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El regreso de una leyenda oculta

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El regreso de una leyenda oculta

Miguel Garro

Durante años, el líder de “La pesada” estuvo fuera de la escena nacional. Volvió con un disco nuevo en el que participó su amigo de siempre, Black Amaya. “Espero que me invite a comer un asado en Concarán”, dijo el cantante.

El año pasado Billy Bond, una de las figuras indispensables de los inicios del rock argentino, revitalizó su carrera con el lanzamiento en vinilo de su primer disco, que se llama “Billy Bond y la pesada del rock and roll”. Otro hecho que marcó una nueva consideración del público hacia la obra del músico fue la inclusión de unas de sus canciones en la banda sonora de “El ángel”, la película argentina que batió todos los récords de público.

Tanta exposición le llevó a Bond, que ahora tiene 74 años y responde al nombre original de Giuliano Canterini, horas de charlas, conferencias de prensa, sesiones de fotos, presentaciones y algún comentario poco feliz hacia una conductora de radio. Al día siguiente pidió disculpas y dijo que él también debía aprender a vivir bajo las nuevas reglas de conducta. Hay que valorizar que esa actitud provenga de él, quien siempre estuvo al margen de las normas y que protagonizó uno de los primeros es - cándalos del rock argentino cuando arengó a su público con un “rompan todo”, mientras efectivamente todo se desmembraba el 20 de octubre de 1972 en un recital en el Luna Park.

Ese hecho llevó por primera vez a Billy –y tal vez al rock nacional- a la primera plana de los diarios. No por la música, es cierto, pero el movimiento se había puesto a rodar.

El operativo regreso de Billy se basó en la reedición del disco clásico que tiene la tapa con su cara firma - da por todos los músicos que participaron y temas como “Salgan al sol”, “Divertido (reventado)” y “Cada día somos más”, que con el tiempo se convertirían en clásicos de la agrupación.

“La pesada”, la banda que Bond comandó durante años, era un experimento inédito para el rock argentino –que tampoco se repitió después- que consistía en el paso de una gran cantidad de músicos que hacían sus aportes como instrumentistas pero también como compositores en pos de un proyecto especial y en el que los notaba profundamente comprometidos. Luis Alberto Spinetta, David Lebón, Pappo, Javier Martínez, Claudio Gabis, Alejandro Medina, Jorge Pinchensky, entre muchos otros, pasaron algunas vez por allí y alimentaron una historia que todavía se escribe.
 

Entre esa gran cantidad de estrellas incipientes del rock argentino estaba Juan Carlos “Black” Amaya, el baterista nacido en Concarán que hace una década regresó a su pueblo después de una vida dedicada al rock. “El Negro es un queridísimo amigo al que conozco de pendejo. Vino a la grabación de una canción que hicimos hace poco y fue una gran alegría verlo. Pasamos juntos el día entero: no envejece nunca el hijo de puta ese”, dijo Billy con el cariño y el vocabulario de siempre.

Efectivamente, el baterista puntano estuvo en la grabación de “Loco, no te sobra una moneda”, el temazo de Charly García que Bond grabó a finales del año pasado, con videoclip y todo. El registro del tema, al que luego se sumaron otros tres, fue, otra vez, un compendio de talentos nacionales que incluyó al autor de la canción, a Black, a Fito Paéz, Osvaldo Fattoruso, Dante Spinetta, Rubén Rada, Gillespie y Marilina Bertoldi, entre otros.

En una charla con “Cooltura”, Billy recordó que lo que se puede considerar su reinvención dentro del rock argentino comenzó cuando fue invitado al Gran Rex para ver otro show que marcó un regreso el año pasado: el de Charly. “Me llamó al escenario, canté ese tema y cuando terminó dijimos que íbamos a grabar Grass al cielo en beneficio de Alejandro Medina, que está un poco delicado de salud”, recordó el cantante.

