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Sol Puntano está en plena cosecha de tomates, uvas de mesa y peras

Todo se vende fresco y también con agregado de valor, ya sea tomate envasado para salsa o mermeladas de frutas.

Por estos días hay actividad intensa en Sol Puntano. Desafiando el calor, los operarios de campo están realizando tres cosechas a la vez para ofrecer volumen a la producción que tiene la escuela experimental que maneja el gobierno provincial.

Un grupo está recolectando tomates de la variedad perita, otro es el encargado de la cosecha de peras y, finalmente, un tercero agacha día a día el lomo en los parrales para obtener la uva de mesa que ya está lista para salir a la venta. En todos los casos las visitas son diarias para observar el estado de las frutas y recolectar las que ya están maduras.

Al recorrido lo encabeza el ingeniero agrónomo Alfredo Cartellone, quien es el encargado de la producción agrícola en la colonia ubicada en el kilómetro 737 de la Autopista de las Serranías Puntanas, camino a Mendoza. Al pisar tierra arada entre los tomates, cuenta que “se cosechan cuando ya están rojos, por eso hay que hacer un monitoreo diario del que participan cinco personas”.

Son cultivos que se implantaron en octubre, luego de un proceso muy delicado que se hace en el invernáculo con plantines. La expectativa es terminar con unos 60 mil kilos, que se usarán para la venta directa de verdura fresca y para hacer salsa de tomates, que Sol Puntano vende envasada en botellas al igual que la fruta ya pelada y cortada en mitades para aquellos que quieran hacer la salsa ellos mismos.

 

 

Como en verano no arman las ferias de pequeños y medianos productores, los canales de venta son dos: por un lado, las ferias itinerantes que últimamente abren los martes en la rotonda Torrontegui; y por otro, los jueves directamente en la colonia agrícola, donde además ofrecen sus productos las familias que trabajan las Parcelas Hortícolas, entre las que hay bolivianas y criollas.

El segundo punto de la visita son los parrales, de los que penden los racimos de uva de mesa. Tal como en el caso de los tomates, hay que repasar todos los días las hileras e ir sacando las que ya están grandes y moradas. Son de la variedad Red Globe y no sirven para vinificar ya que tienen más azúcares y menos taninos y polifenoles.

Las parras también difieren de las que suelen verse en Mendoza para la fabricación de vino, ya que son de estructura horizontal y más altas, sin el espaldero característico. Son plantas que ya tienen 12 años de edad y están en plena producción, lo mismo que las que tienen uvas blancas de las variedades Victoria y Superior, que serán cosechadas próximamente. A estas últimas las utilizan para agregar valor haciendo pasas, y luego se venden en un mix con nueces y almendras que secan con una máquina adquirida en los últimos años, que también presta servicio a los productores de San Luis.

“Las heladas primaverales, que afectaron mucho a los duraznos y los almendros, también les pegaron a las uvas. Lo normal sería sacar 30 mil kilos, pero con la mitad me conformo”, asegura el ingeniero agrónomo mientras da algunas indicaciones a los hombres que meten las tijeras entre las ramas y van acumulando uvas en cajones plásticos.

Para ir a la tercera parada hay que subirse a la camioneta de Cartellone, ya que las peras están en un extremo del predio de 26 hectáreas, lindero a la escuela agrotécnica. Allí crecen las variedades Packham y William, parecidas entre sí, aunque la primera luce un poco más grande. También son frutos de madurez escalonada, que luego de la cosecha permanecerán en cámaras de frío a dos grados para ir manejando el stock y poder culminar su proceso a medida que apriete la demanda. La aspiración es sacar 15 mil kilos en esa hectárea, dedicada este año a la producción de peras, que también se utilizan para hacer un dulce que tuvo mucho éxito entre los consumidores puntanos.

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Sol Puntano está en plena cosecha de tomates, uvas de mesa y peras

Todo se vende fresco y también con agregado de valor, ya sea tomate envasado para salsa o mermeladas de frutas.

Tomates. Este año hicieron perita (foto) y cherry, no los redondos. La plantación había sido en octubre de 2019. Fotos: Prensa Ministerio de Producción.

Por estos días hay actividad intensa en Sol Puntano. Desafiando el calor, los operarios de campo están realizando tres cosechas a la vez para ofrecer volumen a la producción que tiene la escuela experimental que maneja el gobierno provincial.

Un grupo está recolectando tomates de la variedad perita, otro es el encargado de la cosecha de peras y, finalmente, un tercero agacha día a día el lomo en los parrales para obtener la uva de mesa que ya está lista para salir a la venta. En todos los casos las visitas son diarias para observar el estado de las frutas y recolectar las que ya están maduras.

Al recorrido lo encabeza el ingeniero agrónomo Alfredo Cartellone, quien es el encargado de la producción agrícola en la colonia ubicada en el kilómetro 737 de la Autopista de las Serranías Puntanas, camino a Mendoza. Al pisar tierra arada entre los tomates, cuenta que “se cosechan cuando ya están rojos, por eso hay que hacer un monitoreo diario del que participan cinco personas”.

Son cultivos que se implantaron en octubre, luego de un proceso muy delicado que se hace en el invernáculo con plantines. La expectativa es terminar con unos 60 mil kilos, que se usarán para la venta directa de verdura fresca y para hacer salsa de tomates, que Sol Puntano vende envasada en botellas al igual que la fruta ya pelada y cortada en mitades para aquellos que quieran hacer la salsa ellos mismos.

 

 

Como en verano no arman las ferias de pequeños y medianos productores, los canales de venta son dos: por un lado, las ferias itinerantes que últimamente abren los martes en la rotonda Torrontegui; y por otro, los jueves directamente en la colonia agrícola, donde además ofrecen sus productos las familias que trabajan las Parcelas Hortícolas, entre las que hay bolivianas y criollas.

El segundo punto de la visita son los parrales, de los que penden los racimos de uva de mesa. Tal como en el caso de los tomates, hay que repasar todos los días las hileras e ir sacando las que ya están grandes y moradas. Son de la variedad Red Globe y no sirven para vinificar ya que tienen más azúcares y menos taninos y polifenoles.

Las parras también difieren de las que suelen verse en Mendoza para la fabricación de vino, ya que son de estructura horizontal y más altas, sin el espaldero característico. Son plantas que ya tienen 12 años de edad y están en plena producción, lo mismo que las que tienen uvas blancas de las variedades Victoria y Superior, que serán cosechadas próximamente. A estas últimas las utilizan para agregar valor haciendo pasas, y luego se venden en un mix con nueces y almendras que secan con una máquina adquirida en los últimos años, que también presta servicio a los productores de San Luis.

“Las heladas primaverales, que afectaron mucho a los duraznos y los almendros, también les pegaron a las uvas. Lo normal sería sacar 30 mil kilos, pero con la mitad me conformo”, asegura el ingeniero agrónomo mientras da algunas indicaciones a los hombres que meten las tijeras entre las ramas y van acumulando uvas en cajones plásticos.

Para ir a la tercera parada hay que subirse a la camioneta de Cartellone, ya que las peras están en un extremo del predio de 26 hectáreas, lindero a la escuela agrotécnica. Allí crecen las variedades Packham y William, parecidas entre sí, aunque la primera luce un poco más grande. También son frutos de madurez escalonada, que luego de la cosecha permanecerán en cámaras de frío a dos grados para ir manejando el stock y poder culminar su proceso a medida que apriete la demanda. La aspiración es sacar 15 mil kilos en esa hectárea, dedicada este año a la producción de peras, que también se utilizan para hacer un dulce que tuvo mucho éxito entre los consumidores puntanos.

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