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Quedó preso porque quiso robar un auto con el dueño adentro

Vio salir a la conductora y pensó que el vehículo había quedado deshabitado. Le dieron prisión preventiva.

La “mala pata” de un hombre al que habían tenido que enyesarle una pierna terminó siendo también la del ladrón que quiso robarle el auto, porque se metió al vehículo sin advertir que cuando la conductora se bajó, el esposo había quedado en el asiento trasero. El hurto fallido tuvo un precio muy alto para el acusado, Franco Daniel Villegas Funes, que fue procesado y enviado a la cárcel.

Aunque según la Policía el delincuente se valía de un aparato que inhibe la señal del cierre centralizado de los vehículos, no quedó probado que Villegas Funes lo haya usado en este caso, informó una fuente del juzgado de instrucción Penal 2 San Luis.

El juez Ariel Parrillis, titular de ese juzgado, procesó al imputado por el delito de “Hurto calificado en grado de tentativa”. Y si bien el delito es menor, conlleva una pena baja y además quedó solo en un intento, el magistrado entendió que debía disponer el encarcelamiento preventivo del acusado de 20 años. “Corresponde tener en cuenta el concurso de delitos que se le atribuye al procesado. El análisis de su situación procesal global debe incluir las causas en trámite que registra”, expresó Parrillis en sus fundamentos.

 

Las causas penales que Villegas Funes tenía antes de ser detenido en La Toma, y que el juez tuvo en cuenta para disponer su preventiva, son por hurto, robo calificado, encubrimiento y violación a la ley de drogas.

 

“Más allá de las penas previstas para el delito investigado en esta causa, en las restantes se le imputan ilícitos cuyos mínimos legales superan los tres años de prisión. De este modo concurren los requisitos exigidos por el artículo 312 del Código

Procesal Penal de la Nación, desde que el análisis del concurso de delitos endilgados demuestra, prima facie, que una eventual condena única no podrá ser dejada en suspenso”, abundó.

Villegas Funes cayó el miércoles 18 de septiembre, en La Toma. Sergio Vílchez y su esposa, Andrea Pérez, llegaron en su Chevrolet Sonic blanco hasta “Casa Díaz”, un comercio ubicado en la calle 25 de Mayo. Ella conducía porque él tenía enyesada la extremidad inferior derecha: hacía una semana que lo habían operado de la rodilla y se ubicó en el asiento trasero porque tiene que andar con la pierna estirada. Eran las siete y media de la tarde.

Sergio vio llegar una camioneta Renault Sepway azul, que se estacionó delante de su auto. Vio bajar a dos hombres, uno de los cuales entró al centro comercial detrás de su esposa y otro que encaró hacia su Sonic. “Se ve que no me veía porque mi automóvil tiene vidrios polarizados, esta persona miraba mucho para el lado del centro comercial y se detuvo junto a la puerta del lado del conductor de mi auto, entonces lo miré para ver qué hacía”, detalló Vílchez más tarde, en su denuncia.

“De repente abrió la puerta de mi auto y se metió. Cuando se sentó en el asiento del conductor tocaba la parte donde va la llave, entonces decidí pegarle una piña que le dio detrás del cuello”, recordó.

Grande debe haber sido la sorpresa del ladrón, que salió corriendo. No fue lejos, porque se dirigió a la Stepway, subió en el asiento trasero y escaparon.

Días después, cuando la víctima del intento de robo ratificó su denuncia en el juzgado, el defensor de Villegas Funes le preguntó qué había querido robar el ladrón, a su entender. Vílchez dijo que seguramente quería llevarse el auto, “porque trataba de darle arranque, ya que estaban las llaves puestas”. 

El ladrón frustrado y sus acompañantes fueron apresados por la Policía minutos después, frente a la terminal de ómnibus de La Toma. A la Stepway la conducía Pablo Calderón, de Villa de la Quebrada, y con él y Villegas Funes iban Cyntia Romero, del barrio José Hernández, y Wanda Olguín Ojeda, del barrio La Esperanza, de San Luis.

Solo Villegas Funes fue detenido.
 