Si bien no tiene claro a qué vino alguna vez a San Luis, Billy asegura que conoce a la provincia y tiene un buen concepto de ella. Y señaló que espera que alguna vez su amigo Black lo invite con un asadito en Concarán.

 

 

La primera invención

El disco reeditado el año pasado tiene una tapa particular, inusual para aquellos años iniciáticos del rock argentino. El joven rostro redondo y barbudo del líder fue usado de plataforma para que sus compañeros de grabación escribieran sus nombres con fibrón. “Tuve como tres días para limpiarme”, recordó el cantante. La ausencia del Photoshop tenía esas cosas.

Por ahora, el primer disco de “La pesada” estará disponible sólo en vinilo, el formato que Billy considera el más fidedigno para su sonido. El cantante aseguró que las plataformas digitales y los cd´s comprimen mucho las armonías “y otros elementos de la canción que la música necesita”. De hecho, está planeando para este año la reedición de otro de sus discos, en el mismo formato.

Entre las canciones que contiene el trabajo reeditado por Pelo Music está “Buen día señor presidente”, una canción que Billy, el productor Jorge Álvarez, Carlos Ávalos y un tal “Fosforito”, escribieron en dedicatoria al presidente de entonces, Juan Carlos Onganía. Bond aseguró que, 40 años después, le diría lo mismo a Mauricio Macri.

También haría lo mismo para manejar al seleccionado de músicos que lo acompañaron en la grabación. “Son todos amigos que me duran hasta hoy; para coordinar con ese tipo de gente hay que tener una combinación de talento y respeto”.

Radicado en Brasil, donde se dedica a la producción de grandes shows internacionales que mezclan teatro, música y productos audiovisuales, el cantante asegura que por ahora no escucha mucho rock, sino que prefiere inclinarse hacia la música clásica. “Ahí está lo mejor, lo otro es muy convencional aunque hay músicas y estilos que no se volvieron a hacer: Pink Floyd no se volvió a hacer, Led Zeppelin no se volvió a hacer, ni las cosas de La pesada se volvieron a hacer”, finalizó el cantante.

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El regreso de una leyenda oculta

Durante años, el líder de “La pesada” estuvo fuera de la escena nacional. Volvió con un disco nuevo en el que participó su amigo de siempre, Black Amaya. “Espero que me invite a comer un asado en Concarán”, dijo el cantante.

El año pasado Billy Bond, una de las figuras indispensables de los inicios del rock argentino, revitalizó su carrera con el lanzamiento en vinilo de su primer disco, que se llama “Billy Bond y la pesada del rock and roll”. Otro hecho que marcó una nueva consideración del público hacia la obra del músico fue la inclusión de unas de sus canciones en la banda sonora de “El ángel”, la película argentina que batió todos los récords de público.

Tanta exposición le llevó a Bond, que ahora tiene 74 años y responde al nombre original de Giuliano Canterini, horas de charlas, conferencias de prensa, sesiones de fotos, presentaciones y algún comentario poco feliz hacia una conductora de radio. Al día siguiente pidió disculpas y dijo que él también debía aprender a vivir bajo las nuevas reglas de conducta. Hay que valorizar que esa actitud provenga de él, quien siempre estuvo al margen de las normas y que protagonizó uno de los primeros es - cándalos del rock argentino cuando arengó a su público con un “rompan todo”, mientras efectivamente todo se desmembraba el 20 de octubre de 1972 en un recital en el Luna Park.

Ese hecho llevó por primera vez a Billy –y tal vez al rock nacional- a la primera plana de los diarios. No por la música, es cierto, pero el movimiento se había puesto a rodar.

El operativo regreso de Billy se basó en la reedición del disco clásico que tiene la tapa con su cara firma - da por todos los músicos que participaron y temas como “Salgan al sol”, “Divertido (reventado)” y “Cada día somos más”, que con el tiempo se convertirían en clásicos de la agrupación.

