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Vuelve "The Crown", con la ganadora del Oscar en el papel de Isabel II

Olivia Colman obtuvo el rol principal sobre la trama de la polémica familia real británica. Estará en Netflix.

Por redacción
| 13 de noviembre de 2019
Ahora Colman. La serie atravesó desde su segunda temporada y de cara a la nueva entrega una renovación casi total de su reparto. Foto: Internet.

La tercera temporada de “The Crown”, serie de drama histórico que sigue la historia de la reina Isabel II del Reino Unido y de la siempre polémica familia real británica, estará a disposición en la plataforma de Netflix desde el domingo próximo con la novedad de la talentosa Olivia Colman en el papel principal.

 

Acreedora de dos premios Globo de Oro y ocho Emmys de la Academia de Televisión estadounidense, la serie atravesó desde su segunda temporada y de cara a la nueva entrega una renovación casi total de su reparto.

 

Es que con el objetivo de representar el envejecimiento de los personajes sin recurrir a complicadas técnicas de maquillaje, el creador, guionista y productor de la serie, Peter Morgan, decidió cambiar al elenco cada dos temporadas.

 

Colman, ganadora este año del Oscar a mejor actriz principal por “La favorita” -en la que ya se ponía en la piel de otra reina británica-, tiene entonces la misión de reemplazar a la muy elogiada Claire Foy.

 

Su participación en la tercera temporada, a la que accedió Télam de forma anticipada, cuaja a la perfección, no sólo porque Colman ha dado sobradas pruebas de su nivel, sino también por una cuestión del orden del “physique du rôle”.

 

A diferencia de los rasgos delicados, casi infantiles, de Foy, los gestos pesados de Colman, su semblante duro, contribuyen a significar las marcas que dejan el peso de la corona luego de más de una década en el trono.

 

“Hay muchas diferencias, pero así son las cosas, la edad rara vez es amable con alguien. No se puede hacer nada, excepto aceptarlo”, dice el personaje en la escena inicial de la temporada, mientras debe autorizar con disgusto la actualización de su fotografía en los sellos postales británicos.

 

La Isabel II de la tercera temporada ya no es la jovencita inmadura e insegura que debió asumir sus funciones por la muerte prematura de su padre, el rey Jorge VI, en 1952.

 

Cerca de cumplir 40 años, es la monarca de una Gran Bretaña que cambia rápidamente y líder de una familia a la que le cuesta adaptarse.

 

Con un elenco de figuras entre los que se encuentran Helena Bonham Carter como la princesa Margarita, Tobias Menzies como el Duque de Edimburgo y Príncipe Consorte y Charles Dance como Lord Mountbatten, entre otros, los diez episodios de la nueva temporada ingresan de lleno en la convulsionada década de los 60.

 

La muerte del ex Primer Ministro Winston Churchill, la paranoia anticomunista, el triunfo del Partido Laborista y la llegada del hombre a la Luna, dan cuenta del cambio de una época para la que la oxidada realeza no estaba preparada.

 

La frialdad inicial de Isabel II ante la tragedia de la localidad galesa de Aberfan, en la que murieron 144 personas (la mayoría niños), o la ridícula entrevista televisiva en la que su marido se quejaba de que a la familia real “no le alcanzaba” el dinero, demostraron como nunca antes lo lejos que el Palacio de Buckingham estaba del pueblo.

 

Con una minuciosa reconstrucción de la época que elevó el presupuesto por capítulo hasta el top 3 de las series más caras de la industria, “The Crown” ofrece una mirada acerca de los Windsor que oscila entre la fascinación, la crítica y la disculpa.

 

Allí aparecen como ilustrados, pero “snobs” e ignorantes de la vida real fuera de los muros de sus numerosos palacios, protocolares, pero dueños de altas dosis de altanería, influyentes en un momento y decorativos al siguiente.

 

El príncipe Carlos siente que no encaja, la Reina sufre el peso de la responsabilidad, el duque de Edimburgo pasa por la crisis de la mediana edad y la princesa Margarita ahoga en alcohol sus frustraciones.

 

“The Crown” se encarga de satisfacer aquella pulsión voyeurista que alimentan los tabloides y muestra a los integrantes de la Realeza en su pompa y grandeza, así como también en su vulnerabilidad, sus fallas y agobios; en síntesis, en toda su dolorosa e ineludible humanidad.

 

Télam

 

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