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Mejora el peón baleado en el asalto a un campo

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Mejora el peón baleado en el asalto a un campo

Es un buen síntoma. A Zacarías Torres, el peón de campo baleado por delincuentes que asaltaron la estancia “La Rinconada”, al sur de la ciudad de San Luis, tuvo una leve mejoría: sigue internado en el Hospital San Luis, pero ayer le retiraron el respirador artificial y respira por sus propios medios.
“Ese es el parte médico que nos dieron al mediodía”, informó el jefe de la Subcomisaría 3ª de Beazley, oficial principal Diego López. 
“Zacarías ha tenido un poquito de mejoría, le han sacado un respirador y le han dado un poquito de comida, es un alivio, gracias a Dios”, contó América Castro, esposa de Horangel Argañaraz, el cuidador del campo. El puestero también sufrió la violencia de los delincuentes.
La subcomisaría de Beazley, con colaboración de la división Delitos, de la capital, tiene en sus manos la investigación por el robo a mano armada, cometido el lunes a la noche. 
Los policías trabajan con la idea de que los delincuentes que dieron el golpe tenían la información de que en el campo había una buena suma de dinero, que rondaría los veintisiete mil pesos.
“Al parecer, había un dinero en el campo, seguramente alguien dijo algo, se ha filtrado la información, los delincuentes fueron en busca de ese dinero”, afirmó el jefe de la Subcomisaría 3ª.
“El móvil ha sido el robo, eso ya está establecido”, acotó el jefe de Delitos, subcomisario Edgard Soloa.
Si bien Torres, un ciudadano paraguayo de 67 años, es quien sufrió las lesiones más graves, porque el disparo que le dieron en el costado derecho del torso le afectó un riñón, la vesícula y el hígado, no fue la única víctima de los delincuentes: al puestero Horangel Argañaraz, de 70 años, le partieron la cabeza de un culatazo y le fracturaron el dedo anular de la mano derecha.
Al trabajo de la Subcomisaría 3ª y Delitos se sumaron los peritos de la división Criminalística, que levantaron huellas en el casco de la estancia y también en la camioneta Ford F 100 del dueño del campo, José Brígido Victoria, que vive en San Juan, según contaron sus empleados. Los ladrones robaron el vehículo y lo dejaron abandonado en la ruta provincial 3, a mitad de camino entre la ciudad de San Luis y la propiedad asaltada, señaló López.
La pick up fue secuestrada por la Policía.
Los investigadores calculan que, tal vez, los delincuentes se llevaron la Ford para evitar que los persiguieran. Porque ellos habían llegado al campo en su propio vehículo. Y una vez que dejaron la camioneta, continuaron la fuga en él. Hasta el momento no han determinado qué rodado es.
Una vez que le dieron de alta, Horangel Argañaraz hace reposo en su casa. Tiene que volver a “La Rinconada”, para revisar todo y saber qué más, aparte del dinero, se llevaron los ladrones. “Tenemos que ir al campo, para ver cómo quedó todo, pero no quiero que mi esposo vaya todavía, aunque ya está mejor”, dijo América Castro a El Diario.
El cuidador ya habló con la Policía, cuando estaba en el hospital, pero los investigadores le habían preguntado si podían pasar ayer a la tarde por su casa, para hacerle más preguntas.
Para llegar al campo que cuida, desde San Luis hay que recorrer 25 kilómetros por la ruta 3, luego andar 40 kilómetros por un camino de tierra, hasta el paraje Las Barrancas. Y de ahí, hacer veinte más hasta “La Rinconada”. El vecino más cercano a la estancia está a dos kilómetros.
La Policía quiere saber de dónde llegaron los malvivientes. Cuando a Argañaraz le preguntaron si notó que tuvieran un acento particular, propio de otra provincia, el anciano contestó que no, que hablaban con la tonada propia de los puntanos.

