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Sin lluvias y sin pastos, cuesta bajar el martillo

Marcelo Dettoni

Las condiciones climáticas, más una situación económica precaria, hace que los ganaderos lo piensen dos veces antes de invertir en la compra de un toro de cabaña.

En el deporte siempre se dice que la localía juega un papel importante en cada partido. Jugar de local implica conocer el terreno, tener la gente de tu lado, reforzar la autoestima. Todo cierto, pero, ¿se puede trasladar este concepto a un remate de hacienda?

En realidad la introducción no es más que un juego de palabras porque es imposible comparar una cosa con la otra, pero después de observar como testigo privilegiado la subasta que dieron las cabañas cordobesas El Porvenir y Los Algarrobos en San Luis, la comparación quedó flotando en la mente de este cronista, porque costó y mucho vender los toros, al menos a los precios que aspiraban los criadores.

Solo la astucia, la paciencia y el conocimiento del medio de Miguel Talano (él sí juega de local en San Luis, aunque viva en Río Cuarto), más las recorridas de Muse y Lucas Abdallah por las tribunas lograron que algunas manos remisas terminaran levantadas y así la subasta tuviera un final feliz, o al menos más acorde al esfuerzo que hicieron ambas cabañas para trasladar la hacienda más de 250 kilómetros y solidificar su presencia en la provincia, que ya lleva una década en el caso de El Porvenir y cinco años si hablamos de Los Algarrobos.

Todo había empezado de la mejor manera, porque el toro que fue cabeza de remate, un imponente Aberdeen Angus Puro de Pedigrí de El Porvenir, con sangre de Quebrantador por parte de madre e hijo de Coleman Charlo terminó en manos de un productor mendocino por 130 mil pesos, una buena cifra para los tiempos que corren.

Vale la justificación porque la ganadería no es ajena a la precaria situación económica que vive la Argentina. Aquellos plazos de financiación de 180 a 360 días que daban las tarjetas rurales hoy ya no existen. Los plásticos siguen vigentes, pero a duras penas hay cuatro meses de gracia si uno paga con cheques diferidos y un 12% de descuento por abonar al contado, una quimera en la actualidad. La consignataria, para ablandar los plazos, ofreció extender los 120 días con un 5% de interés, una financiación a su cargo. Y además estaba el gancho del flete gratis hasta los 200 kilómetros a la redonda. Todo dado como para comprar con tranquilidad y pasar el verano antes de comenzar a pagar, aunque nada es fácil en el país de la improvisación económica.

Y además hay otra cuestión importante, que no tiene que ver con dinero ni con plazos bancarios: la seca que ya se hace sentir con fuerza en muchas regiones del país, incluido San Luis, donde las lluvias se hacen esperar desde que comenzó la primavera. Sin agua no hay pasturas en los campos, y sin pasturas es imposible aumentar la carga animal.

Entonces, si el forraje está ajustado para darle de comer a las hembras que están preñadas, ¿cómo van a agregar más toros? La reflexión se escuchó de varias bocas durante la subasta, y también Talano se hizo eco cada vez que un lote tardaba en salir por falta de ofertas que lo obligaran a bajar el martillo.

“Las vacas están muy flacas, les ponen encima estos toros y las matan”, reflexionaba un veterano criador del oeste puntano, más dispuesto a esperar por los vientres que a ofertar por los reproductores. Otro con campo en San Martín fue más allá, desafiante le dijo a este cronista: “Esta hacienda de Córdoba está acostumbrada a otra cosa, allá es todo planito, sin piedras. Les veo patas traseras muy flacas para caminar por las sierras y te desafío a que estos toros no conocen lo que es el palque, los metés en el monte y se lo comen…”.

Pareció una desconfianza exagerada con unos animales que vienen a San Luis desde hace 10 años, siempre se vendieron y nunca hubo un reclamo para las cabañas. Córdoba también sufre la seca, los toros caminan en busca de las aguadas y los pastos, tienen la genética y la condición corporal como para bancarse los campos de San Luis, quedó demostrado con los años de visitas de El Porvenir y Los Algarrobos. Quizás a algunos les quedó la imagen de toros sin pelechar, “con ropa de trabajo” como le  gusta decir al rematador, pero lo cierto es que se mostraron con muy buenas líneas y ágiles para transitar la pista.

