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La uva para consumo en fresco no pierde adeptos

En Argentina la mayor productora de la fruta fresca es San Juan, que concentra el 81% de las hectáreas cultivadas. La siguen Mendoza, que domina en cuanto a vinos, y Río Negro.

Por redacción
| 28 de marzo de 2021
Red globe. Es de gran porte, roja, sabrosa y con buena vida útil, ideal para el consumo en fresco. Foto: Carlos Braile.

La uva de mesa es considerada como una golosina natural que se puede adquirir en el mercado para su consumo fresco aproximadamente hasta mayo. La fruta contiene propiedades nutricionales: vitamina C y minerales como potasio, hierro, calcio y fósforo. En Argentina, la temporada de cultivo abarca desde la floración, que arranca en octubre y se extiende hasta la época de vendimia, en febrero y marzo.

 

La superficie de vid, incluidas las uvas para vinificación, registrada en el país es de más de 200.000 hectáreas y la producción anual sobrepasa las 2.400.000 toneladas. Hay 18 provincias  productoras: Mendoza encabeza la lista con más de 1.500.000 toneladas anuales; sigue San Juan con más de 500.000;  La Rioja tiene más de 80.000 y junto a Salta, Catamarca, Neuquén y Río Negro concentran aproximadamente el 99% del territorio nacional. El 1% restante se distribuye en 11 provincias: La Pampa, Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Santiago del Estero y Santa Fe.

 

 

Sol Puntano tiene para consumir en fresco Superior para pasas y Red Globe; para vino hay Cabernet sauvignon Malbec y Chardonnay.

 

 

La uva es el fruto de la vid o parra, cuyo nombre científico es Vitis vinífera, una planta semileñosa y/o trepadora que cuando se deja crecer libremente puede alcanzar más de 30 metros pero que, al podarla anualmente, queda reducida a un pequeño arbusto de un metro. Esta fruta no solo es comestible sino que sirve como materia prima para la fabricación de vinos, mosto, pasas y productos cosméticos, entre otros.

 

El Senasa recomienda la ingesta, cuyo cultivo controla en cuanto a sanidad, inocuidad y calidad. Las normas elaboradas por el organismo sobre buenas prácticas agrícolas e higiene para frutas y hortalizas favorecen que este producto, cultivado en forma segura, cuidando el ambiente y la salud de los trabajadores, llegue a la mesa de todos los argentinos.

 

Los programas nacionales de Control y Erradicación de las Moscas de los Frutos (Procem) y de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana, ambos del Senasa, trabajan en estas regiones para reducir el impacto socioeconómico de estas plagas, a través del monitoreo, la prevención y el control.

 

Una de las ventajas argentinas en la producción de uva de mesa es que puede ofrecer una misma variedad en distintas épocas, ya que el cultivo se realiza en regiones con diferentes características climáticas, lo que da una amplitud de oferta en el tiempo que no pueden lograr la mayoría de los otros países productores.

 

El 92,1% de la superficie de vid del país corresponde a variedades aptas para elaboración de vinos y mostos, el 5,7% a las que están destinadas para consumo en fresco y el 2,1% a variedades que sirven para pasas. 

 

Las principales variedades destinadas a consumo en fresco son las uvas blancas sin semilla, especialmente la variedad superior Seedles; las rosadas con semillas, entre las que predominan las Flame Seedless y Red Globe; las dulces de color rojo violáceo intenso, llamadas Cardinal; y la Cereza, un cepaje de mesa que se suele comercializar en el mercado interno.

 

Para comprarlas, los racimos deben ser macizos y los frutos firmes; al elegirlas hay que agitar suavemente el racimo y si cae alguna uva quiere decir que está demasiado madura.

 

Lo recomendable para quienes tienen parras en la casa es no dejar la fruta sin cosechar porque sirve de refugio para la plaga Lobesia botrana. 

 

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