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Mejora el peón baleado en el asalto a un campo

Eodo revuelto en "La Rinconada": los ladrones robaron 27 mil pesos. Foto: Gentileza Jorge Castro

Es un buen síntoma. A Zacarías Torres, el peón de campo baleado por delincuentes que asaltaron la estancia “La Rinconada”, al sur de la ciudad de San Luis, tuvo una leve mejoría: sigue internado en el Hospital San Luis, pero ayer le retiraron el respirador artificial y respira por sus propios medios.
“Ese es el parte médico que nos dieron al mediodía”, informó el jefe de la Subcomisaría 3ª de Beazley, oficial principal Diego López. 
“Zacarías ha tenido un poquito de mejoría, le han sacado un respirador y le han dado un poquito de comida, es un alivio, gracias a Dios”, contó América Castro, esposa de Horangel Argañaraz, el cuidador del campo. El puestero también sufrió la violencia de los delincuentes.
La subcomisaría de Beazley, con colaboración de la división Delitos, de la capital, tiene en sus manos la investigación por el robo a mano armada, cometido el lunes a la noche. 
Los policías trabajan con la idea de que los delincuentes que dieron el golpe tenían la información de que en el campo había una buena suma de dinero, que rondaría los veintisiete mil pesos.
“Al parecer, había un dinero en el campo, seguramente alguien dijo algo, se ha filtrado la información, los delincuentes fueron en busca de ese dinero”, afirmó el jefe de la Subcomisaría 3ª.
“El móvil ha sido el robo, eso ya está establecido”, acotó el jefe de Delitos, subcomisario Edgard Soloa.
Si bien Torres, un ciudadano paraguayo de 67 años, es quien sufrió las lesiones más graves, porque el disparo que le dieron en el costado derecho del torso le afectó un riñón, la vesícula y el hígado, no fue la única víctima de los delincuentes: al puestero Horangel Argañaraz, de 70 años, le partieron la cabeza de un culatazo y le fracturaron el dedo anular de la mano derecha.
Al trabajo de la Subcomisaría 3ª y Delitos se sumaron los peritos de la división Criminalística, que levantaron huellas en el casco de la estancia y también en la camioneta Ford F 100 del dueño del campo, José Brígido Victoria, que vive en San Juan, según contaron sus empleados. Los ladrones robaron el vehículo y lo dejaron abandonado en la ruta provincial 3, a mitad de camino entre la ciudad de San Luis y la propiedad asaltada, señaló López.
La pick up fue secuestrada por la Policía.
Los investigadores calculan que, tal vez, los delincuentes se llevaron la Ford para evitar que los persiguieran. Porque ellos habían llegado al campo en su propio vehículo. Y una vez que dejaron la camioneta, continuaron la fuga en él. Hasta el momento no han determinado qué rodado es.
Una vez que le dieron de alta, Horangel Argañaraz hace reposo en su casa. Tiene que volver a “La Rinconada”, para revisar todo y saber qué más, aparte del dinero, se llevaron los ladrones. “Tenemos que ir al campo, para ver cómo quedó todo, pero no quiero que mi esposo vaya todavía, aunque ya está mejor”, dijo América Castro a El Diario.
El cuidador ya habló con la Policía, cuando estaba en el hospital, pero los investigadores le habían preguntado si podían pasar ayer a la tarde por su casa, para hacerle más preguntas.
Para llegar al campo que cuida, desde San Luis hay que recorrer 25 kilómetros por la ruta 3, luego andar 40 kilómetros por un camino de tierra, hasta el paraje Las Barrancas. Y de ahí, hacer veinte más hasta “La Rinconada”. El vecino más cercano a la estancia está a dos kilómetros.
La Policía quiere saber de dónde llegaron los malvivientes. Cuando a Argañaraz le preguntaron si notó que tuvieran un acento particular, propio de otra provincia, el anciano contestó que no, que hablaban con la tonada propia de los puntanos.

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