forestal, entre otras”, dijo Rodríguez, y agregó: “Los SAS se encuentran preferentemente en ambientes áridos y semiáridos, ubicados hacia el oeste del territorio. En las zonas de secano existen suelos salinos que muestran con frecuencia eflorescencias salinas y costras y suelos con horizontes B nátricos”.

 

 

La FAO busca promover la innovación tecnológica para gestionar y remediar estos suelos, y conocer el estado de conservación.

 

 

En las zonas dedicadas a la agricultura intensiva de regadío completo (viñedos, frutas, hortalizas), la salinización secundaria afecta en diferente grado, alrededor del 25% de la superficie total. La mayor parte de la salinización del suelo es causada por el ascenso capilar de sales desde el agua subterránea.

 

El mapa indica que de 0-30 centímetros de profundidad hay 770.403 kilómetros cuadrados de suelos salinos, sódicos o salinos-sódicos, lo que representa el 27,6 % de la superficie del país, y de 30-100 centímetros de profundidad hay 1.066.389 kilómetros cuadrados, para un porcentaje del 38,2%.

 

Por otro lado, existen millones de hectáreas de suelos naturales en ambientes húmedos, subhúmedos y semiáridos, la mayoría de ellos con horizontes B nátricos de diferente espesor y también con reacción alcalina en todo el perfil. Miguel Taboada, director del Instituto de Suelos, explicó que se ubican en el sector oriental del país en tres grandes áreas: la “Pampa Inundable” en Buenos Aires, la “Pampa Interior” (en Buenos Aires y Córdoba) y los “Bajos Submeridionales”, en el sur del Chaco y Centro-Norte de Santa Fe.

 

Además, existen suelos agrícolas que sufrieron recientes procesos de salinización/alcalinización debido a alteraciones en el régimen hídrico. “Un proceso atribuido a acciones antrópicas de aumento de las precipitaciones en los últimos treinta años elevó el nivel del agua subterránea y contribuye al problema en las áreas de descarga”, especificó Taboada.

 

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