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Asaltó a una mujer y se llevó su auto cargado con el botín

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Asaltó a una mujer y se llevó su auto cargado con el botín

El delincuente entró por la ventana del comedor y amenazó a la dueña de casa y a su hijo de 10 años.

Eran las once y media de la noche del jueves y Nuri Molina estaba sentada a la mesa, junto a su hijo, cenando, en su casa de la calle Chubut al 1800, en la zona oeste de San Luis. El momento íntimo y familiar en el que sólo faltaba su esposo, un camionero que se había ido de viaje, fue quebrado por un delincuente armado que los sorprendió entrando por la ventana. No los maltrató físicamente, pero los amenazó de tal modo y les causó tanto miedo, que más de doce horas después, al relatar el hecho a ella le tiembla la voz y le surge el llanto.

De todo lo que el ladrón se llevó, el auto de su marido, el televisor, una computadora, teléfonos y un equipo de audio, sólo el vehículo apareció ayer, abandonado en la cochera de una vivienda del barrio San Martín. A media mañana, cuando habló con un periodista de El Diario, Nuri le contó que los nervios y el trámite policial posterior al asalto no le habían permitido revisar con tranquilidad su casa, para saber qué más le había robado el asaltante.

“Fácil habrá estado tres horas en mi casa. Estaba armado y me pedía plata, le di todo lo que tenía y le pedía que no nos hiciera nada. Nos encerró en el baño y ahí empezó a destrozar todo y a buscar más plata”, relató. “Yo no tenía más plata”, agregó, conmovida, como si aún necesitara convencer al asaltante que la había apremiado.

El hijo de Nuri, su única compañía en ese momento, tiene 10 años. “Estábamos en la mesa, en el comedor. (El delincuente) se metió por el ventanal que da al garaje y al comedor”, describió la víctima.

“Era un niño de 20 años, como mucho. No sé si andaba con alguien más, yo lo vi a él solo”, le contó a El Diario. El jefe de la Comisaría 4ª, la seccional que tiene jurisdicción en la zona, no descarta que el ladrón haya tenido cómplices: “Por ahí, había alguno más que estaba haciendo de campana”, conjeturó el subcomisario Luis Martínez.

Nuri dijo que “no parecía drogado, no estaba como perdido”. “No tengo idea de si era alguien de la zona –relató–. No nos golpeó, solamente nos amenazaba. Yo le pedía por favor que estuviera tranquilo, que se llevara todo lo que quisiera, lo único que le suplicaba era que no nos fuera a hacer daño a mí y a mi hijo”.

Con sus víctimas encerradas en el baño, el ladrón se dedicó a revisar la vivienda. Encontró las llaves de la cochera y del Volkswagen Gol 1.9 SD blanco del dueño de casa. Entonces cargó el botín en el vehículo, abrió el portón y se fue.

(Aún shockeada. Nuri (izquierda) se conmueve al contar el hecho)

El subcomisario Martínez dice que era la una y media de ayer cuando la mujer asaltada logró salir y pedir ayuda. Entonces montaron un operativo cerrojo en toda la ciudad y pidieron al centro de control de monitoreo la colaboración para tratar de dar, a través de las cámaras de seguridad, con el auto robado.

Pero no tuvieron noticias del vehículo sustraído hasta las ocho y media de la mañana. A esa hora, Renzo De Pascuale, un vecino de la calle Uruguay 826, del barrio San Martín, salió para ir a abrir su negocio, ubicado en otro punto de la ciudad, y se encontró con que en su cochera había un auto ajeno. Entonces llamó a la Policía.

El estacionamiento abarca todo el frente de su casa y está techado, pero completamente abierto por delante. No saben aún a qué hora el delincuente abandonó ahí el Gol. Ni por qué eligió ese lugar, a unas quince cuadras al norte de donde lo sustrajo, para desprenderse del rodado. Esperan que las cámaras de seguridad de la zona les den alguna pista, indicó ayer el jefe de la Seccional 4ª. El ladrón se llevó la llave del auto.

