Sergio Tognelli
Sommelier
Vinos especiales
El vino es una bebida natural producto de la fermentación alcohólica que se obtiene transformando los azúcares de las uvas en alcohol por la acción de las levaduras.
Por lo tanto, el alcohol del vino depende del que produzca su fermentación, siendo de 15 grados el máximo de alcohol que suelen alcanzar los vinos de manera natural, a excepción de los vinos especiales.
En Argentina no nos cuesta tanto que los vinos lleguen a los 15 grados ya que el contenido azucarino de las uvas de nuestro país es muy alto, situación favorecida por las condiciones geográficas y ambientales entre las cuales la disponibilidad de sol juega un papel fundamental.
¿Cuáles son entonces algunos vinos especiales?
Los vinos “encabezados” o “fortificados” hace referencia a todos aquellos vinos a los cuales se les ha añadido alcohol vínico, (obtenido por la destilación de vino, orujos u otros productos de la viña) y quedando entonces con una graduación de entre los 15° y los 20° de alcohol por litro.
Si este alcohol es añadido durante el proceso de la fermentación alcohólica (que dura entre 7 y 15 días aproximadamente), hablaremos de vinos encabezados, quedando el término de fortificados para todos los vinos a los cuales se ha añadido alcohol en cualquier momento de su elaboración.
A los vinos encabezados se les añade alcohol vínico durante la fermentación del mosto, con el objetivo de detener este proceso. Esta fermentación parcial provoca que el vino resultante conserve gran cantidad de azúcares naturales.
Dentro de esta categoría encontraríamos a los Oporto, junto con los vinos de Madeira, los Pedro Ximénez o los Moscatos, caracterizados por tener bastante más de 15° de alcohol y más de 80 grs de azúcar residual.
Particularidad de los Mistelas. Son el producto de añadir al mosto de uva, alcohol destilado, pudiendo ser este alcohol de origen vínico o no. Siendo estrictos, los Mistelas no deberían ser considerados vinos, ya que en su proceso de elaboración no existe fermentación, o en todo caso se trata de una semifermentación.
Nuestras abuelas sabían claramente que estos vinos eran para los postres.
Ahora bien, y sólo como sugerencia, mejor si estos postres tienen chocolate semiamargo o son ácidos y frutales, con maracuyá, frutos negros o frutillas para realizar un maridaje por contraste de sabores entre el dulzor de nuestro “vino especial” y el postre en cuestión.
Enófilos amigos, a probar y a disfrutar... ¡salud!
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