eldiariodelarepublica.com
Los pueblos originarios y el ambiente

Escuchanos EN VIVO!
X

Los pueblos originarios y el ambiente

Los pueblos originarios y las comunidades locales son algunos de los mejores administradores ambientales. El medio de sustento y las culturas dependen de los bosques, el agua limpia y otros recursos naturales, por lo que tienen fuertes incentivos para manejar sus tierras de modo sostenible.
LandMark, la primera plataforma global para brindar mapas de tierras de pueblos originarios y comunidades locales, divulgó en diciembre nuevos datos sobre almacenamiento de carbono, pérdida de cobertura forestal, concesiones de recursos naturales, ubicaciones de represas y otros temas que arrojan luz sobre el ambiente en el que existen esas tierras.
Ahora, cualquiera en cualquier parte puede ver y analizar los aportes de pueblos originarios y comunidades locales e identificar las amenazas que acechan a esas tierras específicas.
Más del 50 por ciento de las tierras mundiales son comunitarias, propiedad colectiva de pueblos originarios y otros grupos locales, y administradas principalmente bajo acuerdos de tenencia consuetudinaria.
Sin embargo, tanto los pueblos originarios como otras comunidades cuentan con derechos legales sobre apenas una fracción de los predios que ocupan, y aún menos cantidad de esos territorios están formalmente registrados y documentados ante el Gobierno. Esto aumenta la posibilidad de que gobiernos, corporaciones u otras elites poderosas se apoderen de esas tierras.
Entre 2000 y 2010, la veloz deforestación representó 80 por ciento de las emisiones totales anuales de carbono en Bolivia y la pérdida forestal no se enlentece. Agricultores y criadores de ganado talan cada vez más bosques, especialmente en la provincia boliviana de Santa Cruz, que experimenta el auge de la producción sojera.
Sin embargo, un informe presentado por el World Resources Institute (WRI, instituto de recursos mundiales) en octubre de 2016 concluyó que, en Bolivia, la deforestación es 2,8 veces menor dentro de tierras legalmente reconocidas como indígenas que fuera de ellas.
Al conceder a los grupos originarios derechos legales sobre las tierras que ocupan, Bolivia logró evitar la emisión de entre ocho y 12 megatoneladas de gases de efecto invernadero por año, equivalentes a quitar de las calles más de 1,7 millones de vehículos motorizados.
Estos beneficios se extienden más allá de Bolivia y por toda la Amazonia. Entre 2000 y 2012, la deforestación anual promedio dentro de bosques reconocidos como indígenas fue entre dos y tres veces menor que fuera de ellos. Asegurar los derechos sobre estas tierras generaría miles de millones de dólares en beneficios climáticos, ambientales y económicos a lo largo de los próximos 20 años.
Otra investigación muestra que las tierras indígenas y comunitarias almacenan alrededor de 25 por ciento del carbono superficial del mundo, confiriendo a estas zonas una vital importancia en la lucha mundial por frenar el cambio climático. En Filipinas, por ejemplo, los ikahalans protegen sus bosques ancestrales desde hace varias generaciones.
La nueva herramienta de análisis de almacenamiento de carbono de LandMark estima que los árboles de dominio ikahalan retienen casi tres millones de toneladas de carbono, con un promedio de 96 toneladas por hectárea en todo su territorio. El carbono total depositado en sus tierras equivale a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de 2,3 millones de vehículos de pasajeros.
Quienes dependen del ambiente para subsistir y aspirar a una mejor calidad de vida, van a proteger el espacio que les permite respirar, porque es el mismo que les permite soñar. Tan grande y tan sencillo como eso.
 

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Los pueblos originarios y el ambiente

Los pueblos originarios y las comunidades locales son algunos de los mejores administradores ambientales. El medio de sustento y las culturas dependen de los bosques, el agua limpia y otros recursos naturales, por lo que tienen fuertes incentivos para manejar sus tierras de modo sostenible.
LandMark, la primera plataforma global para brindar mapas de tierras de pueblos originarios y comunidades locales, divulgó en diciembre nuevos datos sobre almacenamiento de carbono, pérdida de cobertura forestal, concesiones de recursos naturales, ubicaciones de represas y otros temas que arrojan luz sobre el ambiente en el que existen esas tierras.
Ahora, cualquiera en cualquier parte puede ver y analizar los aportes de pueblos originarios y comunidades locales e identificar las amenazas que acechan a esas tierras específicas.
Más del 50 por ciento de las tierras mundiales son comunitarias, propiedad colectiva de pueblos originarios y otros grupos locales, y administradas principalmente bajo acuerdos de tenencia consuetudinaria.
Sin embargo, tanto los pueblos originarios como otras comunidades cuentan con derechos legales sobre apenas una fracción de los predios que ocupan, y aún menos cantidad de esos territorios están formalmente registrados y documentados ante el Gobierno. Esto aumenta la posibilidad de que gobiernos, corporaciones u otras elites poderosas se apoderen de esas tierras.
Entre 2000 y 2010, la veloz deforestación representó 80 por ciento de las emisiones totales anuales de carbono en Bolivia y la pérdida forestal no se enlentece. Agricultores y criadores de ganado talan cada vez más bosques, especialmente en la provincia boliviana de Santa Cruz, que experimenta el auge de la producción sojera.
Sin embargo, un informe presentado por el World Resources Institute (WRI, instituto de recursos mundiales) en octubre de 2016 concluyó que, en Bolivia, la deforestación es 2,8 veces menor dentro de tierras legalmente reconocidas como indígenas que fuera de ellas.
Al conceder a los grupos originarios derechos legales sobre las tierras que ocupan, Bolivia logró evitar la emisión de entre ocho y 12 megatoneladas de gases de efecto invernadero por año, equivalentes a quitar de las calles más de 1,7 millones de vehículos motorizados.
Estos beneficios se extienden más allá de Bolivia y por toda la Amazonia. Entre 2000 y 2012, la deforestación anual promedio dentro de bosques reconocidos como indígenas fue entre dos y tres veces menor que fuera de ellos. Asegurar los derechos sobre estas tierras generaría miles de millones de dólares en beneficios climáticos, ambientales y económicos a lo largo de los próximos 20 años.
Otra investigación muestra que las tierras indígenas y comunitarias almacenan alrededor de 25 por ciento del carbono superficial del mundo, confiriendo a estas zonas una vital importancia en la lucha mundial por frenar el cambio climático. En Filipinas, por ejemplo, los ikahalans protegen sus bosques ancestrales desde hace varias generaciones.
La nueva herramienta de análisis de almacenamiento de carbono de LandMark estima que los árboles de dominio ikahalan retienen casi tres millones de toneladas de carbono, con un promedio de 96 toneladas por hectárea en todo su territorio. El carbono total depositado en sus tierras equivale a las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de 2,3 millones de vehículos de pasajeros.
Quienes dependen del ambiente para subsistir y aspirar a una mejor calidad de vida, van a proteger el espacio que les permite respirar, porque es el mismo que les permite soñar. Tan grande y tan sencillo como eso.
 

Logín