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Básquet con aroma de mujer

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Básquet con aroma de mujer

Por Nicolás Morente


Eugenia Bustos (46 años) y Martina Prado (13 años) son un caso especial. Son madre e hija y comparten la pasión en el básquet. Entrenan y juegan en Sociedad Española. Eugenia es multifacética y extrovertida. Ama el deporte. Es jugadora de básquet, hockey, entrenadora, trabaja desde hace 19 años en la Unión Industrial y hasta se animó a estudiar una tecnicatura de Alto Rendimiento en la ULP. Martina es tímida, pero tiene el ADN de su progenitora. Le apasiona el básquet y con sólo 13 años aspira a ser jugadora profesional y a estudiar la carrera de profesorado en Educación Física con el objetivo de dedicarse de lleno al mundo de la “naranja”.



Eugenia, una todoterreno


“Juego desde hace mucho tiempo. Lo hice en la época dorada de GEPU. Donde estaban Daniel 'Zeta' Rodríguez, Raúl 'Chuni' Merlo y Osvaldo Ferrato, entre otros. Después el básquet sufrió una recaída y el hockey dejó de ser elitista y tomó el lugar popular. Recién hace tres años se produjo un cambio”, resaltó Eugenia. El básquet femenino está en auge y en especial en Sociedad Española. “Tenemos varias categorías. U15, U16. Primera femenino y con el Maxibásquet (de 30 años para arriba). Soy entrenadora de Maxibásquet y entreno con la Primera”, agregó. A su vez, Eugenia recuerda cómo volvió a ser otra vez parte del básquet. “Hace cuatro años estaba en un banco y Diana Fuentes me convenció de volver. Desde ese día regresé y no dejé más. La experiencia que he vivido ha sido muy buena. Jugamos en muchos lugares del país, hasta sudamericanos. Nos estamos preparando para el Argentino en General Alvear a realizarse en el mes de setiembre. Si bien soy entrenadora, estudio tecnicatura de Alto rendimiento en la ULP y  sigo jugando al hockey en el Instituto Causay”.



La pasión de Martina por el básquet


Martina Guadalupe Prado vive para el básquet. Juega de base y es considerada muy buena jugadora pese a sus 13 años. “A Martina la llevé a ver un torneo en Rosario. Practicaba danzas clásicas. Se puso a tirar al aro y alguien preguntó por ella. Le vieron mucha técnica. Encontró su lugar en el básquet. Ahora le apasiona”, recordó su madre. “Me gusta escuchar lo que me dice mi mamá. Sueño con ser jugadora profesional. Me gusta atacar y usar mi velocidad”, analiza Martina. Pronto a cumplir 14 años, proyecta su futuro. “Me gustaría estudiar profesorado físico, relacionado para entrenar básquet. Miro todo el día. Es una pasión inexplicable”. Los entendidos destacan su velocidad y la capacidad para realizar tapas. Entrena con varones y eso le brinda competencia y experiencia. También seguridad y fuerza. La hace perder miedo, pese a que ahora la federación suspendió los partidos mixtos”, agregó Eugenia.



Un día de madre e hija


“Me levanto a las 5 de la mañana. Pongo música alegre, desayunamos. Martina es distinta a mí. Es re tranquila. Canto arriba del auto y ella me pide que baje la música.  Es mi equilibrio. El auto es una casa rodante. Viajamos diariamente desde La Punta hacia San Luis. La dejo en el Instituto Santa María y después me voy a trabajar a la Unión Industrial donde lo hago desde hace 19 años. Curso el último año de la tecnicatura de Alto Rendimiento y después entreno básquet y hockey".


El entrenamiento juntas


“Me gusta compartir lo que más pueda con mi mamá. Nos exigimos mucho. Si fuera por nosotras, entrenaríamos todos los días. Hasta los feriados lo hacemos. Nos apasiona”, destacó Martina. “En mi caso disfruto el doble porque hacerlo con mi hija, me motiva el doble”.