Con estas reservas y todo, la subasta recorrió un camino espinoso por momentos, pero positivo, sobre todo con los Aberdeen Angus de El Porvenir. Los Hereford de Los Algarrobos merecen un capítulo aparte, que desarrollaremos más adelante. En San Luis Feria quedó claro que la raza Angus sigue ganando terreno entre los productores puntanos, que reconocen en ella la calidad de las madres, la buena aptitud carnicera, la mansedumbre  y la falta de problemas en los ojos, algo que persigue a los Hereford más allá de los avances genéticos.

Un Puro Controlado hijo de Ruger consiguió el segundo mejor precio con 100 mil pesos y luego el resto fue saliendo en escala descendente, con otro hijo de Coleman Charlo (también Puro de Pedigrí) en $95.000 y varios ejemplares a 90 mil. El empuje que le dio el productor mendocino que se llevó el toro cabeza de remate fue vital, ya que siguió acumulando reproductores con perfil bajo y mucha astucia, consciente de que los precios invitaban a invertir. “No puede ser que una vaca conserva cueste 75 mil pesos y un toro no se venda a 90 mil”, fue la reflexión que Talano compartió con el público cuando la cosa se ponía dura.

Obviando la demanda de China por las vacas, que inflaron su precio durante este año, no deja de ser cierto que no hay mucha concordancia entre lo que cuesta hacer un toro de dos años listo para trabajar de reproductor con un animal que ya tiene destino de faena y exportación.

Entre la pasada principal y una segunda que decidió hacer Ganadera del Sur luego de la venta de los vientres y la invernada, la gente se terminó llevando todos los toros Aberdeen Angus. Habían quedado cuatro sin comprador, pero un excelente trabajo de los Abdallah en los corrales los terminó colocando, tres a 75 mil pesos y uno a 70 mil, como para que el camión no volviera con animales a Córdoba, con la pérdida que eso conlleva en tiempos de fletes caros y márgenes más que finitos.

Los promedios hablan de un precio acorde a la situación del país: “Los toros y las vaquillonas terminaron saliendo en valores lógicos. Con precios que están cerca del mínimo aceptable, pero razonables considerando el temor de los compradores a acumular hacienda por la sequía y la incertidumbre económica”, analizó Lucas Abdallah tras una tarde movida, que lo dejó conforme.

“A lo mejor esperaba un poco más de los Puros Controlados, pero no hay plata en los bolsillos de los productores y es entendible que especulen un poco. Las vaquillonas salieron bien, sobre todo las preñadas, en general nos vamos conformes”, aseguró Juan Pablo Macagno, quien junto con su hermana Romina se hicieron cargo de la cabaña El Porvenir ante la repentina muerte de su papá Rubén, hace dos meses en un accidente de tránsito.

Fue un momento muy emotivo del remate cuando Sonia, la mamá de ambos, subió al estrado para recibir una plaqueta en reconocimiento a todo lo que aportó Rubén a la ganadería del centro del país, abriéndose camino hacia el norte con sus Brangus, y hacia San Luis con los Aberdeen Angus. Con la voz entrecortada y la compañía de su esposa Anita, Muse recordó a su amigo, los viajes entre Córdoba y San Luis, las charlas interminables para hablar de toros y vaquillonas y los duros primeros tiempos, cuando había que imponer la calidad y el nombre de la cabaña en esta provincia, que tiene muy buena ganadería propia.

Esa relación de diez años con Abdallah es la que ahora esperan continuar los hijos de Rubén, quienes recién se están iniciando en el negocio, ya que ninguno de los dos se dedicaba al campo. Juan Pablo es biotecnólogo y Romina diseñadora gráfica, ambos vivieron en Europa (él en Escocia, ella en Holanda) unos cuantos años y regresaron a General Cabrera para formar sus familias, sin imaginar lo que les iba a deparar el destino.

Para ser un debut sobre la marcha, fue más que satisfactorio. Y ellos estaban felices por el acompañamiento familiar, ya que unas 20 personas se hicieron el viaje desde General Cabrera para acompañarlos en esta nueva aventura. Lo mismo que Borda, siempre acompañado por su esposa y sus dos pequeños hijos que le dan un ambiente familiar a remate de reproductores.