“La pesada”, la banda que Bond comandó durante años, era un experimento inédito para el rock argentino –que tampoco se repitió después- que consistía en el paso de una gran cantidad de músicos que hacían sus aportes como instrumentistas pero también como compositores en pos de un proyecto especial y en el que los notaba profundamente comprometidos. Luis Alberto Spinetta, David Lebón, Pappo, Javier Martínez, Claudio Gabis, Alejandro Medina, Jorge Pinchensky, entre muchos otros, pasaron algunas vez por allí y alimentaron una historia que todavía se escribe.
 

Entre esa gran cantidad de estrellas incipientes del rock argentino estaba Juan Carlos “Black” Amaya, el baterista nacido en Concarán que hace una década regresó a su pueblo después de una vida dedicada al rock. “El Negro es un queridísimo amigo al que conozco de pendejo. Vino a la grabación de una canción que hicimos hace poco y fue una gran alegría verlo. Pasamos juntos el día entero: no envejece nunca el hijo de puta ese”, dijo Billy con el cariño y el vocabulario de siempre.

Efectivamente, el baterista puntano estuvo en la grabación de “Loco, no te sobra una moneda”, el temazo de Charly García que Bond grabó a finales del año pasado, con videoclip y todo. El registro del tema, al que luego se sumaron otros tres, fue, otra vez, un compendio de talentos nacionales que incluyó al autor de la canción, a Black, a Fito Paéz, Osvaldo Fattoruso, Dante Spinetta, Rubén Rada, Gillespie y Marilina Bertoldi, entre otros.

En una charla con “Cooltura”, Billy recordó que lo que se puede considerar su reinvención dentro del rock argentino comenzó cuando fue invitado al Gran Rex para ver otro show que marcó un regreso el año pasado: el de Charly. “Me llamó al escenario, canté ese tema y cuando terminó dijimos que íbamos a grabar Grass al cielo en beneficio de Alejandro Medina, que está un poco delicado de salud”, recordó el cantante.

Si bien no tiene claro a qué vino alguna vez a San Luis, Billy asegura que conoce a la provincia y tiene un buen concepto de ella. Y señaló que espera que alguna vez su amigo Black lo invite con un asadito en Concarán.

 

 

La primera invención

El disco reeditado el año pasado tiene una tapa particular, inusual para aquellos años iniciáticos del rock argentino. El joven rostro redondo y barbudo del líder fue usado de plataforma para que sus compañeros de grabación escribieran sus nombres con fibrón. “Tuve como tres días para limpiarme”, recordó el cantante. La ausencia del Photoshop tenía esas cosas.

Por ahora, el primer disco de “La pesada” estará disponible sólo en vinilo, el formato que Billy considera el más fidedigno para su sonido. El cantante aseguró que las plataformas digitales y los cd´s comprimen mucho las armonías “y otros elementos de la canción que la música necesita”. De hecho, está planeando para este año la reedición de otro de sus discos, en el mismo formato.

Entre las canciones que contiene el trabajo reeditado por Pelo Music está “Buen día señor presidente”, una canción que Billy, el productor Jorge Álvarez, Carlos Ávalos y un tal “Fosforito”, escribieron en dedicatoria al presidente de entonces, Juan Carlos Onganía. Bond aseguró que, 40 años después, le diría lo mismo a Mauricio Macri.

También haría lo mismo para manejar al seleccionado de músicos que lo acompañaron en la grabación. “Son todos amigos que me duran hasta hoy; para coordinar con ese tipo de gente hay que tener una combinación de talento y respeto”.

Radicado en Brasil, donde se dedica a la producción de grandes shows internacionales que mezclan teatro, música y productos audiovisuales, el cantante asegura que por ahora no escucha mucho rock, sino que prefiere inclinarse hacia la música clásica. “Ahí está lo mejor, lo otro es muy convencional aunque hay músicas y estilos que no se volvieron a hacer: Pink Floyd no se volvió a hacer, Led Zeppelin no se volvió a hacer, ni las cosas de La pesada se volvieron a hacer”, finalizó el cantante.

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