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Quedó preso porque quiso robar un auto con el dueño adentro

Vio salir a la conductora y pensó que el vehículo había quedado deshabitado. Le dieron prisión preventiva.

Nueva residencia. El acusado de intento de hurto es ingresado a un pabellón de la Penitenciaría de San Luis. Foto: Unidad Regional VI de Policía.

La “mala pata” de un hombre al que habían tenido que enyesarle una pierna terminó siendo también la del ladrón que quiso robarle el auto, porque se metió al vehículo sin advertir que cuando la conductora se bajó, el esposo había quedado en el asiento trasero. El hurto fallido tuvo un precio muy alto para el acusado, Franco Daniel Villegas Funes, que fue procesado y enviado a la cárcel.

Aunque según la Policía el delincuente se valía de un aparato que inhibe la señal del cierre centralizado de los vehículos, no quedó probado que Villegas Funes lo haya usado en este caso, informó una fuente del juzgado de instrucción Penal 2 San Luis.

El juez Ariel Parrillis, titular de ese juzgado, procesó al imputado por el delito de “Hurto calificado en grado de tentativa”. Y si bien el delito es menor, conlleva una pena baja y además quedó solo en un intento, el magistrado entendió que debía disponer el encarcelamiento preventivo del acusado de 20 años. “Corresponde tener en cuenta el concurso de delitos que se le atribuye al procesado. El análisis de su situación procesal global debe incluir las causas en trámite que registra”, expresó Parrillis en sus fundamentos.

 

Las causas penales que Villegas Funes tenía antes de ser detenido en La Toma, y que el juez tuvo en cuenta para disponer su preventiva, son por hurto, robo calificado, encubrimiento y violación a la ley de drogas.

 

“Más allá de las penas previstas para el delito investigado en esta causa, en las restantes se le imputan ilícitos cuyos mínimos legales superan los tres años de prisión. De este modo concurren los requisitos exigidos por el artículo 312 del Código

Procesal Penal de la Nación, desde que el análisis del concurso de delitos endilgados demuestra, prima facie, que una eventual condena única no podrá ser dejada en suspenso”, abundó.

Villegas Funes cayó el miércoles 18 de septiembre, en La Toma. Sergio Vílchez y su esposa, Andrea Pérez, llegaron en su Chevrolet Sonic blanco hasta “Casa Díaz”, un comercio ubicado en la calle 25 de Mayo. Ella conducía porque él tenía enyesada la extremidad inferior derecha: hacía una semana que lo habían operado de la rodilla y se ubicó en el asiento trasero porque tiene que andar con la pierna estirada. Eran las siete y media de la tarde.

Sergio vio llegar una camioneta Renault Sepway azul, que se estacionó delante de su auto. Vio bajar a dos hombres, uno de los cuales entró al centro comercial detrás de su esposa y otro que encaró hacia su Sonic. “Se ve que no me veía porque mi automóvil tiene vidrios polarizados, esta persona miraba mucho para el lado del centro comercial y se detuvo junto a la puerta del lado del conductor de mi auto, entonces lo miré para ver qué hacía”, detalló Vílchez más tarde, en su denuncia.

“De repente abrió la puerta de mi auto y se metió. Cuando se sentó en el asiento del conductor tocaba la parte donde va la llave, entonces decidí pegarle una piña que le dio detrás del cuello”, recordó.

Grande debe haber sido la sorpresa del ladrón, que salió corriendo. No fue lejos, porque se dirigió a la Stepway, subió en el asiento trasero y escaparon.

Días después, cuando la víctima del intento de robo ratificó su denuncia en el juzgado, el defensor de Villegas Funes le preguntó qué había querido robar el ladrón, a su entender. Vílchez dijo que seguramente quería llevarse el auto, “porque trataba de darle arranque, ya que estaban las llaves puestas”. 

El ladrón frustrado y sus acompañantes fueron apresados por la Policía minutos después, frente a la terminal de ómnibus de La Toma. A la Stepway la conducía Pablo Calderón, de Villa de la Quebrada, y con él y Villegas Funes iban Cyntia Romero, del barrio José Hernández, y Wanda Olguín Ojeda, del barrio La Esperanza, de San Luis.

Solo Villegas Funes fue detenido.
 

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