Para los Angus Puros de Pedigrí, el precio terminó redondeándose en los 91 mil pesos, los Puros Controlados llegaron a los $83.500 y las vaquillonas preñadas promediaron 43 mil. Los Hereford Puros Registrados alcanzaron los 83 mil pesos y las vaquillonas preñadas de esta raza apenas mil pesos por debajo de las Angus: $42.000.

Invitados que “empujaron”

Claro, ese promedio de los Hereford fue “ayudado” por la performance más que positiva de la única cabaña local que estuvo en el remate, Don Bernardo, de los hermanos Abrate. Llevó tres toros y los vendió todos a 85 mil pesos cada uno, Puros Registrados de gran calidad, hijos de Sureño por Isidoro, animales criados en los duros campos del Departamento Belgrano, donde el agua parece escasear más que en el resto de la provincia.

Mucho mérito el de esta familia, que viene agregando genética año a año y ya comenzó a lucirse en la Exposición Rural de San Luis, donde consiguió algunos premios que confirman que está por el buen camino. Y volviendo a la reflexión inicial, parece que jugar de “local” sí es una ventaja porque se vendieron rápido, dos de ellos al Ministerio de Producción de San Luis para continuar con la reposición de animales detectados positivos a enfermedades venéreas en el marco del Plan Toros (ver aparte).

“Nos vamos muy contentos con el precio que hicieron los toros. Hace un par de semanas ganamos un premio en la Expo de San Luis con un trío que se vendió a 75 mil pesos cada uno. Acá les hicimos 85 mil, es un valor interesante teniendo en cuenta la crisis económica. Y además nos da mucho cartel la compra que hizo el Ministerio de Producción, es gente que conoce de hacienda y que se haya fijado en nuestros toros para llevárselos a productores aún más chicos que nosotros, de campos marginales, habla bien de la rusticidad de los animales que hacemos en el campo”, aseguró Rodolfo Abrate, uno de los dueños de San Bernardo.

También Hereford fueron los tres torazos, los más pesados del remate, que aportó la cabaña bonaerense JB Caldenes. Dos de ellos se fueron por 80 mil pesos y uno por 90 mil, también al productor mendocino que compró los Aberdeen Angus. Hijos de Batacazo, Bravo y Federal, llamaron la atención por el porte y la aptitud carnicera, aunque vale aclarar que eran más grandes, dos de ellos nacidos en mayo de 2017, cuando los de Don Bernardo recién habían cumplido dos años.

Lo que le pasó a la cabaña Los Algarrobos fue raro, porque no había dudas de la calidad genética de esos siete toros por los que nadie ofertó en la pasada original. Todos hijos de Saladillo, el gran semental de Antiguas Estancias Don Roberto, nacidos por inseminación artificial a tiempo fijo y con una prestancia que los hacía apetecibles para meterlos en cualquier rodeo. Toros moderados, ideales para vaquillonas, con pesos entre 615 y 655 kilos, que pasearon por la pista una y otra vez Martín Borda, el dueño de la cabaña, con su pequeño hijo Joaquín.

“Realmente no sé qué pudo haber pasado. Uno entiende que la situación económica no es la mejor y que falta pasto en los campos, es algo que ocurre en Córdoba también, pero no entiendo porqué no se vendieron de entrada. Por suerte la consignataria trabaja muy bien, tiene clientes fieles y terminamos colocando todos los toros, aunque pensé que iba a conseguir un precio un poco mejor”, resumió por la tarde Borda, un veterinario apasionado por la genética, que aplica todos sus conocimientos para mejorar el plantel.

Por suerte para él, hubo una segunda oportunidad y allí terminó colocando los siete toros que un rato antes habían desfilado sin pena ni gloria por la pista. Dos incluso llegaron a hacer 90 mil pesos, otro lo pagaron $85.000, tres se fueron en $80.000 y el único diente de leche, en 70 mil. Nada mal cuando parecía que los iba a tener que cargar de nuevo en la jaula, con la frustración que eso implica.

