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Ramón, el conductor que volvió a ver el tren luego de 30 años

Nievas trabajó en el sector y se jubiló hace poco. Vivió con mucha emoción la llegada de la "Marcha Blanca".

Por redacción
| 26 de marzo de 2023
Contento y emocionado. En el paso del tren de pasajeros por la localidad, Nievas se sentó en uno de los vagones de primera y revivió experiencias. Fotos: Marina Balbo.

"Ahora que va a correr de nuevo, es para mí una emoción muy grande. Es muy importante para estas localidades, como Beazley, que es un pueblo ferroviario”. La frase es del extrabajador ferroviario Ramón Nievas, quien gozó como pocos el regreso del tren de pasajeros a la población.

 

El martes pasado, la formación “Marcha Blanca” llegó a la estación de Beazley en medio de la emoción y nostalgia de toda una comunidad que hace unos 30 años no veía transitar por sus vías los vagones para pasajeros. El recorrido fue en forma simbólica, ya que realizó su última prueba antes de que convertirse en un servicio regular entre Retiro y Palmira, Mendoza, y viceversa.

 

“¿Qué es lo que hace un ferroviario cuando le quitan el tren?”, reza una de las líricas más emblemáticas del cancionero popular. Esa pregunta resuena al día de hoy en la cadena infinita de personas que vivieron el esplendor de las vías. Y quizá es lo que resonó en Nievas al volver a ver la maquinaria, aunque probablemente el interrogante fue al revés: “¿Qué es lo que hace un ferroviario cuando le devuelven el tren?”.

 

Acompañado. Vivió un momento único con sus hijos Nicole e Isan.

 

Nievas, de 61 años, está en pareja con Malvina Calderón. Tienen tres hijos: los mellizos Ángel e Isan, de 7 años, y la pequeña Nicole, de 2 años. Hace tres años se retiró del sector tras negociar con Trenes Argentinos, y el mes que viene comenzará a cobrar su jubilación. En medio de todo ese cúmulo de vivencias, la vuelta del servicio le significó un brillo irrepetible.   

 

El extrabajador ferroviario, que se desempeñó como conductor de locomotoras durante casi 40 años, nació en Monte Comán (Mendoza). A los 10 años se fue a vivir a Palmira, donde terminó la secundaria y realizó el servicio militar obligatorio. A los 20 comenzó a trabajar en Ferrocarriles Argentinos (FA).

 

“Cuando era chico mi sueño era ser piloto de avión, pero no pudo ser. También me gustaban los trenes; mi padre era ferroviario y siempre los hijos de ferroviarios tienen grandes chances de entrar a este trabajo, ya que va de generación en generación, y por eso me inserté laboralmente. Comencé como ayudante de conductor de locomotora”, recordó.

 

Para ocupar el puesto debió realizar varias capacitaciones con el fin llegar a la categoría de autorizado, que podía ser conductor o ayudante de conductor. “Fui uno de los conductores más jóvenes de la línea, cada 30 o 35 años se renueva todo el parque de conductores para que sean jóvenes”, precisó.

 

Debemos recuperar el ferrocarril para el progreso del país. Hay mucho por hacer en los trenes de pasajeros (Ramón Nievas- extrabajador del ferrocarril)

En 1984 se fue a trabajar a Laboulaye, Córdoba, y luego fue trasladado a Retiro, donde estuvo casi un año en el puesto de conductor clasificado. “Antes se les llamaba maquinistas porque eran máquinas a vapor. Me manejaba por la zona bonaerense de José C. Paz y Pilar”, señaló.

 

Luego retornó a Laboulaye, donde trabajó hasta que el gobierno menemista privatizó el ferrocarril. “Me trasladaron a Rufino con el cargo de inspector de circulación en trenes de carga. Después fui a Concordia dos años, a Junín de Buenos Aires y volví a Palmira, donde veníamos a trabajar al sector de Beazley”.

 

Como a Nievas le gustaba la zona, le propuso a sus jefes que se hacía cargo de Beazley y la propuesta fue aceptada. “Hace 16 años que vivo acá, donde conocí a mi actual pareja y comencé una vida nueva. Acá estuve al frente de todo lo que era la circulación, con los relevos de trenes, personal de conducción y también manejaba trenes de carga”, describió.

 

Resaltó que el martes pasado, cuando pasó la formación, hubo mucha emoción en los vecinos.  “La gente está contenta con el tren, les cambió el ánimo. Es un pueblo triste en el sentido de que no tenemos fábricas y pelea para poder sobrevivir. Es un pueblo ferroviario y no tenemos una locomotora como adorno frente a la estación”, dijo.

 

“No solo es importante a nivel social, el tren de pasajeros no trae solamente lo emocional, sino el progreso. Porque toda la gente que quiera hacer turismo en San Luis o Mendoza, lo puede hacer con el tren. Y si se lo acompaña con buena publicidad, le va a cambiar la vida a este pueblo”, opinó.

 

Nievas se siente muy orgulloso de ser ferroviario porque es una misión muy importante, por todo el trabajo que realizan. “Actualmente se traslada la mayor carga que en otros transportes, se pasa por los distintos pueblos, se mueven pasajeros y se relaciona con la gente. Es como una familia grande; lo que extraño del trabajo es la parte humana, los amigos que conocí en los distintos lugares donde viví. Los ferroviarios pertenecemos a una familia”.

 

Para el hombre, el ferrocarril en Argentina quedó muy atrasado en estructura, pero no pierde la fe de que va a mejorar todo. “Primero porque como sociedad debemos avanzar y no retroceder; y segundo, debemos recuperar el ferrocarril para el progreso del país. En cuanto a los trenes de pasajeros hay mucho por hacer: circulamos a 40 kilómetros por hora cuando otros países circulan a 400 kilómetros. Además, como ferroviario que soy, sueño con un ferrocarril a la altura del siglo 21”, resaltó.

 

Hace tres años se adhirió al retiro después de negociar con la empresa y recibió una indemnización. “Con el dinero me compré una camioneta de gran porte, remodelé mi casa y puse un emprendimiento, una planta envasadora de agua para vivir de eso hasta que comience a cobrar la jubilación”, manifestó.

 

La idea de Ramón es no trabajar más, quiere disfrutar y viajar. Aunque también tiene el sueño de escribir un libro con sus memorias en el trabajo en el ferrocarril, en la que vivió muchos acontecimientos alegres y tristes. “El accidente de colectivo en Zanjitas fue muy impactante”, recordó.

 

Ahora, el brillo ferroviario se renovará cuando el tren de pasajeros vuelva a sentirse en Beazley. Por ahora, las vías no se acaban.

 

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