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Básquet con aroma de mujer

De pura sangre. Martina Guadalupe Prado y Eugenia Bustos disfrutan entrenar y jugar en el club de la calle Colón. Desean que el básquet recupere prestigio. Fotos: Nicolás Varvara.

Eugenia Bustos (46 años) y Martina Prado (13 años) son un caso especial. Son madre e hija y comparten la pasión en el básquet. Entrenan y juegan en Sociedad Española. Eugenia es multifacética y extrovertida. Ama el deporte. Es jugadora de básquet, hockey, entrenadora, trabaja desde hace 19 años en la Unión Industrial y hasta se animó a estudiar una tecnicatura de Alto Rendimiento en la ULP. Martina es tímida, pero tiene el ADN de su progenitora. Le apasiona el básquet y con sólo 13 años aspira a ser jugadora profesional y a estudiar la carrera de profesorado en Educación Física con el objetivo de dedicarse de lleno al mundo de la “naranja”.



Eugenia, una todoterreno


“Juego desde hace mucho tiempo. Lo hice en la época dorada de GEPU. Donde estaban Daniel 'Zeta' Rodríguez, Raúl 'Chuni' Merlo y Osvaldo Ferrato, entre otros. Después el básquet sufrió una recaída y el hockey dejó de ser elitista y tomó el lugar popular. Recién hace tres años se produjo un cambio”, resaltó Eugenia. El básquet femenino está en auge y en especial en Sociedad Española. “Tenemos varias categorías. U15, U16. Primera femenino y con el Maxibásquet (de 30 años para arriba). Soy entrenadora de Maxibásquet y entreno con la Primera”, agregó. A su vez, Eugenia recuerda cómo volvió a ser otra vez parte del básquet. “Hace cuatro años estaba en un banco y Diana Fuentes me convenció de volver. Desde ese día regresé y no dejé más. La experiencia que he vivido ha sido muy buena. Jugamos en muchos lugares del país, hasta sudamericanos. Nos estamos preparando para el Argentino en General Alvear a realizarse en el mes de setiembre. Si bien soy entrenadora, estudio tecnicatura de Alto rendimiento en la ULP y  sigo jugando al hockey en el Instituto Causay”.



La pasión de Martina por el básquet


Martina Guadalupe Prado vive para el básquet. Juega de base y es considerada muy buena jugadora pese a sus 13 años. “A Martina la llevé a ver un torneo en Rosario. Practicaba danzas clásicas. Se puso a tirar al aro y alguien preguntó por ella. Le vieron mucha técnica. Encontró su lugar en el básquet. Ahora le apasiona”, recordó su madre. “Me gusta escuchar lo que me dice mi mamá. Sueño con ser jugadora profesional. Me gusta atacar y usar mi velocidad”, analiza Martina. Pronto a cumplir 14 años, proyecta su futuro. “Me gustaría estudiar profesorado físico, relacionado para entrenar básquet. Miro todo el día. Es una pasión inexplicable”. Los entendidos destacan su velocidad y la capacidad para realizar tapas. Entrena con varones y eso le brinda competencia y experiencia. También seguridad y fuerza. La hace perder miedo, pese a que ahora la federación suspendió los partidos mixtos”, agregó Eugenia.



Un día de madre e hija


“Me levanto a las 5 de la mañana. Pongo música alegre, desayunamos. Martina es distinta a mí. Es re tranquila. Canto arriba del auto y ella me pide que baje la música.  Es mi equilibrio. El auto es una casa rodante. Viajamos diariamente desde La Punta hacia San Luis. La dejo en el Instituto Santa María y después me voy a trabajar a la Unión Industrial donde lo hago desde hace 19 años. Curso el último año de la tecnicatura de Alto Rendimiento y después entreno básquet y hockey".


El entrenamiento juntas


“Me gusta compartir lo que más pueda con mi mamá. Nos exigimos mucho. Si fuera por nosotras, entrenaríamos todos los días. Hasta los feriados lo hacemos. Nos apasiona”, destacó Martina. “En mi caso disfruto el doble porque hacerlo con mi hija, me motiva el doble”.


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