 

Pasión por los vientres

A la hora de las vaquillonas, el remate se hizo más fluido, algo habitual porque hay clientes que van exclusivamente a comprar esta categoría. El Porvenir presentó siete ejemplares con garantía de preñez, que se llevó un criador puntano por 43 mil pesos. Hijas de Serrucho, Coleman Charlo, Brutal y Pathfinder, tuvieron servicio en otoño, por lo que la parición será en poco tiempo. Talano arrancó alto, pidiendo 50 mil pesos con el argumento que “una vaca de descarte vale 35 mil”, pero finalmente se terminó conformando con un promedio entre ambas puntas. Las vaquillonas para entorar, un lote de cinco y otro de cuatro, tuvieron precio similar, los famosos 35 mil pesos que citó el rematador.

Con las hembras, a Los Algarrobos le fue mejor. Presentó a 18 de las 20 cabezas con garantía de preñez y parición para febrero, salvo las últimas seis, que darán sus terneros entre marzo y abril. El precio osciló entre los 42 y los 43 mil pesos para estas hijas de Don Eloy y Saladillo. Las únicas dos que tenían servicio pero no garantizado se pagaron 34 mil.

JB Caldenes también presentó vaquillonas Puras Registradas, pero en su caso con cría al pie, hijas de Tropero por inseminación artificial ($24 mil lo que pisa), más un lote preñado con servicio colectivo y parición de primavera ($44.000) y otro con las mismas condiciones, aunque con algunas hembras más jóvenes y livianas por el que pagaron $42.000. Las de parición programada para el próximo otoño no le fueron en zaga: fueron 10 vaquillonas, la mayoría preñadas por Tropero y Top Gun, que terminaron cotizando al mismo precio.

La jornada se cerró con una invernada que tuvo precios realmente altos y un ritmo de remate intenso. Los terneros de entre 150 y 250 kilos promediaron $90 con un máximo de $95,50; las hembras del mismo peso se fueron en $88 con un tope de $100 y las terneras muy livianas (menos de 130 kilos) anduvieron por las nubes: $118 de promedio y un máximo de $128.

Las vacas, muy buscadas por la demanda de carne de China, se pagaron $65 de promedio, en tanto que los toros de descarte se fueron en $67,50 para cerrar una subasta donde ser local, al parecer, tiene algunos privilegios.

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Sin lluvias y sin pastos, cuesta bajar el martillo

Las condiciones climáticas, más una situación económica precaria, hace que los ganaderos lo piensen dos veces antes de invertir en la compra de un toro de cabaña.

En el deporte siempre se dice que la localía juega un papel importante en cada partido. Jugar de local implica conocer el terreno, tener la gente de tu lado, reforzar la autoestima. Todo cierto, pero, ¿se puede trasladar este concepto a un remate de hacienda?

En realidad la introducción no es más que un juego de palabras porque es imposible comparar una cosa con la otra, pero después de observar como testigo privilegiado la subasta que dieron las cabañas cordobesas El Porvenir y Los Algarrobos en San Luis, la comparación quedó flotando en la mente de este cronista, porque costó y mucho vender los toros, al menos a los precios que aspiraban los criadores.

Solo la astucia, la paciencia y el conocimiento del medio de Miguel Talano (él sí juega de local en San Luis, aunque viva en Río Cuarto), más las recorridas de Muse y Lucas Abdallah por las tribunas lograron que algunas manos remisas terminaran levantadas y así la subasta tuviera un final feliz, o al menos más acorde al esfuerzo que hicieron ambas cabañas para trasladar la hacienda más de 250 kilómetros y solidificar su presencia en la provincia, que ya lleva una década en el caso de El Porvenir y cinco años si hablamos de Los Algarrobos.

Todo había empezado de la mejor manera, porque el toro que fue cabeza de remate, un imponente Aberdeen Angus Puro de Pedigrí de El Porvenir, con sangre de Quebrantador por parte de madre e hijo de Coleman Charlo terminó en manos de un productor mendocino por 130 mil pesos, una buena cifra para los tiempos que corren.

Vale la justificación porque la ganadería no es ajena a la precaria situación económica que vive la Argentina. Aquellos plazos de financiación de 180 a 360 días que daban las tarjetas rurales hoy ya no existen. Los plásticos siguen vigentes, pero a duras penas hay cuatro meses de gracia si uno paga con cheques diferidos y un 12% de descuento por abonar al contado, una quimera en la actualidad. La consignataria, para ablandar los plazos, ofreció extender los 120 días con un 5% de interés, una financiación a su cargo. Y además estaba el gancho del flete gratis hasta los 200 kilómetros a la redonda. Todo dado como para comprar con tranquilidad y pasar el verano antes de comenzar a pagar, aunque nada es fácil en el país de la improvisación económica.

