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La Renga en La Pedrera: pura tripa y corazón

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La Renga en La Pedrera: pura tripa y corazón

María Florencia Baccello
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La banda de Mataderos cumplió con su show y los sanluiseños fueron anfitriones de miles de seguidores del país.

Con un cielo tapado que anunciaba una frescura que se necesitaba al ras del suelo, más de treinta mil personas vibraron anoche en el Estadio Único La Pedrera cuando La Renga tocó para seguidores puntanos y de todo el país. La banda de Mataderos, liderada por Gustavo “Chizzo” Nápoli se llevó el recuerdo de un San Luis compañero y principalmente lejos de la censura, dificultad que lo llevó a cancelar su fecha en Mar del Plata y trasladarlo a Villa Mercedes, para alegría de sus seguidores.

Esos que comenzaron con la tradicional peregrinación al estadio pasadas las 18, al mismo tiempo que los accesos al parque se abrieron para recibirlos. Con orden, cantitos alusivos y mucha alegría, los “rengueros” mantuvieron la fiesta desde las primeras horas de la mañana.

Las nubes grises se mantuvieron durante toda la previa, la noche y el fin de la noche. Por momentos, la brisa otoñal refrescaba los cuerpos transpirados entre canción y canción y por otros, el calor sofocante se sintió en el apretujamiento, entre los saltos, los cantos y la euforia del público.

Las bandas teloneras que tuvieron la suerte de subirse antes al escenario fueron recibidos por los primeros fanáticos que decidieron llegar para ubicarse en los mejores lugares, ya sea bien al frente del escenario como en las plateas del estadio.

Rompieron el hielo “Passaje” -representantes de Villa Mercedes- con los sonidos más potentes y un vocalista efusivo y emocionado. A continuación “Xulú”, llegados de San Luis con su rock progresivo, mientras que “Nacho” Smilari cerró la etapa de espera con su talento innato frente a las cuerdas de su guitarra.

El telón característico de los recitales "rengueros" decoró el escenario que se iluminó cuando el “Corazón fugitivo” salió y dio el inicio a la primera canción, a las 22:15. La fuerza de “Chizzo” se congenió con la locura de “Tete” Iglesias, que saltó por el escenario como una gacela. Su hermano “Tanque” estaba imbatible detrás de los parches.

“¡Buenas noches, San Luis!” y comenzaron con “Tripa y corazón”, síntesis del espíritu y el motor que mueve a los músicos y sus acólitos.

“Buenas noches, amigos de San Luis”, volvió a saludar “Chizzo”, entusiasmado y optimista por llevarle a las huestes otra fiesta "renguera". “Teníamos muchas ganas de venir a tocar acá y mucho más en este estadio”, elogió el músico en plena faena.

“Tuvimos muchas ganas de tocar en Mardel ¿por qué nos suspendieron el show? No lo sabemos”, pidió explicaciones el cantante mientras su mirada se perdía en el horizonte de cuerpos que se arremolinaban frente suyo.

Fue un mundo de gente: más de treinta mil personas dentro del estadio lo confirmaron, y quienes se quedaron en las zonas aledañas para escucharlo al aire libre reforzaron esa apreciación.

Más que palabras, fueron a la acción directa con una seguidilla de esos que cantan todos a viva voz. “A tu lado”, “Detonador de sueños”, “Almohada de piedra” y “A la carga mí rocanrol” con la que incentivó a las tropas.

Así siguió la lista con una cantidad de éxitos interminables que desataron la "fiebre renguera" de los seguidores que corearon del principio a fin sin parar.
 

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La Renga en La Pedrera: pura tripa y corazón

La banda de Mataderos cumplió con su show y los sanluiseños fueron anfitriones de miles de seguidores del país.

Fotos: Nicolás Varvara y Héctor Portela. 

Con un cielo tapado que anunciaba una frescura que se necesitaba al ras del suelo, más de treinta mil personas vibraron anoche en el Estadio Único La Pedrera cuando La Renga tocó para seguidores puntanos y de todo el país. La banda de Mataderos, liderada por Gustavo “Chizzo” Nápoli se llevó el recuerdo de un San Luis compañero y principalmente lejos de la censura, dificultad que lo llevó a cancelar su fecha en Mar del Plata y trasladarlo a Villa Mercedes, para alegría de sus seguidores.

Esos que comenzaron con la tradicional peregrinación al estadio pasadas las 18, al mismo tiempo que los accesos al parque se abrieron para recibirlos. Con orden, cantitos alusivos y mucha alegría, los “rengueros” mantuvieron la fiesta desde las primeras horas de la mañana.

Las nubes grises se mantuvieron durante toda la previa, la noche y el fin de la noche. Por momentos, la brisa otoñal refrescaba los cuerpos transpirados entre canción y canción y por otros, el calor sofocante se sintió en el apretujamiento, entre los saltos, los cantos y la euforia del público.

Las bandas teloneras que tuvieron la suerte de subirse antes al escenario fueron recibidos por los primeros fanáticos que decidieron llegar para ubicarse en los mejores lugares, ya sea bien al frente del escenario como en las plateas del estadio.

Rompieron el hielo “Passaje” -representantes de Villa Mercedes- con los sonidos más potentes y un vocalista efusivo y emocionado. A continuación “Xulú”, llegados de San Luis con su rock progresivo, mientras que “Nacho” Smilari cerró la etapa de espera con su talento innato frente a las cuerdas de su guitarra.

El telón característico de los recitales "rengueros" decoró el escenario que se iluminó cuando el “Corazón fugitivo” salió y dio el inicio a la primera canción, a las 22:15. La fuerza de “Chizzo” se congenió con la locura de “Tete” Iglesias, que saltó por el escenario como una gacela. Su hermano “Tanque” estaba imbatible detrás de los parches.

“¡Buenas noches, San Luis!” y comenzaron con “Tripa y corazón”, síntesis del espíritu y el motor que mueve a los músicos y sus acólitos.

“Buenas noches, amigos de San Luis”, volvió a saludar “Chizzo”, entusiasmado y optimista por llevarle a las huestes otra fiesta "renguera". “Teníamos muchas ganas de venir a tocar acá y mucho más en este estadio”, elogió el músico en plena faena.

“Tuvimos muchas ganas de tocar en Mardel ¿por qué nos suspendieron el show? No lo sabemos”, pidió explicaciones el cantante mientras su mirada se perdía en el horizonte de cuerpos que se arremolinaban frente suyo.

Fue un mundo de gente: más de treinta mil personas dentro del estadio lo confirmaron, y quienes se quedaron en las zonas aledañas para escucharlo al aire libre reforzaron esa apreciación.

Más que palabras, fueron a la acción directa con una seguidilla de esos que cantan todos a viva voz. “A tu lado”, “Detonador de sueños”, “Almohada de piedra” y “A la carga mí rocanrol” con la que incentivó a las tropas.

Así siguió la lista con una cantidad de éxitos interminables que desataron la "fiebre renguera" de los seguidores que corearon del principio a fin sin parar.
 

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