Consejo para Claudio P.: lejos de los deportistas puntanos, por favor
El gobernador de la provincia sumó un nuevo episodio a una ¿suerte? de extraño comportamiento cada vez que se acerca a un representante de la provincia. Lo sufrieron Balerdi, Aumada, River Plate y los chicos de los Binacionales del año pasado.
Ahora que se acerca el Mundial, las cábalas vuelven a la escena y la línea entre creer o no creer en la suerte (buena y mala) se vuelve más difusa. Si las hay, las brujas parecen haberse enfadado contra todo aquel deportista al que el gobernador de la provincia se acerca.
La reciente desafectación de Leonardo Balerdi de la selección argentina es la más nueva de las intervenciones de Claudio P. en esa suerte de conjuro contra los deportistas de la provincia. Apenas se enteró de la convocatoria histórica que convertiría al villamercedino en el primer puntano en jugar un Mundial y siempre atento a colgarse de cualquier botín que ande cerca, el primer mandatorio tuiteó una felicitación.
A los pocos días, ante la noticia de la lesión, el bueno de Claudio tuvo que subir otro posteo en el que le enviaba fuerzas al atribulado futbolista.
Las primeras sospechas de que el gobernador no es precisamente un amuleto para los deportistas de la provincia se remontan a 2014, en una inolvidable noche de boxeo en el Ave Fénix en la que Marcos “El Flaco” Aumada buscaba por primera vez el título argentino.
El pugilista puntano llegaba en su mejor momento, muy bien entrenado y con el apoyo del Gobierno, por entonces encabezado por el mismo mandatario de la actualidad. Estaba todo preparado para que San Luis volviera a la gloria en el round y el primer mandatorio llegó con su habitual sonrisa a ubicarse en la primera fila del ring side.
La pelea duró siete rounds. Aumada deambuló sin rumbo, no sacó las manos, tiró el bucal para ganar tiempo varias veces y se ahogó de manera inexplicable. Las seis mil personas que estaban el estadio no daban cuenta de lo que venían: su noqueador con las manos atadas, víctima de un hechizo del que tuvo que recuperarse muchos años después.
Decepcionado y rodeado de su séquito de duendecillos de traje, Claudio P. abandonó el estadio no tan sonriente.
Cordobés e hincha de River, el gobernador vaticinó un resultado positivo para el equipo Millonario en la final jugada en Córdoba hace algunas semanas. Vistió a Gaspar, su gato, émulo de Conan o de Dylan, las mascotas de los últimos presidentes del país, con la camiseta de la banda roja y prefirió callar después de su equipo cayera en la final con dos goles sobre la hora.
Muchos hinchas del club de Nuñez recordaron que la última vez que el equipo vino a la provincia, la dirigencia no tuvo más opción que recibir la visita sonriente del gobernador junto al intendente Maximiliano Frontera (17/02/2026). No venía tan mal River hasta que la dirigencia estrechó la mano orgullosa del contador y el momento se completó mostrando una camiseta N° 10 de River con la inscripción: Poggi.
Los resultados de River Plate en la primera mitad del año hablan por si solos.
Para mostrar un apoyo inexistente a los jóvenes deportistas de San Luis, Claudio P. puso en su agenda la despedida, el año pasado, de los representantes de la provincia en los Juegos Binacionales que se disputaron en Chile.
Tal su costumbre, se sacó fotos con todos, sonrió forzosamente y deseó “suerte”. La delegación puntana vino con el último puesto pese al esfuerzo notable de sus deportistas.
Hay fuerzas invisibles que ni el talento, ni capacidad ni el entrenamiento son capaces de vencer.
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