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Separan a un policía acusado de agredir a tres jóvenes

Por redacción
| 13 de junio de 2014
Es investigado por “privación ilegítima de la libertad, abuso de arma de fuego y lesiones”.

El alférez Gustavo Ezequiel Sosa, de 27 años, fue pasado a disponibilidad y le iniciaron un sumario administrativo "por cometer una falta grave establecida en el Reglamento Disciplinario Policial", según refiere un comunicado de la fuerza. Una joven aseguró que la golpeó y amenazó a ella y dos amigas con un arma. 
La joven hizo la denuncia en la Comisaría 4ª. Precisó que una de  sus acompañantes es menor y que fueron llevadas a una casa. 
Asentó que antes de llegar, las amenazaron con un arma de fuego. Y que en el domicilio fueron agredidas por Sosa y un amigo, César Andrés Lucero, de 23 años, soldado del Ejército Argentino. 
A partir de eso, los policías de la seccional iniciaron un sumario caratulado "Averiguación privación ilegítima de la libertad, abuso de arma de fuego, lesiones". 
"Al efectivo (Sosa) le ha sido retirado en forma preventiva el arma provista por la institución oportunamente", reza un comunicado oficial de la Policía.
La madrugada del viernes 6 de junio Sosa estaba de franco de servicio y decidió salir a divertirse al boliche "Las Chacras Megadisco",  de Juana Koslay. 
Cuando el baile terminó, se dispuso a regresar a San Luis en su Volkswagen Gol con vidrios polarizados. Le ofreció a tres jóvenes,  que habían conocido esa noche, a acercarlas a sus respectivas casas. Las chicas no se negaron: subieron al vehículo del agente, informó una fuente de Relaciones Policiales.
Según la versión de la denunciante, el conductor fue por la Aguada de Pueyrredón y pasó por el Puente Derivador. Durante el viaje, decidieron ir a un boliche céntrico. 
Como estaba cerrado, fueron a la casa de unos de los jóvenes, ubicada en inmediaciones de Sargento Cabral y Ayacucho, en la zona oeste de la ciudad.
Luego de  cruzar la avenida Lafinur, las chicas fueron intimidadas por los individuos. Ambos les exhibieron armas de fuego. 
Al llegar a destino, fueron golpeadas. Y las jóvenes, para defenderse, le arrojaron a uno de ellos un trozo de cemento en el rostro.    
"Lo acontecido surgió porque las acusaban de haberse apropiado del arma de unos de ellos", confió una fuente de la Comisaría 4. 
La versión del agente
Sosa también hizo una denuncia, en la misma seccional, donde manifestó que antes de llegar a lo de su amigo se percató de que le faltaba su arma reglamentaria, que estaba guardada en el costado de la puerta. 
Al darse cuenta, le reclamó a las chicas que se la entregaran. Ellas se negaron y se generó una discusión y forcejeo. Logró recuperar su arma, que una de las chicas ocultaba dentro de su cartera, comentó el informante.
"La Jefatura de Policía se ha puesto a disposición de la Justicia y las denunciantes, para dejar fehacientemente aclaradas y establecidas las circunstancias en las cuales ocurrió el hecho investigado", concluye el comunicado.

 




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