Y además hay otra cuestión importante, que no tiene que ver con dinero ni con plazos bancarios: la seca que ya se hace sentir con fuerza en muchas regiones del país, incluido San Luis, donde las lluvias se hacen esperar desde que comenzó la primavera. Sin agua no hay pasturas en los campos, y sin pasturas es imposible aumentar la carga animal.

Entonces, si el forraje está ajustado para darle de comer a las hembras que están preñadas, ¿cómo van a agregar más toros? La reflexión se escuchó de varias bocas durante la subasta, y también Talano se hizo eco cada vez que un lote tardaba en salir por falta de ofertas que lo obligaran a bajar el martillo.

“Las vacas están muy flacas, les ponen encima estos toros y las matan”, reflexionaba un veterano criador del oeste puntano, más dispuesto a esperar por los vientres que a ofertar por los reproductores. Otro con campo en San Martín fue más allá, desafiante le dijo a este cronista: “Esta hacienda de Córdoba está acostumbrada a otra cosa, allá es todo planito, sin piedras. Les veo patas traseras muy flacas para caminar por las sierras y te desafío a que estos toros no conocen lo que es el palque, los metés en el monte y se lo comen…”.

Pareció una desconfianza exagerada con unos animales que vienen a San Luis desde hace 10 años, siempre se vendieron y nunca hubo un reclamo para las cabañas. Córdoba también sufre la seca, los toros caminan en busca de las aguadas y los pastos, tienen la genética y la condición corporal como para bancarse los campos de San Luis, quedó demostrado con los años de visitas de El Porvenir y Los Algarrobos. Quizás a algunos les quedó la imagen de toros sin pelechar, “con ropa de trabajo” como le  gusta decir al rematador, pero lo cierto es que se mostraron con muy buenas líneas y ágiles para transitar la pista.

Con estas reservas y todo, la subasta recorrió un camino espinoso por momentos, pero positivo, sobre todo con los Aberdeen Angus de El Porvenir. Los Hereford de Los Algarrobos merecen un capítulo aparte, que desarrollaremos más adelante. En San Luis Feria quedó claro que la raza Angus sigue ganando terreno entre los productores puntanos, que reconocen en ella la calidad de las madres, la buena aptitud carnicera, la mansedumbre  y la falta de problemas en los ojos, algo que persigue a los Hereford más allá de los avances genéticos.

Un Puro Controlado hijo de Ruger consiguió el segundo mejor precio con 100 mil pesos y luego el resto fue saliendo en escala descendente, con otro hijo de Coleman Charlo (también Puro de Pedigrí) en $95.000 y varios ejemplares a 90 mil. El empuje que le dio el productor mendocino que se llevó el toro cabeza de remate fue vital, ya que siguió acumulando reproductores con perfil bajo y mucha astucia, consciente de que los precios invitaban a invertir. “No puede ser que una vaca conserva cueste 75 mil pesos y un toro no se venda a 90 mil”, fue la reflexión que Talano compartió con el público cuando la cosa se ponía dura.

Obviando la demanda de China por las vacas, que inflaron su precio durante este año, no deja de ser cierto que no hay mucha concordancia entre lo que cuesta hacer un toro de dos años listo para trabajar de reproductor con un animal que ya tiene destino de faena y exportación.

Entre la pasada principal y una segunda que decidió hacer Ganadera del Sur luego de la venta de los vientres y la invernada, la gente se terminó llevando todos los toros Aberdeen Angus. Habían quedado cuatro sin comprador, pero un excelente trabajo de los Abdallah en los corrales los terminó colocando, tres a 75 mil pesos y uno a 70 mil, como para que el camión no volviera con animales a Córdoba, con la pérdida que eso conlleva en tiempos de fletes caros y márgenes más que finitos.