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Asaltó a una mujer y se llevó su auto cargado con el botín

El delincuente entró por la ventana del comedor y amenazó a la dueña de casa y a su hijo de 10 años.

Abandonado a quince cuadras. El ladrón se despojó del Gol en la cochera de una casa de la calle Uruguay, en el barrio San Martín. Fotos: Leandro Cruciani. 

Eran las once y media de la noche del jueves y Nuri Molina estaba sentada a la mesa, junto a su hijo, cenando, en su casa de la calle Chubut al 1800, en la zona oeste de San Luis. El momento íntimo y familiar en el que sólo faltaba su esposo, un camionero que se había ido de viaje, fue quebrado por un delincuente armado que los sorprendió entrando por la ventana. No los maltrató físicamente, pero los amenazó de tal modo y les causó tanto miedo, que más de doce horas después, al relatar el hecho a ella le tiembla la voz y le surge el llanto.

De todo lo que el ladrón se llevó, el auto de su marido, el televisor, una computadora, teléfonos y un equipo de audio, sólo el vehículo apareció ayer, abandonado en la cochera de una vivienda del barrio San Martín. A media mañana, cuando habló con un periodista de El Diario, Nuri le contó que los nervios y el trámite policial posterior al asalto no le habían permitido revisar con tranquilidad su casa, para saber qué más le había robado el asaltante.

“Fácil habrá estado tres horas en mi casa. Estaba armado y me pedía plata, le di todo lo que tenía y le pedía que no nos hiciera nada. Nos encerró en el baño y ahí empezó a destrozar todo y a buscar más plata”, relató. “Yo no tenía más plata”, agregó, conmovida, como si aún necesitara convencer al asaltante que la había apremiado.

El hijo de Nuri, su única compañía en ese momento, tiene 10 años. “Estábamos en la mesa, en el comedor. (El delincuente) se metió por el ventanal que da al garaje y al comedor”, describió la víctima.

“Era un niño de 20 años, como mucho. No sé si andaba con alguien más, yo lo vi a él solo”, le contó a El Diario. El jefe de la Comisaría 4ª, la seccional que tiene jurisdicción en la zona, no descarta que el ladrón haya tenido cómplices: “Por ahí, había alguno más que estaba haciendo de campana”, conjeturó el subcomisario Luis Martínez.

Nuri dijo que “no parecía drogado, no estaba como perdido”. “No tengo idea de si era alguien de la zona –relató–. No nos golpeó, solamente nos amenazaba. Yo le pedía por favor que estuviera tranquilo, que se llevara todo lo que quisiera, lo único que le suplicaba era que no nos fuera a hacer daño a mí y a mi hijo”.

Con sus víctimas encerradas en el baño, el ladrón se dedicó a revisar la vivienda. Encontró las llaves de la cochera y del Volkswagen Gol 1.9 SD blanco del dueño de casa. Entonces cargó el botín en el vehículo, abrió el portón y se fue.

(Aún shockeada. Nuri (izquierda) se conmueve al contar el hecho)

El subcomisario Martínez dice que era la una y media de ayer cuando la mujer asaltada logró salir y pedir ayuda. Entonces montaron un operativo cerrojo en toda la ciudad y pidieron al centro de control de monitoreo la colaboración para tratar de dar, a través de las cámaras de seguridad, con el auto robado.

Pero no tuvieron noticias del vehículo sustraído hasta las ocho y media de la mañana. A esa hora, Renzo De Pascuale, un vecino de la calle Uruguay 826, del barrio San Martín, salió para ir a abrir su negocio, ubicado en otro punto de la ciudad, y se encontró con que en su cochera había un auto ajeno. Entonces llamó a la Policía.

El estacionamiento abarca todo el frente de su casa y está techado, pero completamente abierto por delante. No saben aún a qué hora el delincuente abandonó ahí el Gol. Ni por qué eligió ese lugar, a unas quince cuadras al norte de donde lo sustrajo, para desprenderse del rodado. Esperan que las cámaras de seguridad de la zona les den alguna pista, indicó ayer el jefe de la Seccional 4ª. El ladrón se llevó la llave del auto.

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