SAN LUIS - Miércoles 22 de Mayo de 2024

SAN LUIS - Miércoles 22 de Mayo de 2024

EN VIVO

Las emociones del Mundial bajo el manto de Qadim

Hacemos un breve recorrido por los 32 partidos que vimos y algunas sensaciones que perduran.

Por Alejandro Magdaleno
| 24 de diciembre de 2022
Estuvimos ahí. En el momento exacto que el astro argentino, Lionel Messi, levanta la tercera Copa del Mundo para la Selección Argentina. Foto: El Diario.

La música arábiga suena a tope en cada rincón de Doha y el llamado a alabar a Alá en las mezquitas ya forma parte de lo cotidiano.

 

Paramos la pelota mientras la Copa descansa entre las manos elevadas al cielo de Messi.

 

Ponemos en pausa las emociones, porque el Mundial terminó pero el corazón sigue latiendo en plenitud.

 

Me pongo a repasar los partidos que pude observar, deglutir y analizar desde la posición de privilegio de periodista acreditado por FIFA.

 

Nunca más va a suceder algo así. La posibilidad de observar 32 partidos de un Mundial.

 

Aún tengo muy presente los 11 juegos en los que pude estar en la Copa de Brasil 2014 con Argentina llegando a la final. Ver ese número de partidos en un Mundial ya es increíble. Pero 32 es descomunal, majestuoso y una bendición de arenas místicas del desierto y aguas gloriosas del Golfo Pérsico, fusionados para que Qatar presente 8 estadios colosales en un radio de no más de 55 kilómetros.

 

 Todas. Las 32 entradas utilizadas por el corresponsal de El Diario en Qatar.

 

Es cierto que la fase de grupos fue frenética, con dos partidos por jornada y el último de ellos comenzando a las 22, lo que entre pospartido y cobertura siguiente generaba que salga del estadio nunca antes de las 2 ya en la madrugada y con cena por completar, pero qué se puede comparar a ver fútbol y más fútbol en un Mundial, a tener a los mejores jugadores del planeta en primera fila jugando con la camiseta de su nación.

 

Pienso en cada escenario y Lusail, bañado de oro, es el elegido. Muy simple: ahí comenzó el sueño con pesadilla (derrota ante Arabia Saudita) y ahí mismo la recuperación (México), y el éxtasis (Países Bajos y Croacia) antes de arribar a la final del 18 de diciembre y gritar Campeones del Mundo ante Francia en el mejor partido final de la historia de los Mundiales.

 

Cada estadio guarda su impronta y majestuosidad.

 

En Al Bayt, cual carpa gigante, observé la inauguración de la Copa y el partido inaugural con triunfo de Ecuador ante el dueño de casa 2-0. Y seguí el recorrido de los de Gustavo Alfaro luego, en Khalifa.

 

La bandera de El Diario acompañó a Ecuador y aquella imagen de Alfaro y Louis Van Gaal, juntos, posando con nuestra bandera fue sensacional.

 

Alfaro, ante una pregunta de El Diario, se permitió hablar de sus sueños y abrigar en ellos los sueños que siempre están ahí, enfrente de cada uno y de cada una, aguardando para que vayamos por ellos.

 

En Khalifa vi perder a Alemania ante Japón en un gran partido de ambas selecciones y a Croacia subir al podio otra vez (fue subcampeón en Rusia 2018).

 

En Ahmad Bin Ali disfruté y sufrí al final venciendo a Australia en un estadio donde tenía muchas ilusiones por el esplendor de De Bruyne y Bélgica: una de las grandes decepciones.

 

A metros de Ahmad Bin Ali encontré yerba, esa yerba de nombre Campeón que alegró el día a día cuando las provisiones se habían terminado. Y el mate fue cábala en esta Copa.

 

El Stadium 974, el de los contenedores, el que será reciclado y está a orillas del Golfo Pérsico, la Scaloneta superó a Polonia y sacó boleto en primera clase para octavos.

 

Después, volví a ver Brasil ante Corea. Brasil que bailó a los asiáticos, y que después le erró el paso ante Croacia, mientras Argentina a esa hora esperaba jugar ante Países Bajos.

 

En Education City, que ahora pasa a ser un centro educativo exclusivo para niñas y mujeres, disfruté con la hinchada de Marruecos y un equipo que hizo historia al llevar al continente africano por primera vez a estar entre los cuatro mejores de un Mundial. En los penales sacó a España tras un 0-0 muy trabajado.

 

Allí pospartido pudimos participar de la conferencia de prensa con Luis Enrique y sus deseos de éxito para Argentina.

 

Podría decir que en Al Thumama Stadium arrancó el vendaval marroquí con el triunfo ante Bélgica.

 

Y en ese estadio, uno de los tres a los que se llegaba en micro (los otros Al Janoub y Al Bayt) luego del metro, hubo que correr 3 kilómetros para llegar a Senegal vs. Países Bajos; el micro de prensa ya había partido y la llegada con los hinchas fue el filo del inicio.

 

En Janoub vi el que para mí fue el mejor gol del torneo: Vincent Aboubakar, de Camerún a Serbia, en un memorable 3 a 3 picando la pelota por sobre la humanidad del arquero Milimkovic-Savic (fue el 2-3), antes de enganchar en el borde del área y dejar tirado a un defensor.

 

En ese estadio vimos llorar a "Lucho" Suárez en la despedida de Uruguay y de él y muchos compañeros (Godín y Cavani a la cabeza) de los Mundiales.

 

Es infinita la lista de recuerdos, detalles, anécdotas y emociones en cada uno de los 32 partidos que vi y de los 8 estadios que visité a menudo, con sus particularidades y sus lujos, pero me quedo con Lusail. Ahí fuimos (somos) campeones del Mundo. En ese estadio, Lionel Scaloni entró a la conferencia con la bandera argentina de El Diario a minutos de ser el DT campeón y el único en la historia del fútbol argentino en ganar Copa América y Copa del Mundo.

 

Por acá anda flotando aún un "Dale Campeón, dale Campeón"; viste túnica celeste y blanca, juega de 10 y levanta la Copa al cielo, donde está el otro 10. Gracias a la vida, gracias a la emoción que despierta esta pasión de multitudes, gracias a la posibilidad de vivir y contar este histórico Mundial.

 

Más allá de las creencias, esta Copa permitió un acercamiento cultural, religioso y masivo único en el planeta tierra. Gracias a la hospitalidad de la gente de Qatar. Gracias Alá. Gracias Qadim, nombre con el que describe a Dios la corriente principal de teólogos musulmanes.

 

Qadim es eterno, intemporal e infinito. Representa las mismas sensaciones que tenemos argentinos y argentinas pos Mundial. 

 

Alejandro Magdaleno/ALG

 

LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casa

Suscribite a El Diario y tendrás acceso a la versión digital de todos nuestros productos y contenido exclusivo