Los promedios hablan de un precio acorde a la situación del país: “Los toros y las vaquillonas terminaron saliendo en valores lógicos. Con precios que están cerca del mínimo aceptable, pero razonables considerando el temor de los compradores a acumular hacienda por la sequía y la incertidumbre económica”, analizó Lucas Abdallah tras una tarde movida, que lo dejó conforme.

“A lo mejor esperaba un poco más de los Puros Controlados, pero no hay plata en los bolsillos de los productores y es entendible que especulen un poco. Las vaquillonas salieron bien, sobre todo las preñadas, en general nos vamos conformes”, aseguró Juan Pablo Macagno, quien junto con su hermana Romina se hicieron cargo de la cabaña El Porvenir ante la repentina muerte de su papá Rubén, hace dos meses en un accidente de tránsito.

Fue un momento muy emotivo del remate cuando Sonia, la mamá de ambos, subió al estrado para recibir una plaqueta en reconocimiento a todo lo que aportó Rubén a la ganadería del centro del país, abriéndose camino hacia el norte con sus Brangus, y hacia San Luis con los Aberdeen Angus. Con la voz entrecortada y la compañía de su esposa Anita, Muse recordó a su amigo, los viajes entre Córdoba y San Luis, las charlas interminables para hablar de toros y vaquillonas y los duros primeros tiempos, cuando había que imponer la calidad y el nombre de la cabaña en esta provincia, que tiene muy buena ganadería propia.

Esa relación de diez años con Abdallah es la que ahora esperan continuar los hijos de Rubén, quienes recién se están iniciando en el negocio, ya que ninguno de los dos se dedicaba al campo. Juan Pablo es biotecnólogo y Romina diseñadora gráfica, ambos vivieron en Europa (él en Escocia, ella en Holanda) unos cuantos años y regresaron a General Cabrera para formar sus familias, sin imaginar lo que les iba a deparar el destino.

Para ser un debut sobre la marcha, fue más que satisfactorio. Y ellos estaban felices por el acompañamiento familiar, ya que unas 20 personas se hicieron el viaje desde General Cabrera para acompañarlos en esta nueva aventura. Lo mismo que Borda, siempre acompañado por su esposa y sus dos pequeños hijos que le dan un ambiente familiar a remate de reproductores.

Para los Angus Puros de Pedigrí, el precio terminó redondeándose en los 91 mil pesos, los Puros Controlados llegaron a los $83.500 y las vaquillonas preñadas promediaron 43 mil. Los Hereford Puros Registrados alcanzaron los 83 mil pesos y las vaquillonas preñadas de esta raza apenas mil pesos por debajo de las Angus: $42.000.

Invitados que “empujaron”

Claro, ese promedio de los Hereford fue “ayudado” por la performance más que positiva de la única cabaña local que estuvo en el remate, Don Bernardo, de los hermanos Abrate. Llevó tres toros y los vendió todos a 85 mil pesos cada uno, Puros Registrados de gran calidad, hijos de Sureño por Isidoro, animales criados en los duros campos del Departamento Belgrano, donde el agua parece escasear más que en el resto de la provincia.

Mucho mérito el de esta familia, que viene agregando genética año a año y ya comenzó a lucirse en la Exposición Rural de San Luis, donde consiguió algunos premios que confirman que está por el buen camino. Y volviendo a la reflexión inicial, parece que jugar de “local” sí es una ventaja porque se vendieron rápido, dos de ellos al Ministerio de Producción de San Luis para continuar con la reposición de animales detectados positivos a enfermedades venéreas en el marco del Plan Toros (ver aparte).

“Nos vamos muy contentos con el precio que hicieron los toros. Hace un par de semanas ganamos un premio en la Expo de San Luis con un trío que se vendió a 75 mil pesos cada uno. Acá les hicimos 85 mil, es un valor interesante teniendo en cuenta la crisis económica. Y además nos da mucho cartel la compra que hizo el Ministerio de Producción, es gente que conoce de hacienda y que se haya fijado en nuestros toros para llevárselos a productores aún más chicos que nosotros, de campos marginales, habla bien de la rusticidad de los animales que hacemos en el campo”, aseguró Rodolfo Abrate, uno de los dueños de San Bernardo.

También Hereford fueron los tres torazos, los más pesados del remate, que aportó la cabaña bonaerense JB Caldenes. Dos de ellos se fueron por 80 mil pesos y uno por 90 mil, también al productor mendocino que compró los Aberdeen Angus. Hijos de Batacazo, Bravo y Federal, llamaron la atención por el porte y la aptitud carnicera, aunque vale aclarar que eran más grandes, dos de ellos nacidos en mayo de 2017, cuando los de Don Bernardo recién habían cumplido dos años.

Lo que le pasó a la cabaña Los Algarrobos fue raro, porque no había dudas de la calidad genética de esos siete toros por los que nadie ofertó en la pasada original. Todos hijos de Saladillo, el gran semental de Antiguas Estancias Don Roberto, nacidos por inseminación artificial a tiempo fijo y con una prestancia que los hacía apetecibles para meterlos en cualquier rodeo. Toros moderados, ideales para vaquillonas, con pesos entre 615 y 655 kilos, que pasearon por la pista una y otra vez Martín Borda, el dueño de la cabaña, con su pequeño hijo Joaquín.

“Realmente no sé qué pudo haber pasado. Uno entiende que la situación económica no es la mejor y que falta pasto en los campos, es algo que ocurre en Córdoba también, pero no entiendo porqué no se vendieron de entrada. Por suerte la consignataria trabaja muy bien, tiene clientes fieles y terminamos colocando todos los toros, aunque pensé que iba a conseguir un precio un poco mejor”, resumió por la tarde Borda, un veterinario apasionado por la genética, que aplica todos sus conocimientos para mejorar el plantel.

Por suerte para él, hubo una segunda oportunidad y allí terminó colocando los siete toros que un rato antes habían desfilado sin pena ni gloria por la pista. Dos incluso llegaron a hacer 90 mil pesos, otro lo pagaron $85.000, tres se fueron en $80.000 y el único diente de leche, en 70 mil. Nada mal cuando parecía que los iba a tener que cargar de nuevo en la jaula, con la frustración que eso implica.

 

Pasión por los vientres

A la hora de las vaquillonas, el remate se hizo más fluido, algo habitual porque hay clientes que van exclusivamente a comprar esta categoría. El Porvenir presentó siete ejemplares con garantía de preñez, que se llevó un criador puntano por 43 mil pesos. Hijas de Serrucho, Coleman Charlo, Brutal y Pathfinder, tuvieron servicio en otoño, por lo que la parición será en poco tiempo. Talano arrancó alto, pidiendo 50 mil pesos con el argumento que “una vaca de descarte vale 35 mil”, pero finalmente se terminó conformando con un promedio entre ambas puntas. Las vaquillonas para entorar, un lote de cinco y otro de cuatro, tuvieron precio similar, los famosos 35 mil pesos que citó el rematador.

Con las hembras, a Los Algarrobos le fue mejor. Presentó a 18 de las 20 cabezas con garantía de preñez y parición para febrero, salvo las últimas seis, que darán sus terneros entre marzo y abril. El precio osciló entre los 42 y los 43 mil pesos para estas hijas de Don Eloy y Saladillo. Las únicas dos que tenían servicio pero no garantizado se pagaron 34 mil.

JB Caldenes también presentó vaquillonas Puras Registradas, pero en su caso con cría al pie, hijas de Tropero por inseminación artificial ($24 mil lo que pisa), más un lote preñado con servicio colectivo y parición de primavera ($44.000) y otro con las mismas condiciones, aunque con algunas hembras más jóvenes y livianas por el que pagaron $42.000. Las de parición programada para el próximo otoño no le fueron en zaga: fueron 10 vaquillonas, la mayoría preñadas por Tropero y Top Gun, que terminaron cotizando al mismo precio.

La jornada se cerró con una invernada que tuvo precios realmente altos y un ritmo de remate intenso. Los terneros de entre 150 y 250 kilos promediaron $90 con un máximo de $95,50; las hembras del mismo peso se fueron en $88 con un tope de $100 y las terneras muy livianas (menos de 130 kilos) anduvieron por las nubes: $118 de promedio y un máximo de $128.

Las vacas, muy buscadas por la demanda de carne de China, se pagaron $65 de promedio, en tanto que los toros de descarte se fueron en $67,50 para cerrar una subasta donde ser local, al parecer, tiene algunos privilegios.

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